Directorio de Ortodoncistas en Guayaquil - Odontólogos Ortodoncistas Guayaquil

1.185 Médicos Registrados en 110 Especialidades - Somos el Directorio No.1 de la Ciudad


banner

 

 

 

ORTODONCISTAS EN GUAYAQUIL

 

  

odontólogos guayaquil  Odontologos Guayaquil

odontólogos guayaquil  Odontologos Guayaquil

 

 

 

 

 

ORTODONCISTAS
TELEFONO
DIRECCION
Arce Denisse
2280634
Polimédico Costales Av. San Jorge 428 Consultorio 12
Centro Dental Rueda
2308314
Clínica Panamericana Panamá 616 y Roca
Clínica Odontológica Salud Oral

2390808 

Ciudadela Kennedy, Av. San Jorge 434

Maxidental Design
4625893
Av. Víctor Emilio Estrada 715 B entre Ficus y Guayacan
MundoDent
2109195
Omni Hospital Torre Médica I
Espinoza Villagómez Leopoldo
2511319
Edificio El Embajador Avenida Pedro Carbo 1103
Zelaya Avilés Andrea
0982229115
Ciudadela Kennedy Este
Suárez Joan
0968922851
Ciudadela Kennedy Este

 

 

 

 

Ortodoncia

La ortodoncia es una especialidad de la Odontología que se encarga de todo estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de las anomalías de forma, posición, relación y función de las estructuras dentomaxilofaciales; siendo su ejercicio el arte de prevenir, diagnosticar y corregir sus posibles alteraciones y mantenerlas dentro de un estado óptimo de salud y armonía, mediante el uso y control de diferentes tipos de fuerzas.

El afán por corregir los dientes apretados, irregulares o salientes es muy antiguo, pues hay constancia de que ya en el siglo VIII a.C. se intentaba solucionar tales anomalías. Entre los hallazgos etnográficos del mundo griego y etrusco figuran aparatos ortodónticos de magnífico diseño.

Estructuras dentomaxilares

Se entiende por estructuras dentomaxilares todo el conjunto de dientes, con sus procesos óseos alveolares que le dan fijación a los maxilares, más los propios huesos maxilares -superior e inferior (mandíbula)- que contienen a los procesos alveolares y dientes, a la par que dan forma a los dos tercios inferiores de la cara.

Históricamente, la ortodoncia se ha dividido en dos grandes apartados o tendencias que han centrado su estudio dándole mayor preponderancia al aspecto dental o al aspecto óseo de acuerdo con la antropología física.

Por un lado se denominaría ortodoncia a la ciencia que idealiza la posición de los dientes y sus procesos alveolares y por otro la que los estudia desde una visión más amplia, los maxilares en su desarrollo, a la que genéricamente se denomina ortopedia dento-facial. Ambos aspectos poseen criterios distintos, aunque la realidad es que se solapan frecuentemente. Por ello, ambos conceptos se integran bajo el concepto genérico de Ortodoncia, entendido en su sentido integrador que estudia y trata globalmente a cada paciente según sus peculiaridades.

Tratamiento de ortodoncia

La técnica fija mediante aparatología fija que está compuesta de elementos adheridos a los dientes (bandas y brackets) a los que se ancla firmemente unos finos arcos elásticos de aleación metálica (níquel-titanio) mediante un conjunto de ligaduras.
Los removibles, que permiten ser retirados de la boca por parte del paciente. Ello le permite quitárselos durante la higiene oral y en las comidas. Estos aparatos cuando tratan problemas dentales tienen sus indicaciones específicas que no suplen a la Ortodoncia fija, si bien solucionan algunas maloclusiones sencillas con un coste económico inferior y menos molestias para los pacientes. En cambio suelen ser ampliamente empleados en ortopedia de los maxilares con resultados muy diversos, pero siempre con mayor ámbito que la ortodoncia multibrackets. Se utilizan sobre todo como tratamiento en dentición temporal (temprana o infantil), donde determinados estados patológicos diagnosticados a tiempo pueden llegar a corregirse, hasta tal grado que el tratamiento en la dentición permanente sea muy específico o incluso innecesario.

En muchas ocasiones los pacientes precisan de ambas técnicas para la resolución de sus problemas dentales.

Fases dentomaxilares

Se habla, entonces, de tratamientos en dos fases: una primera removible, realizada a edad temprana con una intención fundamentalmente interceptiva u ortopédica y una segunda fase de ortodoncia fija realizada a mayor edad, cuando ya se ha producido o está a punto de producirse el recambio dentario completo.
Existe una estrecha relación entre la Ortodoncia y la Fonoaudiología (Foniatría o Logopedia en algunos países), esta última colabora en los tratamientos acotándolos. El procedimiento fonoaudiológico estructural para la modificación de la respiración bucal, la deglución atípica y las dislalias logra modificar la función muscular oral y perioral permitiendo que se desarrollen los maxilares y se conserven los resultados ortondóncicos obtenidos.
La corrección de las deformidades severas faciales y maxilares que alteran de manera notable la estética, la función oral y el bienestar psicológico de los pacientes requiere de la asistencia quirúrgica del problema, sobre todo en adultos, cuando el tratamiento ortopédico es imposible, pues terminó la capacidad remodeladora del desarrollo y las posibilidades ortopédicas de interferir sobre el mismo. A este abordaje específico de cirugía máxilofacial y ortodoncia se le denomina cirugía ortognática y debe ser realizado de manera interdisciplinar desde el inicio del diagnóstico por parte del ortodoncista y del cirujano máxilofacial.
La ortodoncia moderna se interrelaciona ampliamente con el resto de las disciplinas dentales, y el ortodoncista tiene que conocer las limitaciones y los recursos del resto de las disciplinas para poder integrar sus tratamientos, desde una visión más amplia que la meramente ortodóncica. Se practica, generalmente en equipo, tratamientos multidisciplinares, con apoyo de otros especialistas como la periodoncia, la prótesis, la estética dental, etc., que por separado serían imposibles o sencillamente no se podrían realizar.

Ortodoncista

Es el profesional de la odontología que ejerce la ortodoncia de manera especializada.

El día Mundial del ortodoncista es el 26 de Septiembre, el arte y la ciencia de la Ortodoncia tiene una historia muy larga e interesante, por este motivo muchos profesionales en el área de la Odontología celebran este día en su honor.

Ortodoncista no es una palabra reconocida por la Real Academia Española. Su origen proviene de la unión de las palabras Ortodoncia y Especialista.

En la mayoría de los países del mundo la especialidad de ortodoncia se estudia de manera posgraduada, tras la licenciatura, con periodos de formación universitaria de dos a cuatro años según el centro docente.

Son pocos los países donde no está reconocida esta especialidad, entre ellos España, lo que conlleva la falta de información por parte de los usuarios y la población general de que existen unos profesionales que han dedicado su esfuerzo y su tiempo en la mejor formación para el ejercicio del tratamiento especializado de las maloclusiones y malposiciones dentarias. En España, por lo tanto, a dicho profesional, aunque no tenga reconocida oficialmente la categoría de especialista, se le conoce también como ortodoncista y generalmente se dedica de manera exclusiva al ejercicio de la ortodoncia.

Es habitual que el dentista u odontólogo sea quien detecte el problema de malposición dentaria o de los maxilares y remita al paciente al ortodoncista para que sea éste quien determine el momento más adecuado para su tratamiento, así como el procedimiento más correcto para realizarlo. En España la sociedad científica que aglutina a todos aquellos dentistas con interés en la disciplina de la ortodoncia es la Sociedad Española de Ortodoncia y la asociación profesional que recoge y representa a los que ejercen la ortodoncia en calidad de especialistas es la Asociación Española de Especialistas en Ortodoncia.

Apiñamiento dental

La Ortodoncia comprende la corrección de las irregularidades dentofaciales y disarmonias dentales para lograr una condición estética y funcional más favorable.

El apiñamiento dental puede ser: leve, moderado o severo.

La clasificación más utilizada en la literatura y en la clínica ortodóncica es la propuesta por Van der Linden, que está basada tanto en la cronología de aparición como en sus factores causales. Según este autor, se distinguen tres tipos de apiñamiento: primario, secundario y terciario. Esta clasificación no es excluyente, ya que un mismo individuo puede tener los tres tipos.

Frecuentemente se relaciona a la ortodoncia con "dientes chuecos" (malposiciones dentarias o apiñamiento dental), pero realmente se encarga de la corrección de muchas otras alteraciones que dan como resultado estas malposiciones, las cuales pueden ser adquiridas o deberse a factores hereditarios.

La elaboración del plan de tratamiento adecuado en un caso de apiñamiento se realiza tras decidir si la falta de espacio se puede solucionar, de manera conservadora, aumentando la longitud de arcada o si el caso requiere extracciones.

El apiñamiento inferior recidiva en la mayor parte de casos, independientemente de si han sido tratados con o sin extracciones. En los casos tratados sin extracciones, aumenta la altura facial inferior y la tendencia a la mordida abierta. En los casos tratados con extracciones, la posición final de los incisivos y los labios es más retruida que la inicial, con lo que se produce una disminución de la convexidad del tercio facial inferior.

 

Aparatología fija

Aparatología fija, aparatos dentales, frenos, brackets (Brackets por deformación y traducción a partir del inglés: ‘braces’) o frenillos, es la denominación habitual en ortodoncia para los instrumentos terapéuticos que utiliza el ortodoncista adheridos de manera temporal a los dientes para corregir anomalías de posición dentaria o de los maxilares. El grave problema de la aparatología fija, es su capacidad de producir cortes al besar, morder o lamer, ya que sus paredes frontales poseen poderosos filos.

Uso de la aparatología

Poseen los aparatos fijos una sofisticada potencia para modificar las posiciones dentarias y cambiar hasta cierto punto las dimensiones del maxilar superior y se mandíbula puede empezar a utilizarlo aproximadamente desde los 11 o 12 años del paciente. Exige un protocolo diagnóstico adecuado, que precisa, a veces, de alguna extracción dentaria para la correcta recolocación de los dientes mal posicionados. A diferencia de la aparatología removible, la aparatología fija no puede ser retirada por el propio paciente ya que todo o una parte importante se encuentra fijado a los dientes por la adición de adhesivos especiales, por lo que requiere de la intervención del ortodoncista. También puede producir cortes al besar, morder o lamer. Lo que se busca con este tipo de aparatos, es el control individual de la dentición del paciente en los tres planos del espacio, de ahí la necesidad de una unión sólida y exacta entre el diente que recibe la fuerza y el aparato que la produce.

Partes de la aparatología

Desde el punto de vista biomecánico, tenemos dos partes que son: la parte activa generadora de la fuerza y la parte pasiva que es aquella que transmite la fuerza, produciéndose de la simbiosis de ambas, el movimiento dental. Dentro de la parte pasiva o también conocida como anclaje encontramos las braces (se podría traducir como abrazadera en castellano, aunque no se utiliza), las bandas, los tubos, cierres y ligaduras y en la parte activa arcos de alambres de diversas aleaciones, elásticos, muelles. Además tanto a una como a otra parte, se le pueden ir añadiendo diversos aparatos accesorios como son los ganchos, los botones y que pueden ser tanto pasivos (generalmente) como activos y aparatos auxiliares utilizados para complementar la acción de los aparatos fijos como son los arcos, barras, quadhelix, disyuntores, etc.

Braces o brackets

Los brackets o braces (en inglés) son elementos metálicos o cerámicos que van soldados a las bandas o pegados directamente sobre el diente, sirven para soportar el elemento activo que es el arco.

Los tratamientos de ortodoncia generalmente se llevan a cabo con brackets que pueden ser metálicos o estéticos.
Brackets Metálicos

Los frenillos metálicos son el tipo de aparatos fijos más comúnmente usados en Ortodoncia. Estos frenillos son muy cómodos. Son confeccionados en acero inoxidable grado quirugico, siendo mucho más pequeños de lo que fueron en el pasado. Además tienes la opción de colocar ligaduras de colores y darle alegría a tu tratamiento.
Brackets Estéticos

Estos brackets cerámicos son del mismo color que los dientes del paciente, por lo que son menos visibles que los típicos brackets metálicos que son utilizados. Debido a esto, se utilizan frecuentemente en pacientes adultos y jóvenes que les preocupa la estética y la realización de tratamientos menos visibles e igualmente efectivos.
Brackets de Autoligado

Estos brackets de última generación poseen una especie de "tapita" que reemplaza las ligaduras elásticas. Junto con arcos de alta tecnología, movilizan los dientes mucho más rápido debido a la ausencia de roce brackets-alambre y requieren muchos menos ajustes. Muchos casos que se planifican inicialmente con extracciones, con estos brackets no son necesarias.

Se indincan en pacientes que quieren evitar exodoncias y/o requieren un tratamiento lo más corto posible. Los hay metálicos y cerámicos. Es de suma importancia este instrumento para la correción dental.

Brackets camaleón

Son transparentes y permiten la reducción de la fricción con la consecuente reducción de la duración de la totalidad del tratamiento así como la reducción del tiempo de sillón en la clínica por el cómodo sistema de tapa de cierre te da la capacidad de que no se te vea los aparatos.

Aparatología removible (ortodoncia)

La aparatología removible es el tratamiento ortodóntico empleado en la dentición temporal y mixta utilizado para provocar cambios histológicos en los tejidos del órgano masticatorio a través de estímulos mecánicos sobre dientes y periodonto. De este modo, determinados estados patológicos diagnosticados en la dentición temporal, se corrigen con el empleo de esta aparatología.

Para llevar a cabo el tratamiento, se usan las placas removibles activas, que son elaboradas en el laboratorio de ortodoncia por el protésico.

Placa removible activa

Se constituye como una base de resina que contacta con los dientes, el proceso alveolar y, en el caso de maxilar superior, también con el paladar. Esta placa o base, se mantiene fija a la arcada dental mediante elementos de sujeción, de tal modo que el paciente puede retirarla y colocarla él mismo, llevándolas temporalmente según las indicaciones ortodónticas. Al igual que elementos de retención, las placas tienen elementos activos que son los que le dan la funcionalidad al aparato. La actuación de la placa removible incidirá sobre un solo maxilar, aunque puede hacerse que influya sobre el maxilar antagonista, y lo hará directamente con fuerzas mecánicas sobre los dientes, el periodonto, el hueso alveolar, el hueso maxilar, y la articulación temporomandibular.

 

Cefalometría

La cefalometría es el nombre que se da a las medidas que se obtienen del cráneo humano, por lo general realizadas por radiografías. Tiene aplicación médica para la evaluación de las vías aéreas superiores, así como para hacer seguimiento de la maduración fetal por obstetricia. La cefalometría también tiene utilidad en la elaboración de diagnósticos y las evaluaciones de control y postratamiento en odontología.

A través de los estudios cefalométricos, el ortodoncista logrará un conocimiento más profundo de las estructuras involucradas, medirlas, describirlas y estudiar sus interrelaciones. La cefalometría no es una ciencia exacta, por las dificultades de localización de los puntos y la inexactitud de los exploradores a la hora de encontrarlos; no obstante es, junto a los modelos dentales, una de las principales herramientas diagnóstica en ortodoncia.

La cefalometría se realiza sobre un trazado obtenido del calco de líneas fundamentales de una radiografía lateral de la cara, obtenida del paciente, según unas normas determinadas que nos permiten estandarizar los resultados y compararlos con patrones normales.

La telerradiografía

Utilizando un criterio meramente clínico, a la hora de llevar a cabo una cefalometría, el profesional debería conocer los siguientes aspectos: la telerradiografía lateral y frontal; la técnica de calco y trazado cefalométrico lateral y frontal; los diferentes análisis cefalométricos de distintos autores como: el análisis de Tweed, el de Steiner, el análisis arquial de Sassouni, la cefalometría estática de Ricketts; el análisis de Björk-Jarabak para la predicción del crecimiento; las medidas de McNamara para el análisis del esqueleto, el análisis cefalométrico de Arnett de gran utilidad en cirugía ortognática, etc.

La telerradiografía o radiografía extrabucal, se trata de una radiografía tomada desde fuera de la boca y a una distancia determinada. La telerradiografía puede ser: de perfil (cuando el haz de rayos incide perpendicularmente al plano medio sagital de la cabeza del paciente) o frontal (cuando el paciente está orientado de espaldas al tubo de rayos, es decir, mirando hacia el chasis).

Para realizar la telerradiografía, la cabeza del paciente se orienta en el espacio como un cuerpo sólido, es decir, mediante tres planos o ejes que confluyen en el centro. Estos ejes son: el vertical, el sagital y el transversal. Las malposiciones influyen de manera variable sobre la tomas lateral o frontal, provocando distorsiones que a veces inutilizan la radiografía. Para constatar la correcta orientación del paciente, Pierre Vion aconseja observar ciertos detalles:

En las telerradiografías laterales las olivas deben estar perfectamente superpuestas y no mostrar una doble imagen en sentido vertical ni sagital. Si un desfase de las olivas se acompaña de un desdoblamiento de los bordes mandibulares, se debe a que el paciente está mal centrado y tiene una rotación en alguno de los tres ejes citados. Las imágenes, en estos casos, estarán afectadas en proporción a la rotación que haya existido. Las consecuencias varían en función del eje alrededor del cual se hayan realizado, podemos mencionar: distorsiones y asimetrías en el plano vertical, desdoblamiento de imágenes en el sagital y posiciones anormales de las estructuras cervicales en el plano transversal. Es evidente que la combinación de estas rotaciones multiplicará los efectos negativos pudiendo causar la inutilización de la telerradiografía.

En las telerradiografías frontales el plano de Frankfort es horizontal, por ello el piso de la órbita izquierda y derecha están sobre la línea que une el centro de las imágenes radiológicas de los arcos cigomáticos izquierdo y derecho. En esta incidencia el giro de la cabeza sobre su eje transversal puede dar una imagen acortada o alargada de la cara. Es fácil detectar la alteración de la posición en este sentido por la no coincidencia del plano de Frankfort con la línea bicigomática. Esto no afecta a la simetría pero si a las mediciones verticales. En la telerradiografía frontal es prácticamente imposible que exista un giro sobre el eje vertical o una inclinación lateral, esto solo se produciría en caso de un mal ajuste de las olivas en los conductos auditivos del paciente.

Calco y trazado cefalométrico

Una de las mayores dificultades que enfrenta el estudiante de ortodoncia en su proceso de aprendizaje es el calco radiográfico. Este procedimiento puede plantear dificultades si no se observa una metodología coherente y estricta.

Las imágenes radiográficas son muy variables por lo que el trazado cefalométrico debe hacerse al comienzo, bajo la observación y supervisión de un técnico experimentado. El estudiante deberá saber que tendrá que trazar y evaluar un gran número de placas antes de lograr verdadera destreza. Se recomienda repetir varias veces y siempre con intervalos de tiempo, el trazado de una radiografía para constatar la fiabilidad de su calco. La claridad de la radiografía deberá ser evaluada desde varios puntos de vista: posición, toma y revelado y también deberá serlo cualquier otro factor que pueda afectar sus condiciones de nitidez, claridad y contraste; así se evita realizar un calco frustrado de antemano. Además, es necesario detectar si las imágenes dobles se deben a posiciones incorrectas o a problemas inherentes a la estructura cráneo-maxilo-facial del paciente.

