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NEUMOLOGOS EN GUAYAQUIL

 

neurocirujanos  neurocirujanos

neumologos  neumologos

 

 

 

 

 

NEUMOLOGIA
TELEFONO
DIRECCION
Aguilar Salazar Betty
2232657
Alborada 7ma Etapa Mz. 741 Villa 4
Alava Paredes Fernando
2569750
Padre Aguirre 520 y Manuel Matheus
Aldás Arguello Darwin
0984350007
Manuel Mateus 520 y Padre Aguirre
Briones Claudett Killen
0987102550
Clínica Panamericana 2do piso Cons. 206 Panamá 616 y Roca
Briones Rivera Rosa
2397594
San Jorge 428
Bustos Cajas César
2443471
Clínica Alcívar Torre Médica 3
Cano Pazmiño Fernando Arturo
2390476
Clínica Kennedy Policentro
Clu Asma S.O.S.
2294914
Clínica Kennedy
Cherrez Ojeda Iván
5114555
Clínica Kennedy
De Janon Quevedo Sonia
2410484
Fco de Marcos1209 y Guaranda
Freire Potes Amado
2386129
Urdesa Central Avenida Todos Los Santos 201
Guevara Lima Lupita
2109185
Omnihospital Torre Médica Vitalis
Haz Mariscal José Santiago
2416808
P.P. Gómez 129 y 6 de Marzo
Martínez Ormeño Jorge
2280675
Hospital Clínica Kennedy
Mite Norma Beatriz
2270883
Torre Norte Piso 4 Avenida Rodolfo Baquerizo y Calle Crotos
Moyano Moyano Edgar
2530538
Colón 602 y Boyacá
Macías Edison Ramos
2920605
Clínica Kennedy Alborada Torre Norte  3er piso of 304
Rodas Suárez Mireya
2584968
Centro Médico Alcívar
Rodríguez Quinde Miguel
2449270
Cañar 607 y Coronel
Rodríguez Zambrano Sandra
2277016 2272812
Clínica Kennedy Alborada 2do nivel P.B of 206 Cdla Alborada
Romero López Adela
2646291
Hospital Clínica Kennedy Alborada
Salazar Reinoso Raúl
2284320
Avenida San Jorge 504
Salcedo Isabel María
2683181
Edificio Medical Plaza Piso 1 Consultorio 109
Sierra Rabascall Carlos Alfredo
2410484
Francisco de Marcos 1209 entre Guaranda y Pío Montufar PB
Ugarte Fornell Gonzalo
0991227203
Omnihospital Torre Vitalis II Piso 4
Ulloa José Efraín
2445460
Clínica Alcívar Torre Médica 3
Vera Espinoza Emilio
2279070
Hospital Clínica Kennedy Alborada

 

 

 

 

La neumología es la especialidad médica encargada del estudio de las enfermedades del aparato respiratorio. Su desarrollo histórico se inicia con los trabajos de René Théophile Hyacinthe Laennec a principios del siglo XIX. Desde su origen en la tisiología (primordialmente), la broncología y la fisiología respiratoria, se ha desarrollado ampliamente. En España se separó de la Cardiología tras la ley de especialidades de 1977, lo cual afectó a los MIR nacionales o no (la mayoría latinoamericanos) que si antes terminaban titulados en "pulmón y corazón" a partir de entonces son cardiólogos o neumólogos.El neumólogo es el médico entrenado para el diagnóstico y tratamiento de tales enfermedades respiratorias. En 2014 el reputado hematólogo Bolívar redefinió al neumólogo como "el médico del pulmón".

 

Fue esencial en su desarrollo la aparición del broncoscopio (rígido primero y flexible después) y, mucho menos importante, el pleuroscopio. Ello permitió la curación ocasional del cáncer espinocelular incipiente tras broncoscopia, siempre indicada tras hemoptisis no filiada. También es importante en el diagnóstico de patología autoinmune no filiada mediante el legrado, cepillado y lavado bronquial, con aspiración citológica muchas veces diagnóstica. Existen otros procedimientos tales como: la espirometría que es el estudio que mide la capacidad del pulmón y evalúa la función bronquial, fundamental para el diagnóstico de enfermedades como el asma y el EPOC; las biopsias del pulmón y/o pleura la cual toma muestras de tejidos pulmonares o pleurales para el diagnóstico de enfermedades cancerosas o infecciosas.

 

Entre las cada vez más prevalentes enfermedades respiratorias tratadas por la neumología podríamos destacar: el asma (con especial mención al asma de difícil control, asma laboral), patología pulmonar infecciosa (neumonía, tuberculosis, entre otras), Síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño (SAHS), cáncer de pulmón y patología pleural. Y con esencial mención en el tratamiento de las enfermedades derivadas del tabaquismo como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

 

Hoy en día las causas de las enfermedades respiratorias están casi siempre relacionadas con el aire que respiramos un ejemplo de esto es una investigación llevada a cabo en la Ciudad de Villahermosa, México en la que se quiere probar cuanto afecta la contaminación atmosférica a la salud de la comunidad. La investigación fue regulada por un equipo de especialistas de la Dirección de Regulación Sanitaria, la Dirección de Salud y Enseñanza y la Secretaria del Estado de Tabasco.

 

El estudio se aplicó a personas entre las edades de 15 años y 65 años en 5 ciudades diferentes, por 10 días de mayo donde abunda la contaminación atmosférica; los cuales se le entregaron unos cuestionarios con la finalidad de poder monitorear los síntomas respiratorios y oculares en episodios de contaminación atmosférica. El objetivo del estudio era demostrar que la contaminación atmosférica, está refiriéndose a incendios forestales y quemas agrícolas, son también causante de problemas respiratorios y no tan solo la contaminación causada por el hombre. Se probó que el grupo con más síntomas respiratorios por la contaminación fueron los ancianos, personas de 65 años y más y el grupo más afectado con síntomas oculares fueron de 45 años a 64 años.

 

Se menciona: “No se han estudiado suficientemente los efectos de los contaminantes provenientes de la combustión de materia orgánica vegetal” (Verdejo Lladó, Juárez Marenco, & Sala Borbolla, 2000, p. 299), siendo esta su principal motivación y la diferenciación con otros estudios. Llevándoles a la conclusión que se deben instalar redes de monitoreo en el aire para prevenir enfermedades.

 

Y otra de las causas del porqué existen tantas enfermedades respiratorias es por las condiciones de vida en que vivimos los seres humanos, ya sean, por opción propia como el tabaquismo ó por situaciones ajenas como las mencionadas en una investigación realizada por varios profesionales de la salud respiratoria en el cual buscan exponer los riesgos respiratorios al cual están expuestos los trabajadores de la industria azucarera. Con los siguientes pensamientos se inclinan: “….sin embargo, es común que en muchos casos todavía se desconozcan los riesgos respiratorios que existen en las industrias, ya que a veces no se pueden ver, oler ni sentir de manera alguna” (Restrepo, et al., 2003, p. 16) y “No obstante, no se tienen antecedentes en la institución de evaluaciones previas de la función pulmonar” (Restrepo, et al., 2003, p. 16). De esta forma comienzan con un muestreo simple del cual escogen 100 trabajadores de tres diferentes áreas de trabajo (calderas, taller eléctrico y cosecha) del ingenio azucarero, los cuales están expuestos a mayores materiales dañinos; como el material particulado(polvo).

 

Según los resultados el grupo de trabajadores más expuestos a daños químicos son los que trabajan en el área de taller eléctrico, pero la medida de peligrosidad no están alta. El grupo de las calderas seria el grupo con más peligrosidad porque están más expuestos a daños físicos (altas presiones y temperaturas). El grupo investigativo aconseja en este caso que los trabajadores se deben hacer chequeos médicos más a menudo y que la administración debe aconsejarlo de tomar medidas preventivas para cuidar su salud.

En las últimas décadas la neumología ha ido ampliando su campo de actuación al aportar a la medicina recursos que mejoran la calidad de vida del enfermo, a destacar la ventilación mecánica no invasiva en pacientes con patología crónica restrictiva, entre otras, así como a alargar la esperanza de vida del paciente al aportar cada vez técnicas más innovadoras en el diagnóstico del cáncer de pulmón.Otras técnicas en la que la neumología se encuentra fue encontrada en una investigación muy interesante en la cual buscan resolver un problema de la salud mediante técnicas psicológicas. Empezando por conocer que existen tres tipos diferentes de respiraciones dependiendo del género, talla y peso de la persona. Los investigadores se enfocan en la respiración diafragmática que es la más completa y beneficiosa para el ser humano, en comparación con la respiración de costo superior y la respiración costo inferior; y en ver como el tener este tipo de respiración afecta una tarea en la que utilicen su motricidad o la habilidad de movimiento en las manos. Por el cual mencionan “…se afirma que con la práctica continuada de la respiración diafragmática, el individuo se vuelve inmune ante cualquier situación de estrés,…” (Puerta & Duilio, 2003, p. 90). También mencionan sobre este tipo de respiración, “La respiración diafragmática es el tipo de respiración específica que más se ha difundido en la clínica psicológica” (Puerta & Duilio, 2003, p. 90).

 

Deciden escoger 16 mujeres entre las edades de 18 y 25 años que no tuvieran este patrón respiratorio en específico. A todas las participantes se les entrena en este tipo de respiración y en un examen de destrezas motrices. Los resultados muestran que el grupo control fue más efectivo, es decir, que el entrenamiento fue muy efectivo, pero también atribuyen este resultado a que el grupo era consciente del ejercicio. Lo cual sugieren que el aprender este tipo de respiración conlleva muchos años de práctica hasta que se convierta en algo habitual en la persona.

 

Pulmones

 

Los pulmones humanos son estructuras anatómicas de origen embrionario endodérmico, pertenecientes al aparato respiratorio, se ubican en la caja torácica, delimitando a ambos lados el mediastino. Sus dimensiones varían, el pulmón derecho es más grande que su homólogo izquierdo (debido al espacio ocupado por el corazón). Poseen tres caras; mediastínica, costal y diafragmática, lo irrigan las arterias bronquiales, y las arterias pulmonares le llevan sangre para su oxigenación.

Los pulmones son los órganos en los cuales la sangre recibe oxígeno desde el aire y a su vez la sangre se desprende del dióxido de carbono el cual pasa al aire. Este intercambio, se produce mediante la difusión del oxígeno y el dióxido de carbono entre la sangre y los alvéolos que forman los pulmones. La función de los pulmones es realizar el intercambio gaseoso con la sangre, por ello los alvéolos están en estrecho contacto con capilares. En los alvéolos se produce el paso de oxígeno desde el aire a la sangre y el paso de dióxido de carbono desde la sangre al aire. Este paso se produce por la diferencia de presiones parciales de oxígeno y dióxido de carbono (difusión simple) entre la sangre y los alvéolos.

Anatomía y características

 

Los pulmones están situados dentro del tórax, protegidos por las costillas y a ambos lados del corazón. Son huecos y están cubiertos por una doble membrana lubricada (serosa) llamada pleura. Están separados el uno del otro por el mediastino.

 

La pleura es una membrana de tejido conjuntivo, elástica que evita que los pulmones rocen directamente con la pared interna de la caja torácica. Posee dos capas, la pleura parietal o externa que recubre y se adhiere al diafragma y a la parte interior de la caja torácica, y la pleura visceral que recubre el exterior de los pulmones, introduciéndose en sus lóbulos a través de las cisuras. Entre ambas capas existe una pequeña cantidad (unos 15 cm³) de líquido lubricante denominado líquido pleural.

La superficie de los pulmones es de color rosado en los niños y con zonas oscuras distribuidas irregularmente pero con cierta uniformidad en los adultos. Esto es denominado antracosis y aparece con carácter patológico, mostrándose casi en la totalidad de los habitantes de ciudades, como resultado de la inhalación de polvo flotante en la atmósfera que se respira, principalmente carbón.

 

El peso de los pulmones depende del sexo y del hemitórax que ocupen: El pulmón derecho pesa en promedio 600 gramos y el izquierdo alcanza en promedio 500 g. Estas cifras son un poco inferiores en el caso de la mujer (debido al menor tamaño de la caja torácica) y algo superiores en el varón. El pulmón derecho está dividido por dos cisuras (horizontal y oblicua) en 3 partes, llamadas lóbulos (superior, medio e inferior). El pulmón izquierdo tiene dos lóbulos (superior e inferior) separados por una cisura (oblicua). Esto se debe a que el corazón tiene una inclinación oblicua hacia la izquierda y de atrás hacia adelante; "clavándose" la punta inferior (el ápex) en el pulmón izquierdo, reduciendo su volumen y quitando espacio a dicho pulmón. Se describen en ambos pulmones un vértice o ápex (correspondiente a su parte más superior, que sobrepasa la altura de las clavículas), y una base (inferior) que se apoya en el músculo diafragma. La cisura mayor de ambos pulmones va desde el 4º espacio intercostal posterior hasta el tercio anterior del hemidiafragma correspondiente. En el pulmón derecho separa los lóbulos superior y medio del lóbulo inferior, mientras que en el pulmón izquierdo separa los dos únicos lóbulos: superior e inferior. La cisura menor separa los lóbulos superior y medio del pulmón derecho y va desde la pared anterior del tórax hasta la cisura mayor. Puede estar ausente o incompleta en hasta un 25 % de las personas. En cada lóbulo se distinguen diferentes segmentos, bien diferenciados, correspondiéndole a cada uno un bronquio segmentario (3.ª generación bronquial). Existen varias clasificaciones para nombrar a los diferentes segmentos, siendo una de las más aceptadas la de Boyden. Los bronquios segmentarios se subdividen en bronquios propiamente dichos y bronquiolos (generaciones 12–16). Estos últimos carecen de cartílago y se ramifican en bronquiolos terminales y bronquiolos respiratorios (generaciones 17 a 19) que desembocan en los alvéolos: las unidades funcionantes de intercambio gaseoso del pulmón.

 

La mucosa de las vías respiratorias está cubierta por millones de pelos diminutos, o cilios cuya función es atrapar y eliminar los restos de polvo y gérmenes en suspensión procedentes de la respiración, evitando, en lo posible, cualquier entrada de elementos sólidos que provoquen una broncoaspiración.

Los pulmones tienen alrededor de 500 millones de alvéolos, formando una superficie total de alrededor de 140 m² en adultos (aproximadamente la mitad de la superficie de una pista de tenis) (56 m² según otra fuente). La capacidad pulmonar depende de la edad, peso y sexo; oscila entre 4.000–6.000 cm³. Las mujeres suelen tener de media un volumen inspiratorio forzado de 1,25 litros menos que los hombres.

 

Función

Los pulmones tienen una función respiratoria y otra no respiratoria:

Respiratoria

 

La función de los pulmones es realizar el intercambio gaseoso con la sangre, es debido a esto que los alvéolos están en estrecho contacto con capilares. En los alvéolos se produce el paso de oxígeno desde el aire a la sangre y el paso de dióxido de carbono desde la sangre al aire. Este paso se produce por la diferencia de presiones parciales de oxígeno y dióxido de carbono (difusión simple) entre la sangre y los alvéolos.

 

En los alvéolos la concentración de oxígeno es tan alta que el oxígeno atraviesa la membrana alveolar y penetra en los capilares sanguíneos pulmonares; mientras que en los capilares pulmonares la hemoglobina de los glóbulos rojos de la sangre tienen enlazadas en mayor cantidad moléculas de dióxido de carbono y en menor cantidad de oxígeno. En ese sector de los capilares pulmonares que rodean a los alvéolos ocurre el intercambio gaseoso de oxígeno por dióxido de carbono, en el que la hemoglobina suelta a la molécula de dióxido de carbono y toma la de oxígeno. Además en la sangre hay dióxido de carbono procedente del bicarbonato disuelto en la sangre de los capilares pulmonares.

Todas las células del cuerpo utilizan este oxígeno para realizar la oxidación de glucosa generando así la energía necesaria para que cada una de ellas continúe funcionando. La oxidación ocurre en un orgánulo de las células denominado mitocondria donde se genera como subproducto dióxido de carbono.

 

Anatomía funcional

 

El pulmón de mamífero está constituido por multitud de sacos adyacentes llenos de aire denominados alvéolos. Se hallan interconectados unos con otros por los llamados poros de Kohn, que permiten un movimiento del aire colateral, importante para la distribución del gas. Los conductos aéreos del pulmón, que no intervienen en la función respiratoria, están formados por cartílago y músculo liso. El epitelio es ciliado y secreta un mucus que asciende por el conducto respiratorio y mantiene todo el sistema limpio.

El proceso de respiración en los pulmones ocurre atravesando los gases una barrera de difusión constituida en los mamíferos por una película superficial acuosa, las células epiteliales que forman la pared del alvéolo, la capa intersticial, las células endoteliales de los capilares sanguíneos, el plasma y la membrana del eritrocito que capta o suelta el gas. Existen diferentes tipos de células en el epitelio respiratorio. Así, las células tipo I son las más abundantes, forman la pared entre dos alvéolos y tienen un núcleo arrinconado en un extremo. Las células de tipo II son menos abundantes, y se caracterizan principalmente por la presencia de un cuerpo laminar en su interior, además poseen vellosidades en su superficie; son células productoras de surfactantes. Los surfactantes son complejos lipoprotéicos que proporcionan tensión superficial muy baja en la interfase líquido-agua, reduciendo así el trabajo necesario para el estiramiento de la pared pulmonar por la reducción de la tensión, y previniendo a su vez el colapso de los alvéolos. Las células de tipo III son menos abundantes y tienen gran cantidad de mitocondrias y ribete en cepillo. Existen además en el epitelio respiratorio macrófagos alveolares.

 

No respiratoria
Acción de filtro externo. Los pulmones se defienden de la intensa contaminación aérea a la que están expuestos por acción del sistema mucociliar y fagocitario de los macrófagos alveolares.


- La producción de moco impactan las partículas de cierto tamaño y es producido por células en las glándulas seromucosas bronquiales y por células caliciformes del epitelio bronquial.Sistema anti-proteasa (principalmente α1-antitripsina que ocurre en los alvéolos ante elementos inflamatorios del sistema inmune alveolar. Las proteasas principales en el pulmón son la elastasa, colagenasa, hialuronidasa y tripsina.
Acciones metabólicas: Participación hormonal del Sistema Renina-Angiotensina-Aldosterona
Eliminación de fármacos
Equilibrio ácido-base
Metabolismo lipídico por acción del surfactante pulmonar

Sistema de prostaglandinas las cuales causan broncodilatación (Prostaglandina E) o broncoconstricción (prostaglandina F, A, B y D)

 

Circulación

 

El sistema arterial que irriga a los pulmones (arterias pulmonares y sus ramificaciones) sigue un trayecto paralelo al de las vías respiratorias, mientras que el sistema venoso es más variable y puede disponerse en diferentes trayectos. En el pulmón derecho la vena pulmonar superior drena los lóbulos superior y medio, y la vena pulmonar inferior drena al lóbulo inferior. En el pulmón izquierdo cada vena pulmonar drena al lóbulo de su mismo nombre. Hay que tener en cuenta que la circulación pulmonar presenta una peculiaridad con respecto al resto de la circulación sistémica, puesto que las arterias pulmonares aportan sangre poco oxigenada desde el ventrículo derecho, mientras que las venas pulmonares, tras el intercambio gaseoso en los alvéolos, aportan sangre oxigenada hacia la aurícula izquierda. El intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono se realiza mediante difusión.

 

Enfermedades y problemas

 

Se pueden presentar desde el nacimiento (como el secuestro broncopulmonar), desarrollarse a lo largo de la vida o tras sufrir un accidente. Las causas más comunes por las que tienden a desarrollarse las patologías pulmonares6 son la inhalación de gases, humo, polvo y sustancias químicas. Entre las lesiones pulmonares destacan las de carácter inflamatorio, secundarias a un germen infectivo. Algunas enfermedades destacables7 son:
Bronquitis: Cuando aparece inflamación únicamente en los conductos aéreos de grueso calibre.
Neumonía: La zona inflamada se trata de un lóbulo.
Bronconeumonía: La zona inflamada afecta al territorio de varios lóbulos.
Enfisema: Enfermedad crónica8 caracterizada por el agrandamiento permanente de los espacios aéreos distales a los bronquiolos respiratorios, con destrucción de la pared alveolar, con o sin fibrosis manifiesta.
Neumotórax: Se produce por la ruptura de la pleura, entrando aire al espacio pleural y causando un colapso pulmonar. Algunos síntomas son agudo dolor en el pecho, cianosis, falta de aire, entre otros.


Alveolitis fibrosa: Enfermedad que causa cicatrización y engrosamiento de los alvéolos. Es de causa desconocida, y en algunos casos aparece junto a enfermedades como la Artritis reumatoide
Asbestosis: Es una enfermedad irreversible producida por inhalación prolongada de asbesto. Después de la inhalación, el asbesto se fija en los pulmones produciendo cicatrización y engrosamiento de las pleuras. por esto los pulmones no se contraen ni expanden en forma normal.
Tuberculosis: Se trata de una enfermedad infecto-contagiosa que se suele contagiar por vía aérea. Durante muchos años ha sido la enfermedad más grave de la humanidad.


Cáncer de pulmón: Es una de las enfermedades más graves y uno de los cánceres con mayor incidencia en el ser humano. A pesar de que comúnmente se tiende a emplear el término "cáncer de pulmón" de forma genérica, es importante puntualizar que no existe un único tipo de esta enfermedad. En función de la apariencia de las células cancerosas, así distinguiremos entre cáncer de pulmón microcrítico y cáncer de pulmón no microcrítico. El primero recibe también el nombre de cáncer de células en grano de avena, carcinoma de células avenoides o carcinoma indiferenciado de células pequeñas. Su nivel de incidencia representa entre un 10 y un 15 % del total de cánceres de pulmón diagnosticados. El no microcrítico se divide, a su vez, en adenocarcinoma, carcinoma de células escamosas y carcinoma de células grandes.

 

Además de los dos anteriores, pueden registrarse otro tipo de tumores en los pulmones. Tales son, por ejemplo, los tumores carcinoides (en torno a un 5 % de los casos registrados), los carcinomas adenoides químicos, hamartomas, linfomas y sarcomas. El tabaco es el factor de riesgo más importante a la hora de sufrir un cáncer de pulmón, motivando hasta un 80 % de las muertes por esta enfermedad. A pesar de que el cáncer de pulmón no es la única patología en la que el tabaquismo actúa como desencadenante,9 es sin duda la de mayor incidencia. En contra de la opinión generalizada, todos los tipos de tabaco son igualmente perniciosos. La exposición continuada al humo de segunda mano o humo de tabaco ambiental (fumadores pasivos) es también clave a la hora de desarrollar cáncer de pulmón.


Las neumonías y bronconeumonías han sido durante muchos siglos la causa de mortalidad más importante entre niños y ancianos, apareciendo ya de entrada como complicación de otra enfermedad. En la actualidad son un problema muy grave estadísticamente, y gran parte de la mortalidad senil se debe a ello. Las bronconeumonías, la tuberculosis y el cáncer de pulmón son las enfermedades pulmonares más destacadas.

 

Examen mediante percusión

Los diferentes niveles de percusión en un paciente con enfermedad de las vías respiratorias bajas muestran el estado de patología del paciente donde
N:0 está completamente sano, no hay patología
N:1 corresponde a una bronconeumonía o bronquitis, ya es un estado patológico con inflamación a nivel de árbol bronquial
N:2 el paciente cursa con una neumonía aquí como se ve en la gráfica 1.1 se puede observar que tanto la cantidad de aire como el grado de lesión están a un 50 %
N:3 encontramos patologías como el edema agudo pulmonar que ya es grave esta situación pues puede pasarnos al siguiente nivel y puede morir un paciente
N:4 hay un colapso de los pulmones y sobreviene la muerte del paciente, tanto el grado de lesión como la cantidad de aire están abatidos y ya no es compatible con la vida, pues genera hipoxia dentro de las células causando un daño irreversible en estas

Cabe destacar que hay que valorar al paciente, y éste puede subir o bajar de nivel de acuerdo a su evolución o exacerbación en el cuadro patológico del diagnóstico

 

Trasplante

El trasplante de pulmón es una de las últimas alternativas en caso de una insuficiencia pulmonar. El pulmón donante se obtiene de una persona declarada con muerte cerebral, pero que permanezca con soporte vital. Los tejidos deben ser lo más compatible posible para que no haya rechazo. Los primeros trasplantes de pulmón fueron experimentales con perros, corderos y monos entre 1947 y 1950. El primer trasplante realizado a una persona se hizo el 11 de junio de 1963 por el doctor James D. Hordy a un hombre condenado a muerte por asesinato, llamado John Russel.

Biología animal comparada

 

Origen

Los "pulmones" de los invertebrados no son homólogos de los pulmones de los vertebrados, puesto que están formados por la invaginación del ectodermo. Como ejemplo puede citarse los quelicerados (araña de mar, escorpión marino), y los gasterópodos pulmonados (caracol) donde es la cavidad paleal la que juega el rol de pulmón, comunicando con el exterior por un pequeño orificio llamado pneumostoma. De manera general, los pulmones permiten la respiración en un medio aéreo, evitando la deshidratación.

El pulmón de los vertebrados tiene su origen embriológico en un repliegue del esófago. Por lo cual está formado del endodermo, doblado secundariamente del mesodermo para la vascularización. Todos los cordados poseen en algún momento de su ciclo vital la "faringe perforada" (faringotremia o hendiduras branquiales)que surgió en los procordados como un mecanismo de alimentación por filtración. El sistema funciona al introducir agua con partículas alimenticias, las cuales quedan adheridas a la pared de la faringe por secreciones mucosas, mientras que el agua vuelve a salir por las hendiduras faríngeas. Al pasar los protovertebrados de un sistema de vida filtrador a otro depredador, la faringe se modificó como un aparato de alimentación muscular, a través del cual se podía bombear agua expandiendo y contrayendo la cavidad. En los peces se ha heredado esta faringe perforada pero ya no se utiliza para alimentarse y los tabiques faríngeos se sitúan en las branquias.

 

Evolución y especialización

En el mundo animal, los pulmones son estructuras especialmente adaptadas al medio terrestre y a la respiración aérea. Su función es almacenar aire para poder filtrar y absorber el oxígeno del aire. La mayoría de pulmones presentan unos tabiques o septos que producen una mayor superficie de intercambio gaseoso y una mayor eficiencia. Los peces de respiración branquial, gastan un 20 % de energía en respirar mientras que aves y mamíferos solo el 2 %. Hay que hacer constar que el metabolismo de aves y mamíferos es mucho mayor, necesitando alimentarse mucho más a menudo.

 

Peces y anfibios. Realizan el intercambio gaseoso por la piel, pulmones y la bucofaringe. Los peces pulmonados presentan un único pulmón y los anfibios dos pulmones pequeños y tienen simplemente forma de saco, por lo que no son muy eficientes. Según las especies y su grado evolutivo, varían desde unos sacos simples de paredes lisas, en los urodelos, a los divididos en varias cámaras de los anuros. Estos pulmones tienen una serie de cámaras que se llaman "faveolos". Introducen el aire en los pulmones por sobrepresión lo que les diferencia de aves, mamíferos y reptiles que lo hacen por depresión. Con todo, la piel es el principal órgano respiratorio debido a su gran superficie y a que les permite respirar de forma parcial mientras permanece húmeda o se encuentran sumergidos. Los renacuajos de anfibio, debido a su vida acuática, tienen 3 pares de branquias que sobresalen del cuerpo.

En todos los reptiles la respiración es pulmonar. Sus pulmones presentan tabiques o septos, que ofrecen una mayor superficie de intercambio gaseoso y mayor eficiencia. La superficie total de intercambio gaseoso está muy aumentada respecto a los anfibios. Las serpientes (ofidios), tienen el pulmón derecho alargado y funcional y el pulmón izquierdo atrofiado. Las tortugas marinas, además de respiración pulmonar, tienen respiración cloacal, por su cloaca vascularizada toman el O2 disuelto en el agua.

 

Las aves utilizan sus dos pequeños pulmones como fuelles que insuflan el aire en los mismos (por depresión) y a los sacos aéreos. Estos sacos aéreos son grandes bolsas llenas de aire y conectadas con los pulmones. Los sacos aéreos están repartidos entre las vísceras del animal e incluso se prolongan por dentro de los huesos. La pared de los sacos no está vascularizada por lo que no es ahí donde se produce el intercambio, éste solo se da en los pulmones, pero en cierta cantidad, el aire oxigenado se difunde por el cuerpo, como ocurre en aves y mamíferos por la piel. Los pulmones avícolas no tienen ni alvéolos ni faveolos sino una serie de tubos paralelos entre sí llamados "parabronquios". La eficacia pulmonar es mucho mayor que en el resto de animales debido a que el flujo de aire es unidireccional y no queda un volumen de aire residual. Cada ciclo consta de dos inhalaciones y dos espiraciones. Los sacos aéreos están conectados a los pulmones de tal forma que sobre el 75 % del aire inspirado pasa de largo por éstos y fluye directamente hacia los sacos posteriores. que sirven como reservorio de aire fresco. Al espirar este aire fresco de los sacos posteriores es canalizado por los pulmones y recogido en los sacos aéreos anteriores. De éstos fluye directamente al exterior. La ventaja de tal disposición es que por los pulmones siempre está pasando aire oxigenado, tanto en la espiración como e la inspiración. El aire inhalado es llevado por la tráquea a los bronquios, y de ahí a los pulmones, donde se encuentran los parabronquios, con capilares para la hematosis, que realizan el intercambio gaseoso en la inspiración y exhalación. Los sacos aéreos actúan también como refrigerantes, disminuyendo el calor excesivo del cuerpo. A nivel de la división de la tráquea, en los bronquios se encuentra un órgano fonador llamado siringe, que realiza la función del canto.

 

Todos los mamíferos, incluidos los acuáticos, son de respiración pulmonar. Se caracterizan por tener dos pulmones bien desarrollados y divididos en lóbulos. Los pulmones se alojan en la cavidad pleural, limitados por el diafragma, que es un músculo que con su distensión y contracción, realiza la entrada y salida de gases. Las vías respiratorias son la tráquea que se bifurca en dos bronquios cada uno hacia un pulmón. Estos se siguen bifurcando en bronquiolos y termina en los alvéolos, en el resto de animales se llaman faveolos. El intercambio de gases (hematosis) se realiza en los alvéolos. Los alvéolos son sacos ciegos que están rodeados de capilares sanguíneos. La emisión de sonidos es posible por la presencia de cuerdas vocales en la laringe. Entre un mamífero y un anfibio de igual tamaño el primero tiene 10 veces más superficie pulmonar.

 

Bronquio

Un bronquio es uno de dos conductos tubulares fibrocartilaginosos en que se bifurca la tráquea a la altura de la vértebra toráxica, y que entran en el parénquima pulmonar, conduciendo el aire desde la tráquea a los bronquiolos y estos a los alvéolos. Los bronquios son tubos con ramificaciones progresivas arboriformes (25 divisiones en el hombre) y diámetro decreciente, cuya pared está formada por cartílagos y capas musculares, elásticas y de mucosa. Al disminuir el diámetro pierden los cartílagos, adelgazando las capas muscular y elástica. Separa el aire inhalado a los pulmones para ser utilizado.

Los bronquios son la entrada a los pulmones. Se dividen en dos, el derecho y el izquierdo, el derecho cuenta con tres ramas mientras que el izquierdo con dos.

 

Ramificaciones

Cada bronquio se dirige asimétricamente hacia el lado derecho e izquierdo formando los bronquios respectivos de cada lado. El bronquio derecho es más corto (2-3 cm) y ancho que el bronquio izquierdo (3-5 cm), el cual a su vez es más horizontal. El número de cartílagos del bronquio derecho es de 6-8 y los del bronquio izquierdo de 9-12. El bronquio derecho se divide progresivamente en tres ramas de menor calibre (superior, medio e inferior) y el bronquio izquierdo se divide en 2 (superior e inferior).

 

Epitelio bronquial

Continuando la histología de la tráquea, los bronquios están internamente recubiertos por epitelio cilíndrico pseudoestratificado y ciliado. Los cilios tienen una longitud de 5 a 7 μm habiendo unos 200 por cada célula ciliada. Los cilios mueven sustancias invasoras de manera sincronizada y se mueven a una velocidad de entre 1000 a 1500 veces por minuto desplazando de 1-2 mm/min. estos son casi tan veloces como las células de nuestro cuerpo (recorren un campo de fútbol en menos de un segundo y 97.000 kilómetros por minuto).

 

Aparato respiratorio

El aparato respiratorio o sistema respiratorio es el encargado de captar el oxígeno (O2) del aire e introducirlo en la sangre, y expulsar del cuerpo el dióxido de carbono (CO2) ―que es un desecho de la sangre y subproducto del anabolismo celular―.

En humanos y otros mamíferos, el sistema respiratorio consiste en vías respiratorias, pulmones y músculos respiratorios que median en el movimiento del aire tanto dentro como fuera del cuerpo humano.

El aparato respiratorio incluye fosas nasales (usadas para hacer ingresar el aire al cuerpo), tubos (como la tráquea y los bronquios), los dos pulmones (donde ocurre el intercambio gaseoso).

 

El intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del ser vivo con el medio. Dentro del sistema alveolar de los pulmones, las moléculas de oxígeno y dióxido de carbono se intercambian pasivamente, por difusión, entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el sistema respiratorio facilita la oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono y otros gases que son desechos del metabolismo y de la circulación.

El sistema respiratorio también ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en el cuerpo a través de la eficiente eliminación de dióxido de carbono de la sangre.

El diafragma, como todo músculo, puede contraerse y relajarse. En la inhalación, el diafragma se contrae y se allana, y la cavidad torácica se amplía. Esta contracción crea un vacío que succiona el aire hacia los pulmones (inhalación). En la exhalación, el diafragma se relaja y el aire es expulsado de los pulmones.

 

En organismos simples

Los protozoarios (organismos unicelulares), así como las hidras y las medusas (organismos pluricelulares que están compuestas por dos capas de células), respiran a través de su membrana celular (por medio de difusión) y sus mitocondria (véase respiración celular).

 

En organismos complejos

Los insectos, en cambio, bombean aire directamente a los tejidos corporales por medio de una red de tubos, llamados tráqueas, que se abren a los costados del cuerpo. La zona final del sistema traqueal está formada por finísimos conductos denominados «traqueolas».

Los peces introducen agua a través de su boca bañando las branquias donde captan oxígeno y liberan el dióxido de carbono; luego expulsan el agua a través del opérculo (una abertura que tienen a cada lado del cuerpo).

 

Los anfibios mudan su sistema respiratorio durante su paso desde su vida acuática (cuando son jóvenes) a la terrestre (cuando son adultos). Así, los renacuajos respiran por medio de branquias, igual que los peces; pero una vez realizada la metamorfosis (por ejemplo como ranas o sapos) respiran por medio de pulmones y en algunos casos, por la respiración cutánea.

 

En las aves, los órganos que intervienen en la respiración son llamados sacos aéreos, que están comunicados con los pulmones. Estos "sacos" sirven para almacenar el aire, pero no extraen el oxígeno, mientras que los pulmones si lo hacen. Existen sacos aéreos anteriores situados en la cavidad torácica y los sacos posteriores situados en el abdomen.

 

En el ser humano

En los seres humanos, el sistema respiratorio consiste en las vías aéreas, pulmones y músculos respiratorios, que provocan el movimiento del aire tanto hacia adentro como hacia afuera del cuerpo. El intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del cuerpo con su medio. Dentro del sistema alveolar de los pulmones, las moléculas de oxígeno y dióxido de carbono se intercambian pasivamente, por difusión, entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el sistema respiratorio facilita la oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono (y otros gases que son desechos del metabolismo) de la circulación.

 

El sistema también ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en el cuerpo a través de la eficiente remoción de dióxido de carbono de la sangre.

El hombre utiliza respiración pulmonar, su aparato respiratorio consta de:
Sistema de conducción: fosas nasales, boca, epiglotis, faringe, laringe, tráquea, bronquios principales, bronquios lobulares, bronquios segmentarios y bronquiolos.
Sistema de intercambio: los conductos y los sacos alveolares. El espacio muerto anatómico, o zona no respiratoria (donde no hay intercambios gaseosos) del árbol bronquial incluye las 16 primeras generaciones bronquiales, siendo su volumen de unos 150 ml.

La función del aparato respiratorio consiste en desplazar volúmenes de aire desde la atmósfera a los pulmones y viceversa. Lo anterior es posible gracias a un proceso conocido como ventilación.

La ventilación es un proceso cíclico y consta de dos etapas: la inspiración, que es la entrada de aire a los pulmones, y la espiración, que es la salida. La inspiración es un fenómeno activo, caracterizado por el aumento del volumen torácico que provoca una presión intrapulmonar negativa y determina el desplazamiento de aire desde el exterior hacia los pulmones. La contracción de los músculos inspiratorios principales, diafragma e intercostales externos, es la responsable de este proceso. Una vez que la presión intrapulmonar iguala a la atmosférica, la inspiración se detiene y entonces, gracias a la fuerza elástica de la caja torácica, esta se retrae, generando una presión positiva que supera a la atmosférica y determinando la salida de aire desde los pulmones.

 

En condiciones normales la respiración es un proceso pasivo. Los músculos respiratorios activos son capaces de disminuir aún más el volumen intratorácico y aumentar la cantidad de aire que se desplaza al exterior, lo que ocurre en la espiración forzada.

 

Mientras este ciclo ventilario ocurre, en los sacos alveolares, los gases contenidos en el aire que participan en el intercambio gaseoso, oxígeno y dióxido de carbono, difunden a favor de su gradiente de concentración, de lo que resulta la oxigenación y detoxificación de la sangre.

El volumen de aire que entra y sale del pulmón por minuto, tiene cierta sincronía con el sistema cardiovascular y el ritmo circadiano (como disminución de la frecuencia de inhalación/exhalación durante la noche y en estado de vigilia/sueño). Variando entre 6 a 80 litros (dependiendo de la demanda).