Los materiales necesarios para calcos y trazados son los siguientes: un negatoscopio de luz fría para evitar el calentamiento y deformación de la película radiográfica de calor, un portaminas, goma de borrar, cartulina negra, regla de Ricketts, compás de punta seca, cinta adhesiva transparente, lámina de acetato o papel vegetal de buena transparencia, modelos del paciente, radiografías panorámicas o periapicales y fotografías. Para los trazados cefalométricos intermedios, hechos con el objetivo de controlar la evolución del tratamiento, se necesitan los trazados cefalométricos del estatus inicial. Cuando el trazado corresponda al final del tratamiento se deben tener, además de los trazados iniciales, los realizados durante el control del tratamiento.

Montaje del papel de trazado sobre la radiografía

La telerradiografía lateral se coloca sobre el negatoscopio con el perfil orientado hacia la derecha. La toma frontal se coloca de manera que los lados derecho e izquierdo del paciente coincidan con los del operador. Hay que orientar la fotografía de manera que el plano de Frankfort quede paralelo a uno de los bordes del papel y perpendicular al otro. Una incorrecta orientación de este plano en la radiografía puede dificultar la correcta evaluación del perfil.

El papel se coloca a unos dos o tres centímetros por encima del nasión y dos o tres centímetros por delante de la punta de la nariz; la radiografía se fija utilizando cinta adhesiva transparente, así evitamos su basculación y facilitamos una acción de bisagra para levantarlo repetidas veces durante las maniobras de calco con el propósito de observar directamente la placa radiográfica. Es aconsejable no fijar la radiografía sobre el negatoscopio para permitir su desplazamiento durante el calco y facilitar el trazado.

Visualización de las diferentes áreas

A veces, el contraste entre las zonas radiolúcidas y radiopacas puede crear alguna dificultad a la hora de distinguir ciertas estructuras. Se puede mejorar la visualización de estas áreas accionando el reóstato del negatoscopio, así se controla el flujo lumínico a través de la película; también se puede usar una cartulina negra para cubrir áreas muy luminosas que provocan deslumbramiento, impidiendo ver con claridad.

Hay que tener en cuenta que a pesar de la correcta colocación del paciente, mediante la ayuda del cefalostato, hay algunos factores que pueden influir negativamente en la superposición de las estructuras. Estos factores son: la asimetría facial, la diferencia de altura de los conductos auditivos, la asimetría mandibular, las anomalías morfológicas de distinta naturaleza (malformaciones, traumas) y la asimetría por tortícolis. En otras ocasiones, la mala orientación de la cabeza se debe a problemas del operador, en casos de: un paciente inestable o temeroso que presente mucha movilidad, niños con trastornos de conducta y cuando exista un mal ajuste del cefalostato.

Trazado cefalométrico lateral. Calco de estructuras. El procedimiento de Ricketts.

En primer lugar ha de realizarse el trazado de los tejidos blandos. Se comienza más arriba del seno frontal y se traza hasta debajo del área del mentón. Los cefalostatos con apoyo nasal comprimen los tejidos blandos de la nariz. En este caso se corrige esta pequeña deformación. Se traza el contorno palpebral, la curvatura de la pupila y el contorno del área de la nariz (en forma de S itálica). Después, parte del contorno de la lengua, paladar blando y faringe.

En segundo lugar se procede al trazado de los tejidos duros: nasión, fosa pterigomaxilar, maxilar superior, órbitas, mandíbula, silla turca, conducto auditivo externo y dientes (superiores e inferiores).

La zona del nasión está formada por el contorno externo de los huesos nasales y el frontal. Se calca la unión de ambos en la sutura frontonasal; en los casos en que no se visualice, el punto de nasión se ha de ubicar en el vértice de la V formada por la unión de ambos huesos.

En cuanto a la fosa pterigomaxilar, tenemos una imagen radiolúcida de contornos radiopacos bien definidos, de forma triangular con base superior, también se describe como de gota invertida debido a la forma redondeada que presentan sus vértices superiores. En la unión del borde superior con la pared posterior se ubica la desembocadura del agujero redondo mayor (realmente este agujero es un conducto de pequeña longitud), que corresponde al punto Pt.

Ha de dibujarse todo el contorno maxilar determinando con exactitud la espina nasal anterior y el borde anterior de ese hueso, es decir, la pared alveolar donde se ubica el punto A. Es necesario tener la mayor precisión posible al calcar esta zona que suele presentar dificultades debido a la superposición del tejido celular subcutáneo de la mejilla, que al tener buen espesor, se visualiza como una franja radiopaca. La diferencia entre este tejido y el contorno anterior del maxilar consiste en que el primero presenta un borde recto o ligeramente convexo, en cambio el contorno anterior del maxilar siempre es cóncavo. La zona de la espina nasal en pacientes jóvenes, generalmente se superpone con molares no erupcionados (2º y 3.er molar), por lo que en ocasiones su ubicación exacta no puede ser determinada. Si sucede esto, debe tenerse en cuenta que lo importante es que el trazado debe seguir la inclinación del hueso palatino, sin tener más importancia su límite posterior exacto. Cuando se traza el borde superior del contorno del maxilar superior se debe seguir la línea radiopaca sin excederse hacia arriba, siguiendo una imagen que corresponde a la base del tabique nasal, que nos lleva a dibujar un maxilar muy voluminoso.

En cuanto a las órbitas ha de trazarse el borde posterior y el inferior de sus cavidades. Estas estructuras son bilaterales, por lo que cuando no existe una superposición perfecta deben ser promediadas. Esto ocurre con frecuencia debido a que los malares son las estructuras más alejadas del plano medio sagital, por ello es difícil obtener una imagen única, aún cuando las radiografías estén perfectamente tomadas (aquí se va a manifestar el fenómeno de la magnificación de las estructuras alejadas de la placa). Lo importante de las cavidades orbitarias es su borde inferior, donde se determinará el punto infraorbitario. Este borde suele ser difícil de visualizar porque se superpone con las celdas etmoidales; en este sentido será de gran ayuda ubicar el orificio sub-orbitario, que está a unos 3 mm debajo de dicho borde. Otra estructura que suele superponerse es el techo del seno maxilar, debido a la anatomía del maxilar superior, que hace que el seno en su parte interna se eleve más arriba del borde inferior de la órbita.

Generalmente el contorno mandibular es de muy fácil visualización. Las dificultades se presentan en la cabeza del cóndilo a causa de la superposición con la porción petrosa del hueso temporal, y en la escotadura sigmoidea y apófisis coronoides mandibular. Para facilitar el calco se aconseja tener en cuenta las relaciones entre conducto auditivo externo y cóndilo, que suelen presentar su borde superior a la misma altura. La apófisis coronoides se superpone de forma constante con la parte inferior de la fosa pterigomaxilar, y la escotadura sigmoidea puede trazarse con relativa facilidad después de haber identificado las estructuras anteriores. Los bordes inferior y posterior pueden presentar una doble imagen, en ese caso se aconseja promediarlos en el momento de calcar, haciendo un único trazo.

La silla turca y el basión constituyen una estructura que se determina con facilidad, al estar ubicada en la línea media no suele presentar doble imagen. Se ha de calcar todo el cuerpo del esfenoides, relacionando su borde inferior con la fosa pterigomaxilar que se encuentra inmediatamente por debajo. El borde superior se encuentra excavado por la silla turca. El cuerpo del esfenoides está ocupado por el seno esfenoidal, continúa hacia atrás y abajo con la porción basilar del occipital, al que se haya unido por la sutura esfeno-occipital. Hay que diferenciar la zona del basión del extremo de la apófisis estiloides, con cuya imagen suele superponerse dando la ilusión de un basión ubicado hacia abajo. Se la puede identificar por ser una estructura delgada, radiopaca y frecuentemente cóncava, hacia adelante. Una forma de ubicar el basión es observar el ángulo del vértice inferior del occipital.

El conducto auditivo externo se ubica en la zona temporal. Presenta una forma ovalada con una inclinación de su diámetro mayor en 45º. En su borde superior está el punto porión. Debido a que no es conducto rectilíneo, el orificio suele verse radiolúcido únicamente en su parte posterior inferior, en forma de media luna. Es muy importante ubicarlo correctamente pues suele superponerse con la zona petrosa del temporal.

Los dientes superiores e inferiores se trazan con la plantilla, no solo por estética, para facilitar la construcción del VTO. Una vez realizados estos procedimientos se procederá a ejecutar una cefalograma de Ricketts; después el análisis de Bjork-Jarabak para la predicción del crecimiento; y finalmente se tomarán las medidas de McNamara para el análisis del esqueleto.

Aplicaciones de la cefalometría
Estudio del crecimiento facial: repetición y reproducción de las estructuras del paciente. Superposición de trazados para estudiar su crecimiento.
Diagnóstico de posibles patologías especiales, tales como dilaceraciones, traumatismos hipertrofias adenoideas.
Evaluación del espacio nasofaríngeo.
Diagnóstico de anomalías cráneo-faciales (clase II, clase III)
Seguimiento y evaluación de los resultados obtenidos en el tratamiento.

Cefalometría con escáner 3D magnético

El Dr.Thorsten Brandt, inventó un sistema cefalométrico llamado noXrayCeph usando un escaner magnético y por lo tanto evitando la radiación, no tiene gran difusión en el mundo profesional y de hecho solo existe abundante información en alemán de este método.

Valores cefalométricos resultan en un 79% a una alta correlación con los valores noXrayCeph, Möller 2013. Por lo tanto, se ha creado una correlación con los valores cefalométricos convencionales.

La cefalometría tradicional tiene distorsiones y una ampliación de más de 1,5 cm en parte. Los cambios en las proporciones se encuentran en la naturaleza de la producción de la imagen, y, se comparen en este trabajo con la cefalometría sin rayos X a escala.

La cefalometría a escala se basa en el registro tridimensional directamente en los pacientes.El aparato craneal móvil de 92 g en combinación con un escáner 3D magnético presenta una técnica digital de presentación y evaluación cefalométrica para el diagnóstico, la planificación del tratamiento y la evaluación de los resultados del tratamiento de ortodoncia.

Uno de los problemas de la cefalometría convencional es el posicionamiento exacto y reproducible en el cefalostato y su verificabilidad, ya que el posicionamiento reproducible en el cefalostato representa según Young-Jooh et al un criterio importante para la representatividad de una imagen radiográfica.

Sólo rara vez en el caso ideal es el posicionamiento del objeto de proyección perpendicular a la línea central (Ahlquvist et al. 1983, Eliassion et al. 1982). Numerosos estudios se han dedicado a la exactitud de la fabricación de una telerradiografía lateral. Se averiguó que la precisión de la fabricación de una imagen radiográfica depende esencialmente de un posicionamiento estandarizado del paciente. Esto es especialmente importante para el seguimiento terapéutico que incluye una comparación de la imagen inicial e intermedia, dado que con diferentes posicionamientos ya no son comparables. La más pequeña desviación por un mal posicionamiento de la cabeza ya causa fuertes grados de asimetría. El 10% de todas las telerradiografías laterales tiene tanta rotación que no son evaluables. Ya a partir de 4° de rotación cambian los valores cefalométricos significativamente según Kuster et al 1989 y, en el 10% de todos los casos se encontraron rotaciones superiores a 10°.

Además hay que añadir otras fuentes de error fundamentales como el posicionamiento frecuentemente incorrecto como se describe por Margolis, imprecisión, borrosidad, mezcla a través de movimientos durante la grabación, revelado erróneo, exposición errónea y, por una suma de todos, los tejidos blandos que no son evaluables. Por lo tanto, se hizo todos los esfuerzos posibles para prevenir estas fuentes de error.

Esta considerable fuente de error debía ser excluida con el nuevo aparato craneal móvil. Esto significa que los movimientos durante el proceso de registro (grabación) no deberían influir más en la construcción digital de la cefalograma. Además, la proyección debía ser estandarizada y representada en una escala de 1 a 1 correspondiente a la naturaleza. Esto no era posible con la tecnología anterior, porque diversas distancias entre cabeza y folia de 15 a 30 cm y distancias entre los tubos de 1 a 4 metros con distorsiones del 3,6 al 17,6%, no sólo hacen la comparabilidad difícil, si no distorsionan la imagen en sí de manera desigual. Por los esfuerzos de mantener la distorsión tan baja como sea posible resulta un espaciamiento más grande entre la película y el tubo de rayos X, por lo cual el tiempo de exposición y la dosis de radiación aumentan. Con el aumento del tiempo de exposición también aumenta el riesgo de distorsión que luego finaliza en el desenfoque de la imagen o en una imagen doble. A menudo, entonces se renuncia a una segunda grabación a causa de la carga de radiación aunque la imagen no es evaluable.

Como estas fuentes de error están eliminadas con el aparato craneal móvil, la principal ventaja de la cefalometría sin rayos X es la presentación cada vez individual de un plano de proyección en el medio del cráneo. Con esto la posición del aparato craneal móvil en la cabeza del paciente ya no tiene importancia. Una posible fuente de error en la medición con el aparato craneal móvil se encuentra en el desplazamiento del aparato craneal de carbono ultraligero durante la medición. Si se excluye un desplazamiento del aparato craneal durante la medición la posición respectiva en la cabeza no tiene ninguna influencia sobre el resultado de la medición, porque el sistema se calibra por sí mismo. El sistema encuentra a través de la introducción de los puntos anatómicos su nivel de proyección respectivo. La principal ventaja se encuentra en la reproducibilidad de las mediciones con el aparato craneal móvil.

 

Ortopantomografía

La ortopantomografía o radiografía panorámica es una técnica radiológica que representa, en una única película, una imagen general de los maxilares, la mandíbula y los dientes, por tanto, es de primordial utilidad en el área dentomaxilomandibular.

Consideraciones generales

Su papel en el diagnóstico odontológico, no solo de los dientes sino también del maxilar y mandíbula, es fundamental. Sin la ortopantomografía el odontólogo perdería una gran ayuda en la mayoría de las especialidades de su campo. Prácticamente es utilizada de forma sistemática en odontología, llegando a ser un arma diagnóstica rutinaria. El valor diagnóstico de la ortopantomografía en cirugía bucal, implantología, ortodoncia, periodoncia, patología oral y dental está claramente demostrado.

El término de radiografía panorámica es el más comúnmente utilizado, ya que la radiografía resultante muestra una visión panorámica de la cara y parte inferior de la cabeza. Laudenback describe la ortopantomografía como uno de los inventos radiológicos más originales de los últimos decenios. El 40% de los hallazgos patológicos principales y secundarios se descubren a partir de ella. Amplía el campo de diagnóstico en un 70% y reduce la dosis de radiación de la superficie cutánea en un 90% con respecto a las series radiográficas periapicales.

Cuando hace más de 70 años, comenzó la investigación, por parte de numerosos autores, de una técnica radiológica que permitiera obtener una imagen continua completa de los maxilares, de la mandíbula y estructuras anatómicas anexas, el primer problema evidente encontrado fue la dificultad de representar unos volúmenes de superficies curvas rodeadas de estructuras molestas. Los esfuerzos dedicados a la investigación fueron compensados, obteniéndose tres sistemas que permitieran conseguir una panorámica de los maxilares y de la mandíbula sin que sus curvaturas fueran un impedimento. Las posibilidades de conseguirlo eran tres: colocar un tubo de rayos X dentro de la boca del paciente y adaptar la película a la cara del mismo. Hacer girar el paciente entre el haz de rayos X y la película. Hacer girar la fuente de radiación y la película alrededor del paciente.

El primero de estos métodos aplica una técnica estática muy similar a la convencional. Sin embargo, los dos últimos sistemas se basan en los principios de la tomografía o radiografía por secciones, en la cual se obtiene de la forma más nítida posible la imagen de un plano del objeto, a la vez que se difumina todo aquello que se encuentra fuera del mismo. Por tanto, atendiendo a la solución utilizada se pueden clasificar los procedimientos para hacer una radiografía panorámica en: estáticos y dinámicos.

Procedimientos estáticos

En los procedimientos estáticos, también conocidos con el nombre de panagrafía de aumento, se utilizaba una técnica radiográfica convencional con algunas modificaciones. No existe movimiento alguno por parte del foco, del paciente o del receptor de la imagen. Utiliza un tubo diseñado especialmente para ser colocado dentro de la boca, llamado Panoramix. Fue ideado por Walter Ott en 1948, se caracteriza por presentar una prolongación estrecha, de 16 mm de diámetro y 85 mm de longitud, en donde se encuentra el ánodo o anticátodo que tiene una forma cónica. El foco está en el vértice del cono con lo que la emisión de rayos X presenta forma esférica y cubre un campo de 270º. Para evitar dosis de radiación en zonas no deseadas se utilizan pantallas especiales de plomo que actúan como colimadores, limitando el campo de radiación frontalmente a 90º. Los equipos que utilizaban este sistema fueron el primitivo Panoramix, el Status X y X2, y el Stat Oralix.

Para obtener la imagen de ambos maxilares y mandíbula mediante esta técnica, pueden utilizarse a su vez dos sistemas:
Procedimiento de Ott: en él se utilizan dos placas individuales, una para los maxilares y otra para que el paciente la sujete con sus manos.
Procedimiento de Isard: utiliza una placa que presenta un orificio de 2.5 cm de diámetro en su parte central, con el fin de permitir el paso del tubo de rayos X. Se adapta a la cara y se sujeta con cinta adhesiva por detrás de la cabeza.

Proyecciones

Cambiando la posición del foco se pueden obtener diferentes proyecciones. Siguiendo a Hielscher las proyecciones de una radiografía panorámica se dividen en:

Proyección estándar
También llamada representación simétrica maxilomandibular, sirve para realizar la radiografía del maxilar y de la mandíbula. El maxilar correspondiente estará en posición horizontal. El aplicador girará de modo que la zona radio-permeable del tubo esté orientada hacia el hueso correspondiente, en una posición central, para que ambas zonas laterales se reproduzcan fielmente. En el maxilar, el aplicador se inclina con un ángulo de más 15º en relación con la horizontal. La distancia foco-borde incisivo es de 5.5 cm. En la mandíbula, con la misma distancia, cambia la angulación a menos 5º. El tamaño de la placa es de 10 x 24 cm y se aplica externamente sobre la cara del paciente, por encima o por debajo del aplicador. La posición de la placa debe ser paralela a la arcada para obtener una ampliación uniforme de todas las zonas óseas.En esta proyección existen superposiciones en las regiones premolares. Para evitarlas se recurre a la proyección estándar número 2, en la que se introduce el tubo a menor profundidad, a una distancia de 4 cm del aplicador, y los premolares quedan libres de superposiciones, siendo buena la reproducción de los incisivos; por el contrario, se pierde la región molar.
Proyección cinemática o dinámica
Se basa en principios tomográficos. A pesar de que existen antecedentes relacionados con esta técnica desde 1933, puede considerarse a Yrjo V. Paatero como padre de la misma. En el año 1949 publicó el resultado de sus investigaciones llamando a este método pantomografía. El elemento fundamental en este método es el uso de diafragmas lineales, estrechos y largos, en forma de ranura. Son dos: uno va colocado entre el tubo y la cabeza del paciente, otro entre la cabeza y la película; ambos enfrente el uno del otro para dejar pasar un haz de radiación lineal sumamente fino. Al girar el tubo, el haz de rayos gira con un determinado centro de rotación o varios centros, actuando sobre el objeto situado más allá del centro rotacional. Debido a la limitación realizada por los diafragmas, solo se impresiona la parte de la película que aparece en cada momento detrás de la hendidura correspondiente.
Aparatos para la ortopantomografía

Los aparatos cinemáticos pueden ser: de un centro de rotación, como por ejemplo el Rotograph; con dos centros de rotación, como el Panorex; con tres centros de rotación, por ejemplo el Orthopantomograph; y con más de tres centros de rotación, en este caso, el modelo original fue el G.E. 3000 desarrollado en 1970 por la General Electric Company. Como equipo con características especiales se presentó un aparato, el Zonarc, que realiza una auténtica zonografía panorámica con el paciente en decúbito, lo que lo hacía muy útil en pacientes encamados y, por tanto, de aplicación en politraumatizados. El aparato no tuvo una gran difusión, a pesar de esta aplicación de interés en servicios hospitalarios.

Las imágenes obtenidas en la ortopantomografía presentan cierto grado de magnificación. En los aparatos que trabajan con centros de rotación fijos la ampliación varía dentro de una determinada gama. Esta gama de magnificación existe porque la relación entre la posición del objeto, la película y el tubo de rayos X está variando continuamente, lo que ocurre porque la curvatura de los huesos maxilares no es circular. En aquellos aparatos en los que los centros de rotación son móviles, el tubo de rayos X y la película ocupan posiciones más estables, haciendo que la magnificación sea también más uniforme.

Desde hace años existen aparatos, de gran utilidad en algunas especialidades como la implantología, que permiten hacer ortopantomografías con un factor de magnificación vertical, constante y conocido. Hasta hace poco, todos los sistemas para la ortopantomografía se caracterizaban por el hecho de que la trayectoria recorrida por el centro de rotación, ya fuera fijo o variable, estaba determinada exclusivamente por elementos mecánicos. En la última generación de aparatos panorámicos se introduce la panorámica robótica y, tanto el movimiento de la fuente de rayos X como el de la película, es dirigido por un programa informático, desarrollado por el fabricante, lo que permite que con un único aparato se puedan efectuar distintas proyecciones geométricas y, lo que es también interesante, que se puedan modificar los programas directores con la única sustitución de un procesador. Esta moderna aplicación hace que los aparatos para ortopantomografía adquieran una gran versatilidad, ya que con ellos pueden efectuarse proyecciones especiales que permiten nuevas perspectivas del área maxilofacial. De esta manera, los nuevos equipos disponen de programas para efectuar radiografías panorámicas completas, radiografías parciales del sector dentario, radiografías localizadas en los senos maxilares, en las ramas ascendentes, en las articulaciones temporomandibulares e incluso planos transversales de maxilar y de mandíbula para diagnóstico pre-implantológico.

La imagen digital también se incorpora a la ortopantomografía permitiendo al profesional realizar estudios que pueden ser tratados y modificados para obtener un resultado más idóneo en algunos casos. Las técnicas panorámicas clásicas cambian la película como receptor de imagen, por receptores electrónicos que proporcionan la información de la imagen a un ordenador. El primer aparato panorámico con base en la radiografía computarizada lo diseñó Kashima en Japón, basándose en un equipo de la empresa Siemens y una placa de fósforo fotoestimulable modificada. Durante los últimos años se han desarrollado diferentes sistemas de radiografía panorámica digital, basados en la utilización de placas de fósforo y sensores del tipo CCD.

Dosis de radiación

Las dosis de radiación dependen de la técnica utilizada. Para su estudio se usan diferentes tipos de fantomas, cabeza y tronco divididos en secciones, compuestos de esqueleto natural envuelto de un material equivalente a un tejido blando. Se usan habitualmente dosímetros con polvo termoluminiscente. Los estudios de Hudson, Kumpula, Kuba, Nelson…obtienen dosis máximas de radiación alrededor de los centros de rotación laterales posteriores, aunque los valores no concuerdan en absoluto entre los diversos autores. Están de acuerdo en que la dosis absorbida en la radiografía panorámica es mucho menor que en una serie intrabucal completa. Parece que la energía impartida por una radiografía panorámica es comparable a dos radiografías retroalveolares con película de sensibilidad E, aunque la dosis absorbida por los diferentes órganos difiere de manera considerable. Esto es especialmente apreciable en las glándulas salivales mayores, donde se recibe una dosis mucho más alta con una ortopantomografía.

Ventajas e inconvenientes

Ventajas
Las ventajas de la ortopantomografía son:Mayor amplitud de registros en una sola película
Reconocimiento de las interrelaciones funcionales y patológicas, y de sus efectos sobre el sistema masticatorio.
Posibilidad de comparación entre ambos lados.
Baja dosis de radiación.
Comodidad para el paciente, lo que hace a la ortopantomografía especialmente útil en: Exploraciones sistemáticas
Tratamientos de urgencia y accidentados con edemas, dolor y trismo
Incapacitados o enfermos disminuidos física y psíquicamente, con mínima capacidad de cooperación

 

Inconvenientes
Los inconvenientes de la ortopantomografía son:Menor nitidez y pérdida de detalle.
Deformación y magnificación de la imagen.
Defectuosa visualización de los senos y el tercio medio de la cara.
No hay localización bucopalatina o bucolingual de cuerpos extraños.
Las estructuras que se encuentren fuera de la capa de examen pueden superponerse a las estructuras óseas normales y simular alteraciones.
En casos de grandes maloclusiones de clase II o III, las zonas frontales del maxilar y mandíbula no pueden reproducirse de forma correcta en una única proyección.

 

Exodoncia

La exodoncia (del griego ek(s) ἐκ(ς) 'de dentro hacia fuera' + odont(o)- ὀδο-ύς/-ντος 'diente' + -íā 'cualidad') es aquella parte de la cirugía oral que se ocupa de practicar la avulsión o extracción de un diente o porción del mismo, mediante unas técnicas e instrumental adecuado, del lecho óseo que lo alberga.

Es el acto quirúrgico mediante el cual se extraen los dientes de sus alvéolos con el menor trauma posible. Es una cirugía laboriosa que requiere una técnica muy cuidadosa, por lo que con frecuencia se producen accidentes y complicaciones desde muy simples hasta muy complejas.

Consideraciones previas

La exodoncia fue practicada desde la antigüedad con técnicas poco ortodoxas y muy agresivas, por personal variopinto como eran los curanderos, sangradores y barberos. Es a partir de P. Fauchard (XVIII) cuando adquiere una nueva dimensión técnica que se consolida posteriormente con los avances de los modernos anestésicos y los más depurados principios quirúrgicos.

Se puede asegurar que la exodoncia, acto quirúrgico mínimo y elemental, es la base de la cirugía oral, bien sea como extracción simple o quirúrgica de un resto radicular, o bien se trate de un diente con anomalía de posición o situación más o menos ectópica. Por otra parte no sería exagerado argumentar que a través de las conexiones anatómicas, fisiológicas y patológicas entre órgano dentario y el resto de las estructuras cervicofaciales, se estaría alcanzando, con la exodoncia, el comienzo de la Cirugía Maxilofacial. En este sentido no conviene olvidar la posibilidad de una celulitis difusa, una osteomielitis o una fractura osteomandibular, como complicaciones post-exodoncia que implican actuaciones a nivel maxilofacial.

Se debe considerar que, a pesar de las medidas de prevención y de las modernas técnicas de conservación y reconstrucción, la extracción dentaria sigue prodigándose, y que en ciertos medios sociales es el único tratamiento odontológico recibido. Así, la Sanidad pública española, y en materia odontoestomatológica, solo cubre atenciones de tipo quirúrgico. De los tratamientos que realiza un estomatólogo u odontólogo general, a nivel público o privado, la extracción dentaria representa más del 90% de su actividad.

Un hecho importante, y que requiere reflexión, es la histórica relación entre la extracción dentaria y el dolor. Es indudable que la angustia y el temor han acompañado siempre a la práctica de la Odontología. En la mayoría de las ocasiones con una base real debido a las malas técnicas, al empleo de métodos de anestesia inadecuados, al escaso interés que el profesional presta a la intervención o a la mala preparación para llevarla a feliz término. La extracción dentaria es una operación elemental y sencilla, pero no simple en el sentido peyorativo de la palabra. La exodoncia no debe suponer un riesgo en cuanto a su realización y posoperatorio correspondiente. Las complicaciones habituales de hemorragia, infección y dolor que acompañaban en el pasado a todo acto quirúrgico, han sido superadas, logrando que la exodoncia sea una técnica aparentemente fácil, sin el más mínimo dolor y con pocas complicaciones posoperatorias. Sin embargo, no hay que olvidar que éstas pueden aparecer en cualquier momento y de la forma más inesperada, y que cuando se presentan, se convierten en auténticas urgencias con la responsabilidad que el profesional contrae y la actuación necesaria e indispensable para resolver el problema creado. El Odontólogo debe, por tanto, estar preparado para continuar hasta el final toda exodoncia.

Es más lícito y correcto, ante la presunción de una extracción difícil, diferir la misma y enviarla al profesional que esté debidamente capacitado, que embarcarse en una aventura de incierto desenlace.

Indicaciones

Es incuestionable que existen indicaciones para la exodoncia a nivel de los dientes temporales y permanentes. Todos los autores coinciden en que los motivos más frecuentes de extracción dentaria son la caries y la enfermedad periodontal. Se deben considerar además otras causas, como son: dientes retenidos, supernumerarios, anomalías de posición y situación, dientes temporales, dientes relacionados con quistes y tumores. Las indicaciones de la exodoncia serán, por tanto, las siguientes:
Caries dental: son afecciones dentarias como consecuencia de la caries cuyo amplio proceso destructivo impide un tratamiento conservador. Otras veces son alteraciones periodontales por la evolución progresiva de la caries con necrosis pulpar y periodontitis, que provoca un absceso periapical, osteítis, celulitis o sinusitis no solucionables mediante tratamiento endodóncico (conductos inaccesibles) o quirúrgico conservador (legrado apical o apiceptomía). Estas periodontitis pueden obedecer a causas independientes de la caries, traumáticas o fisicoquímicas. Los fracasos repetidos de tratamientos endodóncicos, quirúrgicos conservadores y la persistencia de trayectos fistulosos condicionan igualmente la extracción.


Enfermedad periodontal: la enfermedad periodontal avanzada con acusada movilidad dentaria y presencia de abscesos periodontales, que imposibilitan el tratamiento conservador, es una indicación frecuente de extracción. Una vez convencidos de esta necesidad es más oportuno realizar las extracciones inmediatamente que esperar a que la enfermedad produzca una mayor reabsorción ósea de la cresta alveolar.
Dientes retenidos: pueden ser incluidos o enclavados. Los más frecuentes son los terceros molares inferiores, los superiores, los caninos superiores, premolares inferiores e incisivos superiores. Estos dientes en su inclusión o en los intentos de erupción producen una serie de accidentes de tipo infeccioso, mecánico, reflejo y tumoral que aconsejan su extracción; otras veces la exodoncia practicada en una fase precoz previene la aparición de esta fenomenología.


Solo se aconseja una actitud expectante cuando la cuidadosa evaluación, clínica y radiográfica, permiten aventurar una situación normal en las arcadas. En otras ocasiones, un tratamiento combinado quirúrgico-ortodóncico, permitirá conducir al diente a su alojamiento definitivo.Dientes supernumerarios: los más frecuentes son a nivel incisivo superior, con la presencia de dos supernumerarios o uno situado en la línea media (mesiodens) por distal del tercer molar o a nivel de los caninos superiores. Estos dientes constituyen una aberración embriológica de la lámina dentaria en la formación de los folículos dentarios y deben ser diagnosticados precozmente para realizar su extracción y así evitar problemas de retraso en la erupción de los dientes permanentes.


Dientes erupcionados con anomalías de posición y de situación: son dientes en mesio, disto, vestíbulo, linguo o giroversión, situados en su lugar habitual o ectópicamente a nivel vestibular, palatino o lingual. Los dientes más afectados por estas causas son los caninos y los premolares superiores e inferiores. La extracción, en estos casos, obedece a razones estéticas, ortodóncicas o protésicas.
Dientes temporales: las mismas consecuencias destructivas e infecciosas de la caries pueden exigir la extracción de dientes temporales antes de su exfoliación fisiológica para evitar la alteración de los dientes adyacentes.


En ocasiones, se trata de un retraso en el recambio dentario y existen signos suficientes para proceder a la extracción: proceso de erupción y edad cronológica del paciente, estudio del mismo diente contralateral, nivel del plano oclusal más bajo y formación de al menos dos tercios de la raíz del diente permanente subyacente comprobable por radiografía. Respecto a este punto, cuando hay un retraso en la exfoliación del diente deciduo, es importante realizar una exploración radiológica para detectar una posible agenesia del diente de recambio. En este caso, el diente temporal debe mantenerse en la arcada.Cuando la extracción es necesaria y sucede a una edad precoz, se precisa de la colocación de un mantenedor que conserve el espacio para la erupción y alojamiento del diente permanente.Dientes relacionados con quistes: los dientes causantes de quistes inflamatorios, radiculares, pueden ser tratados conservadoramente realizando un tratamiento endodóncico correcto, previo a la enucleación de la cápsula quística. Sin embargo, cuando el tejido óseo, periodontal o radicular está muy afectado por el proceso quístico, el diente o dientes involucrados deben ser extraídos. En los quistes disembrioplásticos, como son los foliculares o dentígeros, se suelen eliminar, en el mismo tratamiento, la cápsula quística y el diente causante. Cuando se trata de individuos jóvenes, el diente puede evolucionar espontáneamente o ayudado por una tracción ortodóncica.


Dientes relacionados con tumores: con gran frecuencia aquellos dientes implicados en una patología tumoral, sea ésta benigna o maligna, deben ser extraídos junto con la extirpación del proceso tumoral vecino. Estos tumores son de origen y pronóstico diverso. Así, tumoraciones de los tejidos blandos de origen hiperplásico inflamatorio, como por ejemplo los epúlides, exigen la extracción del o de los dientes responsables para evitar la recidiva tumoral. Tumores de origen óseo, fibromas, mixomas, osteomas y osteoclastomas, de naturaleza benigna, engloban dientes en su crecimiento que precisarán una extracción. Tumores malignos, epiteliales o conjuntivos, a nivel de los maxilares o de las mucosas que los recubren, en general, carcinomas, sarcomas, mielomas o linfomas, serán tratados con cirugía radical incluyendo los dientes implicados en el proceso tumoral, y en el margen de seguridad exigido en este tipo de intervenciones.


Dientes en áreas a irradiar: en los tumores malignos que incluyen en su protocolo radioterapia es posible la aparición de una osteorradionecrosis, como complicación postirradiación; esta lesión es más frecuente a nivel mandibular. Para evitar la infección añadida de este hueso necrosado se recomienda extraer previamente los dientes infectados, desvitalizados e incluso sanos, que se encuentran en el campo a irradiar.
Dientes en focos de fracturas: una cuestión muy debatida ha sido la de qué hacer con los dientes implicados en un trayecto fracturario tras un traumatismo maxilofacial. Clásicamente estos dientes se incluían como indicación absoluta de extracción para no alterar los mecanismos fisiológicos de reparación ósea. Hoy en día, con las posibilidades de prevención de la infección, y siempre bajo criterios personalizados, se permite la conservación de un diente siempre que éste no esté infectado y sea utilizable para una correcta oclusión del segmento óseo posterior.


Dientes como focos de infección: el problema de la infección focal es tan antiguo que ya Rush, en 1819, llamó la atención sobre el mismo. Sin embargo fue a comienzos de siglo cuando en América comenzó la llamada Fiebre de la Infección Focal y la relación, por tanto, de procesos dentarios con diversas alteraciones a distancia. Estas deuteropatías: endocarditis, glomerulonefronitis, oftalmopatía, dermatosis, fueron directamente relacionadas con la existencia de un granuloma dentario. Sin embargo, al margen de la presencia bacteriana, en los considerados focos infecciosos dentarios, no debe olvidarse la existencia de vasos sanguíneos que, a la vez que producen bacteriemias, dan paso a toxinas y al desencadenamiento de procesos alérgicos o de auto-nocividad y, por último, la presencia de nervios sensitivos y vegetativos dentro del granuloma que dan lugar a fenómenos reflejos, alteraciones vegetativas y tróficas como son las placas de alopecia o las zonas hiperestéticas.
De todas estas consideraciones surgió una actitud drásticamente extraccionista. Todo diente con lesión periapical, granuloma, desvitalizado correcta o incorrectamente era extraído. Actualmente esta actitud está muy cuestionada: es muy difícil relacionar un determinado tipo de lesión con el proceso general. Otras alteraciones pueden intervenir: dientes incluidos, áreas de condensación ósea…pero por otra parte, es más difícil todavía para el odontólogo precisar si esta lesión actúa como foco dentario. Solo la prueba de desaparición de la fenomenología general tras la extracción, confirmaría el diagnóstico.Ante estos pacientes se debe mantener una actitud prudente. Hay que utilizar todos los medios posibles de diagnóstico, clínico y radiológico, realizar técnicas conservadoras que eliminen los factores de riesgo en los dientes normalmente implantados, extraer los dientes retenidos y, en los casos de duda y ante la gravedad del proceso general, proceder a la extracción del diente implicado. En este último caso, es obligatoria una protección antibiótica adecuada que prevenga la exacerbación de una afección cardíaca, renal o reumática en general.Indicaciones protésicas: cuando se realiza el diseño de una prótesis, ciertos dientes en situaciones o posiciones incorrectas, con acusadas extrusiones por falta de antagonismo, aislados…deben ser eliminados para conseguir una buena oclusión, la estabilidad necesaria o una mejor estética. Así, a nivel mandibular, se sigue un criterio más conservador dada la dificultad de estabilidad de las prótesis. En el maxilar superior, ésta es más fácil de conseguir y prima la estética. Puede ser aconsejable, por tanto, extraer algún diente aislado a nivel anterior y construir una prótesis completa.


Indicaciones ortodóncicas: el ortodoncista utiliza con frecuencia el recurso de la extracción dentaria para prevenir o corregir la maloclusión. Esta actitud puede comprender la exodoncia de dientes temporales, supernumerarios o permanentes: incluidos, enclavados o normalmente erupcionados; bien alineados o en una mala posición. Es habitual la extracción de los cuatro primeros premolares para crear espacio que permita el movimiento ortodóncico de los dientes. También son realizadas las exodoncias de determinados dientes para conseguir el camuflaje ortodoncico de discrepancias esqueléticas de leves a moderadas. Otros utilizan la exodoncia de los primeros molares, o bien de los segundos cuando están cariados e intentan prevenir la retención de los terceros molares. La extracción de los terceros molares retenidos, incluso en fase de germen, es una práctica muy solicitada por el ortodoncista para evitar recidivas de un tratamiento ya efectuado.