 

Se debe tener cuidado con los peligros que implica la ventilación pulmonar ya que junto con el aire también entran partículas sólidas que puede obstruir y/o intoxicar al organismo. Las de mayor tamaño son atrapadas por los vellos y el material mucoso de la nariz y del tracto respiratorio, que luego son extraídas por el movimiento ciliar hasta que son tragadas, escupidas o estornudadas. A nivel bronquial, por carecer de cilios, se emplean macrófagos y fagocitos para la limpieza de partículas.

 

Control de la ventilación

La ventilación es controlada de forma muy cuidadosa y permite la regulación del intercambio gaseoso, es decir que los niveles normales de PaO2 y PaCO2 arteriales se mantengan dentro de límites estrechos a pesar de que las demandas de captación de O2 y eliminación de CO2 varían mucho. El sistema respiratorio se puede considerar un sistema de control de lazo cerrado ya que posee un grupo de componentes que regula su propia conducta, estos componentes pueden ser clasificados como: sensores que reúnen información y con ella alimentan al controlador central, en el encéfalo, que coordina la información y a su vez envía impulsos hacia los músculos respiratorios efectores, que causan la ventilación.


Sensores (entradas).

Los sensores protagonistas en el control de la respiración son los quimiorreceptores, estos responden a los cambios en la composición química de la sangre u otro líquido. Se han clasificado anatómicamente como centrales y periféricos.


Quimiorreceptores centrales cerca de la superficie ventral del bulbo raquideo están rodeados por el líquido extracelular del cerebro y responden a los cambios de H+ en ese líquido. El nivel de CO2 en la sangre regula la ventilación principalmente por su efecto sobre el pH del LCR.Quimiorreceptores periféricos se hallan dentro de los cuerpos carotídeos, en la bifurcación de las arterias carótidas primitivas, y en los cuerpos aórticos por encima y por debajo del cayado aórtico, estos responden al descenso de la PO2 arterial y al aumento de la pCO2 y de los H+, estos son los responsables de cualquier aumento de la ventilación en el ser humano como respuesta de la hipoxemia arterial.
En los pulmones también existen receptores sensoriales que intervienen en el control del calibre de las vías aéreas, la secreción bronquial, así como en la liberación de mediadores por las células cebadas u otras células inflamatorias, esta información llega a los centros superiores a través de las fibras sensoriales del nervio vago. Los receptores asociados a la vía vagal son los siguientes:


Receptores de estiramiento pulmonar en el músculo liso de las vías aéreas, producen impulsos cuando se distiende el pulmón, y su actividad persiste mientras el mismo se encuentre insuflado.Receptores de sustancias irritantes entre las células epiteliales de las vías aéreas y son estimulados por gases nocivos y aire frío.Receptores J o yuxtacapilares las terminaciones nerviosas de estas fibras se encuentran situadas en el parénquima pulmonar en la vecindad de las paredes alveolares y los capilares pulmonares, son estimulados por el edema y la fibrosis pulmonar intersticio y dan lugar a la sensación de disnea en estos pacientes, además se señala que tiene un importante papel en la regulación de la secreción de surfactante pulmonar.


Existen otros receptores correspondientes al sistema de control respiratorio o que de alguna manera pueden modificar la frecuencia ventilatoria:
Receptores nasales y de las vías aéreas superiores la nariz, la nasofaringe, la laringe y la tráquea poseen receptores que responden a la estimulación mecánica y química. Se les atribuyen diversas respuestas reflejas, como estornudos, tos y broncoconstricción.Barorreceptores arteriales los barorreceptores de la aorta y los senos carotídeos por el aumento de la presión arterial puede causar hipoventilación o apnea reflejas. La disminución de la presión arterial causará hiperventilación.Dolor y temperatura La estimulación de muchos nervios aferentes puede general cambios en la ventilación. El dolor muchas veces causa un período de apnea seguido de hiperventilación. El calentamiento de la piel puede causar hiperventilación.Controlador central

 

El control de la ventilación es una compleja interconexión de múltiples regiones en el cerebro que inervan a los diferentes músculos encargados de la ventilación pulmonar. El proceso automático normal de la respiración se origina en impulsos que provienen del tallo cerebral, sin embargo, se puede tener cierto control voluntario dentro de determinados límites ya que los estímulos de la corteza se pueden priorizar respecto a los del tallo cerebral.


Tallo cerebral periodicidad de la inspiración y espiración es controlada por neuronas ubicadas en la protuberancia y en el bulbo raquídeo, a estas se les denomina los Centros respiratorios, es un conjunto algo indefinido de neuronas con diversos componentes. Centros respiratorios bulbares: la región dorsal del bulbo está asociada con la inspiración, estas son las responsables del ritmo básico de la ventilación, y la región ventral con la espiración.Centro apneústico: se ubica en la parte inferior de la protuberancia. Los impulsos desde este centro tienen un efecto excitador sobre el área inspiratoria del bulbo.Centro neumotáxico: parte superior de la protuberancia en este centro se desactiva o inhibe la inspiración y así se regula el volumen inspiratorio y consecuentemente la frecuencia respiratoria.Corteza: en cierta medida la ventilación tiene un carácter voluntario, la hiperventilación voluntaria puede disminuir a la mitad la PCO2, si bien la alcalosis consiguiente puede causar tetania con contracción de los músculos de las manos y los pies, sin embargo la hipoventilación voluntaria es más difícil, el tiempo durante el cual se puede retener la respiración es limitado, por diversos factores, incluyendo la PCO2 y la PO2 arteriales.Otras partes del cerebro: sistema límbico y el hipotálamo, pueden afectar el patrón de la respiración, por ejemplo en alteraciones emocionales.Efectores (salidas).

 

Como actuadores del sistema respiratorio están el diafragma, los músculos intercostales, abdominales y los músculos accesorios. En el contexto del control de la ventilación es fundamental que estos diversos grupos trabajen conjuntamente en forma coordinada. Hay evidencias de que en algunos neonatos, en particular los prematuros, existe falta de coordinación en la actividad de los músculos respiratorios, en especial durante el sueño. Por ejemplo, los músculos torácicos pueden realizar el trabajo inspiratorio mientras los músculos abdominales efectúan el trabajo espiratorio.

 

Adaptación a alturas

El organismo siempre conserva una atracción inspirada de oxígeno de 21 % (FiO2) porque la composición de la tierra es constante pero a medida que va aumentando la altitud irá bajando la presión atmosférica y por lo tanto la concentración de oxígeno que inspiramos también disminuirá.

Se da entonces el fenómeno de la hipoxia cuyas consecuencias son:


Inmediatas

Hay taquicardia y aumento del gasto cardíaco, aumento de la resistencia de la arteria pulmonar, hiperventilación (que si es excesiva puede llevar a una alcalosis metabólica), cambios psicóticos, el aumento de la frecuencia respiratoria y aumento de la presión venosa es por aumento del tono enérgico.


Crónicas

Aumento de la masa de glóbulos rojos, aumento del p50, compensación renal de la alcalosis respiratoria, aumento de la densidad de capilares musculares y aumento del número de mitocondrias y sus enzimas oxidativas.

 

Definición de los órganos
Vía nasal: Consiste en dos amplias cavidades cuya función es permitir la entrada del aire, el cual se humedece, filtra y calienta a una determinada temperatura a través de unas estructuras llamadas cornetes.


Faringe: Conducto muscular membranoso, que ayuda a que el aire se vierta hacia las vías aéreas inferiores. Se divide en: Nasofaringe, Orofaringe y Laringofaringe.
Epiglotis: Cartílago perteneciente a la faringe, impide el paso de alimentos a la laringe durante la deglución. Funciona como una "tapa" al impedir que los alimentos entren en la laringe y en la tráquea al tragar, durante la deglución. También marca el límite entre la orofaringe y la laringofaringe.
Laringe: Conducto cuya función principal es la filtración del aire inspirado. Además, permite el paso de aire hacia la tráquea y los pulmones, y también tiene la función de órgano fonador al pasar el aire por las cuerdas vocales, produciendo el sonido.
Tráquea: Brinda una vía abierta al aire inhalado y exhalado desde los pulmones.


Bronquio: Conducto tubular fibrocartilaginoso que conduce el aire desde la tráquea hasta los bronquiolos.
Bronquiolo: Conducto que conduce el aire desde los bronquios hasta los alvéolos.
Alvéolo: Divertículo terminal del árbol bronquial donde se produce la hematosis (Permite el intercambio gaseoso entre el aire inspirado y la sangre, de manera que en su interior la sangre elimina el dióxido de carbono y recoge oxígeno).
Pulmones: Órganos cuya función es realizar el intercambio gaseoso con la sangre, por ello los alvéolos están en estrecho contacto con los capilares.


Músculos intercostales: Músculos torácicos cuya función principal es la de movilizar un volumen de aire que sirva para, tras un intercambio gaseoso apropiado, aportar oxígeno a los diferentes tejidos.
Diafragma: Músculo que separa la cavidad torácica (pulmones, mediastino, etc.) de la cavidad abdominal (intestinos, estómago, hígado, etc.). Interviene en la respiración, descendiendo la presión dentro de la cavidad torácica y aumentando el volumen durante la inhalación y aumentando la presión y disminuyendo el volumen durante la exhalación. Este proceso se lleva a cabo, principalmente, mediante la contracción y relajación del diafragma.

 

Las vías nasales se conforman de:
Células sensitivas.
Nervio olfativo.
Pituitaria.
Cornetes.
Fosas nasales.

Cifras gasométricas en sangre
PaO2: Presión arterial de oxígeno. Medida en mmHg o kPa (equivalencias en SI).
PaCO2: Presión arterial de dióxido de carbono.
PACO2: Presión alveolar de dióxido de carbono. Presión alveolar de dióxido de carbono (PACO2)= 0,863 VCO2/VA
Diferencia o gradiente alvéolo-arterial de carbónico. Normalmente es cero ya que PACO2 = PaCO2
Diferencia o gradiente alvéolo-arterial de oxígeno = PAO2-PaO2×D (A-a) O2

PAO2: Presión alveolar de oxígeno. Presión alveolar de oxígeno (PAO2)= PiO2- PaCO2/R

PiO2: Presión inspiratoria de oxígeno. A nivel del mar esto supone: [(760-47)×FiO2]
R: Cociente respiratorio, aproximadamente 0,8 (relación entre consumo de O2 (VO2) y producción de CO2 (VCO2)).

FiO2: Fracción inspiratoria de oxígeno (aprox. 21 %, a nivel del mar). Para calcular los valores normales de la D(A-a)O2, en función de la edad se puede emplear la siguiente ecuación: D(A-a)O2= 2,5 + (0,21 × edad). En el nivel del mar, la presión parcial ejercida por el contenido de vapor de agua es de 47 mmHg y la del dióxido de carbono es de 40 mmHg, lo que hace que la presión del aire alveolar seco sea de 713 mmHg (760 − 47 = 713).

VA: Ventilación alveolar, es la diferencia entre la ventilación pulmonar y la ventilación del espacio muerto.

Conceptos
Hipoxemia: Disminución de la PaO2 < 80 mmHg.
Hipoxia: Disminución de la PaO2 a nivel celular.
Insuficiencia respiratoria: Disminución de la presión parcial de oxígeno (PaO2) por debajo de 60 mmHg a nivel del mar. Hay dos tipos: Parcial: Disminución de la PaO2 < 60 mmHg con PaCO2 normal o baja.
Global: Disminución de PaO2 < 60 mmHg y aumento de PaCO2 > 45 mmHg (acidosis respiratoria).

 

Respiración

La respiración es un proceso vital el cual consiste en la entrada de oxígeno al cuerpo de un ser vivo y la salida de dióxido de carbono del mismo, así como al proceso metabólico de respiración celular, indispensable para la vida de los organismos aeróbicos.

Según los distintos hábitats, los distintos seres vivos aeróbicos han desarrollado diferentes sistemas de hematosis: cutáneo, traqueal, branquial, pulmonar. Consiste en un intercambio gaseoso osmótico (o por difusión) con su medio ambiente en el que se capta oxígeno, necesario para la respiración celular, y se desecha dióxido de carbono y vapor de agua, como producto del proceso de combustión del metabolismo energético.

 

Plantas y animales, lo mismo que otros organismos de metabolismo equivalente, se relacionan a nivel macroecológico por la dinámica que existe entre respiración y fotosíntesis. En la respiración se emplean el oxígeno del aire, que a su vez es un producto de la fotosíntesis oxigénica, y se desecha dióxido de carbono; en la fotosíntesis se utiliza el dióxido de carbono y se produce el oxígeno, necesario luego para la respiración aeróbica.

La reacción química global de la respiración es la siguiente:

C6 H12 O6 + 6O2 → 6CO2 + 6H2O + energía (ATP)

La respiración no es solamente una actividad de los pulmones. Todo el organismo respira a través del pulmón. Quien captura el oxígeno y quien expulsa el dióxido de carbono es todo el organismo. Sus miles de millones de células consumen oxígeno incansablemente para liberar de los glúcidos (azúcares) la energía necesaria e indispensable para realizar sus actividades.

 

La respiración humana consta básicamente de los siguientes procesos:
Inhalación y exhalación: la entrada y salida de aire a nuestros pulmones.
hematosis: intercambio gaseoso en los alvéolos pulmonares.
Transporte de oxígeno a las células del cuerpo.


Respiración celular.

En el proceso de inhalación, llevamos oxígeno a la sangre y expulsamos el aire con el dióxido de carbono de desecho. En la inhalación también llevamos consigo una gran cantidad de elementos contaminantes y polvo, pero la nariz cuenta con una serie de cilios (pelos) que sirven de filtro para retener aquellos de mayor tamaño. De ahí, que se recomienda realizar el proceso de respiración por la nariz. La boca no cuenta con estos filtros y desde luego no está preparada para retener ese tipo de partículas nocivas para nuestra salud.

 

Inspiración

La inspiración o inhalación es el proceso por el cual entra aire, que contiene el oxígeno desde un medio exterior hacia el interior de los pulmones. La comunicación de los pulmones con el exterior se realiza por medio de las vías aéreas superiores (tráquea, laringe, faringe, cavidades nasal y bucal).

Este proceso es realizado con la intervención del diafragma y la ampliación del tórax con la contribución de los músculos intercostales internos , esternocleidomastoideos, serratos anteriores y escalenos en la respiración forzada.

Este proceso se lleva a cabo gracias a la diferencia de presiones tales como la presión pleural (presión del líquido interpleural), alveolar (presión del aire ubicado en el interior de los alveolos) y transpulmonar (diferente presión existente entre el interior y exterior de los pulmones).

 

Biomecánica de la inspiración

 

Para inspirar, es necesario que se produzca una contracción del diafragma; para ello, toma punto fijo su inserción en el reborde costal, y produce un descenso del centro frénico(aumenta así el diámetro vertical del tórax). Este descenso llega a su fin, cuando el centro frénico se encuentra con la resistencia de las vísceras abdominales. Por tanto, el diafragma toma punto fijo el centro frénico, y eleva las costillas inferiores y superiores gracias al esternón (aumenta así el diámetro transversal del tórax). Durante el proceso de la inspiración, la tensión de los músculos abdominales decrece, mientras que la tensión del diafragma aumenta. Esto es lo que se llama relación de antagonismo-sinergia entre el diafragma y los músculos abdominales.

 

En resumen, durante la inspiración, aumenta la capacidad torácica de la siguiente manera:
Diámetro vertical: aumenta por el descenso del diafragma.
Diámetro transversal: aumenta por una elevación de las costillas inferiores.
Diámetro anteroposterior: aumenta por una elevación de las costillas superiores mediante el esternón.

 

Espiración

La exhalación o espiración es el fenómeno opuesto a la inspiración, durante el cual el aire sale de los pulmones eliminando el dióxido de carbono. Es una fase pasiva de la respiración, porque el tórax se retrae y disminuyen todos sus diámetros por su propiedad física de elasticidad, sin intervención de la contracción muscular, volviendo a recobrar el tórax su forma primitiva. Los músculos puestos en movimiento, al dilatarse el tórax, se relajan en esta fase; las costillas vuelven a su posición inicial así como el diafragma.

 

Biomecánica de la espiración

Durante la fase de espiración, los dos músculos principales que intervienen son el diafragma y los músculos abdominales. En un primer momento, lo que hacen es disminuir los diámetros anteroposterior y transversal del tórax de forma simultanea, debido a la relajación del diafragma y a la contracción de los músculos abdominales, que hacen que descienda el orificio inferior del tórax.

 

Como consecuencia de esto, existe un aumento en la presión intraabdominal, lo que disminuye el diámetro vertical del tórax, ya que los músculos nombrados provocan un desplazamiento ascendente de las vísceras, que a su vez provoca una elevación del centro frénico, cerrándose los fondos de saco pleurales. Por ello, se dice que los músculos abdominales son antagonistas del diafragma, debido a que provocan la disminución simultánea de los tres diámetros del tórax, mientras que el diafragma provoca su aumento simultáneo.

 

En resumen, durante la espiración, lo que ocurre es una disminución de la capacidad torácica, como consecuencia de la disminución ya citada de los siguientes diámetros:
Diámetro vertical: disminuye debido al ascenso del centro frénico.
Diámetro trasverso: disminuye debido al descenso de las costillas inferiores.
Diámetro anteroposterior: disminuye debido al descenso de las costillas superiores a través del esternón.

Por tanto, durante el proceso de la espiración, aumenta la tensión en los músculos abdominales, mientras que en el diafragma disminuye. Esto nos da la razón de lo anteriormente dicho, que entre estos músculos existe un equilibrio dinámico, de tal forma que cuando se desplaza uno de ellos en un sentido, el otro se desplazará en el contrario.

 

Respiración tisular

Se llama respiración tisular al intercambio gaseoso que se produce entre la sangre y los diferentes tejidos del cuerpo. La sangre oxigenada en los pulmones llega a rodear a las células de los distintos tejidos transportada por los capilares de las arterias. En ese punto se produce la respiración tisular, que es un proceso de intercambio:
Por un lado, el oxígeno pasa desde la sangre hacia las células por difusión a través de la membrana celular.
A su vez, desde éstas pasan hacia la sangre el dióxido de carbono y el vapor de agua de desecho.

La sangre carboxigenada es transportada de regreso por los capilares venosos hasta las venas cavas, y de éstas al corazón, para ser enviada nuevamente a los pulmones y las células de nuestro cuerpo.

 

Se lleva a cabo en las mitocondrias (oxidación mitocondrial) de todas las células y es propiamente la utilización de oxígeno para la oxidación del carbono (C) y el hidrógeno (H) con la consecuente liberación de energía (atp). En este proceso se consume el 80 % del oxígeno que respiramos.


Fosa nasal

Las fosas nasales son dos cavidades separadas por un tabique, comunicadas con el exterior por los orificios nasales o narinas situadas en la cabeza, por encima de la cavidad bucal. Constituyen el tramo inicial del aparato respiratorio, sirviendo para la entrada y salida de aire, y además contienen el sentido del olfato

 

Características

En aves y mamíferos las fosas nasales contienen huesos ramificados o cartílagos cuya función es calentar el aire durante la inhalación y retener la humedad en la exhalación. Los peces no respiran a través de sus narices, pero poseen dos pequeños agujeros llamados narinas para oler.

Algunos mamíferos acuáticos, como las ballenas o los delfines, tienen las fosas nasales situadas en la parte superior del cráneo en lugar de en la nariz, facilitando así la respiración cuando ascienden a la superficie.