En relación directa con la Ortodoncia, se encuentra la extracción seriada o guía de la erupción, descrita a finales de la década de los cuarenta y empleada en España a partir de los sesenta. Comprende la extracción de los caninos temporales para proporcionar sitio a los incisivos laterales; después de los primeros molares temporales y, en el mismo acto, se acelera la extracción del primer premolar eliminando su saco pericoronario o extrayendo directamente desde su inclusión fisiológica. Con esta técnica se intenta conseguir espacio para el alineamiento dentario.Indicaciones estéticas: existen casos de malposiciones o de dientes que interfieren con una prótesis y que puede estar indicada su extracción por razones estéticas. No debe olvidarse que existen pacientes que no permiten un tratamiento ortodóncico o que anteponen lo estético a lo funcional.
Indicaciones sociales: aunque parece injustificable, es incuestionable la existencia de ciertos condicionantes económicos que pueden obligar a la extracción. Por supuesto, serán dientes cariados o infectados susceptibles de tratamientos conservadores, restauradores o endodóncicos que permitan su mantenimiento en el proceso alveolar. Existen, en estos casos, enfermos que no pueden soportar la carga económica que estos tratamientos representan y que, por otra parte, no se contemplan en las prestaciones actuales de la Seguridad Social.

Contraindicaciones de la exodoncia

Actualmente tienen una menor importancia. La mejora del estudio del paciente en el periodo posoperatorio, de su estado psicofísico, la protección antibiótica, las técnicas de anestesia, el medio y personal adecuado…hacen que sean escasas las situaciones en que el diente no puede ser extraído.

Clásicamente se describían contraindicaciones absolutas y relativas. Las primeras hoy, prácticamente, no se consideran. En realidad se trataría de condiciones locales o generales que exigen un retraso en el tratamiento quirúrgico hasta que éstas se normalicen o estén cubiertos los posibles riesgos o complicaciones.

Contraindicaciones locales
La mayoría son de origen infeccioso, están referidas al propio diente a extraer o a los tejidos vecinos.Dentro de las infecciones odontógenas se engloban los procesos de periodontitis, abscesos y celulitis, de presentación aguda y de causa dentaria. Con la protección antibiótica adecuada y las técnicas de anestesia tronculares, alejadas del proceso infeccioso, hoy se pueden practicar las extracciones sin necesidad de diferirlas. Sin embargo, el estado psicofísico del enfermo, la falta de control del proceso infeccioso, el peligro de difusión y aumento de la toxemia y la dificultad de la técnica quirúrgica, pueden aconsejar postergar la exodoncia hasta que las condiciones sean las adecuadas. Las infecciones también pueden ser producidas por el tercer molar o de la mucosa bucal.En aquellos casos de dientes implicados en procesos tumorales malignos está contraindicada la extracción aislada del diente, debido a los peligros de hemorragia, mala cicatrización, crecimiento y difusión del tumor. En estos casos, la extracción siempre se hará en el bloque de la masa tumoral con los márgenes de seguridad recomendados.
Contraindicaciones generales
Son o alteraciones a nivel sistémico que obligan a un control por parte del médico internista y a demorar la intervención por peligro de descompensación o aparición de complicaciones que agravan el cuadro general. En este sentido es de vital importancia tener en cuenta: la diabetes mellitus descompensada, a los enfermos cardíacos e hipertensos, hepáticos, renales, hipertiroideos, epilépticos, con insuficiencia suprarrenal, la diátesis hemorrágica, hemofilia, leucosis, agranulocitosis, la fiebre de origen desconocido, psicosis y neurosis, a los enfermos psíquicamente disminuidos, a las mujeres embarazadas o con la menstruación, y a los enfermos seniles.
Instrumental utilizado en la exodoncia

En la extracción dentaria intervienen: el diente y los tejidos que le rodean, un instrumental genérico para cirugía bucal, uno específico y una técnica reglada.

Las extracciones denominadas simples, cerradas o técnicas de fórceps, requieren solamente de tres elementos: sindesmotomos, fórceps y elevadores. Las llamadas extracciones quirúrgicas, complicadas o abiertas, precisan, además de este instrumental, aquel necesario para la práctica de un acto quirúrgico en la boca, y que comprende las fases de incisión, levantamiento del colgajo, ostectomía, odontosección y sutura.

 

Ortopantomografía

La ortopantomografía o radiografía panorámica es una técnica radiológica que representa, en una única película, una imagen general de los maxilares, la mandíbula y los dientes, por tanto, es de primordial utilidad en el área dentomaxilomandibular.

Consideraciones generales

Su papel en el diagnóstico odontológico, no solo de los dientes sino también del maxilar y mandíbula, es fundamental. Sin la ortopantomografía el odontólogo perdería una gran ayuda en la mayoría de las especialidades de su campo. Prácticamente es utilizada de forma sistemática en odontología, llegando a ser un arma diagnóstica rutinaria. El valor diagnóstico de la ortopantomografía en cirugía bucal, implantología, ortodoncia, periodoncia, patología oral y dental está claramente demostrado.

El término de radiografía panorámica es el más comúnmente utilizado, ya que la radiografía resultante muestra una visión panorámica de la cara y parte inferior de la cabeza. Laudenback describe la ortopantomografía como uno de los inventos radiológicos más originales de los últimos decenios. El 40% de los hallazgos patológicos principales y secundarios se descubren a partir de ella. Amplía el campo de diagnóstico en un 70% y reduce la dosis de radiación de la superficie cutánea en un 90% con respecto a las series radiográficas periapicales.

Cuando hace más de 70 años, comenzó la investigación, por parte de numerosos autores, de una técnica radiológica que permitiera obtener una imagen continua completa de los maxilares, de la mandíbula y estructuras anatómicas anexas, el primer problema evidente encontrado fue la dificultad de representar unos volúmenes de superficies curvas rodeadas de estructuras molestas. Los esfuerzos dedicados a la investigación fueron compensados, obteniéndose tres sistemas que permitieran conseguir una panorámica de los maxilares y de la mandíbula sin que sus curvaturas fueran un impedimento. Las posibilidades de conseguirlo eran tres: colocar un tubo de rayos X dentro de la boca del paciente y adaptar la película a la cara del mismo. Hacer girar el paciente entre el haz de rayos X y la película. Hacer girar la fuente de radiación y la película alrededor del paciente.

El primero de estos métodos aplica una técnica estática muy similar a la convencional. Sin embargo, los dos últimos sistemas se basan en los principios de la tomografía o radiografía por secciones, en la cual se obtiene de la forma más nítida posible la imagen de un plano del objeto, a la vez que se difumina todo aquello que se encuentra fuera del mismo. Por tanto, atendiendo a la solución utilizada se pueden clasificar los procedimientos para hacer una radiografía panorámica en: estáticos y dinámicos.

Procedimientos estáticos

En los procedimientos estáticos, también conocidos con el nombre de panagrafía de aumento, se utilizaba una técnica radiográfica convencional con algunas modificaciones. No existe movimiento alguno por parte del foco, del paciente o del receptor de la imagen. Utiliza un tubo diseñado especialmente para ser colocado dentro de la boca, llamado Panoramix. Fue ideado por Walter Ott en 1948, se caracteriza por presentar una prolongación estrecha, de 16 mm de diámetro y 85 mm de longitud, en donde se encuentra el ánodo o anticátodo que tiene una forma cónica. El foco está en el vértice del cono con lo que la emisión de rayos X presenta forma esférica y cubre un campo de 270º. Para evitar dosis de radiación en zonas no deseadas se utilizan pantallas especiales de plomo que actúan como colimadores, limitando el campo de radiación frontalmente a 90º. Los equipos que utilizaban este sistema fueron el primitivo Panoramix, el Status X y X2, y el Stat Oralix.

Para obtener la imagen de ambos maxilares y mandíbula mediante esta técnica, pueden utilizarse a su vez dos sistemas:
Procedimiento de Ott: en él se utilizan dos placas individuales, una para los maxilares y otra para que el paciente la sujete con sus manos.
Procedimiento de Isard: utiliza una placa que presenta un orificio de 2.5 cm de diámetro en su parte central, con el fin de permitir el paso del tubo de rayos X. Se adapta a la cara y se sujeta con cinta adhesiva por detrás de la cabeza.

Proyecciones

Cambiando la posición del foco se pueden obtener diferentes proyecciones. Siguiendo a Hielscher las proyecciones de una radiografía panorámica se dividen en:

Proyección estándar
También llamada representación simétrica maxilomandibular, sirve para realizar la radiografía del maxilar y de la mandíbula. El maxilar correspondiente estará en posición horizontal. El aplicador girará de modo que la zona radio-permeable del tubo esté orientada hacia el hueso correspondiente, en una posición central, para que ambas zonas laterales se reproduzcan fielmente. En el maxilar, el aplicador se inclina con un ángulo de más 15º en relación con la horizontal. La distancia foco-borde incisivo es de 5.5 cm. En la mandíbula, con la misma distancia, cambia la angulación a menos 5º. El tamaño de la placa es de 10 x 24 cm y se aplica externamente sobre la cara del paciente, por encima o por debajo del aplicador. La posición de la placa debe ser paralela a la arcada para obtener una ampliación uniforme de todas las zonas óseas.En esta proyección existen superposiciones en las regiones premolares. Para evitarlas se recurre a la proyección estándar número 2, en la que se introduce el tubo a menor profundidad, a una distancia de 4 cm del aplicador, y los premolares quedan libres de superposiciones, siendo buena la reproducción de los incisivos; por el contrario, se pierde la región molar.
Proyección cinemática o dinámica
Se basa en principios tomográficos. A pesar de que existen antecedentes relacionados con esta técnica desde 1933, puede considerarse a Yrjo V. Paatero como padre de la misma. En el año 1949 publicó el resultado de sus investigaciones llamando a este método pantomografía. El elemento fundamental en este método es el uso de diafragmas lineales, estrechos y largos, en forma de ranura. Son dos: uno va colocado entre el tubo y la cabeza del paciente, otro entre la cabeza y la película; ambos enfrente el uno del otro para dejar pasar un haz de radiación lineal sumamente fino. Al girar el tubo, el haz de rayos gira con un determinado centro de rotación o varios centros, actuando sobre el objeto situado más allá del centro rotacional. Debido a la limitación realizada por los diafragmas, solo se impresiona la parte de la película que aparece en cada momento detrás de la hendidura correspondiente.
Aparatos para la ortopantomografía

Los aparatos cinemáticos pueden ser: de un centro de rotación, como por ejemplo el Rotograph; con dos centros de rotación, como el Panorex; con tres centros de rotación, por ejemplo el Orthopantomograph; y con más de tres centros de rotación, en este caso, el modelo original fue el G.E. 3000 desarrollado en 1970 por la General Electric Company. Como equipo con características especiales se presentó un aparato, el Zonarc, que realiza una auténtica zonografía panorámica con el paciente en decúbito, lo que lo hacía muy útil en pacientes encamados y, por tanto, de aplicación en politraumatizados. El aparato no tuvo una gran difusión, a pesar de esta aplicación de interés en servicios hospitalarios.

Las imágenes obtenidas en la ortopantomografía presentan cierto grado de magnificación. En los aparatos que trabajan con centros de rotación fijos la ampliación varía dentro de una determinada gama. Esta gama de magnificación existe porque la relación entre la posición del objeto, la película y el tubo de rayos X está variando continuamente, lo que ocurre porque la curvatura de los huesos maxilares no es circular. En aquellos aparatos en los que los centros de rotación son móviles, el tubo de rayos X y la película ocupan posiciones más estables, haciendo que la magnificación sea también más uniforme.

Desde hace años existen aparatos, de gran utilidad en algunas especialidades como la implantología, que permiten hacer ortopantomografías con un factor de magnificación vertical, constante y conocido. Hasta hace poco, todos los sistemas para la ortopantomografía se caracterizaban por el hecho de que la trayectoria recorrida por el centro de rotación, ya fuera fijo o variable, estaba determinada exclusivamente por elementos mecánicos. En la última generación de aparatos panorámicos se introduce la panorámica robótica y, tanto el movimiento de la fuente de rayos X como el de la película, es dirigido por un programa informático, desarrollado por el fabricante, lo que permite que con un único aparato se puedan efectuar distintas proyecciones geométricas y, lo que es también interesante, que se puedan modificar los programas directores con la única sustitución de un procesador. Esta moderna aplicación hace que los aparatos para ortopantomografía adquieran una gran versatilidad, ya que con ellos pueden efectuarse proyecciones especiales que permiten nuevas perspectivas del área maxilofacial. De esta manera, los nuevos equipos disponen de programas para efectuar radiografías panorámicas completas, radiografías parciales del sector dentario, radiografías localizadas en los senos maxilares, en las ramas ascendentes, en las articulaciones temporomandibulares e incluso planos transversales de maxilar y de mandíbula para diagnóstico pre-implantológico.

La imagen digital también se incorpora a la ortopantomografía permitiendo al profesional realizar estudios que pueden ser tratados y modificados para obtener un resultado más idóneo en algunos casos. Las técnicas panorámicas clásicas cambian la película como receptor de imagen, por receptores electrónicos que proporcionan la información de la imagen a un ordenador. El primer aparato panorámico con base en la radiografía computarizada lo diseñó Kashima en Japón, basándose en un equipo de la empresa Siemens y una placa de fósforo fotoestimulable modificada. Durante los últimos años se han desarrollado diferentes sistemas de radiografía panorámica digital, basados en la utilización de placas de fósforo y sensores del tipo CCD.

Dosis de radiación

Las dosis de radiación dependen de la técnica utilizada. Para su estudio se usan diferentes tipos de fantomas, cabeza y tronco divididos en secciones, compuestos de esqueleto natural envuelto de un material equivalente a un tejido blando. Se usan habitualmente dosímetros con polvo termoluminiscente. Los estudios de Hudson, Kumpula, Kuba, Nelson…obtienen dosis máximas de radiación alrededor de los centros de rotación laterales posteriores, aunque los valores no concuerdan en absoluto entre los diversos autores. Están de acuerdo en que la dosis absorbida en la radiografía panorámica es mucho menor que en una serie intrabucal completa. Parece que la energía impartida por una radiografía panorámica es comparable a dos radiografías retroalveolares con película de sensibilidad E, aunque la dosis absorbida por los diferentes órganos difiere de manera considerable. Esto es especialmente apreciable en las glándulas salivales mayores, donde se recibe una dosis mucho más alta con una ortopantomografía.

Ventajas e inconvenientes

Ventajas
Las ventajas de la ortopantomografía son:Mayor amplitud de registros en una sola película
Reconocimiento de las interrelaciones funcionales y patológicas, y de sus efectos sobre el sistema masticatorio.
Posibilidad de comparación entre ambos lados.
Baja dosis de radiación.
Comodidad para el paciente, lo que hace a la ortopantomografía especialmente útil en: Exploraciones sistemáticas
Tratamientos de urgencia y accidentados con edemas, dolor y trismo
Incapacitados o enfermos disminuidos física y psíquicamente, con mínima capacidad de cooperación

 

Inconvenientes
Los inconvenientes de la ortopantomografía son:Menor nitidez y pérdida de detalle.
Deformación y magnificación de la imagen.
Defectuosa visualización de los senos y el tercio medio de la cara.
No hay localización bucopalatina o bucolingual de cuerpos extraños.
Las estructuras que se encuentren fuera de la capa de examen pueden superponerse a las estructuras óseas normales y simular alteraciones.
En casos de grandes maloclusiones de clase II o III, las zonas frontales del maxilar y mandíbula no pueden reproducirse de forma correcta en una única proyección.

 

Radiografía extrabucal

Una radiografía, consiste en la obtención de una imagen de la zona anatómica que se radiografía, y de los órganos internos de la misma, por la impresión en una placa fotográfica de una mínima cantidad de radiación, que se hace pasar por esa zona del cuerpo. Cada tipo de tejido del organismo dejan pasar cantidades distintas de esta radiación, por lo que la placa se impresiona con más o menos intensidad en cada zona, según el tejido que tiene delante, permitiéndonos así obtener una imagen de los órganos (corazón, pulmones, riñones, tubo digestivo, etc.) y tejidos (huesos, quistes, masas de tejido, etc.) de esa zona. La técnica radiográfica extrabucal clásica prácticamente no ha variado en relación con las proyecciones efectuadas desde su descripción inicial. Aunque estas técnicas están siendo desplazadas por otras como la tomografía computorizada o la resonancia magnética, para la mayoría de las indicaciones existen algunas todavía efectivas y útiles como para el cirujano bucal como, por ejemplo, las proyecciones de senos maxilares o de arcos cigomáticos. También son habituales las proyecciones para huesos propios o las axiales para observar la angulación de los cóndilos articulares en relación al plano sagital.

Antecedentes históricos

El descubrimiento de los rayos X se produjo la noche del viernes 8 de noviembre de 1895 cuando Wilhelm Röntgen, investigando las propiedades de los rayos catódicos, se dio cuenta de la existencia de una nueva fuente de energía hasta entonces desconocida y por ello denominada radiación X. Por este descubrimiento obtuvo el reconocimiento de la Academia sueca en el año 1901, siendo el Primer Premio Nobel de Física. Röntgen comprendió inmediatamente la importancia de su descubrimiento para la medicina, que hacía posible la exploración de los cuerpos de una manera hasta ese momento totalmente insospechada. En el transcurso del mes siguiente, aplicando los efectos de los rayos X a una placa fotográfica, produjo la primera radiografía de la humanidad, la de la mano de su mujer. Las primeras aplicaciones de los rayos x se centraron en el diagnóstico, aunque a partir de 1897 se abrirá el camino de la aplicación terapéutica, de la mano de Freund, con su intento de tratar el nevus pilosus y su observación de las depilaciones radiológicas precursoras de la radiodermitis.

Se recurre a estas técnicas cuando el objeto de estudio desborda el área de una radiografía intrabucal (senos paranasales, arcos dentarios, glándulas salivales, articulación temporomandibular, etc.)

Inicios de la radiología odontológica

Dos semanas después del anuncio del descubrimiento de los rayos X, el Dr. Otto Walkhoff había efectuado ya la primera radiografía de sus propios maxilares. Para realizarla utilizó una placa de vidrio normal recubierta con una emulsión fotográfica, envuelta en papel negro y chapa de goma, que colocó en la parte externa de la mandíbula, con un tiempo de exposición de 25 minutos. Obtuvo un resultado bastante defectuoso dada la escasa sensibilidad del receptor. En América, el Dr. W. G. Worton fue el primero en obtener una radiografía dental, en 1896, utilizando cráneos humanos desecados. Un año después, fue el primero en efectuar una radiografía de cuerpo entero utilizando una película de 36 pies y 30 minutos de exposición.

La primera unidad de rayos diseñada para odontología se atribuye al Dr. Williams Rollins, aunque el Dr. Edmund Kells tiene el mérito de haber sido el primero en realizar una radiografía intrabucal en un paciente vivo. Se le considera el responsable de la mayor aportación a la radiología dental, gracias a sus esfuerzos por efectuar innovaciones.