 

Los Procellariiformes se distinguen de otros pájaros por tener extensiones tubulares de sus narinas.

En los humanos el ciclo nasal es ultradiano. Los vasos sanguíneos de cada fosa nasal aumentan su tamaño hinchándose, y luego decrecen. Sólo una fosa es usada a la vez, por lo que durante el curso del día se cambiarán aproximadamente cada cuatro horas.

La irritación de las fosas nasales es la que desencadena el reflejo del estornudo que puede resultar en la excreción de mucosidad o mocos.

 

Mucosa

El interior de las fosas nasales está tapizado por una membrana mucosa, que se divide en mucosa respiratoria y mucosa olfativa.

La mucosa respiratoria o pituitaria roja recubre la mayor parte de la fosa nasal, y contiene células ciliadas y células caliciformes que secretan moco. El moco forma una capa superficial donde quedan atrapadas las partículas extrañas, que son arrastradas por el movimiento de los cilios hacia la faringe para ser eliminadas. Además esta mucosa sirve para humedecer y calentar el aire respirado.

 

La mucosa olfativa o pituitaria amarilla está situada en la parte superior de las fosas nasales, y contiene células nerviosas olfativas, donde reside el sentido del olfato. Además esta tiene unas células especiales que captan olores y también limpia el aire

 

Función

La respiración nasal es el elemento básico indispensable y primordial para la vida del ser humano. Gracias a la respiración se dan las bases del intercambio gaseoso en nuestro organismo, de la vida neuronal, de la actividad hemática, y de toda una innumerable lista de funciones básicas.

El aire debe penetrar dentro de nuestro organismo y llegar a los pulmones. La entrada es y debe ser a través de las fosas nasales o nariz. Cuando respiramos el aire entra por las fosas nasales orificios cubiertos de vellosidades con células que secretan mucosidad (moco).

Tras la entrada del aire en las fosas nasales, las partículas de mayor tamaño quedan atrapadas en las vellosidades y en la mucosidad, tras esto el aire se calienta y se humedece gracias a numerosos capilares que se encuentran por todas las fosas nasales. Llegando ya a la faringe.

 

Anatomía

La nariz es la parte superficial y anterior de las fosas nasales, de naturaleza principalmente cartilaginosa y recubierta por piel, situada en nuestra cara o fascies, mientras que el resto de las fosas nasales está formado por dos cavidades óseas excavadas en el interior del cráneo y con sus paredes tapizadas internamente por mucosa. Las fosas nasales muestran dos orificios anteriores llamados narinas, situadas en la base o superficie inferior de la nariz, que representan la comunicación con el exterior para la entrada o salida de aire. Detrás de cada narina aparece un pequeño espacio llamado vestíbulo nasal cuyas paredes internas presentan unos pelos gruesos llamados vibrisas. En el límite posterior de las fosas nasales otros dos orificios llamados coanas desembocan en la rinofaringe o nasofaringe, sirviendo por lo tanto de comunicación con el resto del aparato respiratorio.

 

Porción interna

Es importante conocer cómo son por dentro estas fosas nasales. A grandes rasgos, solo diremos que anatómicamente, estas fosas nasales tienen una pared medial que se denomina tabique nasal, y una pared lateral, que presenta los llamados cornetes nasales (son unas procidencias óseas). Estos cornetes nasales ofrecen una anatomía muy irregular, y es en esta pared donde hay las comunicaciones con los senos paranasales.

 

Para entender la necesidad de que la respiración debe ser nasal, debemos saber que estas fosas nasales, están recubiertas de una mucosa. Lo que denominamos mucosa es como un tapiz, o un velo, que se encuentra pegado al hueso, es decir, recubre todo el tabique y todas las cavidades y salientes de estas fosas nasales, así como también recubre el interior de los senos paranasales.

 

Fisiología

El aire, entra en las fosas nasales por la inspiración y crea una corriente hacia su interior. Esta corriente de aire, es la responsable del intercambio aéreo de los senos. Esta corriente aérea, llega a una zona muy alta dentro de estas fosas nasales, que es donde se encuentra el órgano de la olfación, así podemos tener un correcto olfato. Mientras existe esta corriente de aire, gracias al moco existente en esta mucosa este aire sufre unos cambios fundamentales.

Este aire es humidificado, así al pasar por la laringe, en su trayecto hacia los pulmones, no estropea este órgano, llegando correctamente saturado de agua. Este aire es también filtrado, dejando en la nariz o fosas nasales, todas las partículas que son dañinas a nuestra laringe, y tráquea. Este filtro puede ser, y en realidad lo es, muy útil para la prevención de alergias y procesos asmáticos. Este aire, es calentado, es decir, penetra dentro de las fosas nasales a una temperatura ambiental, la existente, que en ocasiones puede ser muy fría, y con el contacto de la mucosa, este aire adquiere la temperatura corporal que es necesaria e indispensable para que no dañe a la laringe, tráquea y pulmones. De esta forma se previenen bronquitis, y otros procesos inflamatorios o infecciosos del aparato respiratorio.

Mecanismos para obtener una respiración nasal satisfactoria


Mecanismos fisiológicos: Lavados nasales.
Vahos.

Mecanismos terapéuticos: Mecanismos locales: Instilación de sprays.
Gotas nasales.

Mecanismos por vía general: Toma de medicamentos (que deben estar prescritos por el médico).

Lavados nasales

Es la introducción de agua, suero etc. a través de las fosas nasales. Se recomienda que si son a base de agua, sean de agua de mar. Usar preferentemente productos farmacéuticos, ya que las concentraciones de sal y otros iones están correctamente proporcionadas y actúan de modo totalmente fisiológico.

El lavado nasal debe hacerse para que penetre hasta la rinofaringe, es decir, el lavado debe caer hacia la cavidad bucal.

En niños pequeños se usa suero fisiológico y se instila con un cuentagotas (mayoritariamente), pero debe insistirse de manera que sea efectivo para que se solucione el problema con la mucosa y evitar enfermedades tipo gripe.

 

Vahos

Son medidas terapéuticas muy sanas, que anteriormente se practicaban con más frecuencia, quizá por falta de las medidas o tratamientos actuales.

Al igual que el lavado nasal, se recomienda usar productos farmacéuticos, pero, de todos modos, las conocidas sustancias derivadas de plantas, hojas de árboles e hierbas son totalmente efectivas.

 

El vaho bien hecho es el que se realiza a conciencia, es decir, tapados con una toalla y respirando por la nariz, hasta que prácticamente la piel de la cara nos moleste o impida su prolongación; y, evidentemente, que no sea molesto para la persona que lo efectúa.

Son también totalmente válidos todos los mecanismos humidificantes que existen en el mercado farmacéutico.

 

La medicina (del latín medicina, derivado a su vez de mederi, que significa 'curar', 'medicar')1 es la ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud, las enfermedades y la muerte del ser humano, e implica ejercer tal conocimiento técnico para el mantenimiento y recuperación de la salud, aplicándolo al diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades. La medicina forma parte de las denominadas ciencias de la salud.


La medicina tuvo sus comienzos en la prehistoria, la cual también tiene su propio campo de estudio conocido como "Antropología médica"; se utilizaban plantas, minerales y partes de animales, en la mayoría de las veces estas sustancias eran utilizadas en rituales mágicos por chamanes, sacerdotes, magos, brujos, animistas, espiritualistas o adivinos.

Los datos antiguos encontrados muestran la medicina en diferentes culturas como la medicina Āyurveda de la India, el antiguo Egipto, la antigua China y Grecia. Uno de los primeros reconocidos personajes históricos es Hipócrates quien es también conocido como el padre de la medicina, Aristóteles; supuestamente descendiente de Asclepio, por su familia: los Asclepíades de Bitinia; y Galeno. Posteriormente a la caída de Roma en la Europa Occidental la tradición médica griega disminuyó.

 

Después de 750 d. C., los musulmanes tradujeron los trabajos de Galeno y Aristóteles al arábigo por lo cual los doctores Islámicos se indujeron en la investigación médica. Cabe mencionar algunas figuras islámicas importantes como Avicena que junto con Hipócrates se le ha sido mencionado también como el padre de la medicina, Abulcasis el padre de la cirugía, Avenzoar el padre de la cirugía experimental, Ibn al-Nafis padre de la fisiología circulatoria, Averroes y Rhazes llamado padre de la pediatría. Ya para finales de la Edad Media posterior a la peste negra, importantes figuras médicas emergieron de Europa como William Harvey y Grabiele Fallopio.

 

En el pasado la mayor parte del pensamiento médico se debía a lo que habían dicho anteriormente otras autoridades y se veía del modo tal que si fue dicho permanecía como la verdad. Esta forma de pensar fue sobre todo sustituida entre los siglos XIV y XV d. C., tiempo de la pandemia de la "Peste negra.

Asimismo, durante los siglos XV y XVI, una parte de la medicina, la anatomía sufrió un gran avance gracias a la aportación del genio renacentista Leonardo Da Vinci, quien proyecto junto con Marcantonio Della Torre (1481-1511); un médico anatomista de Pavía; uno de los primeros y fundamentales tratados de anatomía, denominado Il libro dell'Anatomia. Aunque la mayor parte de las más de 200 ilustraciones sobre el cuerpo humano que realizó Leonardo Da Vinci para este tratado desaparecieron, se pueden observar algunas de las que sobrevivieron en su Tratado sobre la pintura.

 

Investigaciones biomédicas premodernas desacreditaron diversos métodos antiguos como el de los "cuatro humores " de origen griego; es en el siglo XIX, con los avances de Leeuwenhoek con el microscopio y descubrimientos de Robert Koch de las transmisiones bacterianas, cuando realmente se vio el comienzo de la medicina moderna. A partir del siglo XIX se vieron grandes cantidades de descubrimientos como el de los antibióticos que fue un gran momento para la medicina; personajes tales como Rudolf Virchow, Wilhelm Conrad Röntgen, Alexander Fleming, Karl Landsteiner, Otto Loewi, Joseph Lister, Francis Crick, Florence Nightingale, Maurice Wilkins, Howard Florey, Frank Macfarlane Burnet, William Williams Keen, William Coley, James D. Watson, Salvador Luria, Alexandre Yersin, Kitasato Shibasaburō, Jean-Martin Charcot, Luis Pasteur, Claude Bernard, Paul Broca, Nikolái Korotkov, William Osler y Harvey Cushing como los más importantes entre otros.

 

Mientras la medicina y la tecnología se desarrollaban, comenzó a volverse más confiable, como el surgimiento de la farmacología de la herbolaria hasta la fecha diversos fármacos son derivados de plantas como la atropina, warfarina, aspirina, digoxina, taxol etc.; de todas las descubiertas primero fue la arsfenamina descubierta por Paul Ehrlich en 1908 después de observar que las bacterias morían mientras las células humanas no lo hacían.

 

Las primeras formas de antibióticos fueron las drogas sulfas. Actualmente los antibióticos se han vuelto muy sofisticados. Los antibióticos modernos puede atacar localizaciones fisiológicas específicas, algunas incluso diseñadas con compatibilidad con el cuerpo para reducir efectos secundarios.

 

Las vacunas por su parte fueron descubiertas por el Dr. Edward Jenner al ver que las ordeñadoras de vacas que contraían el virus de vaccinia al tener contacto con las pústulas eran inmunes a la viruela, lo que constituye el comienzo de la vacunación. Años después Louis Pasteur le otorgó el nombre de vacuna en honor al trabajo de Edward Jenner con las vacas.

Actualmente el conocimiento sobre el genoma humano ha empezado a tener una gran influencia sobre ella, razón por la que se han identificado varios padecimientos ligados a un gen en específico en el cual la Biología celular y la Genética se enfocan para la administración en la práctica médica, aun así, estos métodos aún están en su infancia.

El báculo de Asclepio es utilizado como el símbolo mundial de la medicina. Se trata de una vara con una serpiente enrollada, representando al dios griego Asclepio, o Esculapio para los romanos. Este símbolo es utilizado por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana Médica y de Osteopatía, la Asociación Australiana y Británica Médica y diversas facultades de medicina en todo el mundo que igualmente incorporan esta insignia.

 

Fines de la Medicina

La Medicina debe aspirar a ser honorable y dirigir su propia vida profesional; ser moderada y prudente; ser asequible y económicamente sostenible; ser justa y equitativa; y a respetar las opciones y la dignidad de las personas. Los valores elementales de la Medicina contribuyen a preservar su integridad frente a las presiones políticas y sociales que defienden unos fines ajenos o anacrónicos. Los fines de la Medicina son:
La prevención de enfermedades y lesiones y la promoción y la conservación de la salud;

son valores centrales, la prevención porque es de sentido común que es preferible prevenir la enfermedad o daño a la salud , cuando ello sea posible. En la promoción; Un propósito de la medicina es ayudar a la gente a vivir de manera más armónica con el medio, un objetivo que debe ser perseguido desde el inicio de la vida y hasta su final.
El alivio del dolor y el sufrimiento causados por males.

El alivio del dolor y del sufrimiento se cuentan entre los deberes más esenciales del médico y constituye uno de los fines tradicionales de la medicina.
La atención y curación de los enfermos y los cuidados a los incurables.

la medicina responde buscando una causa de enfermedad, cuando esto resulta posible la medicina busca curar la enfermedad y restituir el estado de bienestar y normalidad funcional del paciente.El cuidado es la capacidad para conversar y para escuchar de una manera que esté también al tanto de los servicios sociales y redes de apoyo para ayudar a enfermos y familiares.


La evitación de la muerte prematura y la búsqueda de una muerte tranquila.

La medicina, en su contra la muerte, asume como una meta correcta y prioritaria disminuir las muertes prematuras, se trata de considerar como deber primario de la medicina contribuir a que los jóvenes lleguen a la vejez y, cuando ya se ha alcanzado a esa etapa, ayudar a que los ancianos vivan el resto de sus vidas en condiciones de bienestar y dignidad.

Los fines erróneos de la Medicina son:
El uso incorrecto de las técnicas y los conocimientos médicos.
El empleo de información sobre salud pública para justificar la coerción antidemocrática de grandes grupos de personas para que cambien sus comportamientos “insanos”.
La medicina no puede consistir en el bienestar absoluto del individuo, más allá de su buen estado de salud.
Tampoco corresponde a la medicina definir lo que es el bien general para la sociedad.

 

Práctica de la medicina

Agentes de salud

La medicina no es solo un cuerpo de conocimientos teórico-prácticos, también es una disciplina que idealmente tiene fundamento en un trípode:
El médico, como agente activo en el proceso sanitario;
El enfermo, como agente pasivo, por ello es "paciente"
La entidad nosológica, la enfermedad que es el vehículo y nexo de la relación médico-paciente.

La práctica de la medicina, encarnada en el médico, combina tanto la ciencia como el arte de aplicar el conocimiento y la técnica para ejercer un servicio de salud en el marco de la relación médico-paciente. En relación al paciente, en el marco sanitario, se establecen análogamente también vínculos con otros agentes de salud (enfermeros, farmacéuticos, fisiatras, etc.) que intervienen en el proceso.

 

Relación médico-paciente

El médico, durante la entrevista clínica, transita un proceso junto con el paciente, donde necesita:
Establecer un vínculo de confianza y seguridad con el paciente (y su entorno también);
Recopilar información sobre la situación del paciente haciendo uso de diferentes herramientas (entrevista y anamnesis, historia clínica, examen físico, interconsulta, análisis complementarios, etc.);
Organizar, analizar y sintetizar esos datos (para obtener orientación diagnóstica);
Diseñar un plan de acción en función de los procesos previos (tratamiento, asesoramiento, etc);
Informar, concienciar y tratar al paciente adecuadamente (implica también acciones sobre su entorno);
Reconsiderar el plan en función del progreso y los resultados esperados según lo planificado (cambio de tratamiento, suspensión, acciones adicionales, etc.);
Dar el alta al momento de resolución de la enfermedad (cuando sea posible), sino propender a medidas que permitan mantener el estatus de salud (recuperación, coadyuvantes, paliativos, etc.).

 

Toda consulta médica debe ser registrada en un documento conocido como historia clínica, documento con valor legal, educacional, informativo y científico, donde consta el proceder del profesional médico.

 

Sistema sanitario y salud pública

La práctica de la medicina se ejerce dentro del marco económico, legal y oficial del sistema médico que es parte de los sistemas nacionales de salud pública (políticas sanitarias estatales). Las características bajo las cuales se maneja el sistema sanitario en general y el órgano médico en particular ejercen un efecto significativo sobre cómo el servicio de salud, y la atención sanitaria puede ser aprovechada por la población general.

 

Una de las variables más importantes para el funcionamiento del sistema se corresponde con el área financiera y el presupuesto que un Estado invierte en materia de salud. Otra variable implica los recursos humanos que articulan las directivas del sistema sanitario.

 

La otra cara de la moneda en materia de atención médica está dada por el servicio privado de salud. Los honorarios y costos del servicio sanitario corren por cuenta del contratista, siendo de esta forma un servicio generalmente restringido a las clases económicamente solventes. Existen no obstante contratos de seguro médico que permiten acceder a estos servicios sanitarios privados; son, fundamentalmente, de dos tipos:


De cuadro médico: aquellos en los que se accede a los servicios sanitarios de una entidad privada (a su red de médicos y hospitales) pagando una prima mensual y, en ocasiones, un copago por cada tratamiento o consulta al que se accede.
De reembolso: aquellos en los que se accede a cualquier médico u hospital privado y, a cambio de una prima mensual y con unos límites de reembolso, el seguro devuelve un porcentaje de los gastos derivados del tratamiento.

 

La medicina (del latín medicina, derivado a su vez de mederi, que significa 'curar', 'medicar')1 es la ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud, las enfermedades y la muerte del ser humano, e implica ejercer tal conocimiento técnico para el mantenimiento y recuperación de la salud, aplicándolo al diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades. La medicina forma parte de las denominadas ciencias de la salud.


La medicina tuvo sus comienzos en la prehistoria, la cual también tiene su propio campo de estudio conocido como "Antropología médica"; se utilizaban plantas, minerales y partes de animales, en la mayoría de las veces estas sustancias eran utilizadas en rituales mágicos por chamanes, sacerdotes, magos, brujos, animistas, espiritualistas o adivinos.

Los datos antiguos encontrados muestran la medicina en diferentes culturas como la medicina Āyurveda de la India, el antiguo Egipto, la antigua China y Grecia. Uno de los primeros reconocidos personajes históricos es Hipócrates quien es también conocido como el padre de la medicina, Aristóteles; supuestamente descendiente de Asclepio, por su familia: los Asclepíades de Bitinia; y Galeno. Posteriormente a la caída de Roma en la Europa Occidental la tradición médica griega disminuyó.

 

Después de 750 d. C., los musulmanes tradujeron los trabajos de Galeno y Aristóteles al arábigo por lo cual los doctores Islámicos se indujeron en la investigación médica. Cabe mencionar algunas figuras islámicas importantes como Avicena que junto con Hipócrates se le ha sido mencionado también como el padre de la medicina, Abulcasis el padre de la cirugía, Avenzoar el padre de la cirugía experimental, Ibn al-Nafis padre de la fisiología circulatoria, Averroes y Rhazes llamado padre de la pediatría. Ya para finales de la Edad Media posterior a la peste negra, importantes figuras médicas emergieron de Europa como William Harvey y Grabiele Fallopio.

 

En el pasado la mayor parte del pensamiento médico se debía a lo que habían dicho anteriormente otras autoridades y se veía del modo tal que si fue dicho permanecía como la verdad. Esta forma de pensar fue sobre todo sustituida entre los siglos XIV y XV d. C., tiempo de la pandemia de la "Peste negra.

Asimismo, durante los siglos XV y XVI, una parte de la medicina, la anatomía sufrió un gran avance gracias a la aportación del genio renacentista Leonardo Da Vinci, quien proyecto junto con Marcantonio Della Torre (1481-1511); un médico anatomista de Pavía; uno de los primeros y fundamentales tratados de anatomía, denominado Il libro dell'Anatomia. Aunque la mayor parte de las más de 200 ilustraciones sobre el cuerpo humano que realizó Leonardo Da Vinci para este tratado desaparecieron, se pueden observar algunas de las que sobrevivieron en su Tratado sobre la pintura.

 

Investigaciones biomédicas premodernas desacreditaron diversos métodos antiguos como el de los "cuatro humores " de origen griego; es en el siglo XIX, con los avances de Leeuwenhoek con el microscopio y descubrimientos de Robert Koch de las transmisiones bacterianas, cuando realmente se vio el comienzo de la medicina moderna. A partir del siglo XIX se vieron grandes cantidades de descubrimientos como el de los antibióticos que fue un gran momento para la medicina; personajes tales como Rudolf Virchow, Wilhelm Conrad Röntgen, Alexander Fleming, Karl Landsteiner, Otto Loewi, Joseph Lister, Francis Crick, Florence Nightingale, Maurice Wilkins, Howard Florey, Frank Macfarlane Burnet, William Williams Keen, William Coley, James D. Watson, Salvador Luria, Alexandre Yersin, Kitasato Shibasaburō, Jean-Martin Charcot, Luis Pasteur, Claude Bernard, Paul Broca, Nikolái Korotkov, William Osler y Harvey Cushing como los más importantes entre otros.

 

Mientras la medicina y la tecnología se desarrollaban, comenzó a volverse más confiable, como el surgimiento de la farmacología de la herbolaria hasta la fecha diversos fármacos son derivados de plantas como la atropina, warfarina, aspirina, digoxina, taxol etc.; de todas las descubiertas primero fue la arsfenamina descubierta por Paul Ehrlich en 1908 después de observar que las bacterias morían mientras las células humanas no lo hacían.

 

Las primeras formas de antibióticos fueron las drogas sulfas. Actualmente los antibióticos se han vuelto muy sofisticados. Los antibióticos modernos puede atacar localizaciones fisiológicas específicas, algunas incluso diseñadas con compatibilidad con el cuerpo para reducir efectos secundarios.

Las vacunas por su parte fueron descubiertas por el Dr. Edward Jenner al ver que las ordeñadoras de vacas que contraían el virus de vaccinia al tener contacto con las pústulas eran inmunes a la viruela, lo que constituye el comienzo de la vacunación. Años después Louis Pasteur le otorgó el nombre de vacuna en honor al trabajo de Edward Jenner con las vacas.

Actualmente el conocimiento sobre el genoma humano ha empezado a tener una gran influencia sobre ella, razón por la que se han identificado varios padecimientos ligados a un gen en específico en el cual la Biología celular y la Genética se enfocan para la administración en la práctica médica, aun así, estos métodos aún están en su infancia.

 

El báculo de Asclepio es utilizado como el símbolo mundial de la medicina. Se trata de una vara con una serpiente enrollada, representando al dios griego Asclepio, o Esculapio para los romanos. Este símbolo es utilizado por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana Médica y de Osteopatía, la Asociación Australiana y Británica Médica y diversas facultades de medicina en todo el mundo que igualmente incorporan esta insignia.

 

Fines de la Medicina

La Medicina debe aspirar a ser honorable y dirigir su propia vida profesional; ser moderada y prudente; ser asequible y económicamente sostenible; ser justa y equitativa; y a respetar las opciones y la dignidad de las personas. Los valores elementales de la Medicina contribuyen a preservar su integridad frente a las presiones políticas y sociales que defienden unos fines ajenos o anacrónicos. Los fines de la Medicina son:
La prevención de enfermedades y lesiones y la promoción y la conservación de la salud;

son valores centrales, la prevención porque es de sentido común que es preferible prevenir la enfermedad o daño a la salud , cuando ello sea posible. En la promoción; Un propósito de la medicina es ayudar a la gente a vivir de manera más armónica con el medio, un objetivo que debe ser perseguido desde el inicio de la vida y hasta su final.
El alivio del dolor y el sufrimiento causados por males.

El alivio del dolor y del sufrimiento se cuentan entre los deberes más esenciales del médico y constituye uno de los fines tradicionales de la medicina.
La atención y curación de los enfermos y los cuidados a los incurables.

la medicina responde buscando una causa de enfermedad, cuando esto resulta posible la medicina busca curar la enfermedad y restituir el estado de bienestar y normalidad funcional del paciente.El cuidado es la capacidad para conversar y para escuchar de una manera que esté también al tanto de los servicios sociales y redes de apoyo para ayudar a enfermos y familiares.
La evitación de la muerte prematura y la búsqueda de una muerte tranquila.

La medicina, en su contra la muerte, asume como una meta correcta y prioritaria disminuir las muertes prematuras, se trata de considerar como deber primario de la medicina contribuir a que los jóvenes lleguen a la vejez y, cuando ya se ha alcanzado a esa etapa, ayudar a que los ancianos vivan el resto de sus vidas en condiciones de bienestar y dignidad.

Los fines erróneos de la Medicina son:
El uso incorrecto de las técnicas y los conocimientos médicos.
El empleo de información sobre salud pública para justificar la coerción antidemocrática de grandes grupos de personas para que cambien sus comportamientos “insanos”.
La medicina no puede consistir en el bienestar absoluto del individuo, más allá de su buen estado de salud.
Tampoco corresponde a la medicina definir lo que es el bien general para la sociedad.

 

Práctica de la medicina

Agentes de salud

La medicina no es solo un cuerpo de conocimientos teórico-prácticos, también es una disciplina que idealmente tiene fundamento en un trípode:
El médico, como agente activo en el proceso sanitario;
El enfermo, como agente pasivo, por ello es "paciente"
La entidad nosológica, la enfermedad que es el vehículo y nexo de la relación médico-paciente.

La práctica de la medicina, encarnada en el médico, combina tanto la ciencia como el arte de aplicar el conocimiento y la técnica para ejercer un servicio de salud en el marco de la relación médico-paciente. En relación al paciente, en el marco sanitario, se establecen análogamente también vínculos con otros agentes de salud (enfermeros, farmacéuticos, fisiatras, etc.) que intervienen en el proceso.

Relación médico-paciente

El médico, durante la entrevista clínica, transita un proceso junto con el paciente, donde necesita:
Establecer un vínculo de confianza y seguridad con el paciente (y su entorno también);
Recopilar información sobre la situación del paciente haciendo uso de diferentes herramientas (entrevista y anamnesis, historia clínica, examen físico, interconsulta, análisis complementarios, etc.);
Organizar, analizar y sintetizar esos datos (para obtener orientación diagnóstica);
Diseñar un plan de acción en función de los procesos previos (tratamiento, asesoramiento, etc);
Informar, concienciar y tratar al paciente adecuadamente (implica también acciones sobre su entorno);
Reconsiderar el plan en función del progreso y los resultados esperados según lo planificado (cambio de tratamiento, suspensión, acciones adicionales, etc.);
Dar el alta al momento de resolución de la enfermedad (cuando sea posible), sino propender a medidas que permitan mantener el estatus de salud (recuperación, coadyuvantes, paliativos, etc.).

Toda consulta médica debe ser registrada en un documento conocido como historia clínica, documento con valor legal, educacional, informativo y científico, donde consta el proceder del profesional médico.

 

Sistema sanitario y salud pública

La práctica de la medicina se ejerce dentro del marco económico, legal y oficial del sistema médico que es parte de los sistemas nacionales de salud pública (políticas sanitarias estatales). Las características bajo las cuales se maneja el sistema sanitario en general y el órgano médico en particular ejercen un efecto significativo sobre cómo el servicio de salud, y la atención sanitaria puede ser aprovechada por la población general.

Una de las variables más importantes para el funcionamiento del sistema se corresponde con el área financiera y el presupuesto que un Estado invierte en materia de salud. Otra variable implica los recursos humanos que articulan las directivas del sistema sanitario.

La otra cara de la moneda en materia de atención médica está dada por el servicio privado de salud. Los honorarios y costos del servicio sanitario corren por cuenta del contratista, siendo de esta forma un servicio generalmente restringido a las clases económicamente solventes. Existen no obstante contratos de seguro médico que permiten acceder a estos servicios sanitarios privados; son, fundamentalmente, de dos tipos:
De cuadro médico: aquellos en los que se accede a los servicios sanitarios de una entidad privada (a su red de médicos y hospitales) pagando una prima mensual y, en ocasiones, un copago por cada tratamiento o consulta al que se accede.
De reembolso: aquellos en los que se accede a cualquier médico u hospital privado y, a cambio de una prima mensual y con unos límites de reembolso, el seguro devuelve un porcentaje de los gastos derivados del tratamiento.

 

Ética médica

La ética es la encargada de discutir y fundamentar reflexivamente ese conjunto de principios o normas que constituyen nuestra moral. La deontología médica es el conjunto de principios y reglas éticas que han de inspirar y guiar la conducta profesional del médico. Los deberes que se imponen obligan a todos los médicos en el ejercicio de su profesión, independientemente de la modalidad.

Especialidades médicas

Alergología
Análisis clínicos
Anatomía patológica
Anestesiología y reanimación
Angiología y cirugía vascular
Bioquímica clínica
Cardiología
Cirugía cardiovascular
Cirugía general y del aparato digestivo
Cirugía oral y maxilofacial
Cirugía ortopédica y traumatología
Cirugía pediátrica
Cirugía plástica
Cirugía torácica
Dermatología
Endocrinología y nutrición
Epidemiología
Estomatología y odontología
Farmacología clínica
Gastroenterología
Genética
Geriatría
Ginecología
Hematología
Hepatología
Hidrología médica
Infectología
Inmunología
Medicina de emergencia
Medicina del trabajo
Medicina deportiva
Medicina familiar y comunitaria
Medicina física y rehabilitación
Medicina forense
Medicina intensiva
Medicina interna
Medicina nuclear
Medicina preventiva
Microbiología y parasitología
Nefrología
Neonatología
Neumología
Neurocirugía
Neurofisiología clínica
Neurología
Obstetricia
Oftalmología
Oncología médica
Oncología radioterápica
Otorrinolaringología
Pediatría
Proctología
Psiquiatría
Radiología o radiodiagnóstico
Reumatología
Salud pública
Traumatología
Toxicología
Urología

 

Sociedades científicas

Los médicos se agrupan en sociedades o asociaciones científicas, que son organizaciones sin fines de lucro, donde se ofrece formación médica continuada en sus respectivas especialidades, y se apoyan los estudios de investigación científica.

 

Colegios de médicos

Un Colegio Médico es una asociación gremial que reúne a los médicos de un entorno geográfico concreto o por especialidades. Actúan como salvaguarda de los valores fundamentales de la profesión médica: la deontología y el código ético. Además de llevar la representación en exclusiva a nivel nacional e internacional de los médicos colegiados, tiene como función la ordenación y la defensa de la profesión médica. En la mayoría de los países la colegiación suele ser obligatoria.

 

Formación universitaria

La educación médica, lejos de estar estandarizada, varía considerablemente de país a país. Sin embargo, la educación para la formación de profesionales médicos implica un conjunto de enseñanzas teóricas y prácticas generalmente organizadas en ciclos que progresivamente entrañan mayor especialización.

Competencias básicas de un estudiante de medicina

Las cualidades y motivaciones iniciales que debe poseer un estudiante de Medicina son:
Interés por las ciencias de la salud
Organizador de acciones a largo plazo
Habilidad en la manipulación precisa de instrumentos
Capacidad de servicio y relación personal
Sentido de la ética y la responsabilidad
Personalidad inquieta y crítica, con ganas de renovar planteamientos y actitudes
Motivación para desarrollar actividades médicas.

 

Materias básicas

La siguiente es una lista de las materias básicas de formación en la carrera de medicina:
Anatomía humana: es el estudio de la estructura física (morfología macroscópica) del organismo humano.
Anatomía patológica: estudio de las alteraciones morfológicas que acompañan a la enfermedad.
Bioestadística: aplicación de la estadística al campo de la medicina en el sentido más amplio; los conocimientos de estadística son esenciales en la planificación, evaluación e interpretación de la investigación.
Bioética: campo de estudio que concierne a la relación entre la biología, la ciencia la medicina y la ética.
Biofísica: es el estudio de la biología con los principios y métodos de la física.
Biología: ciencia que estudia los seres vivos.
Biología molecular
Bioquímica: estudio de la química en los organismos vivos, especialmente la estructura y función de sus componentes.
Cardiología: estudio de las enfermedades del corazón y del sistema cardiovascular.
Citología (o biología celular): estudio de la célula en condiciones fisiológicas.
Dermatología: estudio de las enfermedades de la piel y sus anexos.
Embriología: estudio de las fases tempranas del desarrollo de un organismo.
Endocrinología: estudio de las enfermedades de las glándulas endócrinas.
Epidemiología clínica: El uso de la mejor evidencia y de las herramientas de la medicina basada en la evidencia (MBE) en la toma de decisiones a la cabecera del enfermo.
Farmacología: es el estudio de los fármacos y su mecanismo de acción.
Fisiología: estudio de las funciones normales del cuerpo y su mecanismo íntimo de regulación.
Gastroenterología: estudio de las enfermedades del tubo digestivo y glándulas anexas.
Genética: estudio del material genético de la célula.
Ginecología y obstetricia: estudio de las enfermedades de la mujer, el embarazo y sus alteraciones.
Histología: estudio de los tejidos en condiciones fisiológicas.
Historia de la medicina: estudio de la evolución de la medicina a lo largo de la historia.
Neumología: estudio de las enfermedades del aparato respiratorio.
Neurología: estudio de las enfermedades del sistema nervioso.
Otorrinolaringología: estudio de las enfermedades de oídos, naríz y garganta.
Patología: estudio de las enfermedades en su amplio sentido, es decir, como procesos o estados anormales de causas conocidas o desconocidas. La palabra deriva de pathos, vocablo de muchas acepciones, entre las que están: «todo lo que se siente o experimenta, estado del alma, tristeza, pasión, padecimiento, enfermedad». En la medicina, pathos tiene la acepción de «estado anormal duradero como producto de una enfermedad», significado que se acerca al de «padecimiento».
Patología médica: una de las grandes ramas de la medicina. Es el estudio de las patologías del adulto y tiene múltiples subespecialidades que incluyen la cardiología, la gastroenterología, la nefrología, la dermatología y muchas otras.
Patología quirúrgica: incluye todas las especialidades quirúrgicas de la medicina: la cirugía general, la urología, la cirugía plástica, la cirugía cardiovascular y la ortopedia entre otros.
Pediatría: estudio de las enfermedades que se presentan en los niños y adolescentes.
Psicología médica: estudio desde el punto de vista de la medicina de las alteraciones psicológicas que acompañan a la enfermedad.
Psiquiatría: estudio de las enfermedades de la mente.
Semiología clínica: estudia los síntomas y los signos de las enfermedades, como se agrupan en síndromes, con el objetivo de construir el diagnóstico. Utiliza como orden de trabajo lo conocido como método clínico. Este método incluye el interrogatorio, el examen físico, el análisis de los estudios de laboratorio y de Diagnóstico por imágenes. El registro de esta información se conoce como Historia Clínica.
Traumatología y ortopedia: estudio de las enfermedades traumáticas (accidentes) y alteraciones del aparato musculoesquelético.

 

Materias relacionadas
Antropología médica: estudia las formas antiguas y actuales de curación en diferentes comunidades, que no necesariamente siguen lo establecido por la medicina basada en conocimientos occidentales e institucionalizados. Se analizan las influencias de los distintos usos y costumbres de las comunidades para la toma de decisiones respecto al mejoramiento y prevención de la salud y al tratamiento de las enfermedades.
Fisioterapia: es el arte y la ciencia de la prevención, tratamiento y recuperación de enfermedades y lesiones mediante el uso de agentes físicos, tales como el masaje, el agua, el movimiento, el calor o la electricidad.


Logopedia: es una disciplina que engloba el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las patologías del lenguaje (oral, escrito y gestual) manifestadas a través de trastornos de la voz, el habla, la comunicación, la audición y las funciones orofaciales.
Nutrición: es el estudio de la relación entre la comida y bebida y la salud o la enfermedad, especialmente en lo que concierne a la determinación de una dieta óptima. El tratamiento nutricional es realizado por dietistas y prescrito fundamentalmente en diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades relacionadas con el peso y alteraciones en la ingesta, alergias, malnutrición y neoplasias.

 

En España

Los estudios de medicina en España y en muy pocos países de la Unión Europea tienen una duración de 6 años para la obtención del grado académico y entre 4 y 6 para el posgrado, lo que supone un total de 11 o 12 años de estudio para la formación completa.

El grado de medicina tiene 2 ciclos de 3 años cada uno. Los dos primeros años se dedican al estudio del cuerpo humano en estado de salud, así como de las ciencias básicas (Física, Estadística, Historia de la Medicina, Psicología, Bioquímica, Genética...). El tercer año se dedica a los estudios de laboratorio y a la Patología General médica y quirúrgica. Los 3 años del segundo ciclo suponen un estudio general de todas y cada una de las especialidades médicas, incluyendo muchas asignaturas prácticas en los Hospitales Clínicos asociados a las Facultades de Medicina.

Una vez terminado el grado, los estudiantes reciben el título de Médico y deben colegiarse en el Colegio Médico de la provincia en la que vayan a ejercer. Una vez colegiados, pueden recetar y abrir clínicas por cuenta propia, así como trabajar para clínicas privadas, pero no pueden trabajar en el Sistema Nacional de Salud.

La formación especializada se adquiere en los estudios de posgrado. Existen 50 especialidades médicas que funcionan como títulos de Posgrado, siguiendo la estructura de máster y doctorado. Estos programas de posgrado, conocidos como formación MIR, tienen una duración de 3 o 6 años.

 

Para el acceso a uno de estos programas de posgrado, los graduados o licenciados en medicina realizan un examen a nivel nacional conocido como Examen MIR en régimen de concurrencia competitiva. La nota se calcula a partir de la media del expediente de los estudios de grado o licenciatura del alumno (ponderado un 25 %) y el resultado del Examen MIR (75 %).

 

El aspirante con mayor nota tiene a su disposición todos los programas de formación de todos los hospitales de la nación, el segundo todos menos la plaza que haya elegido el primero, y así sucesivamente.

Previa realización de un trabajo de investigación, el médico recibe el título de doctor y puede ejercer tanto por cuenta propia como ajena en los servicios médicos públicos y privados de España, como facultativo de la especialidad en la que se haya doctorado.