En la actualidad, las técnicas extrabucales clásicas son difíciles de realizar e interpretar debido a la gran superposición de estructuras óseas, y son del total dominio del radiólogo general o maxilofacial. Los equipos diseñados específicamente para su realización se denominan craneógrafos, aunque también pueden realizarse con aparatos para radiología general e incluso, algunas de sus proyecciones, con los aparatos de radiografía intrabucal. Las películas utilizadas son del tamaño 13 x 18, 18 x 24 y 24 x 30 cm, siendo en odontología la más usual la segunda. Es obligada su utilización con hojas o pantallas de refuerzo y chasis, y es muy aconsejable además usar porta-chasis, diafragmas y antidifusores de rejilla fijos o móviles.

Radiografía extrabucal frontal

Como su propio nombre indica, la radiografía extrabucal frontal sirve para obtener una imagen frontal de las estructuras de interés. Según la incidencia del haz de rayos y la colocación de la película, bien sea en la cara o en la nuca, pueden ser postero-anteriores o antero-posteriores. Son más útiles las primeras ya que de esta forma la estructura de interés se encuentra más próxima al sistema de registro de la imagen y, por tanto, existe menor distorsión.

Entre las técnicas frontales también pueden distinguirse las unilaterales y las bilaterales; estas últimas son las más habituales, ya que en ellas se observa el macizo facial de forma completa y se obtienen elementos de juicio para comparar ambos lados. Dentro de las técnicas frontales, las más utilizadas son aquellas que permiten observar los senos paranasales, fundamentalmente los senos maxilares y que, por tanto, están indicadas en los procesos sinusales. Pueden emplearse la proyección de Waters, la de Grashey o la de Blondeau. Todas ellas son muy válidas puesto que evitan la superposición de los peñascos, sin embargo la de Waters es la más utilizada ya que no influye en el tamaño de la nariz. OLAL

Radiografía extrabucal lateral

Ofrecen una visión lateral de las estructuras de interés. La proyección lateral estricta implica la superposición de ambos lados. El rayo central incide perpendicular al plano sagital medio del paciente y al receptor de la imagen, ya que estos dos últimos deben ser paralelos. Es de escasa utilidad para el odontólogo, salvo la telerradiografía lateral, que permite efectuar una valoración cefalométrica, de interés en ortodoncia y cirugía ortognática. Sin embargo, la realización de esta técnica particular implica unas condiciones específicas que la hace que se incluya dentro de las técnicas especiales. De utilidad, como variantes a la técnica de la radiografía extrabucal lateral estricta, se señalan principalmente tres proyecciones:
Lateral de huesos nasales: el plano sagital y la película deben ser paralelos. El rayo central ha de incidir de forma perpendicular pasando a través de los huesos propios. Está indicada para el tratamiento de los traumatismos nasales.
Lateral oblicua de articulación temporomandibular: el rayo incide con una angulación arriba-abajo, aproximadamente de 22º, con el fin de proyectar el temporal del lado próximo al foco. Son proyecciones para visualizar las articulaciones temporomandibulares, denominadas transcraneales o de Schuller.
Lateral desenfilada: permiten observar un lado de la mandíbula desproyectando el contralateral. El rayo central incide de forma oblicua con una angulación variable dependiendo de que sector se vaya a estudiar. Con el desarrollo de la radiografía panorámica esta proyección solo está indicada, actualmente, cuando la realización de la radiografía no sea viable, como ocurre en el caso de ciertos pacientes discapacitados.

Axiales

Son menos utilizadas ya que su utilidad es muy discutida, principalmente desde que se dispone de la tomografía computarizada. La proyección estándar es la de Hirtz. Como variantes de utilidad podemos indicar dos proyecciones principales: la proyección axial de huesos propios nasales y la proyección para observar los arcos cigomáticos. Ambas variantes de la proyección axial están indicadas en traumatismos.

La radiografía extrabucal digital

Al igual que en el caso de la radiografía intrabucal, en la extrabucal, el gran cambio que se está produciendo es la sustitución de la película radiográfica por un sistema de registro digital de la imagen. En el caso de las técnicas extrabucales lo más habitual es la utilización de placas de fósforo fotoestimulables que una vez procesadas mediante su escaneado con un sistema láser permiten que la imagen llegue al ordenador.

La odontología es una de las ciencias de la salud que se encarga del diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades del aparato estomatognático, el cual incluye además de los dientes, las encías, el tejido periodontal, el maxilar superior, el maxilar inferior y la articulación temporomandibular. Las principales enfermedades de las que se ocupa la odontología son la caries dental, la maloclusión y la enfermedad periodontal.

Significado del término

El término odontólogo deriva del griego odont(o) (ὀδο-ύς/-ντος), que en español significa diente. Dentista proviene del latín dents, dentis, que en español significa diente. Se puede definir al odontólogo o dentista como médico de la cavidad oral o aparato estomatognático. El aparato estomatognático lo constituyen los labios, la lengua, los dientes, el periodonto, el paladar, la mucosa oral, el piso de la boca, las glándulas salivales, las amígdalas y la orofaringe. El término estomatología deriva del griego στόμα (estoma), que en español significa boca o cavidad oral se emplea en general como sinónimo de odontología.

El campo de acción del odontólogo o estomatólogo no abarca únicamente el estudio y tratamiento de los dientes, pues comprende además toda la cavidad oral, así como los maxilares, músculos, piel, vasos y nervios que dan conformación a esta cavidad y que están conectados con todo el organismo. La odontología se relaciona con varias especialidades médicas como cirugía maxilofacial otorrinolaringología, oftalmología, neurología y pediatría. No todas las enfermedades de la boca son tratadas por el odontólogo, las lesiones malignas (cáncer) entran en el campo de la cirugía maxilofacial y la oncología. Las lesiones de la orofaringe y las amígdalas tampoco son tratadas por el odontólogo, sino por el otrorrinolaringólogo, las parálisis de los músculos que mueven las estructuras orales son tratadas por el neurólogo, las enfermedades del labio son tratadas y valoradas generálmente por el dermatólogo, etc.

Historia de la odontología

Las enfermedades han aquejado a la humanidad desde sus mismos inicios, en especial el agudo y lancinante dolor dentario producido por una caries profunda o un absceso periapical. Técnicas curativas y rehabilitadoras han sido practicadas por muchos médicos a lo largo de la historia. El registro más antiguo que existe sobre una práctica primitiva egipcia de la Odontología data de hace 5.000 años (3.000 años antes de nuestra era). Hessie-Re es considerado el primer dentista conocido de la historia, una inscripción egipcia en madera lo muestra como jefe de médicos de la corte. Aristóteles (384 a. C.- 322 a. C.) trató sobre algunos aspectos odontológicos, por ejemplo procedimientos de esterilización usando un alambre caliente para tratar las enfermedades de los dientes y de los tejidos orales, también disertó sobre la extracción dental y el uso de alambres para estabilizar fracturas maxilares y ligar dientes perdidos.

Durante la Edad Media, la profesión fue asumida por los barberos quienes además de otros servicios, realizaban las sangrías y las extracciones dentales de los clientes aquejados de dolor. El doctor francés Pierre Fauchard (1678-1761) es considerado el padre de la odontología moderna, por sus novedosos aportes a esta ciencia, particularmente por la profesionalización de la práctica dental y la publicación en 1728 de su obra "Le chirugien dentiste; ou, traité des dents” (el cirujano dentista; o tratado sobre los dientes). Pierre Fauchard fue dentista personal de Luis XIV; en París se encuentra su museo. En diciembre de 1844, Horance Wells, dentista de Hartford, Connecticut, utilizó por primera vez el óxido nitroso, como anestésico para la extracción dentaría. A principios del siglo XX, el médico valenciano Bernardino Landete Aragó fue pionero de la estomatología española y creador de la cirugía oral o maxilofacial en dicho país.

Estudios de odontología

El odontólogo o dentista debe poseer amplios conocimientos de diferentes aspectos de la medicina, incluyendo anatomía, fisiología, patología y farmacología. Es preciso tener en cuenta que una enfermedad bucal puede provocar complicaciones locales que afecten a regiones próximas como el cuello y la cara, pero también complicaciones generales de gravedad como septicemia y endocarditis.

La primera facultad de odontología fue el Baltimore College of Dental Surgery que se fundó en Estados Unidos en 1840. En Europa, el Reino Unido introdujo los estudios independientes de odontología en 1859, sin embargo otros países europeos como España, Portugal e Italia han mantenido durante buena parte del siglo XX el concepto de odontología como especialidad de la medicina, de tal forma que para conseguir el título de odontólogo o estomatólogo era preciso obtener primero la licenciatura en medicina y posteriormente realizar la especialidad en esta disciplina. Esta situación ha cambiado a partir de los últimos años del siglo XX con los criterios de armonización de estudios impuestos por la Unión Europea.

El programa de estudios para obtener el título de odontólogo es variable dependiendo del país concreto. En la Unión Europea la duración de los estudios es de 5 años a tiempo completo y el programa de formación consta de diferentes aspectos:
Conocimiento de las ciencias en las que se basa la odontología incluyendo biología y estadística. Comprensión del método científico y sus fundamentos.
Estudio de anatomía, fisiología y comportamiento humano, tanto en circunstancias de salud como enfermedad. Influencia del medio natural sobre la enfermedad.
Conocimientos específicos sobre la estructura y función de los dientes, la boca, maxilares y órganos anexos.
Estudio de las enfermedades que afectan a los dientes, la boca, maxilares y órganos anexos, medidas de tratamiento y prevención. Dentro de este apartado se incluyen las materias más específicas de la odontología, entre ellas cariología, materiales dentales, endodoncia, microbiología oral, patología oral, cirugía oral, ortodoncia y odontopediatria, periodoncia, radiología dental y prótesis dentales.
Experiencia clínica bajo supervisión de un profesional.

En Estados Unidos el título recibe el nombre de doctor en cirugía dental (D.D.S. por sus siglas en inglés) y requiere cuatro años de estudios: dos años en ciencias médicas básicas como anatomía, fisiología y farmacología y otros 2 para adquirir una orientación clínica.

Especialidades

La odontología tiene establecidas varias especialidades:
Rehabilitación oral. Es la parte de la odontología encargada de la restauración, es decir recuperar la función fisológica y estética mediante el empleo de prótesis dentales y otras medidas.
Periodoncia o Periodontología. Rama de la odontología especializada en el diagnóstico, prevención y tratamiento de las enfermedades periodontales.
Endodoncia. Esta especialidad realiza el tratamiento de endodoncia, es decir la actuación sobre la pulpa dental y su sustitución por un material inerte.
Odontopediatría. Es la rama de la odontología encargada de tratar a los niños.
Ortodoncia. Rama de la odontología especializada en el tratamiento y prevención de las malposiciones de las piezas dentales.
Salud pública odontológica. Especializada en la odontología comunitaria, preventiva y social.
Implantología oral. Es la especialidad odontológica que se dedica a la reposición de unidades dentales perdidas por medio de la colocación de implantes dentales de titanio insertados en los maxilares.
Odontología estética o cosmética. Es la rama de la odontología que soluciona problemas relacionados con la armonía estética de la boca en su totalidad.
Odontología preventiva. Se encarga del estudio de los tratamientos preventivos bucodentales mediante técnicas no invasivas como pueden ser: selladores de fosas y fisuras, limpiezas dentales, cubetas de flúor tópico o sistémico, pulidos y otros procedimientos más complejos.
Odontología forense. Es la rama de la odontología que trata del manejo y el examen adecuado de la evidencia dental y de la valoración de los hallazgos dentales que puedan tener interés para procesos judiciales. El odontólogo forense se encarga establecer parámetros de identificación de personas o cadáveres, la valoración de aquellos casos en los que el aparato buco-dento-maxilar se utiliza como arma y la valoración de tratamientos presumiblemente inadecuados.
Cariología. Especializada en la caries dental y su tratamiento.
Odontología perinatal. Rama especializada en los cuidados odontológicos a la madre embarazada, el recién nacido y al niño hasta los tres años de edad.
Gnatología. Rama especializada en el estudio de la función del aparato masticador, anatomía, fisiología, alteraciones patológicas del mismo y su tratamiento. Una de las afecciones tratadas por la gnatología es el bruxismo o rechinar de dientes.
Odontologia ocupacional. Es la rama de la odontología que se ocupa de la salud dental de los trabajadores en relación con su entorno laboral.
Odontologia deportiva. Rama de la odontología que estudia la influencia de cada deporte en la salud bucodental.

Enfermedades de las que se ocupa la odontología

La caries dental se considera la enfermedad más prevalentes que afecta al ser humano. Se inicia con cambios microbianos que se localizan en la superficies de las piezas dentales y dan origen a la placa dental. Las bacterias de la placa dental causan alteraciones en el pH y originan desmineralizacion del diente que a la larga ocasiona cavidades que si se dejan sin tratamiento alcanzan en un periodo de meses o años la pulpa dental causando pulpitis, infecciones periapicales, abscesos y finalmente la destrucción y perdida completa de la pieza afectada. La caries dental es una enfermedad multifactorial, es decir existen varios factores implicados en su aparición, incluyendo los hábitos de alimentación, la adecuada higiene oral, la composición y flujo de la saliva y el grado de exposición al fluor.

Enfermedad periodontal

Es un proceso crónico, de origen inflamatorio que afecta a la estructuras de soporte del diente o periodonto. La enfermedad periodontal es una causa importante de pérdida de piezas dentales, origina el 50% de las pérdidas después de los 15 años, mientras que en los mayores de 35 años se pierden más dientes como consecuencia de la enfermedad periodontal que por caries. La enfermedad periodontal incluye la gingivitis o inflamación de las encias y la periodontitis que es una patología inflamatoria de origen infeccioso que destruye el periodonto de inserción (hueso alveolar, cemento radicular y ligamento periodontal), lo que puede finalizar con la pérdida de los dientes afectados.

Maloclusión

Una maloclusión se refiere al mal alineamiento de los dientes o a la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan entre sí. La mayoría de las personas tienen algún grado de maloclusión, si bien normalmente no es lo suficientemente seria para requerir tratamiento. Aquellas que tienen maloclusiones más severas pueden requerir tratamiento de ortodoncia para corregir el problema. La corrección de maloclusiones reduce el riesgo de pérdida de piezas y puede ayudar a aliviar presiones excesivas en la articulación temporomandibular.

Traumatismo dentales

Pueden afectar personas de cualquier edad, pero son especialmente frecuentes en los niños, se calcula que un 25% de los niños en edad escolar han sufrido algún traumatismo dental de importancia. Las piezas más frecuentemente afectadas son las del sector anterior, sobre todo los incisivos centrales superiores. Aunque existen lesiones muy complejas, en la mayor parte de los casos se afecta un único diente. Las lesiones más frecuentes son la luxación en dentición temporal y las fracturas coronales, concusiones y subluxaciones, en la dentición permanente.

Lesiones de la mucosa oral

Las lesiones de la mucosa oral pueden ser muy variadas, adopatando el aspecto de una mancha o formando una protrusion que si está llena de líquido constituye una vesícula. Algunas de las más características son las gránulos de Fordyce que son glándulas sebáceas heterotópicas de coloración blanco-amarillenta que se encuentran en mucosa yugal y labios, no precisan tratamiento. Las manchas de Koplick que aparecen el el período prodrómico del sarampión, junto al conducto de Stenon. La morsicatio buccarum en realidad provocada por un traumatismos por mordisqueo, la estomatitis nicotínica por reacción al tabaco, frecuente en varones y fumadores de pipa y cigarros, el liquen plano de etiología desconocida y la leucoplasia oral. Muchas de estas lesiones precisan realizar una biopsia para llegar al diagnóstico exacto, además no debe olvidarse que en la mucosa oral pueden aparecer lesiones de tipo maligno o cáncer de distintos tipos, por lo que ante la aparición de una mancha, protrusión o úlcera en cavidad oral, debe consultarse con un profesional sanitario para llegar a un diagnóstico preciso.

Principales intervenciones en odontología

Exodoncia

La exodoncia, comúnmente conocida como extracción, es la técnica de cirugía oral mediante la cual se realiza la avulsión o extracción de un diente o porción del mismo, del lecho óseo que lo alberga.

Ortodoncia

El tratamiento de ortodoncia se utiliza para la maloclusión dental que ocasiona apiñamientos y posiciones inadecuadas de las piezas dentales. Se puede realizar mediante aparatología fija que está compuesta de elementos adheridos a los dientes (bandas y brackets) a los que se ancla firmemente unos finos arcos elásticos de aleación metálica (níquel-titanio) mediante un conjunto de ligaduras. También puede emplearse aparatología removible, que puede ser retirada de la boca por parte del paciente, ello le permite quitárselos durante la higiene oral y en las comidas, estos aparatos cuando tratan problemas dentales tienen sus indicaciones específicas que no suplen a la ortodoncia fija, si bien solucionan algunas maloclusiones sencillas.

Implante dental

Consiste en la reposición de unidades dentales perdidas por medio de la colocación de implante dental de titanio insertados en los maxilares, a manera de raíces de dientes colocadas dentro del hueso y que luego pueden portar coronas dentales artificiales diseñada para ello.

En los casos en que haya limitaciones a la hora de colocar los implantes por falta de altura en el maxilar, se recurrirá a intervenciones complementarias, como la técnica de elevación del seno maxilar.

Obturación

La obturación, comúnmente conocida como empaste, es uno de los principales tratamientos que se realiza en odontología para la eliminación de la caries dental. La técnica consiste básicamente en la eliminación del tejido con caries y el relleno de la cavidad con un material artificial. Los materiales de relleno más empleados son la amalgama y la resina compuesta. Para la preparación de las cavidades se utilizan tornos (pequeños taladros que giran a gran velocidad) dotados de fresas de carburo que son capaces de actuar sobre el esmalte y la dentina.

Endodoncia

La endodoncia es un procedimiento odontológico que actúa sobre la pulpa dental, se utiliza para tratar caries profundas que han atravesado el esmalte y la dentina y han llegado a la pulpa, produciendo una infección de la misma conocida como pulpitis. La técnica consiste en acceder a esta zona profunda de la pieza dental, extraer la pulpa mediante instrumentos especiales, y rellenar la cavidad con un material inerte.

El diente (del lat. dens, dentis) es un órgano anatómico duro, enclavado en los procesos alveolares de los huesos maxilares y mandíbula a través de un tipo especial de articulación denominada gonfosis, en la que intervienen diferentes estructuras que lo conforman: cemento dentario y hueso alveolar ambos unidos por el ligamento periodontal. El diente está compuesto por tejidos mineralizados (calcio, fósforo, magnesio), que le otorgan la dureza. En su conjunto forman la dentición temporal (o dientes de "leche") y la dentición permanente.

La dentición temporal (decidua) consta de 20 dientes, cuya aparición comienza a los seis meses de vida aproximadamente y su recambio por piezas permanentes dura hasta los 12 años aproximadamente.

La dentición permanente inicia su erupción desde los seis años de edad aproximadamente, e irá reemplazando a los dientes de la primera dentición hasta llegar a la edad adolescente. La dentición permanente consta de 32 dientes. En la edad de 16 a 25 años pueden llegar a erupcionar los terceros molares (llamados "muelas del juicio o cordales") cuya retención dentro de los maxilares es muy frecuente.

Los dientes son estructuras de tejido mineralizado que comienzan a desarrollarse desde la vida embrionaria, e inician su erupción en los primeros seis meses de vida, los cuales ayudan al proceso de la masticación de los alimentos para una buena digestión. El diente realiza la primera etapa de la digestión y participa también en la comunicación oral.