 

Controversias

Los siguientes son algunos de los temas que mayor controversia han generado en relación con la profesión o la práctica médicas:
El filósofo Iván Illich atacó en profundidad la medicina contemporánea occidental en Némesis médica, publicado por primera vez en 1975. Argumentó que la medicalización durante décadas de muchas vicisitudes de la vida (como el nacimiento y la muerte) a menudo causan más daño que beneficio y convierten a mucha gente en pacientes de por vida. Llevó a cabo estudios estadísticos para demostrar el alcance de los efectos secundarios y la enfermedad inducida por los medicamentos en las sociedades industriales avanzadas, y fue el primero en divulgar la noción de iatrogenia.


Se han descrito críticamente las condiciones de hostigamiento laboral a las que se ven enfrentados los estudiantes de medicina en diferentes momentos durante sus estudios en los hospitales.

 

Medicamento

Un medicamento es uno o más fármacos, integrados en una forma farmacéutica, presentado para expendio y uso industrial o clínico, y destinado para su utilización en las personas o en los animales, dotado de propiedades que permitan el mejor efecto farmacológico de sus componentes con el fin de prevenir, aliviar o mejorar el estado de salud de las personas enfermas, o para modificar estados fisiológicos.

 

Desde las más antiguas civilizaciones el hombre ha utilizado como forma de alcanzar mejoría en distintas enfermedades productos de origen vegetal, mineral, animal o en los últimos tiempos sintéticos. El cuidado de la salud estaba en manos de personas que ejercen la doble función de médicos y farmacéuticos. Son en realidad médicos que preparan sus propios remedios curativos, llegando alguno de ellos a alcanzar un gran renombre en su época, como es el caso del griego Galeno (130-200 d.C.). De él proviene el nombre de la Galénica, como la forma adecuada de preparar, dosificar y administrar los fármacos. En la cultura romana existían numerosas formas de administrar las sustancias utilizadas para curar enfermedades. Así, se utilizaban los electuarios como una mezcla de varios polvos de hierbas y raíces medicinales a los que se les añadía una porción de miel fresca. La miel además de ser la sustancia que sirve como vehículo de los principios activos, daba mejor sabor al preparado. En ocasiones se usaba azúcar. También se utilizaba un jarabe, el cual ya contenía azúcar disuelta, en vez de agua y el conjunto se preparaba formando una masa pastosa. Precisamente Galeno hizo famosa la gran triaca a la que dedicó una obra completa, y que consistía en un electuario que llegaba a contener más de 60 principios activos diferentes. Por la importancia de Galeno en la Edad Media, se hizo muy popular durante esta época dejando de estar autorizada para su uso en España en pleno siglo XX.

 

Es precisamente en la Edad Media donde comienza su actividad el farmacéutico separado del médico. En su botica realiza sus preparaciones magistrales, entendidas como la preparación individualizada para cada paciente de los remedios prescritos, y se agrupan en gremios junto a los médicos. En el renacimiento se va produciendo una separación más clara de la actividad farmacéutica frente a médicos, cirujanos y especieros, mientras que se va produciendo una revolución en el conocimiento farmacéutico que se consolida como ciencia en la edad moderna. La formulación magistral es la base de la actividad farmacéutica conjuntamente con la formulación oficinal, debido al nacimiento y proliferación de farmacopeas y formularios, y esta situación continúa hasta la segunda mitad del siglo XIX.

 

A partir de este momento empiezan a aparecer los específicos, que consistían en medicamentos preparados industrialmente por laboratorios farmacéuticos. Es así, que las formas galénicas no adquirirán verdadero protagonismo hasta alrededor de 1940, cuando la industria farmacéutica se desarrolla y éstas comienzan a fabricarse en grandes cantidades. Desde entonces hasta hoy en día las maneras en que se presentan los medicamentos han evolucionado y la diversidad que encontramos en el mercado es muy amplia.

Forma galénica o forma farmacéutica es la disposición individualizada a que se adaptan los fármacos (principios activos) y excipientes (materia farmacológicamente inactiva) para constituir un medicamento. O dicho de otra forma, la disposición externa que se da a las sustancias medicamentosas para facilitar su administración.

El primer objetivo de las formas galénicas es normalizar la dosis de un medicamento, por ello, también se las conoce como unidades posológicas. Al principio, se elaboraron para poder establecer unidades que tuvieran una dosis fija de un fármaco con el que se pudiera tratar una determinada patología.

 

La importancia de la forma farmacéutica reside en que determina la eficacia del medicamento, ya sea liberando el principio activo de manera lenta, o en su lugar de mayor eficiencia en el tejido diana, evitar daños al paciente por interacción química, solubilizar sustancias insolubles, mejorar sabores, mejorar aspecto, etc.

Bronconeumonía

La bronconeumonía es un proceso inflamatorio, casi siempre infeccioso, que afecta al aparato respiratorio, en concreto a la zona más distal de las vías aéreas (los bronquios), y a los pulmones.

 

Cuadro clínico

La característica dominante de la bronconeumonía es la consolidación parcheada del pulmón. Es una enfermedad extremadamente frecuente, que tiende a ocurrir en los dos extremos de la vida. En el lactante existe poca experiencia previa con los microorganismos patógenos, lo que los hace más susceptible, incluso a gérmenes de baja virulencia. En el anciano, especialmente si ya tiene una enfermedad seria y ocurre con frecuencia como coomorbilidad de procesos patológicos que cursan con inmunosupresion.

La bronconeumonía es una lesión secundaria que aparece generalmente como complicación de una enfermedad. A diferencia de la neumonía, no posee fases evolutivas y el exudado no contiene fibrina o tiene muy poca. Exudado fibrinoso se encuentra en la bronconeumonía neumocócica, alrededor de focos supurados y en focos tuberculosos antes de la CALCIFICACIÓN. Las lesiones bronconeumónicas consisten en focos de condensación pequeños, a veces, confluentes, en la superficie de corte solevantados, gris rojizos, secos, finamente granulosos. Frecuentemente, sin embargo, son poco notorios macroscópicamente y se manifiestan como zonas ligeramente solevantadas, hiperémicas, que se descubren mejor por palpación que por inspección. Estos focos pueden pasar inadvertidos microscópicamente, no así en el examen del pulmón fijado previamente. Los focos bronconeumónicos se encuentran frecuentemente en las regiones dorso-basales y laterales de los lóbulos inferiores. En el centro del pulmón los focos son mayores que en la periferia, donde tienden a ser más densos. A menudo alcanzan la pleura, donde se desarrolla entonces una pleuritis fibrinosa o purulenta.

 

Etiología

Los agentes más frecuentes son:
Estafilococo
Estreptococos
Neumococo
Haemophilus influenzae.
Pseudomonas aeruginosa.
Bacterias coliformes.
L. monocystogenes

Hallazgos Morfofisiopatológicos

 

Los focos de bronconeumonía consisten en áreas consolidadas de inflamación aguda supurativa. La consolidación puede ser parcheada, en un lóbulo, pero es más frecuentemente multilobular y a menudo es bilateral y basal, debido a que las secreciones tienden a gravitar a los lóbulos inferiores. Las lesiones bien desarrolladas miden 3-4 cm de diámetro, son ligeramente elevadas, secas granujientas, de color gris rojizo a amarillento y con bordes mal delimitados. La confluencia de las lesiones reproduce en los casos más floridos, dando lugar a un patrón de consolidación lobular completa. Histológicamente, la reacción consiste en exudado supurado que llena los bronquios y bronquiolos así como los espacios alveolares adyacentes. Los neutrófilos son las células que predominan en dicho exudado. Los microorganismos extremadamente agresivos pueden dar lugar a necrosis en las zonas centrales de las lesiones, produciendo abscesos. La organización de los exudados puede conducir a la formación de masas de tejido fibroso, permanentes. En los casos de buena evolución el exudado se resuelve, recuperándose la normalidad previa del pulmón. Especialmente en los lactantes, la bronconeumonía bacteriana puede ser intersticial en los septos alveolares, produciendo una reacción inflamatoria que queda confinada a las paredes alveolares, con escaso exudado en los espacios aéreos, simulando el patrón intersticial de la neumonía viral. Los agentes etiológicos más frecuentes en este tipo de bronconeumonía son E. coli y los estreptococos hemolíticos del grupo B.

 

Evolución clínica

Los signos y síntomas clínicos de la bronconeumonía dependen de la virulencia del agente invasor y de la extensión del proceso. El paciente, generalmente anciano, tiene fiebre de 38 a 39 grados centígrados, tos, expectoración y estertores en uno o más lóbulos. Con frecuencia existe una historia previa de encajamiento, malnutrición, alguna enfermedad, subyacente importante, aspiración del contenido gástrico o infección del aparato respiratorio superior. Puede haber disnea pero en general no es prominente. La Rx de tórax puede mostrar opacidades focales. Las complicaciones son:
La formación de abscesos pulmonares.
La extensión a las cavidades pleurales, produciendo un empiema pleural.
La extensión a la cavidad pericárdica, dando lugar a una pericarditis supurada.
El desarrollo de una bacteriemia, con abscesos metastásicos en otros órganos.

Empiema pleural

El empiema pleural es la acumulación de pus en la cavidad que se encuentra entre la pleura visceral y la pleura parietal (espacio pleural). Es un tipo específico y frecuente de empiema.

Etiología

El empiema pleural es causado por una infección que se disemina desde el pulmón y que lleva a una acumulación de pus en el espacio pleural. El líquido infectado se acumula, generalmente de dos a cuatro litros pero puede ser más, ejerciendo una presión en los pulmones que origina dolor y dificultad para respirar.

Otras causas pulmonares son ruptura de absceso pulmonar, bronquiectasias, infarto pulmonar, neumotórax espontáneo con fístula broncopleural persistente, quiste hidatídico, tuberculosis pulmonar.

 

Factores de riesgo

Los factores de riesgo del empiema pleural son enfermedades pulmonares recientes que incluyen neumonía bacteriana, absceso pulmonar, cirugía torácica, traumatismo o lesión del tórax o, rara vez, por la introducción de una aguja a través de la pared torácica para drenar el líquido del espacio pleural (toracocentesis). El empiema pleural puede originar tos vómica.

Otros factores de riesgo son Diabetes mellitus,uso crónico de esteroides,inmunosupresiòn,reflujo gastroesofágico,historia de broncoaspiración,historia de tabaquismo o alcoholismo.

 

Patogenia

En su desarrollo hay 3 fases: exudativa, fibrinopurulenta y organizativa.
En la exudativa se acumula un líquido pleural estéril relacionado con el aumento de la permeabilidad capilar debido a la liberación de diferentes citocinas. El líquido muestra glucosa mayor de 60 mg/dl, pH mayor de 7,20 y puede resolverse con antibióticos.
En la fase fibrinopurulenta la invasión bacteriana del espacio pleural induce un daño endotelial, que conlleva a la disminución de la respuesta fibrinolítica y el depósito de fibrina en ambas superficies pleurales, con posibilidades de loculación. El líquido pleural contiene gran cantidad de polimorfonucleares, bacterias y detritus celulares cuyo incremento de actividad metabólica local puede justificar la caída del pH y la glucosa y el incremento de los valores de LDH.
En la fase organizativa aparecen diversos factores de crecimiento, entre ellos el de los fibroblastos, factor de crecimiento derivado de las plaquetas y el factor de crecimiento transformante beta, estableciendo la fase final con depósito de fibrina y más tarde, tejido fibroso colágeno.Estas tres fases suelen hacerlo de forma secuencial y progresiva. Aunque el tratamiento de estos pacientes debe ser temprano, el 50% no desarrolla la proliferación del colágeno incluso 3 semanas después de iniciado el proceso, por lo que el tubo de drenaje, los fibrinolíticos y la toracoscopia videoasistida pueden a veces ser efectivos en fases tardías.

 

Cuadro clínico

La presentación clínica de un paciente con derrame paraneumónico y/o empiema por gérmenes aerobios es la misma que la de los pacientes con neumonía bacteriana sin derrame (fiebre, taquipnea, dolor torácico, expectoración y leucocitosis). Hay que sospechar la presencia de derrame paraneumónico si la fiebre persiste por más de 48 horas después de iniciar el tratamiento antibiótico de una neumonía, pero desde luego el diagnóstico de derrame paraneumónico se debería establecer en el momento de evaluación inicial del paciente.

También es conveniente recordar que es más probable que una neumonía tenga un derrame pleural asociado cuanto mayor sea la duración previa de los síntomas.

Si la cantidad de líquido es muy importante, puede aparecer disnea de esfuerzo o reposo y signos de dificultad respiratoria.

 

Diagnóstico

El diagnóstico se confirma mediante toracocentesis, al aspirar el pus acumulado en el espacio pleural y analizarlo en el laboratorio de microbiología.

Se puede notar disminución de los ruidos pulmonares a la auscultación, el diagnóstico puede ser confirmado por medio de Rx de tórax, ecografía, TAC, análisis de líquido pleural.

 

Tratamiento

El tratamiento definitivo para el empiema pleural implica el drenaje del líquido pleural infectado o pus, mediante la inserción de un tubo pleural, con la ayuda guiada de ultrasonido. Se administra antibióticos intravenosos para su curación.

 

La acción terapéutica se dirige de forma simultanea al control de la infección mediante el tratamiento antibiótico y valoración de la indicación de drenaje torácico por toracostomia.La elección del tratamiento antibiótico en el empiema debe realizarse con el objetivo de proporcionar la mejor actividad anti microbiana y buena penetración en el espacio pleural.

El líquido pleural de los derrames paraneumónicos y/o empiema es ácido,por lo que disminuyen la eficacia de los aminoglucósidos .Además los aminoglucósidos se ligan al ADN presente en el pus pleural.El Metronidazol que es eficaz en frente a microorganismos anaerobios,en empiemas de esta etiología no es de elección dado que no reduce al metabolito activo al encontrarse en un medio pobre de oxígeno y tampoco tiene buena actividad frente a Streptococcus anaerobios y microaerófilos.

El cloranfenicol tampoco debe de emplearse dado que puede ser degradado por las enzimas microbianas contenidas en el pus.

Teniendo en cuenta estas consideraciones previas,la elección del tratamiento antibiótico se realiza según el tipo de paciente,características de líquido pleural y los resultados de tinciones iniciales,

 

La duración del tratamiento antibiótico variará dependiendo de las circunstancias clínicas. En general, se indican dosis altas y periodos de tratamiento mayores a un mes. Así, ante la sospecha de anaerobios puede utilizarse clindamicina, amoxicilina o ácido clavulánico. Si hay sospecha de S.aureus puede indicarse vancomicina o cloxacina. En presencia de gramnegativos pueden utilizarse betalactámicos asociados a aminoglucósidos.

 

Absceso pulmonar

El absceso pulmonar es una lesión en forma de cavidad de más de 2 cm, con pus, habitualmente rodeada de tejido inflamado y normalmente ocasionada por una infección.
 El absceso pulmonar es considerado primario (60%) cuando es causado por un proceso que se origina y mantiene en el pulmón y se denomina secundario cuando es la complicación de otras causas, por ejemplo, una embolia vascular o rotura de un absceso extrapulmonar hacia el parénquima pulmonar. La neumonía necrotizante o gangrena pulmonar, junto al absceso pulmonar son manifestaciones de procesos similares.


Historia

El absceso pulmonar era una enfermedad devastadora y a menudo mortal en la era preantibiótica, un tercio de los pacientes morían, otro tercio se recuperaba y el resto quedaban con grandes secuelas como caquexia, empiema crónico, bronquiectasias, etc. En los primero tiempos de la era antibiótica, las sulfonamidas no obtenían resultados satisfactorios. El tratamiento efectivo comenzó con la llegada de las penicilinas y las tetraciclinas. Aunque el papel de la cirugía fue considerado esencial en el pasado, hoy en día su papel es prácticamente nulo debido a la resolución con terapia antibiótica.

 

Clasificación

El absceso de pulmón puede ser clasificado basado en su duración o en su etología: absceso pulmónar agudo cuando es menor de 6 semanas o crónico con tiempos mayores. También puede ser caracterizado por los patógenos causantes, como staphylococcus anaerobios o Aspergillus.

 

Etiología

Los abscesos pulmonares son causados por bacterias anaerobias, es decir, que sobreviven en ambientes sin oxígeno, tales como el Bacteroides, la Fusobacteria, los estreptococos anaerobios y ocasionalmente la Klebsiella. Para finales de los años 1990 se ha visto una aumento en la incidencia de abscesos pulmonares cuasados por Staphylococcus aureus. Todos estos organismos respondían bien a la penicilina, sin embargo, se han vuelto resistentes por la producción de betalactamasas, especialmente los bacteroides y los estafilococos.

Dentro de las principales causas de absceso pulmonar se encuentran:
Aspiración de contenido orofaríngeo.
Obstrucción bronquial.
Neumonitis.
Infecciones bacterianas.
Infarto pulmonar infectado.
Extensión de infección abdominal (sepsis), generalmente con formación de un absceso.
Contusión pulmonar postraumática.

Normalmente el absceso pulmonar se debe a una infección producida por bacterias que vienen de la boca o la garganta e ingresan a los pulmones al ser aspiradas. En la mayoría de los casos, el organismo cuenta con suficientes barreras inmunitarias para impedir que estas bacterias desarrollen una infección (de hecho cuando tragamos saliva hay suficientes bacterias para desarrollar una); sin embargo, cuando un individuo se encuentra inmunodeprimido, no puede impedir que estas bacterias desarrollen la infección.

Algunas infecciones por Staphylococcus aureus, Legionella pneumophila y algunos tipos de hongos suelen causar abscesos pulmonares en individuos cuyo sistema inmunitario se encuentra comprometido.

En la mayoría de los casos, los pacientes muestran solamente un absceso localizado; sin embargo, existe la posibilidad de que se desarrolle más de uno, localizados en el mismo pulmón.

 

Cuadro clínico

Los síntomas iniciales pueden ser confundidos con los de una neumonía (fatiga, pérdida de peso, fiebre, sudoración, tos, generalmente acompañada de esputo). El esputo generalmente va acompañado de sangre (véase hemoptisis) y con un olor pútrido producto de las bacterias. El paciente además puede presentar dolor abdominal, sobre todo si se desarrolla un cuadro de pleuritis o inflamación de la pleura.

Diagnóstico

Generalmente la anamnesis y el examen físico dan pruebas suficientes de la presencia de un absceso pulmonar. Además, se pueden pedir radiografías de tórax para confirmar el diagnóstico, ya que se observan características de lesión infecciosa y neumatoceles; y solicitar cultivo de muestras del esputo para saber el patógeno causante de la infección.

 

Tratamiento

El tratamiento consiste en administrar antibióticos vía oral o intravenosa, lo cual necesita de varios meses de terapia para lograr una mejoría significativa, después de lo cual el paciente es sometido a una radiografía para comprobar si el absceso permanece. Cuando la causa son Staphyloccocus se utiliza penicilina, en el caso de resistencia a esta Vancomicina. Si se trata de cocos Gram Negativos el tratamiento de preferencia son cefalosporinas o aminoglicósidos.

Si la causa es una obstrucción, se realiza una broncoscopia para eliminar dicha obstrucción.

En ocasiones, es necesario el drenaje del absceso.

 

Pronóstico

El 5% de los pacientes no logra mejorar con el tratamiento, y la mortalidad es de alrededor del 5%, aumentando en pacientes inmunocomprometidos, aquellos con cáncer de pulmón o en los que el absceso es demasiado grande.

Trasplante de pulmón

El trasplante de pulmón, o el trasplante pulmonar es un procedimiento quirúrgico en el cual los pulmones enfermos de un paciente son parcial o totalmente sustituidos por los pulmones que provienen de un donante. Aunque los trasplantes pulmonares conllevan ciertos riesgos, también pueden aumentar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida de los pacientes pulmonares en fase terminal.

 

Condiciones Requeridas

El trasplante de pulmón es la medida terapéutica de último recurso para los pacientes con enfermedad pulmonar en fase terminal que han agotado todos los tratamientos disponibles sin mejoría. Son diversas las condiciones pueden hacer que este tipo de cirugía sea necesario. A partir de 2005, las razones más comunes para un trasplante de pulmón en los Estados Unidos fueron:

27% Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), incluyendo el enfisema; Fibrosis pulmonar idiopática 16% Fibrosis pulmonar idiopática 14% fibrosis quística; 12% idiopática (antes conocido como "primaria"), hipertensión pulmonar; 5% Deficiencia de alfa 1-antitripsina 2% Reemplazar los pulmones trasplantados anteriormente que han fallado desde entonces. 24% otras causas, como bronquiectasias y sarcoidosis.

Contra-indicaciones

A pesar de la gravedad del estado respiratorio del paciente, ciertas condiciones pre-existentes podrían hacer de un paciente un mal candidato para un trasplante de pulmón.

enfermedad crónica concurrente (por ejemplo, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad renal, enfermedad del hígado); infecciones actuales, incluyendo el VIH y la hepatitis, aunque cada vez con más frecuencia los pacientes con hepatitis C son ambos se trasplantan y también están siendo utilizados como donantes si el destinatario es la hepatitis C positivo. cáncer actual o reciente; uso actual de alcohol, tabaco o drogas ilegales; edad; condiciones psiquiátricos; historial de incumplimiento de las instrucciones médicas.

 

Historia

La historia trasplantes de órganos se inició con varios intentos que no tuvieron éxito debido al rechazo de trasplantes. La experimentación con animales realizada por varios pioneros, entre ellos Vladimir Demikhov y Henry Metras, durante los años 1940 y 1950, demostró por primera vez que el procedimiento era técnicamente factible. James Hardy de la Universidad de Mississippi realizó el primer trasplante de pulmón humano el 11 de junio de 1963. Después del trasplante de un único pulmón, el paciente, identificado más tarde como el asesino convicto John Richard Russell, sobrevivió durante 18 días. De 1963 a 1978 varios intentos de trasplante de pulmón fracasaron debido al rechazo y los problemas con la cicatrización anastomótica bronquial. Fue sólo después de la invención de la máquina de corazón-pulmón, junto con el desarrollo de fármacos inmuno-supresores como la ciclosporina, que los órganos como los pulmones pudieron ser trasplantados con una posibilidad razonable de recuperación del paciente.

La primera cirugía de trasplante que tuvo éxito fue el trasplante de corazón-pulmón, realizado por el Dr. Bruce Reitz, de la Universidad de Stanford en 1981 en una mujer que tenía hipertensión idiopathicpulmonary.

 

1983: Primer trasplante de pulmon a largo plazo. (Tom Hall) por Joel Cooper (Toronto) 1986: Primer trasplante de pulmon doble exitoso a largo plazo (Ann Harrison) por Joel Cooper (Toronto) 1988: Primer trasplante doble de pulmón exitoso a largo plazo para fibrosis quística por Joel Cooper (Toronto).

Requerimientos para el trasplante

Requerimientos para donadores potenciales

Hay ciertos requisitos para potenciales donantes de pulmón, debido a las necesidades del receptor potencial. En el caso de donantes vivos, se toma en cuenta igualmente cómo afectará la cirugía al mismo:
Saludable;
Que el tamaño coincida; los pulmones recibidos por el paciente deben ser lo suficientemente grandes para oxigenarlo adecuadamente; pero lo suficientemente pequeños para caber en la cavidad toráxica del paciente;
Edad;
Tipo de Sangre.

Requerimientos para receptores potenciales

Un centro de trasplante es libre de someter a los receptores potenciales a su criterio, pero hay ciertos requerimientos generales:
Enfermedad pulmonar en fase terminal;
que haya agotado todas las terapias sin que las mismas hayan tenido éxito;
que no tenga ningún otro tipo de condición médica crónica (corazón, riñones, hígado...)
que no haya sufrido infecciones o cáncer recientes. Hay ciertos casos en los que una infección anterior es inevitable, como sucede en pacientes con fibrosis quística. En estos casos, los centros de trasplantes pueden aceptar o rechazar pacientes que estén sufriendo infecciones del tipo Burkholderia cepacia ó Staphylococcus aureus resistente a la meticilina;
que no tenga VIH o Hepatitis;
que no abuse de alcohol, drogas o cigarrillo;
rango de peso aceptable (ambas, desnutrición y obesidad, son relacioandas con altas tasas de mortalidad);
edad;
archivo fisiológico aceptable;
que cuente con seguro social;
que sea financialmente capaz de cubrir los gastos médicos (cuando sea necesario que el paciente los pague);
que sea capaz de soportar el régimen post-transplante. Como el trasplante de pulmón es una operación de gran escala, el paciente debe de estar consciente de que va a seguir un tratamiento de por vida.

 

Puntuación de asignación de pulmón

Antes de 2005, los pulmones de los donantes dentro de los Estados Unidos eran asignados por la Red Unida para Compartir Órganos en base al orden de llegada de los pacientes en lista de espera. Este fue reemplazado por el sistema actual, en el que los beneficiarios potenciales a un pulmón de 12 años de edad y mayores se les asigna una puntuación de asignación de pulmón o LAS, que toma en cuenta diversas medidas de la salud del paciente. El nuevo sistema asigna pulmones donados de acuerdo con la inmediatez de la necesidad más que el tiempo que un paciente ha estado en la lista de trasplantes. Los pacientes que están bajo la edad de 12 años todavía tienen prioridad sobre la base de cuánto tiempo han estado en la lista de espera de trasplante. El tiempo de permanencia en la lista es también un factor decisivo cuando varios pacientes tienen la misma puntuación de asignación de pulmón.

 

Los pacientes que son aceptados como potencialmente buenos candidatos a trasplante deben llevar un buscapersonas con ellos en todo momento en caso de que un órgano de un donante esté disponible. Estos pacientes también deben estar preparados para trasladarse a su centro de trasplante elegido de inmediato. Tales pacientes deben ser exhortados a limitar sus desplazamientos dentro de una cierta región geográfica a fin de facilitar el transporte rápido a un centro de trasplante.

Tipos de trasplante de pulmón

 

Lóbulo

Un trasplante de lóbulo es una cirugía en la cual se extirpa parte del pulmón de un donante vivo y se utiliza para sustituir parte de pulmón enfermo del receptor. Este procedimiento generalmente implica la donación de lóbulos de dos personas diferentes, sustituyendo así un solo pulmón en el receptor. Los donantes que han sido seleccionados adecuadamente deben ser capaces de mantener una calidad de vida normal a pesar de la reducción de volumen pulmonar.

 

Un solo pulmón

Muchos pacientes experimentan gran mejoría al trasplantárseles un solo pulmón sano. El pulmón donado suele provenir de un donante con muerte cerebral.

Doble pulmón

Algunos pacientes pueden requerir que se les reemplace ambos pulmones. Este es especialmente el caso para las personas con fibrosis quística, debido a que la colonización bacteriana se encuentra comúnmente dentro de los pulmones de estos pacientes; si sólo uno de pulmón fuese trasplantado, las bacterias en el pulmón nativo podrían potencialmente infectar el órgano recién trasplantado.

 

Corazón y pulmón

Algunos pacientes respiratorios también pueden tener una enfermedad cardíaca severa por lo que se necesitaría un trasplante de corazón. Estos pacientes pueden ser tratados por medio de una cirugía en la cual los dos pulmones y el corazón se sustituyen por los órganos de un o más donantes. Un ejemplo particular involucrado en esto ha sido denominado en los medios como "trasplante dominó". Realizado por primera vez en 1987, este tipo de trasplante típicamente implica el trasplante de un corazón y pulmones al receptor A, cuyo propio corazón sano se retira y se trasplantan en un receptor B.

 

Procedimiento

Si bien los detalles quirúrgicos dependerán del tipo de trasplante, muchos pasos son comunes a todos estos procedimientos. Antes de operar en el receptor, el cirujano del trasplante inspecciona el(los) pulmón(es) de los donantes para detectar señales de daños o enfermedad. Si el pulmón o los pulmones son aprobados, entonces el receptor es conectado a una vía intravenosa y a varios equipos de supervisión, incluyendo a la oximetría de pulso. El paciente recibirá anestesia general, y una máquina respirará por él o ella.

La preparación pre-operatoria del paciente dura aproximadamente una hora. Un solo trasplante de pulmón tarda aproximadamente de cuatro a ocho horas, mientras que un doble trasplante de pulmón tarda alrededor de seis a doce horas en completarse. Los antecedentes de una cirugía torácica previa pueden complicar el procedimiento y requerir tiempo adicional.

 

Un solo pulmón

En el trasplante de un solo pulmón, se elige el pulmón con la peor función pulmonar para el reemplazo. Si ambos pulmones funcionan igualmente, entonces, el pulmón derecho por lo regular es favorecido por la eliminación, ya que evita tener que maniobrar alrededor del corazón, como sería necesario para la escisión del pulmón izquierdo.

En un trasplante de un solo pulmón el proceso comienza después de que el donante del pulmón ha sido inspeccionado y la decisión de aceptar el pulmón del donante para el paciente se ha hecho. Una incisión se hace generalmente debajo del omóplato alrededor del pecho, que termina cerca del esternón. Un método alternativo consiste en una incisión debajo del esternón. En el caso de un trasplante pulmonar unilateral el pulmón es contraído, los vasos sanguíneos en el pulmón atado, y el pulmón son eliminados por el tubo bronquial. El pulmón del donante se coloca, los vasos sanguíneos se vuelven a unir, y se vuelve a inflar el pulmón. Para asegurarse de que el pulmón es satisfactorio y para eliminar cualquier resto de sangre y moco en el nuevo pulmón se realizará una broncoscopia. Cuando los cirujanos estén satisfechos con el rendimiento del pulmón la incisión del pecho se cierra.

 

Doble pulmón

Un trasplante doble de pulmón, también conocido como un trasplante bilateral, puede ser ejecutado de forma secuencial, en bloque, o simultáneamente. Secuencial es más común que en bloque. Esto es efectivamente como tener dos trasplantes unilaterales hechos por separado.

 

El proceso del trasplante comienza después de que los pulmones del donante son inspeccionados y la decisión de trasplante se ha hecho. Una incisión se hace entonces de debajo de la axila del paciente, en torno al esternón, y luego de vuelta hacia la otra axila; esto se conoce como una incisión de concha de almeja. En el caso de un trasplante secuencial el pulmón del receptor con las funciones pulmonares más pobres se contraen, los vasos sanguíneos se atan y se cortan en los bronquios correspondientes. A continuación se coloca el nuevo pulmón y se vuelve a unir los vasos sanguíneos. Para asegurarse de que el pulmón es satisfactorio antes de trasplantar el otro se realiza una broncoscopia. Cuando los cirujanos estén satisfechos con el rendimiento del nuevo pulmón, se realizará la cirugía en el segundo pulmón. En el 10 % a 20 % de los trasplantes de pulmón doble el paciente está conectado a una máquina de corazón-pulmón que bombea la sangre para el cuerpo y suministra oxígeno fresco.

 

El cuidado pos–operatorio

Inmediatamente después de la cirugía, se coloca al paciente en una unidad de cuidados intensivos para el seguimiento, por un período de unos pocos días normalmente. El paciente es puesto en un ventilador para ayudarlo a respirar. Las necesidades nutricionales generalmente se cumplen a través de la nutrición parenteral total, aunque en algunos casos un tubo nasogástrico es suficiente para la alimentación. Los tubos torácicos se colocan en modo que el exceso de líquidos puede ser eliminado. Debido a que el paciente está confinado a la cama, se utiliza un catéter urinario. Las vías intravenosas se utilizan en el cuello y el brazo para la supervisión y la administración de los medicamentos. Después de unos días, si no hay complicaciones, el paciente puede ser trasladado a una sala de hospitalización general, para su posterior recuperación. La estancia promedio en el hospital después de un trasplante de pulmón es generalmente de una a tres semanas, aunque las complicaciones pueden requerir un período de tiempo más largo. Después de esta etapa, los pacientes suelen ser obligados a asistir a un gimnasio de rehabilitación durante aproximadamente 3 meses para recuperar la forma. Las pesas ligeras, la bicicleta estática, la caminadora, los estiramientos y más son parte del programa de rehabilitación.

 

Puede haber una serie de efectos secundarios después de la cirugía. Debido a que ciertas conexiones nerviosas con los pulmones se cortan durante el procedimiento, los receptores del trasplante no pueden sentir la necesidad de toser o sentir cuando sus nuevos pulmones se están congestionando. Por lo tanto, se debe hacer un esfuerzo consciente para hacer respiraciones profundas y toser con el fin de eliminar las secreciones de los pulmones. Sus frecuencias cardíacas responden más lentamente debido al corte del nervio vago que normalmente ayuda a regularlas. También pueden notar un cambio en su voz debido a los posibles daños a los nervios que coordinan las cuerdas vocales.

Varios

Los pacientes pos-trasplantados se abstienen de conducir durante los primeros 3 meses a la espera de una evaluación de la capacidad del paciente para conducir; esta evaluación se realiza generalmente por un terapeuta ocupacional. La visión, la capacidad física para realizar acciones simples como la verificación de puntos ciegos, el uso del cinturón de seguridad de forma segura sin que el sitio de la herida se vea afectado y la coordinación viso-motora son todos evaluados.

La higiene se vuelve más importante en la vida diaria debido a los medicamentos inmunosupresores que son necesarios todos los días para prevenir el rechazo del trasplante. La falta de un sistema inmune fuerte deja a los receptores de trasplante vulnerables a las infecciones. Se debe tener cuidado en la preparación de alimentos, ya que gastroenteritis se convierte en un riesgo más.

 

Riesgos

Al igual que con cualquier procedimiento quirúrgico, existen riesgos de sangrado e infección. El pulmón recién trasplantado en sí podría no sanar y funcionar correctamente. Debido a que una gran parte del cuerpo del paciente ha sido expuesto al aire exterior, se suministrarán antibióticos para tratar de prevenir la sepsis. Otras complicaciones incluyen el trastorno linfoproliferativo pos-trasplante, una forma de linfoma debido a los inmunosupresores, y a la inflamación gastrointestinal y a ulceración del estómago y el esófago.

El rechazo del trasplante es una preocupación primordial, tanto de forma inmediata después de la cirugía como a lo largo de toda la vida del paciente. Debido a que el pulmón o los pulmones trasplantados provienen de otra persona, el sistema inmunológico del receptor lo percibirá como un invasor y tratará de neutralizarlo. El rechazo al trasplante es una enfermedad grave y debe ser tratada tan pronto como sea posible.

 

Los signos de rechazo:

-fiebre; -síntomas parecidos a la gripe, incluyendo escalofríos, mareos, náuseas, malestar general, sudoración nocturna; -mayor dificultad en la respiración; -empeoramiento en los resultados de las pruebas pulmonares; -aumento del dolor en el pecho o sensibilidad; -aumento o disminución en el peso corporal de más de 2 kilos en un período de 24 horas.

Con el fin de prevenir el rechazo del trasplante y el posterior daño al nuevo pulmón o los pulmones, los pacientes deben tomar un régimen de fármacos inmunosupresores. Se trata de un compromiso de por vida y debe respetarse escrupulosamente. El régimen inmunosupresor se inicia justo antes o después de la cirugía. Por lo general, el régimen incluye la ciclosporina, la azatioprina y los corticosteroides, pero como los episodios de rechazo pueden volver a aparecer a lo largo de la vida del paciente, las elecciones exactas y las dosis de inmunosupresores pueden tener que modificarse con el tiempo. A veces se da tacrolimus en lugar de ciclosporina y mofetil micofenolato en lugar de azatioprina.

Los inmunosupresores que se necesitan para prevenir el rechazo de órganos también presentan algunos riesgos. Al reducir la capacidad del cuerpo para montar una reacción inmune, estos medicamentos también aumentan las posibilidades de infección. Se pueden prescribir antibióticos para tratar o prevenir tales infecciones. A su vez, la infección puede aumentar el riesgo de rechazo, y en general una interacción puede prevalecer entre ambos riesgos. Ciertos medicamentos también pueden tener efectos secundarios nefrotóxicos u otros potencialmente dañinos. Otros medicamentos también pueden ser recetados para ayudar a aliviar estos efectos secundarios. Existe también el riesgo de que un paciente pueda tener una reacción alérgica a los medicamentos. Se requiere de una atención de seguimiento estrecha con el fin de equilibrar los beneficios de estos fármacos frente a sus riesgos potenciales.

 

El rechazo crónico se refiere a los episodios repetidos de síntomas de rechazo más allá del primer año después de la cirugía de trasplante. Se produce en aproximadamente el 50 % de los pacientes. Tal rechazo crónico se presenta como bronquiolitis obliterante o, con menos frecuencia, Aterosclerosis.

 

Respiración

La respiración es un proceso vital el cual consiste en la entrada de oxígeno al cuerpo de un ser vivo y la salida de dióxido de carbono del mismo, así como al proceso metabólico de respiración celular, indispensable para la vida de los organismos aeróbicos.

 

Según los distintos hábitats, los distintos seres vivos aeróbicos han desarrollado diferentes sistemas de hematosis: cutáneo, traqueal, branquial, pulmonar. Consiste en un intercambio gaseoso oxígeno, necesario para la respiración celular, y se desecha dióxido de carbono y vapor de agua, como producto del proceso de combustión del metabolismo energético.

Plantas y animales, lo mismo que otros organismos de metabolismo equivalente, se relacionan a nivel macroecológico por la dinámica que existe entre respiración y fotosíntesis. En la respiración se emplean el oxígeno del aire, que a su vez es un producto de la fotosíntesis oxigénica, y se desecha dióxido de carbono; en la fotosíntesis se utiliza el dióxido de carbono y se produce el oxígeno, necesario luego para la respiración aeróbica.

La reacción química global de la respiración es la siguiente:

C6 H12 O6 + 6O2 → 6CO2 + 6H2O + energía (ATP)

La respiración no es solamente una actividad de los pulmones. Todo el organismo respira a través del pulmón. Quien captura el oxígeno y quien expulsa el dióxido de carbono es todo el organismo. Sus miles de millones de células consumen oxígeno incansablemente para liberar de los glúcidos (azúcares) la energía necesaria e indispensable para realizar sus actividades.

La respiración humana consta básicamente de los siguientes procesos:
Inhalación y exhalación: la entrada y salida de aire a nuestros pulmones.
hematosis: intercambio gaseoso en los alvéolos pulmonares.
Transporte de oxígeno a las células del cuerpo.


Respiración celular.