Básicamente en el diente se pueden reconocer dos partes, la corona dental, parte recubierta por esmalte dental y la raíz dental no visible en una boca sana.

Los dientes, ordenados desde el centro hacia las mandíbulas son: incisivos que cortan, los caninos que desgarran, los premolares que trituran y los molares que muelen.

Esmalte dental: es un tejido formado por hidroxiapatita y proteínas (en muy baja proporción). Es el tejido más duro del cuerpo humano. En zonas donde el esmalte es más delgado o se ha desgastado, puede ser sumamente sensible. El esmalte es translúcido, insensible al dolor pues en él no existen terminaciones nerviosas. Con el flúor se forman cristales de fluorhidroxiapatita que es mucho más resistente que la hidroxiapatita al ataque de la caries dental.

Dentina: tejido mineralizado, pero en menor proporción que el esmalte. Es el responsable del color de los dientes. Contiene túbulos en donde se proyectan prolongaciones de los odontoblastos, llamados fribillas de Thomes, las cuales son las causantes de la sensibilidad. Las propiedades físicas de la dentina son: Color, radiopacidad, traslucidez, elasticidad, dureza y permeabilidad.

Cemento radicular: tejido conectivo altamente especializado. Es una capa dura, opaca y amarillenta que recubre la dentina a nivel de la raíz del diente. Se encarga de unir al órgano dentario con el hueso alveolar a través del ligamento periodontal.

Pulpa dentaria: de tejido mesodérmico está constituida por un tejido suave que contiene vasos sanguíneos (arteria y vena) que conducen la sangre hacia el diente y por fibras nerviosas que otorgan sensibilidad al diente. Dichos nervios atraviesan la raíz (del diente) por medio de finos canales. Su célula principal son los odontoblastos (son células tanto de la pulpa como de la dentina), éstos fabrican dentina y son los que mantienen la vitalidad de la dentina. Los odontoblastos poseen prolongaciones conocidas como Procesos Odontoblásticos o fribillas de Thomes, que se alojan en los túbulos dentinarios. Junto con la dentina forma el órgano dentino-pulpar. En la pulpa dentaria se encuentra alojado el paquete vasculo nervioso que está formado por un filete nervioso, una vena y una arteria, dándole la irrigación e inervación necesaria. Las actividades funcionales de la pulpa son: Inductora de la temperatura, formativa, nutritiva, sensitiva, defensiva y reparadora.

Periodonto: Son las estructuras que dan soporte y sustentabilidad al diente.

Los Tejidos periodontales que conforman el periodonto, son todos aquellos tejidos que rodean al diente.

El periodonto es la parte vital del diente, el diente puede estar sin la pulpa, pero nunca sin el periodonto. El periodonto está constituido por la:

Encía: es la parte de la mucosa bucal que rodea el cuello de los dientes y cubre el hueso alveolar.

Ligamento periodontal: es una estructura del tejido conjuntivo que rodea la raíz y la une al hueso alveolar. Entre sus funciones están la inserción del diente al hueso alveolar y la resistencia al impacto de los golpes. También posee propiedades mecanorreceptoras siendo capaz de transmitir las fuerzas ejercidas sobre el diente a los nervios adyacentes.

Cemento dentario: es la estructura mineralizada que cubre la dentina radicular, compensa el desgaste fisiológico en la erupción pasiva y sobre todo, la inserción a las fibras de la encía y del ligamento periodontal.

Hueso alveolar: es la parte del hueso maxilar y mandíbula donde se alojan los dientes. Se denomina hueso alveolar al hueso de los maxilares y mandíbula que contiene o reviste las cuencas o procesos alveolares, en las que se mantienen las raíces de los dientes.

Corona: es la parte del diente que está recubierta por esmalte. Podemos observar en la boca la parte funcional del órgano dentario. Esta porción del diente se encuentra expuesta al medio bucal en forma permanente.
Cuello: llamado zona cervical, es la unión de la corona con la raíz y se sitúa en la encía marginal.
Raíz: esta parte del diente no es visible en la cavidad bucal ya que está incrustada en el proceso alveolar, dentro del hueso, y se encuentra recubierta por el cemento dentario. Sirve de anclaje. Los dientes normalmente tienen entre una y tres raíces, dependiendo de si son incisivos (una raíz), caninos (1), premolares (1 o 2) o molares (dos o tres, en casos excepcionales más de tres)

El desarrollo dentario es un conjunto de procesos muy complejos que permiten la erupción de los dientes por modificación histológica y funcional de las células embrionarias totipotentes. La posesión de dientes es común a muchas especies muy distintas, su desarrollo dentario es bastante parecido al de los humanos. En humanos, se requiere de la presencia de esmalte, dentina, cemento y periodonto para permitir que el ambiente de la cavidad oral sea propicio al desarrollo, el cual sucede durante el desarrollo fetal.

 

Después de la dentición decidua los dientes de leche son empujados por una segunda dentición. Estos primeros dientes caen (exfolian) de manera natural dejando surgir a los dientes permanentes.

Según la forma de la corona y por lo tanto su función, hay cuatro tipos de dientes:
1.Incisivos (8 dientes): dientes anteriores con borde afilado. Su función principal es cortar los alimentos. Poseen una corona cónica y una raíz solamente. Los incisivos superiores son más grandes que los inferiores.
2.Caninos (4 dientes): con forma de cúspide puntiaguda. Son llamados colmillos en los demás animales. Están situados al lado de los incisivos y su función es desgarrar los alimentos.
3.Premolares (8 dientes): poseen dos cúspides puntiagudas. Facilitan la trituración de los alimentos.
4.Molares (12 dientes): poseen cúspides anchas. Tienen la misma función de los premolares. La corona de este tipo de dientes puede tener cuatro o cinco prominencias, al igual que dos, tres o cuatro raíces. Son los dientes más grandes.

Funciones de los dientes

Las funciones de los dientes son:
1.Masticatoria
2.Fonética
3.Estética
4.Expresión facial

La forma dentaria determina la función de cada diente dentro de los movimientos masticatorios. Para una buena función los dientes deberán estar bien posicionados, son tan importantes los contactos entre dientes de diferentes arcadas, superior e inferior, como los contactos entre los dientes adyacentes, estos últimos se llaman contactos interproximales y protegen a la papila dental ya que impiden que al masticar la comida se almacene en está, evitando un empaquetamiento, traumatismo gingival por alimentos duros y, por lo tanto, el aumento de la placa bacteriana.

Muela del juicio

Las muelas del juicio son el tercer molar, también llamado cordal, que suele aparecer a las edades entre 16 y 20 años, pudiendo incluso no hacerlo nunca, aunque pueden aparecer a edades más tempranas o mucho más adelante. En algunas ocasiones no erupcionan las cuatro muelas, erupcionando solo algunas de ellas.

Se llaman muelas del juicio ya que a la edad en que aparecen las personas tienen un juicio más desarrollado y completo que cuando aparece el resto de la dentición definitiva.

Existen cuatro muelas cordales, una por cada cuadrante bucal, y se sitúan en la última posición de la línea de la dentadura, al fondo de la boca. Las muelas del juicio suelen afectar a otros dientes al desarrollarse, empujándolos o saliendo "torcidos"

Su anatomía varía mucho, puede tener entre una y cuatro raíces y entre uno y seis conductos y puede tener conductos en forma de C. Puede estar significativamente inclinado en sentido distal y/o vestibular lo que crea un problema aún mayor para el acceso comparado con el segundo molar.3 Cuando esto ocurre se suelen extraer.

Las muelas del juicio tomaron su nombre de la idea de que, dado que aparecen tan tardíamente, a esa edad las personas tienen más juicio que cuando son niños, edad en que aparece el resto de la dentición. Muchas otras lenguas llaman a esta muela de manera parecida a como se conoce en español. En italiano se la llama dente del giudizio, en portugués dente do siso, en griego φρονιμίτης (fronimitis) o en francés dent de sagesse (diente de sabiduría), todas significando literalmente "muela del juicio o del entendimiento". En árabe se dice ders-al-a'qel (ضرس العقل), que significa literalmente "muela de la mente".

En latín se las conocía como dens sapientiae (diente de la sabiduría), con un origen muy parecido a la frase en español. Este mismo matiz de sabiduría le dan otros idiomas como el inglés, en que se dice wisdom tooth y el neerlandés, en que se dice verstandskies. En ruso se dice зуб мудрости (zub múdrasti, "diente de la sabiduría"). En chino se conocen como Zhi Ya (智齒) de Zhi (sabiduría) y Ya (diente). En persa se llama dandan-e aghl (دندان عقل) y en hebreo shen bina (שן בינה), ambas "diente de la sabiduría". En maltés toma el nombre de darsa ta' l-għaqal, que significa "diente de la sabiduría", aunque también puede tomar el nombre de darsa ta' l-għaqad con el sentido de "diente que complementa". En alemán también se sigue esta línea nombrándolas Weisheitszähne, dientes de la sabiduría.

Otros idiomas hacen referencia a otros aspectos. En turco se llama 20 yaş dişi (diente de los 20 años), en referencia directa a la edad en que aparece. En coreano es sa-rang-nee (사랑니) que significa literalmente "diente del amor", en referencia a la juventud y el dolor del primer amor. En gallego se llama moa cabeira, que quiere decir "la muela del extremo". En japonés se llama oyashirazu (親知らず), literalmente "desconocido para los padres", dado que a la edad en que aparece se supone que el hijo ya se ha independizado. En indonesio el término gigi bungsu, derivado de bungsu (hijo más joven) viene del hecho de que, al aparecer tan tarde, estos dientes son "más jóvenes" que el resto. En tailandés se llama fan-jut (ฟันคุด), literalmente "diente apretujado", en referencia a la falta de espacio.

Su exodoncia se realiza en los casos en los que dan sintomatología (dolor grave o agudo, infecciones de repetición, caries en los segundos molares por mala higiene, etc.) o se encuentra algún signo radiológico patológico (algún quiste o erosión de raíces de otras piezas). Otra indicación habitual es en el caso de realización de tratamientos ortodónticos, con el fin de prevenir la recidiva (si bien es una indicación muy discutible). Algunos autores propugnan la exodoncia de los cordales asintomáticos con fines preventivos.

El profesional mejor cualificado para valorar la necesidad de la exodoncia y realizarla es el cirujano oral y maxilofacial.

Las muelas del juicio son terceros molares vestigiales que los homínidos usaban para ayudarse a masticar el tejido vegetal. La postulación general es que las calaveras de los primeros homínidos tenían mandíbulas más largas con más espacio para las muelas del juicio, que ayudarían a masticar el follaje compensando la incapacidad de digerir eficientemente la celulosa de que se compone la pared celular de las plantas, pero no poseían más dientes, ya que todos los primates tienen 32. Según fue cambiando la dieta humana, se desarrollaron mandíbulas más cortas, aunque siguieron apareciendo terceros molares, o "muelas del juicio".

Otros hallazgos sugieren que cierta dieta cultural es un factor mayor que la genética en el desarrollo del tamaño de las mandíbulas (y, consecuentemente, del espacio disponible para las muelas del juicio).

Diferentes poblaciones humanas difieren mucho en el porcentaje de población que desarrolla muelas del juicio. La agénesis de las muelas del juicio va de un 0,2% entre los habitantes de Tasmania hasta casi 100% entre los indígenas mexicanos.6 La diferencia está relacionada con el gen PAX9, y quizás con otros genes.

Diente molar

Los dientes molares (o muelas) tienen como función principal masticar y triturar (o molturar) los alimentos. Se corresponden con cada uno de los dientes posteriores a los caninos. En la mayoría de los mamíferos, sirven para moler o triturar los alimentos, por lo que su nombre viene de la muela de molino. En la dentición decidua son parecidos a los de la dentición permanente.
Los humanos adultos tienen doce molares, en cuatro grupos de tres en la parte posterior de la boca. El tercer y último molar de cada grupo es llamado muela del juicio o cordal, ya que es el último molar en aparecer, apenas rompiendo la superficie de la encía a la edad de veinte años aproximadamente.
Los molares difieren de una especie animal a otra.

Este primer molar es el primero en erupcionar, siendo ésta la piedra angular de la oclusión. El primer signo de calcificación de este diente puede producirse incluso antes del nacimiento. El esmalte completo tardará de tres a cuatro años en completarse; brotará alrededor de los seis años, pero la raíz completa no estará formada hasta los nueve o diez años. Otras características son:
Longitud coronaria: 7,7 mm (aprox.).
Diámetro mesiodistal: 10,3 mm (aprox.).
Diámetro mesioincisal de la corona aneud del cuello: 8 mm (aprox.).
Diámetro vestibulopalatino: 11,8 mm (aprox.).
Curvatura de la línea cérvico mesial: 2 mm (aprox.).
Curvatura de la línea cérvico distal: 2 mm (aprox.).

Ocluye con 3/4 partes distal del 1.er molar y 1/4 mesial del 2º molar inferior., posee la corona más ancha en sentido vestibular – oclusal. Es el diente de mayor tamaño. Tiene cuatro cúspides funcionales: dos vestibulares y dos palatinas, una quinta que permite el "Tubérculo de Carabelli". Tiene una amplia superficie oclusal y es multifactorial además de contar con un fuerte soporte radicular. Relación con las atmns. Posee 3 raíces: 2 vestibulares y 1 palatina.

Cara vestibular

Características de la cara vestibular:
Forma romboidal
La cúspide mesio-vestibular es ligeramente más ancha a la disto-vestibular.
Posee un surco vestibular y una cúspide disto-vestibular, la cual es más cónica que la mesio-vestibular.
El surco de desarrollo vestibular que separa las dos cúspide vestibulares es más o menos equivalente entre los ángulos mesiovestibulares y distolinguales.
La cara vestibular es más corta en sentido cervico-oclusal y más ancha en sentido mesio-distal, la cúspide disto-vestibular es más pequeña y permite ver la disto-palatina, las raíces más indentadas hacia distal.
La raíz mesial está vecina con el surco vestibular.
Muchas veces desde esta superficie presenta una área aplanada o convexa en la cara distal, inmediatamente sobre la cúspide distovestibular en el tercio cervical de la corona.
Las 2 raíces pueden verse desde la cara vestibular: los ejes radiculares están inclinados en sentido distal, las raíces no son rectas.
El punto de bifurcación de las raíces vestibulares están ubicadas aproximadamente a 4 mm sobre la línea cervical (puede variar esta medida).
Por lo general la raíz vestibular es más corta que la lingual.

Cara palatina

Características de la cara palatina:
Tiene forma de trapecio.
Las caras proximales convergen más, son más angostas a medida que se acercan al cuello.
Poseen dos cúspides de diferente tamaño, la mesio-palatina ocupa las 3/5 partes de toda la cara palatina de la corona.
La línea cervical es recta a diferencia de las vestibulares.
Posee un surco palatino.
La cúspide distolingual constituye los 2/5 remanentes.
El ángulo formado por el entorno de la corona mesial y la vertiente mesial de la cúspide mesio lengual es casi de 90 grados.
La unión de las vertientes mesial y distal de esta cúspide describe un ángulo obtuso.
La quinta cúspide aparece insertada en la cara mesio lingual de la cúspide del mismo.
Las tres raíces son visible desde la cara lingual, con la gran raíz en primer plano.
La raíz lingual es cónica y termina en un ápice bien redondeado.

Cara mesial

Características de la cara mesial:
En el cuello de las coronas tiene un diámetro máximo vestíbulo-palatino.
El contorno trapezoidal es convergente en sentido vestíbulo-palatino hacia oclusal.
La cúspide mesio-palatino es más alta que la mesio-vestibular.
La línea cervical es irregular, posee unos tubérculos y surcos complementarios que son liviadores oclusales, los cuales se encuentran en los espacios interdentales.
En la cara mesial el punto de contactado es en la unión del tercio medio y oclusal más hacia vestibular.
La cresta marginal mesial, que confluye con las crestas cuspidias mesio-vestibular y mesio- lingual, es irregular.
La raíz mesio-vestibular es ancha y aplanada en su cara mesial.
El entorno vestibular de la raíz se extiende hacia arriba y afuera de la corona y termina en un ápice romo.
La raíz lingual es más larga que la mesial.

Cara distal

Características de la Cara Distal:
Está formada por la cúspide distal-vestibular y distal-palatina, la cresta mesio-distal. La cúspide disto-palatina es de igual tamaño que la disto-vestibular.
La línea cervical es casi recta, la cresta marginal distal es más corta en sentido vestíbulo- palatino y menos prominente.
El punto de contacto es en el punto medio de la corona. La cresta marginal distal se hunde fuertemente en dirección cervical y expone cresta triangular en la parte distal de la superficie oclusal de la corona.
La cara distal de la corona en general es convexa, con una superficie lisa redondeada, excepto una pequeña zona cerca de la raíz distal-vestibular en el tercio cervical.
La raíz disto-vestibular tiene la base más angosta que las otras dos.

Cara oclusal

Características de la cara oclusal:
Tiene forma romboidal.
Es más ancha en sentido mesial y palatino.
Posee unos ángulos agudos mesio-vestibulares y distos palatinos, dos obtusos que son mesio- palatinos y disto-vestibular.
La cara oclusal presenta una cúspide mesio-vestibular y disto-vestibular separada por un surco vestibular.
Posee una fosa triangular central. Partiendo de ella encontramos el surco vestibular y un surco mesial.
Tiene una fosita secundaria mesial y un microsurco en el reborde mesial que corresponderá a la cresta marginal-mesial.
Posee una fosa marginal distal de donde viene el surco palatino y un surco distal en el ángulo doloso.
Encontramos también una fosita secundaria triangular distal y una apófisis o cresta oblicua que se encuentra tendiendo a la cúspide mesio-palatina y disto-vestibular.
Se observa un surco transversal de la cresta oblicua y el "Tubérculo de Carabelli", encontrándose éste en el primer molar superior.
La secuencia del tamaño de la cúspide: la cúspide mesio palatina es más grande siguiendo la cúspide mesio vestibular, luego la cúspide disto-vestibular, siendo la más pequeña la cúspide disto-palatina.
Las cúspides más agudas son las mesio-vestibulares y siguiendo la cúspide disto palatina.
El lado vestibular tiene mayor prominencia en el tercio mesial.
Los lados proximales ambos son convexos.

Segundo molar superior permanente

Esta pieza complementa al primer molar en su función. Las raíces de éstas son muy largas o aún más que las del primer molar, la cúspide disto palatina es más pequeña y no posee quinta cúspide. La calcificación comienza entre los 2 años o 2,5 años desde el nacimiento. El esmalte completo tardará entre 7 y 8 años en conformarse. El diente brota entre los 12 y 13 años, pero la raíz no estará completamente formada hasta los 14 o 16 años.

Otras características de esta pieza dental son:
Mesio distal de la corona: 9 mm (aprox.).
Vestíbulo palatino: 11 mm (aprox.)
Curvatura de la línea cervical mesial 1 mm (aprox.).
Curvatura de la línea cervical distal 0.0 mm (aprox.)
Longitud Total 20,7 mm (aprox.).
Corona 7,2 mm (aprox.).
Raíz 13,5 mm (aprox.).
Ocluye con las 3/4 partes distales del 2º molar y 1/4 del 3.er molar inferior.

Cara vestibular

La corona es:
Más corta en sentido cervico-oclusal y más ancha en sentido mesio-distal.
cúspide disto-vestibular es más pequeña y permite ver la disto-palatina.
Raíces más inclinadas hacia distal.
Ápice disto-vestibular hacia distal de la corona. Ápice mesio-vestibular relacionado con el surco vestibular.

Cara palatina
La cúspide disto palatina es más pequeña. Puede verse la cúspide disto vestibular a través del surco palatino.
No hay tubérculo.
La raíz palatina es más estrecha en sentido mesio-distal y con inclinación distal neta.
Ápice palatino en línea con la punta de la cúspide disto palatina. En lugar que con el surco lingual cuando es tricuspídeo, se ve por esta cara una sola cúspide pentagonal, convexa y sin surco.

Cara mesial

La medida vestibulo-lingual es más o menos la misma que la del primer molar, pero la longitud de la corona es menor. Las raíces no divergen tanto en sentido vestíbulolingual; están dentro de los confines señalados por esas dos caras de la corona.

Cara distal

Dado que la cúspide disto-vestibular es más pequeña que en el primer molar, puede verse más de la mesiovestibular. Desde este ángulo no se puede observar la mesiolingual. El ápice de la raíz lingual está en la línea de la cúspide distolingual.

Cara oclusal

El tipo más frecuente del segundo molar es el romboidal, aunque en comparaciones con el primer molar los ángulos agudos del área romboidal son menores, y los ángulos obtusos son mayores.
El diámetro vestíbulo-lingual de la corona es más o menos igual, pero el diámetro mesiodistal es aproximadamente 1 mm más corto. Las cúspides mesio-vestibulares y mesio-linguales son tan grandes y bien desarrolladas como en el primer molar, en general cuando se mide la corona en su diámetro mayor de vestibular a lingual por la parte distal, es considerablemente menor que el diámetro más grande de vestibular a lingual por la parte mesial, y presenta mayor convergencia hacia distal que el primer molar.
No es raro encontrar más surcos suplementarios y fosillas en la superficie colosal de un segundo molar superior, que en el primer molar.

Otras formas que podemos observar en la cara oclusal de un segundo molar superior son:
Forma trapezoidal: El surco de la cresta oblicua es más corto debido a la reducción de tamaño a presentar la cúspide disto-palatina, determinando la forma trapezoidal.
Forma triangular: Presenta una forma de T, desaparece la cúspide disto-palatina, quedando 3 cúspides que le confieren esta forma triangular.
Compresión de forma elíptica: Es llamada así porque hay un acercamiento de los ángulos mesio-palatino y disto-vestibular, siendo éste tetracúspide. En esta cara desaparece el surco de la cresta oblicua, y el surco central se divide hacia distal.

Tipos de molares

Existen varios tipos de molares de acuerdo a la forma, crecimiento, número y altura de las cúspides.1 De acuerdo a su altura los dientes pueden ser:
braquiodontes (coronas bajas)
hipsodontes (coronas altas)

 

Radiografía intrabucal

La radiografía intrabucal es una técnica exploratoria consistente en la colocación, dentro de la boca, de placas radiográficas de diferente tamaño que son impresionadas, desde el exterior, por un aparato de rayos X.

Antecedentes históricos

El descubrimiento de los rayos X se produjo la noche del viernes 8 de noviembre de 1895 cuando Wilhelm Röntgen, investigando las propiedades de los rayos catódicos, se dio cuenta de la existencia de una nueva fuente de energía hasta entonces desconocida y por ello denominada radiación X. Por este descubrimiento obtuvo el reconocimiento de la Academia Sueca en el año 1901, siendo el Primer Premio Nobel de Física. Röntgen comprendió inmediatamente la importancia de su descubrimiento para la medicina, que hacía posible la exploración de los cuerpos de una manera hasta ese momento totalmente insospechada. En el transcurso del mes siguiente, aplicando los efectos de los rayos X a una placa fotográfica, produjo la primera radiografía de la humanidad, la de la mano de su mujer. Las primeras aplicaciones de los rayos x se centraron en el diagnóstico, aunque a partir de 1897 se abrirá el camino de la aplicación terapéutica, de la mano de Freund, con su intento de tratar el nevus pilosus y su observación de las depilaciones radiológicas precursoras de la radiodermitis.

Inicios de la radiología odontológica

Dos semanas después del anuncio del descubrimiento de los rayos X, el Dr. Otto Walkhoff había efectuado ya la primera radiografía de sus propios maxilares. Para realizarla utilizó una placa de vidrio normal recubierta con una emulsión fotográfica, envuelta en papel negro y chapa de goma, que colocó en la parte externa de la mandíbula, con un tiempo de exposición de 25 minutos. Obtuvo un resultado bastante defectuoso dada la escasa sensibilidad del receptor. En América, el Dr. W. G. Worton fue el primero en obtener una radiografía dental, en 1896, utilizando cráneos humanos desecados. Un año después, fue el primero en efectuar una radiografía de cuerpo entero utilizando una película de 36 pies y 30 minutos de exposición.

La primera unidad de rayos diseñada para odontología se atribuye al Dr. Williams Rollins, aunque el Dr. Edmund Kells tiene el mérito de haber sido el primero en realizar una radiografía intrabucal en un paciente vivo. Se le considera el responsable de la mayor aportación a la radiología dental, gracias a sus esfuerzos por efectuar innovaciones.

Inicio de los procedimientos de radiografía intrabucal

En 1904, el Dr. Weston A. Price describió dos técnicas de colocación de la película dentro de la cavidad bucal. Una de ellas era la misma que Kells había descrito, en 1896, según la cual la película se debía colocar paralela al eje mayor de los dientes y el haz de rayos debía incidir en ángulo recto sobre la película y los dientes. La otra estaba basada en la regla de la isonometría, se la conoció con el nombre de técnica de la bisectriz o técnica de Cieszynski, ya que este último, la aplicó también en 1907, sin conocer los trabajos de Price. Raper sistematizó esta técnica aplicando unos ángulos promedio en función de la zona maxilar que se quisiera radiografiar. En 1903, en el laboratorio de E. Kells, se tomaron algunas de las primeras radiografías estereoscópicas. Clark, en 1909, describe la técnica del objeto bucal, que posteriormente será conocida con su nombre y que se utiliza para localizar la posición espacial de cualquier objeto.

Un año después, F. Mc Cormack creó el primer laboratorio de fotografía dental de San Francisco. Utilizaba un aparato de radiografía médica y efectuaba la técnica del paralelismo con una distancia foco-película de 5 a 6 pies, con el paciente en posición de supino y la cabeza inmovilizada por unos sacos de arena, dando lugar a la técnica de larga distancia de Mc Cormack. Como la técnica apenas atrajo la atención de los dentistas, que utilizaban de forma prácticamente exclusiva la regla de la isonometría, en 1937, Mc Cormack publicó un excelente artículo explicando las ventajas de su técnica con respecto a la otra, principalmente la menor deformidad geométrica que producía.

Cuando el Dr. Gordon Fitzgerald diseñó un cono largo y se pudo efectuar la técnica de Mc Cormack con mayor facilidad, ésta fue ganando adeptos, pasando a conocerse con el nombre de técnica de cono largo. En la actualidad es la de utilización general y su uso es indispensable en los estudios de valoración periodontal.

El primer libro exclusivo sobre radiología dental es obra de Howard R. Raper, de la Universidad de Indiana, publicado en 1912. Este mismo autor, en 1925, describe el procedimiento conocido hoy como técnica de la aleta mordida, de fundamental interés para el diagnóstico de las caries interproximales.

Consideraciones sobre los rayos X

Naturaleza
Los rayos X son radiaciones electromagnéticas de alta energía y, por tanto, a ellos son aplicables todas las propiedades correspondientes a este tipo de radiaciones. Su origen se debe al choque o incidencia de electrones acelerados a gran velocidad sobre un cuerpo sólido, siendo frenados repentinamente.
Producción
Los rayos X se producen en un tubo de vidrio en el que se ha hecho el vacío. En este tubo existe un filamento de alambre de wolframio o tungsteno y dos electrodos, el ánodo y el cátodo. El ánodo, electrodo positivo o anticátodo, consta de un cilindro de cobre en el que está incrustado un botón de tungsteno que sirve de blanco o diana de los rayos catódicos producidos en el cátodo; es el receptor de electrones. El cátodo o electrodo negativo, consiste en una pantalla de molibdeno que rodea el filamento, antes citado, y es el productor de electrones.
Calidad
Depende de la longitud de onda y está relacionada con la diferencia de tensión o kilovoltaje. El poder de penetración depende de la longitud de onda; a menor longitud, menor penetración.
Cantidad
Está relacionada con el número de electrones que chocan por segundo en el ánodo, es decir, la intensidad de los rayos catódicos. Así, se obtiene la cantidad de rayos producidos por el tubo, con el producto de la intensidad de corriente por el tiempo de exposición. En odontología, debido a la existencia de tejidos muy duros, como los dientes, las longitudes de onda largas no son útiles, por lo que son eliminadas haciendo pasar los rayos por diversos discos de aluminio que actúan como filtros; este proceso se denomina filtración. De todos modos, el material al ser atravesado por los rayos X, actúa como filtro y el resultado final es la absorción de la mayoría de los fotones de onda larga y parte de onda corta, quedando, pues, un haz de rayos endurecido capaz de atravesar tejidos blandos, huesos y dientes.
Radiografía clínica

Para transformar la radiación de salida en una imagen visible podemos hacer incidir la radiación sobre una pantalla fluorescente, también llamada radioscopia, o utilizar el efecto fotoquímico o de ionización para obtener una imagen final, es decir, una radiografía.

Se puede decir que el concepto de radiografía clínica ha cambiado. De considerarse un documento, obtenido a través de rayos X, en el que se mostraba una estructura anatómica, se ha pasado a considerarla como una imagen de una estructura, ya sea en un soporte físico del tipo película radiográfica, bien sea en un monitor de ordenador. En cualquier caso, para la obtención de una radiografía es necesario que un haz de rayos X atraviese un objeto y que la radiación atenuada que emerge del mismo llegue a un sistema que la detecte y cuantifique. Por tanto, es imprescindible la intervención de un aparato productor de rayos X, de un objeto y de un sistema de registro de la imagen.

Un aparato de rayos X consta, esencialmente, de un transformador de alta y otro de baja tensión conectados al tubo, un autotransformador y un tubo de rayos X. Como elementos complementarios existen: un reóstato, un voltímetro, un cronómetro, estabilizadores, fusibles de protección, lámpara piloto, toma a tierra e interruptor general. Los tubos radiográficos odontológicos funcionan con diferencias de potencial entre 55 y 100 kilovatios e intensidades entre 5 y 20 miliamperios.

Técnicas intrabucales

Es imprescindible que todo profesional tenga conocimientos para realizar este tipo de proyecciones de forma aceptable y esté capacitado para su lectura e interpretación. Son, por tanto, en su ejecución e interpretación, del total dominio del odontólogo o del estomatólogo. Únicamente el empleo de una técnica radiográfica llevada a cabo con precisión aporta radiografías intrabucales interpretables. Las técnicas intrabucales se utilizan preferentemente para diagnósticos dentarios y peridentarios, aunque muchas veces son una ayuda muy valiosa para matizar ciertos detalles en estudios más amplios del macizo maxilofacial. Destaca la utilización en cirugía bucal de las técnicas de desplazamiento, horizontales o verticales, para la localización anatómica de dientes retenidos o cuerpos extraños, y la obtención de imágenes con gran definición de zonas concretas que facilitan la realización de un diagnóstico. También se usa la radiografía intrabucal en la valoración de la osteointegración de los implantes intraóseos.

Su nombre, radiografía intrabucal, se debe, naturalmente, a que las películas se colocan dentro de la cavidad bucal. Según el tamaño y la colocación de las películas, se pueden clasificar en procedimientos periapicales o retroalveolares, interproximales o de aleta mordida y oclusales. Un requisito imprescindible previo para la realización de la radiografía intrabucal es retirar prótesis metálicas removibles, dispositivos ortodóncicos o cualquier objeto metálico que se encuentre en el área a estudiar. Además, es necesaria la inmovilización perfecta de la cabeza del paciente en la posición idónea.

Radiografía intrabucal: técnicas periapicales o dentoalveolares[editar]

Las técnicas periapicales o dentoalveolares, sirven para explorar el diente en su totalidad, desde la corona hasta el ápice, el espacio periodontal y el tejido óseo que lo rodea. Se puede realizar mediante dos procedimientos: la técnica de bisectriz y la de planos paralelos.
Radiografía intrabucal: técnicas interproximales o de aleta mordida

Las técnicas interproximales o de aleta mordida son muy útiles para el estudio sistemático y la exploración de la caries dental. Se aprecian caries interproximales y oclusales, pero también alteraciones pulpares, restauraciones desbordantes, recidivas de caries bajo éstas, ajustes de prótesis fijas, cresta alveolar, límite amelocementario…en una misma película se observan las regiones coronal y cervical de los dientes superiores e inferiores a la vez. El examen es cómodo y rápido, ya que las películas no se clavan en el suelo bucal; por este motivo es una exploración habitual para la detección de caries interproximales en niños.
Radiografía intrabucal: técnicas oclusales

Las técnicas oclusales se denominan así porque la colocación y sujeción de la película se realizan en el plano oclusal, entre el maxilar y la mandíbula, dirigiéndose el haz de rayos desde arriba o desde abajo, perpendicular u oblicuamente. Se utilizan como complemento de los procedimientos periapicales, para estudios más amplios de áreas óseas, fracturas alveolares, palatinas o del cuerpo mandibular, límites de lesiones quísticas o tumorales, dientes incluidos y cuerpos extraños.
Errores y artefactos

Entre los errores más frecuentes en radiografía intrabucal, se encuentran los debidos a una mala colocación de la película en la boca, bien sea porque ésta no cubre la totalidad del objeto a estudiar, quedando el área periapical fuera del campo o, lo que es más raro, por la colocación invertida con la parte posterior pasiva, portadora de la lámina de plomo, hacia el haz de rayos, con lo que se obtiene una imagen poco expuesta y con las marcas del patrón en espiga de plomo.

La colocación de la película incurvada, adaptándola a la concavidad de la arcada dentaria, proporciona imágenes muy deformadas. Pueden producirse imágenes defectuosas por falta de centrado del haz de rayos sobre el objeto o por una incorrecta angulación vertical u horizontal. Por un descuido involuntario, se puede realizar una doble exposición en una misma película. Si hay movilidad de la placa, paciente o tubo de rayos X, se obtendrá una imagen borrosa. Las imágenes muy densas pueden deberse a una sobre-exposición, mayor tiempo de revelado o alta temperatura del revelador. Por el contrario, las imágenes poco densas se deben a la escasa exposición, menor tiempo de revelado, baja temperatura del revelador o defectuosa preparación de éste.

Puede velarse la película por filtración de luz en el cuarto oscuro, revelador en malas condiciones o películas caducadas. Existirán zonas sin detalle cuando las películas hayan estado en contacto durante el proceso de revelado, pegadas a las paredes del recipiente o insuficientemente sumergidas en el líquido.

Entre los artefactos de las radiografías intrabucales se observan: huellas de los dedos al manipular la película, marcas de uñas al presionar la placa contra los dientes o por doblarla o abrirla, manchas químicas por uso de recipientes sucios, y marcas de electricidad estática en forma de múltiples estrías negras producidas al abrir la película bruscamente.

 

Hipomineralización de incisivos y molares

La hipomineralización de incisivos y molares es una enfermedad muy frecuente de las piezas dentales que afecta la calidad del esmalte dental, haciéndolo mucho más susceptibles a otros defectos como la erosión y la caries dental. Es un defecto cualitativo del esmalte debido a una perturbación durante la calcificación inicial y / o durante la maduración. Se afectan sólo algunas piezas dentales y la zona de afectación en ellos puede variar en extensión. Es uno de los principales motivos por el que se realizan endodoncias en niños menores de 10 años. Las piezas dentales afectadas por la hipomineralización son principalmente los molares permanentes e incisivos permanentes, ya sea de manera individual o en alguna combinación, el defecto puede aparecer también en la dentición temporal.

Etiología

Son varias las posibles causas que provocan la aparición de la hipomineralización dental. Las teorías actuales apuntan a que se trata de una combinación de factores orgánicos y ambientales. Entre estas causas figuran:
Exposición a altas dosis de dioxinas o PCB en la leche materna, en lactancias de duración superior a los 9 meses. Las dioxinas constituyen un grupo de compuestos químicos conocidos como contaminantes ambientales persistentes. Son fundamentalmente subproductos de procesos industriales, pero también pueden producirse en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales.
Ciertas enfermedades infecciosas durante los tres primeros años de vida, tales como la escarlatina, las paperas, el sarampión o la difteria.
El uso prolongado o de manera repetida de ciertos antibióticos.
Deficiente mineralización provocada por una enfermedad celíaca no diagnosticada o tardíamente detectada,  la deficiencia de vitamina D, el hipoparatiroidismo, la desnutrición o la malabsorción. Los pacientes con defectos del esmalte dental deben ser evaluados para buscar una posible enfermedad celíaca no reconocida, la cual cursa con frecuencia sin síntomas digestivos. La hipomineralización dental puede constituir el único signo que indique su presencia, en ausencia de cualquier otro signo o síntoma. No obstante, la gran mayoría de los dentistas desconocen su posible relación con la enfermedad celíaca y la atribuyen por error a una fluorosis, a que la madre tomó tetraciclina durante el embarazo o a enfermedades durante edades tempranas.
Nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, privación de oxígeno durante el parto y problemas respiratorios crónicos que provocan baja oxigenación continuada, tales como el asma.

Existe una fuerte relación entre la presencia de hipomineralización en la dentición temporal y la permanente. Esto significa que si la hipomineralización está presente en la dentición temporal, es mucho más probable que se presente en la permanente.

Cuadro clínico

Clínicamente, los defectos en el esmalte pueden variar en tono de color de blanco a amarillo marrón, pero siempre muestran una fuerte demarcación entre el esmalte afectado y el normal, es decir, que a diferencia de la fluorosis dental que las manchas que aparecen son difusas, en la hipomineralización aparecen con una delimitación bien marcada. La superficie del esmalte dental se desarrolla inicialmente con un grosor normal, pero puede fracturarse fácilmente bajo fuerzas masticatorias, lo que predispone al desarrollo de caries que evolucionan con rapidez.

Este tipo de lesiones son las principales causas de necesidad de un tratamiento de endodoncia en niños de los 7 a los 10 años principalmente, y que lo más importante, el conocimiento de la aparición de estas alteraciones del esmalte, puede ayudar de una manera muy notable y sencilla la prevención de estas complicaciones. Los síntomas consisten principalmente en sensibilidad de los dientes afectados, sobre todo tras la ingesta de alimentos fríos, dulces y alimentos ácidos. Durante el cepillado dental existe gran sensibilidad, por lo que aumenta más el riesgo de caries dental debido al descuido en la higiene que esto provoca. Esto, debido a la irritación crónica que recibe la pulpa dental a través de la zona afectada, es tan característico que incluso bajo anestesia cuando se va a realizar un tratamiento dental la sensibilidad o incluso el dolor persiste.

Tratamiento

Generalmente los tratamientos más indicados en este tipo de alteraciones son de manera interina o temporal debido a las características que el esmalte dental presenta. Las restauraciones comunes en cualquier tipo de cavidad son las resinas, sin embargo, dado que la estructura del esmalte es defectuosa, la adhesión de estos materiales e incluso de la amalgama dental esta afectada, provocando desajustes rápidos y fallas de este tipo de restauraciones, aumentando el riesgo de complicaciones futuras.

De los materiales de restauración más recomendados son los llamados ionómeros de vidrio, que tienen la característica de tener una mejor unión al esmalte aun afectado y además de liberar flúor de manera continua, lo que ayuda a la remineralización de las zonas afectadas mejorando el pronóstico de éxito del tratamiento, y así, una vez controlada el avance de la lesión se realiza una restauración final que más se ajuste a cada caso.

Pronóstico

Los defectos del esmalte dental, una vez instaurados, son irreversibles. El mejor pronóstico se consigue con un diagnóstico precoz y un correcto tratamiento a corto, medio y largo plazo, para prevenir el desarrollo de caries mediante el sellado de fisuras y la erosión causada por la masticación. Gran parte del éxito depende de un correcto manejo por parte de la personas afectada y en su caso de los padres. Para esto, existen varias opciones de manejo preventivo en casa que incluyen enjuagues bucales, barnices y cremas dentales remineralizantes.

Cuando la causa es una enfermedad celíaca no diagnosticada, el tratamiento con la dieta sin gluten no permite su recuperación, pero pueden ser evitados con un diagnóstico a tiempo. El mayor conocimiento por parte de los dentistas, cuyo papel es clave para orientar el diagnóstico especialmente en los casos en los que no hay síntomas digestivos, es fundamental para poder evitar las numerosas complicaciones que produce la enfermedad celíaca no diagnosticada ni tratada, y que pueden afectar no solo a la mineralización dental sino a cualquier órgano del cuerpo, incluyendo distintos tipos de cánceres.

Amalgama

La amalgama es un material de restauración utilizado en odontología, con frecuencia se utiliza para restaurar dientes con caries y resulta de la aleación del mercurio con otros metales, como cobre, zinc, plata, estaño u oro y otras clases de metales.

En odontología, se habla más concretamente de "amalgama de plata", para referirse a la aleación utilizada para obturar las cavidades que aparecen como consecuencia de las caries y así restablecer la función masticatoria y devolver estabilidad mediante la reposición con este material de los tejidos perdidos. La amalgama se colocará en alguna de las cavidades de Black según el tipo de lesión que haya que obturar. Estas son siempre retentivas ya que la amalgama no se adhiere al tejido dentario.

Las principales ventajas de la amalgama dental respecto a los empastes de composite son su larga durabilidad y su bajo coste. Sus desventajas son el color plateado, poco estético para los pacientes y la cantidad de tejido dentario que hay que extraer para su uso. También producen un aumento en la exposición a mercurio tanto en quienes las portan  como en los odontólogos y sus asistentes. Como consecuencia de la cremación de cadáveres, las amalgamas dentales son causa de una parte importante de las emisiones de mercurio a la atmósfera, y producen residuos contaminantes en el aire, la basura y los desagües de las consultas de odontología. Los residuos inducen envenenamiento por mercurio debido a su bioacumulación.

Su uso está prohibido desde el año 2008 en Suecia, Noruega y Dinamarca y está restringido en otros países para algunos grupos de población. Se estudia su prohibición en toda la Unión Europea debido al impacto que tienen sobre el medio ambiente.

Preparación

Las amalgamas dentales se comercializan en distintas formas. En un formato típico, una amalgama dental se encuentra en una cápsula predosificada que contiene 400 mg de polvo de aleación y 350-420 mg de mercurio metálico. Ambos materiales se encuentran separados en el interior de la cápsula. Cuando esta se presiona entran en contacto, y mediante una máquina llamada amalgamador, que produce una vibración rápida y uniforme, se mezclan. A este proceso se le conoce como amalgamación. El proceso de amalgamación da lugar a la amalgama, un material dúctil que puede ser moldeado en el interior de las cavidades de Black de modo que tome la forma adecuada para su retención.

También es posible realizar esta mezcla de manera manual, como se empezó haciendo en sus orígenes. Siguiendo este procedimiento las cantidades de aleación y de mercurio se toman de manera aproximada y se mezclan manualmente en una cubeta. Esta forma de preparación hace que muy a menudo no se cumplan las especificaciones del fabricante, y que el personal odontológico sufra una mayor exposición a los vapores de mercurio, que a lo largo de años puede ser perjudicial.

Posibles Riesgos

Aumento en la exposición al mercurio
En 1991 la Organización Mundial de la Salud determinó que las amalgamas dentales son la principal fuente de exposición a mercurio para la población general. Una amalgama dental suele contener entre 120 y 570 mg de este elemento. Este mercurio se libera muy lentamente en la cavidad oral en forma de vapores de mercurio y de iones en la saliva. Las medidas intraorales muestran que en circunstancias normales una persona con amalgamas dentales se expone a través de ellas a una dosis de entre 2.4 y 17 µg/día. El mercurio en la orina muestra dosis similares, de entre 4 y 20 µg/día.16 Sin embargo, se han registrado casos en los que la dosis procedente de amalgamas era de 100 µg/día.  Durante su puesta y extracción se producen las dosis más elevadas,  por lo que para estas operaciones se ha propuesto el uso de un suministro de aire limpio por vía nasal, dique de goma y succionador de aire para evitar la exposición del paciente, así como máscaras con filtro de mercurio para el odontólogo y su asistente. Algunas personas con síntomas variados y de tipo mental en mayor medida atribuibles a un envenenamiento por mercurio, experimentan mejoría tras las extracción de sus empastes de amalgama.
Aspectos toxicológicos
Los vapores de mercurio son absorbidos en los pulmones en un 80%, desde donde el mercurio elemental se incorpora a la circulación sanguínea. El mercurio en forma elemental Hg0 atraviesa la barrera hematoencefálica, sin embargo una vez es oxidado a su forma divalente Hg2+ ya no puede hacerlo. La semivida de eliminación del mercurio en la sangre suele ser de menos de 90 días, aunque en algunos casos es mayor. La enzima catalasa oxida rápidamente el Hg0 a su forma divalente Hg2+. Parte del Hg0 absorbido en los pulmones es oxidado en el interior del cerebro, quedando retenido en él. El tiempo de vida del Hg2+ en el cerebro es de varios años.  El mercurio causa neurodegeneración.  El Hg0 también cruza la barrera placentaria por lo que accede al sistema nervioso central del feto durante su desarrollo  y se incorpora a la leche materna. Una parte del mercurio inhalado es exhalado  y otra parte se excreta en la orina y en las heces.

Los iones de mercurio que se incorporan en la saliva son absorbidos en el intestino en un 10%. Algunas bacterias presentes en la flora intestinal y en la saliva pueden metilar el mercurio inorgánico. El metilmercurio se absorbe en el intestino en un 90%, cruza la barrera hematoencefálica y es demetilado lentamente en el cuerpo a la forma inorgánica Hg2+.

El mercurio inorgánico Hg2+ tiene una gran afinidad química por los grupos tiol, presentes en algunos aminoácidos azufrados, como la cisteína. La cisteína es una parte estructural de distintas proteínas de membrana, enzimas y de tejidos en los que se acumula el mercurio. La unión del mercurio a estos grupos altera el funcionamiento de muchos procesos normales del cuerpo humano.

Se ha verificado mediante autopsias humanas la existencia de una correlación positiva entre el número de superficies de amalgama en la boca de una persona y la concentración de mercurio inorgánico en distintos tejidos de su cuerpo, especialmente en la glándula pituitaria, la glándula tiroides y la corteza occipital del cerebro. La concentración de mercurio inorgánico en estos tejidos no se correlaciona con la concentración en sangre, orina, cabello o uñas. Las personas portadoras del alelo e de la apolipoproteina E tienen una vulnerabilidad mayor a los efectos neurotóxicos del mercurio. En ausencia de tratamiento, la vida media del mercurio en el cerebro humano se aproxima a los 27, años.
Opinión de las autoridades sanitarias
En el año 2008, tras el informe de Maths Berlin al gobierno Sueco  y la prohibición de los empastes de amalgama en los países escandinavos, el informe del comité SCENIHR de la Comisión Europea ratificó que las amalgamas son un material seguro para la restauración dental. Dicho informe ha recibido duras críticas por parte de toxicólogos. En 2009, pese a tener informes contrarios  la FDA también ratificó que la amalgama dental es un material seguro, clasificándola como dispositivo médico clase II. Esta decisión también ha recibido críticas entre toxicólogos.

Masticación
La masticación es una parte de la función digestiva presente en una gran variedad de animales, incluido el hombre. Es el proceso mediante el cual se tritura la comida previamente ingerida al comienzo de la digestión.

En el hombre, la masticación corre a cargo de los dientes o, más concretamente, de los molares, en colaboración con la lengua. El producto de la masticación es el bolo alimenticio. La pieza dental tiene unas cúspides que facilitan la masticación y tienen que desplazarse para favorecer la superficie de la masticación.

Masticación y deglución

Proceso mediante el cual la comida es triturada con ayuda de las piezas dentales y es homogeneizada o lubricada con la saliva, esto se debe a una acción refleja congénita o incondicionada. La secreción de saliva es una respuesta a la estimulación directa de las células del gusto o de la mucosa bucal.

La secreción de la saliva se produce también de otra forma. La boca se hace agua a la vista del alimento o al advertir el olor e, incluso, ante la sola idea de la comida, especialmente cuando tenemos hambre. Los experimentos de Pavlov demuestran que en el reino animal existe también relación entre los conceptos abstractos y la secreción salival en conductas aprendidas.

La cantidad de saliva que segrega cada día un hombre adulto varía, en general, entre 1.000 y 1.500 cc. La saliva se compone en un 99% de agua, y la exigua cantidad de material disuelto en ella está constituido, esencialmente, por la mucina, una sustancia que da una determinada viscosidad al líquido salivar, y por una enzima, la ptialina. En la saliva, como en todos los líquidos del organismo hay disueltas sales de sodio, de potasio, de calcio y de magnesio. Un elemento importante es el lisozima, antibiótico natural que ejerce en la boca una provechosa acción antibacteriana. Las funciones digestivas son realizadas por la ptialina, capaz de transformar los hidratos de carbono cocidos en un azúcar, la maltosa. Sin embargo, para que el hidrato de carbono, contenido en las células de todas las sustancias feculentas (patatas, manzanas y, en general, toda la verdura), pueda ser atacado y digerido por la ptialina, debe liberarse de la envoltura de celulosa que protege a cada célula, que sólo la cocción puede romper.

 

De todas maneras, el alimento se detiene muy poco tiempo en la boca para que los hidrocarbonos de los alimentos bien cocidos puedan ser digeridos efectivamente por la saliva. Es cierto, por otra parte que si el alimento ha sido bien masticado y humedecido por la saliva, ésta podrá iniciar su acción en el mismo estómago, convirtiendo así gran parte del hidrocarbonado en maltosa, que experimentará después una ulterior transformación.

La función digestiva, sin embargo, no debe ser considerada como la principal función de la saliva. En efecto, aunque en la saliva no hubiera ptialina, ello no representaría un gran daño para el organismo. En el intestino se derraman normalmente otros jugos mucho más poderosos, en lo que se refiere a la digestión de los carbohidratos; en la práctica, éstos no tienen en cuenta la labor realizada por la ptialina y son capaces de descomponer las moléculas más grandes en unidades más pequeñas directamente absorbibles. La saliva sirve, principalmente, para mojar el alimento y hacerlo pastoso y más fácil de tragar; mantiene además la boca limpia, impidiendo que partículas de comida se queden entre los dientes y demás cavidades. La saliva juega también un papel esencial en la emisión de la voz.

La masticación

Durante la masticación, los labios, la mandíbula, las mejillas y la lengua trabajan con una notable coordinación de movimientos. Los dientes incisivos penetran en el alimento y lo sostienen, mientras que las manos lo halan, para desgarrarlo. La misión de triturarlos queda reservada a los molares. Las mandíbulas además de tener la capacidad de cerrarse con notable fuerza, realizan también movimientos laterales, que ayudan a moler cada vez más finamente el alimento. Los músculos de las mejillas, de los labios y sobre todo de la lengua llevan continuamente los trozos más grandes bajo los molares, recogiendo al mismo tiempo la saliva que brota de los conductos de las glándulas y humedece el alimento triturado hasta formar una pequeña masa pastosa, llamada bolo alimenticio, que se puede ingerir más fácilmente

La deglución

La deglución es un proceso bastante complicado. La comida, en efecto, para pasar de la boca al esófago, debe atravesar la faringe; en ésta convergen otras vías: las cavidades nasales, laríngea, esofágica y la oral. La faringe constituye, pues, el cruce de dos importantes líneas de paso:
la primera transporta el aire, y va desde la parte más interna de las cavidades nasales hasta la laringe y, de aquí, hasta los pulmones
la otra, por la que pasa la comida, va desde la cavidad oral hasta el esófago.

Es evidente que, durante la deglución, no sólo quedará contenida por breve tiempo la respiración, sino que habrá que tomar todas las precauciones para que la comida no se desvíe por una vía equivocada, es decir, no pase a la laringe o, como se dice no se vaya por mal sitio.

Fases de la deglución
Fase voluntaria, durante la cual la comida pasa desde el dorso de la lengua hasta el istmo de las fauces, es controlada por la voluntad; las fases sucesivas, durante las cuales la comida atraviesa la faringe, tienen lugar automáticamente. El bolo alimenticio, por tanto, es empujado hacia atrás por la acción de la lengua, ayudada por las mejillas.
El paladar blando, al elevarse, cierra el orificio que pone en comunicación las cavidades nasales con la faringe, impidiendo, de esta forma, que el aire pueda entrar y arrastrar la comida hacia la laringe.
Fase faríngea , oportunamente, por el simultáneo descenso de la epiglotis y la elevación de la laringe de modo que al bolo alimenticio no le queda otra posibilidad que elegir la única vía que permanece abierta, o sea, la que conduce al esófago. Si una pequeña porción de bolo entra en la laringe, queda bloqueada por el repliegue ventricular.
Fase esofágica, el bolo provoca una onda peristáltica de contracción que recorre el tubo en toda su longitud, haciendo avanzar la comida hasta la válvula que cierra la entrada superior del estómago, llamada cardias. Este esfínter, normalmente contraído para impedir que la comida refluya del estómago, se relaja en este momento y permite el paso del bolo alimenticio hacia estómago.

Maxilar

El hueso maxilar (denominado también maxila o maxilar superior) es un hueso de la cara, par, corto, de forma irregular cuadrilátera, con dos caras, interna y externa, cuatro bordes y cuatro ángulos. Es el hueso más importante del viscerocráneo.

En su interior se encuentra una cavidad, recubierta de mucosa y rellena de aire, denominada seno maxilar. Su inflamación, con acumulación de moco o material purulento da lugar a sinusitis.

Se encuentra en el centro de la cara, debajo del frontal y del etmoides. Se articula con estos huesos y con el maxilar superior del otro lado (contralateral), el cigomático (o malar o pómulo), el lagrimal (o lacrimal o unguis), el hueso propio de la nariz (o nasal), el vómer, la porción horizontal del hueso palatino y el cornete inferior (o concha nasal inferior).

Descripción

El maxilar presenta un cuerpo y varias prolongaciones o procesos. Estos son: el proceso frontal, que articula con el hueso frontal, el proceso cigomático, que articula con el hueso cigomático, el proceso palatino, que constituye los dos tercios anteriores del paladar duro, y el proceso alveolar, donde se implantan los dientes.

Presenta una base mayor o interna que forma parte de la cavidad nasal, una base menor o externa que se articula con el hueso cigomático (o malar) y un reborde inferior, donde se alojan los dientes de la arcada superior.

Tiene tres apófisis (procesos): procesos frontales, para la escotadura frontal, procesos palatinos que se articula con la del lado opuesto y los procesos alveolares, para los dientes, poco desarrollado en la infancia y atrófico en la senilidad. Tiene dos bases, una mayor y otra menor.

Base mayor

Otra estructura perteneciente a la base mayor es el canal lacrimonasal y un grupo de semiceldillas que se corresponden con sus homólogas de las masas laterales del etmoides, formando en conjunto las celdillas etmoidales.

Base menor

Superficie rugosa que se articula con el malar, o hueso cigomático o pómulo.

Cuerpo

El cuerpo tiene cuatro caras: una superior (orbitaria), una nasal, una posterior (infratemporal o cigomática) y una anterior (facial).

Cara superior (orbitaria)

La cara orbitaria se ubica superior al cuerpo del hueso y forma parte del suelo de la cavidad orbitaria u órbita. Presenta un canal que pasa a convertirse en el conducto infraorbitario, y que se abre a la cara anterior o facial: el conducto infraorbitario, por el cual pasa el paquete vásculo-nerviosos infraorbitario (la arteria y nervio infraorbitario). Este conducto, antes de terminar, da en el espesor del hueso el canal dentario anterior que rodeando el orificio piriforme de las fosas nasales, llega al reborde alveolar donde da varias ramificaciones para alvéolos incisivos y caninos (paso de nervios y vasos dentarios anteriores). Por su disposición se distinguen en la cara superior del maxilar tres bordes:
Borde anterior, libre y romo, que forma parte del reborde orbitario.
Borde posterior, libre, que forma parte de la hendidura esfenomaxilar.
Borde interno, relacionado con el unguis, etmoides y palatino.

Cara nasal (interna)

La cara nasal es medial al cuerpo de hueso y conforma la pared lateral de la cavidad nasal. Es recorrida por el conducto nasolagrimal. En su interior se ubica el seno maxilar. Articula con la concha o cornete inferior, el cual delimita la salida del seno maxilar, hacia adelante se articula con la cresta turbinal inferior, cubre el canal nasolagrimal convirtiéndolo en conducto nasolagrimal hacia atrás llega hasta la apófisis maxilar del palatino.

Cara posterior (infratemporal o cigomática)

Denominada también tuberosidad del maxilar se ubica posterior al proceso cigomático y presenta la tuberosidad del maxilar. Presenta tres pequeños orificios que pasan a ser canales dentarios posteriores, permitiendo el paso de nervios y vasos dentarios posteriores. Esta tuberosidad forma parte de las fosas cigomática y pterigomaxilar, articulándose con el palatino y con las apófisis o los procesos pterigoides del esfenoides.

Cara anterior (facial)

Limitada por arriba por el reborde orbitario, en su parte posterior por la cresta cigomático-alveolar, por abajo por el reborde alveolar y por delante por el orificio piriforme y la espina nasal.

Además presenta: fosita mirtiforme (músculo mirtiforme y haces del orbicular de los labios), limitada hacia afuera por eminencias caninas (inserción del músculo tranverso de la nariz) y fosa canina (músculo canino). y orificio suborbitario ubicado por debajo de la mitad del reborde orbitario.