En el proceso de inhalación, llevamos oxígeno a la sangre y expulsamos el aire con el dióxido de carbono de desecho. En la inhalación también llevamos consigo una gran cantidad de elementos contaminantes y polvo, pero la nariz cuenta con una serie de cilios (pelos) que sirven de filtro para retener aquellos de mayor tamaño. De ahí, que se recomienda realizar el proceso de respiración por la nariz. La boca no cuenta con estos filtros y desde luego no está preparada para retener ese tipo de partículas nocivas para nuestra salud.

 

Inspiración
La inspiración o inhalación es el proceso por el cual entra aire, que contiene el oxígeno desde un medio exterior hacia el interior de los pulmones. La comunicación de los pulmones con el exterior se realiza por medio de las vías aéreas superiores (tráquea, laringe, faringe, cavidades nasal y bucal).

Este proceso es realizado con la intervención del diafragma y la ampliación del tórax con la contribución de los músculos intercostales internos , esternocleidomastoideos, serratos anteriores y escalenos en la respiración forzada.

 

Este proceso se lleva a cabo gracias a la diferencia de presiones tales como la presión pleural (presión del líquido interpleural), alveolar (presión del aire ubicado en el interior de los alvéolos) y transpulmonar (diferente presión existente entre el interior y exterior de los pulmones).

 

Biomecánica de la inspiración

Para inspirar es necesario que se produzca una contracción del diafragma; para ello, toma punto fijo su inserción en el reborde costal, y produce un descenso del centro frénico (aumenta así el diámetro vertical del tórax).


 Este descenso, llega a su fin, cuando el centro frénico se encuentra con la resistencia de las vísceras abdominales. Por tanto, el diafragma toma punto fijo el centro frénico, y eleva las costillas inferiores y superiores gracias al esternón (aumenta así el diámetro transversal del tórax). Durante el proceso de la inspiración, la tensión de los músculos abdominales decrece, mientras que la tensión del diafragma aumenta. Esto es lo que se llama relación de antagonismo-sinergia entre el diafragma y los músculos abdominales.

En resumen, durante la inspiración, aumenta la capacidad torácica de la siguiente manera:
Diámetro vertical: aumenta por el descenso del diafragma.
Diámetro transversal: aumenta por una elevación de las costillas inferiores.
Diámetro anteroposterior: aumenta por una elevación de las costillas superiores mediante el esternón.

 

Espiración

La exhalación o espiración es el fenómeno opuesto a la inspiración, durante el cual el aire sale de los pulmones eliminando el dióxido de carbono. Es una fase pasiva de la respiración, porque el tórax se retrae y disminuyen todos sus diámetros por su propiedad física de elasticidad, sin intervención de la contracción muscular, volviendo a recobrar el tórax su forma primitiva. Los músculos puestos en movimiento, al dilatarse el tórax, se relajan en esta fase; las costillas vuelven a su posición inicial así como el diafragma.

 

Biomecánica de la espiración

Durante la fase de espiración, los dos músculos principales que intervienen son el diafragma y los músculos abdominales. En un primer momento, lo que hacen es disminuir los diámetros anteroposterior y transversal del tórax de forma simultanea, debido a la relajación del diafragma y a la contracción de los músculos abdominales, que hacen que descienda el orificio inferior del tórax.

Como consecuencia de esto, existe un aumento en la presión intraabdominal, lo que disminuye el diámetro vertical del tórax, ya que los músculos nombrados provocan un desplazamiento ascendente de las vísceras, que a su vez provoca una elevación del centro frénico, cerrándose los fondos de saco pleurales. Por ello, se dice que los músculos abdominales son antagonistas del diafragma, debido a que provocan la disminución simultánea de los tres diámetros del tórax, mientras que el diafragma provoca su aumento simultáneo.

 

En resumen, durante la espiración, lo que ocurre es una disminución de la capacidad torácica, como consecuencia de la disminución ya citada de los siguientes diámetros:
Diámetro vertical: disminuye debido al ascenso del centro frénico.
Diámetro trasverso: disminuye debido al descenso de las costillas inferiores.
Diámetro anteroposterior: disminuye debido al descenso de las costillas superiores a través del esternón.

Por tanto, durante el proceso de la espiración, aumenta la tensión en los músculos abdominales, mientras que en el diafragma disminuye. Esto nos da la razón de lo anteriormente dicho, que entre estos músculos existe un equilibrio dinámico, de tal forma que cuando se desplaza uno de ellos en un sentido, el otro se desplazará en el contrario.

 

Respiración tisular

Se llama respiración tisular al intercambio gaseoso que se produce entre la sangre y los diferentes tejidos del cuerpo. La sangre oxigenada en los pulmones llega a rodear a las células de los distintos tejidos transportada por los capilares de las arterias. En ese punto se produce la respiración tisular, que es un proceso de intercambio:
Por un lado, el oxígeno pasa desde la sangre hacia las células por difusión a través de la membrana celular.
A su vez, desde éstas pasan hacia la sangre el dióxido de carbono y el vapor de agua de desecho.

La sangre carboxigenada es transportada de regreso por los capilares venosos hasta las venas cavas, y de éstas al corazón, para ser enviada nuevamente a los pulmones y las células de nuestro cuerpo.

 

El metabolismo principal se lleva a cabo en las mitocondrias (oxidación mitocondrial) de todas las células y es propiamente la utilización de oxígeno para la oxidación del carbono (C) y el hidrógeno (H) con la consecuente liberación de energía (ATP). En este proceso se consume el 80 % del oxígeno que respiramos.

 

Ventilación pulmonar

En fisiología, se llama ventilación pulmonar al conjunto de procesos que hacen fluir el aire entre la atmósfera y los alvéolos pulmonares a través de los actos alternantes de la inspiración y la espiración. Los factores que intervienen en esta mecánica son las vías aéreas internas, el diafragma, la cavidad torácica formada por la columna vertebral, el esternón y las costillas, así como la musculatura asociada. La ventilación se lleva a cabo por los músculos que cambian el volumen de la cavidad torácica, y al hacerlo crean presiones negativas y positivas que mueven el aire adentro y afuera de los pulmones. Durante la respiración normal, en reposo, la inspiración es activa, mientras que la espiración es pasiva. El diafragma, que provoca el movimiento de la caja torácica hacia abajo y hacia afuera, cambiando el tamaño de la cavidad torácica en la dirección horizontal, es el principal músculo inspiratorio. Otros músculos que participan en la ventilación son: los músculos intercostales, los abdominales y los músculos accesorios.

 

Inspiración

El diafragma es un músculo que al momento de contraerse se desplaza hacia abajo agrandando la caja torácica, empujando el contenido: abdominal hacia abajo y hacia delante, de forma que la dimensión vertical del tórax aumenta. Esta acción es la principal fuerza que produce la inhalación. Al mismo tiempo que el diafragma se mueve hacia abajo, un grupo de músculos intercostales externos levantan la parrilla costal y el esternón. Esta acción de levantamiento incrementa el diámetro de la cavidad torácica. El incremento en el volumen torácico crea una presión negativa (depresión, presión menor que la atmosférica) en el tórax. Ya que el tórax es una cámara cerrada y la única comunicación con el exterior es el sistema pulmonar a través de los bronquios y la tráquea, la presión negativa torácica causa que el aire entre a los pulmones. Los alvéolos de los pulmones por sí mismos son pasivos y se expanden solamente por la diferencia de presión de aire en los pulmones, la cual es menor que la presión en el exterior de los pulmones.

 

Otros músculos accesorios para la inspiración son el músculo escaleno, que eleva las dos primeras costillas, y el esternocleidomastoideo, que eleva el esternón. Durante la respiración en reposo, estos músculos presentan poca actividad, pero durante el ejercicio pueden contraerse vigorosamente, para facilitar la ventilación. Otros músculos que juegan papeles menores son los alae nasi (que producen el aleteo de los orificios nasales) y algunos músculos pequeños de la cabeza y el cuello.

 

Espiración

En reposo, la espiración es un proceso pasivo. Durante la espiración, se produce la relajación de los músculos inspiratorios, mientras que los pulmones y la caja torácica son estructuras elásticas que tienden a volver a su posición de equilibrio tras la expansión producida durante la inspiración. La elasticidad torácica, combinada con la relajación del diafragma, reducen el volumen del tórax, produciendo una presión positiva que saca el aire de los pulmones.

En una espiración forzada un grupo de músculos abdominales empujan el diafragma hacia arriba muy poderosamente. Estos músculos también se contraen de manera forzada durante la tos, el vómito y la defecación. Simultáneamente, los músculos intercostales internos tiran de la parrilla costal hacia abajo y hacia dentro (a la inversa que los intercostales externos), disminuyendo el volumen torácico y endureciendo los espacios intercostales. De esta forma, estos músculos aplican presión contra los pulmones contribuyendo a la espiración forzada.

Al final de la espiración sea forzada o pasiva, la presión intraalveolar se iguala con la presión atmosférica.

 

Balance de presiones

Por convenio en el aparato respiratorio las presiones se miden tomando como referencia la presión atmosférica. Una presión será negativa cuando sea menor de 760 mmHg y positiva si es mayor. Durante la inhalación normal la presión dentro de los pulmones presión intralveolar, es cerca de -2 cm de agua.

La presión, generada por la fuerza de contracción de los músculos inspiratorios tiene que compensar:

La fuerza de retroceso elástica del pulmón

La disposición de los álveolos y la presencia de elastina en su estructura les confieren propiedades semejantes a las de un resorte regido por la ley de Hooke:
F = − k r   {\displaystyle F=-kr}  {\displaystyle F=-kr}
... donde r es el desplazamiento, k es el coeficiente de elasticidad y F es la fuerza que se opone al cambio de longitud.

Para mantener un elemento elástico como el alveolo con un determinado volumen se requiere una presión que compense la fuerza elástica. Esto se estudia representando la relación entre presión y volumen.

La tensión superficial de la interfase aire líquido

En 1929 von Neergaard descubrió que si se inflaba un pulmón con líquido la presión que se necesitaba era mucho menor que cuando se utilizaba aire. Dedujo que esto se debía a que el líquido suprimía la interfase aire líquido y eliminaba la fuerza de tensión superficial. Cuando el alvéolo se expande con aire se genera una fuerza de tensión superficial que se opone al desplazamiento y que debe ser compensada por la presión de acuerdo con la ley de Laplace.
P = 2 F  r     {\displaystyle P={\frac {2F}{r}}}  {\displaystyle P={\frac {2F}{r}}}
... donde p = presión; f = fuerza de la tensión superficial (alveolo) y r = radio del alveolo.

Sin embargo el pulmón tiene un comportamiento peculiar. En primer lugar la fuerza de tensión superficial es menor que la que se desarrolla en una interfase aire plasma. Esto se explica por la existencia, en los alvéolos, de unas células, los neumocitos tipo II, que secretan un agente tensioactivo el surfactante pulmonar que modifica la tensión interfacial: a mayor concentración de surfactante, menor es la tensión superficial. En segundo lugar de la ley de Laplace se deduce que si la tensión superficial es constante, la presión de equilibrio tiene que ser mayor en los alvéolos pequeños que en los grandes. Como los alvéolos están intercomunicados, los más pequeños se vaciarían en los mayores y un sistema con alvéolos de distinto tamaño sería inestable.

 

Esto no sucede en la realidad y se debe justamente a la presencia del surfactante alveolar. La masa o cantidad de surfactante permanece constante en el alvéolo, mas no su proporción por unidad de superficie alveolar; es decir, su concentración superficial cambia con el volumen. Al expandirse el alvéolo durante una inspiración su área se incrementa, pero al permanecer constante la masa del surfactante, la concentración superficial o cantidad del mismo por unidad de área alveolar se vuelve más pequeña; como resultado, incrementa la tensión superficial. Lo contrario ocurre cuando el alvéolo se contrae: disminuye su área y aumenta la concentración superficial de surfactante, con lo cual se reduce la tensión superficial.

En particular en los alveolos pequeños la tensión superficial puede ser hasta diez veces menor que en los mayores. De esta manera, al cambiar el numerador y el denominador en la relación de Laplace se explica que puedan coexistir alvéolos de distinto tamaño con la misma presión intraalveolar. Este mismo fenómento también coopera en la histéresis que presenta el pulmón, al existir una diferencia entre la distensibilidad pulmonar durante la inflación y deflación ya que la histéresis es mucho menor cuando el pulmón se rellena con líquido en lugar de con aire.

 

La fuerza elástica y la tensión superficial se analizan, en las pruebas funcionales respiratorias, mediante la adaptabilidad pulmonar (llamada también distensibilidad o complianza) que es el cambio de volumen que produce un cambio de una unidad de presión y cuyo valor normal es de unos 0,2 litros de aire por cada cm de agua de presión.

 

La resistencia al flujo

Durante el movimiento pulmonar (condiciones dínamicas) la presión debe compensar también la resistencia al flujo. En gran parte de las vías aéreas el flujo se puede considerar laminar y viene regido por la ley de Poiseuille:

Δ P = V ˙     8 η l  π r 4        {\displaystyle \Delta P={\dot {V}}\;{\frac {8\eta l}{\pi r^{4}}}}  {\displaystyle \Delta P={\dot {V}}\;{\frac {8\eta l}{\pi r^{4}}}}

... donde P es el gradiente de presión, V es el flujo, n es la viscosidad y l y r son la longitud y el radio del tubo

Es el factor más importante, porque es el que puede cambiar en el organismo y porque interviene en su cuarta potencia el calibre de los bronquios, de ahí los efectos dramáticos que puede causar la bronquioconstricción. En las grandes vías respiratorias como la tráquea y los grandes bronquios el flujo puede ser turbulento y entonces la presión se relaciona con el flujo y con el cuadrado del flujo y la resistencia depende de la densidad más que de la viscosidad. Esto es importante cuando se respira aire a presión (como en el buceo) ya que, en los gases, la densidad es proporcional a la presión. En las pruebas funcionales respiratorias la resistencia de las vías aéreas se estudia mediante las curvas de flujo-volumen.

Intercambio de gases en los pulmones


La sangre venosa del organismo es llevada vía vena cava inferior y cava superior a la aurícula derecha del corazón, desde la cual pasa, a través de la válvula tricúspide al ventrículo derecho. El ventrículo derecho bombea la sangre con una presión pulsátil de 24 mmHg sistólica y 9 mmHg diastólica, en promedio, en la arteria pulmonar y perfunde los capilares pulmonares situados en las paredes de los alvéolos. Existen unos 600 millones de capilares que contienen unos 100 ml de sangre y una superficie del orden de 70 metros cuadrados por los que pasa la totalidad del gasto cardíaco, aproximadamente 5,4 L /min. Un cálculo simple permite deducir que la sangre atraviesa el capilar pulmonar en un poco menos de un segundo.

 

Existen unos 300 millones de alvéolos de diámetro entre 0,1 y 0,3 mmm cuya superficie es de unos 70 m² y que, respirando en reposo, contienen unos 3,5 L de aire que se renuevan mediante la respiración a un ritmo de unos 4 L por minuto. El volumen total de los pulmones es de 5 L renovándose 0,5 L en cada respiración en condiciones de trabajo normales.

Las membranas de los alvéolos y de los capilares en contacto forman una unidad funcional, la membrana alvéolo capilar, a través de la cual se realiza el intercambio de gases en el pulmón. Una parte del oxígeno que hay en el aire alveolar pasa a la sangre del capilar pulmonar y la mayor parte se une a la hemoglobina formando oxihemoglobina. Una parte menor queda como oxígeno disuelto y aumenta la presión parcial de oxígeno sanguíneo hasta igualarla con la del aire alveolar. Por otro lado un volumen similar de dióxido de carbono pasa desde la sangre hacia el alvéolo, desde el cual pasará, con el aire espirado, al exterior. El resultado es la transformación de la sangre venosa en arterial.

De los capilares pulmonares, la sangre arterial es llevada por las venas pulmonares a la aurícula izquierda. De aquí pasa por la válvula mitral al ventrículo izquierdo el cual bombea la sangre hacia la arteria aorta a una presión de 120/80 mmHg. Desde aquí es distribuida por el sistema arterial a los capilares de todos los órganos del cuerpo. Tras atravesar los capilares la sangre venosa es recogida por las vénulas y venas del organismo que confluyen en el sistema de las venas cavas completando el circuito de la circulación de la sangre descubierto por William Harvey.

 

En los tejidos la oxihemoglobina entrega parte del oxígeno, mientras que el dióxido de carbono difunde hacia la sangre desde los tejidos y fluidos. De esta forma la sangre arterial se convierte en venosa.

En condiciones de reposo y respiración tranquila una persona normal consume unos 250 ml de oxígeno y produce unos 200 ml de dióxido de carbono. La relación

R = producción de carbónico/ consumo de oxígeno

se denomina cociente respiratorio o relación de intercambio respiratorio, que puede variar en función del tipo de nutrientes (lípidos frente a carbohidratos) y de la situación: habitualmente se considera un valor de 0,8 en reposo y 1,0 en ejercicio.

La sangre arterial contiene unos 48 mL de CO2 por cada 100 mL de sangre, cuando deja los tejidos como sangre venosa su contenido ha aumentado hasta 52 mL cada 100 mL de sangre. Esto supone un cambio de presión parcial de 40 mHg a 46 mm de Hg. Lo contrario ocurre a nivel pulmonar cuando se convierte en arterial.

La sangre arterial contiene unos 20 mL de oxígeno por cada 100 mL de sangre y deja en los tejidos unos 5 mL/dl, por lo tanto contiene unos 15 mL de oxígeno por cada 100 mL de sangre cuando llega a los pulmones como sangre venosa mixta. Esto supone un cambio de 100 mmHg de presión parcial de oxígeno en la sangre arterial a 40 mmHg en la venosa. A nivel pulmonar gana una cantidad similar de oxígeno del alvéolo pasando a ser sangre arterial.

En determinadas circunstancias, como durante el ejercicio físico o en algunas enfermedades cardiopulmonares estos valores cambian de manera notable.

Volúmenes y capacidades pulmonares estáticos

 

Los volúmenes pulmonares estáticos son un reflejo de las propiedades elásticas de los pulmones y de la caja torácica. La capacidad vital (CV) (VC = Vital Capacity) es la combinación del volumen tidal o de corriente, del volumen de reserva inspiratoria y del volumen de reserva espiratoria. Representa el volumen total de aire que se puede inspirar después de una máxima expiracion.2 Dado que la CV disminuye a medida que las enfermedades restrictivas empeoran, ésta junto con la capacidad de transferencia de C O 2     {\displaystyle CO_{2}}  CO_{2} pueden ser utilizados como parámetros básicos al efectuar un seguimiento de la evolución de una enfermedad pulmonar restrictiva y por tanto de su respuesta al tratamiento.

La capacidad vital forzada (CVF) (FVC = Forced Vital Capacity), es una maniobra parecida a la anterior a excepción de que se requiere de una espiración forzada (rápida) máxima, por lo general se mide junto a los flujos espiratorios máximos en la espirometría simple.

 

La CV puede ser considerablemente mayor que la CVF en pacientes con obstrucción de la vía aérea. Durante la maniobra de CVF, las vías aéreas terminales pueden cerrarse de forma prematura (es decir, antes de que se alcance el volumen residual verdadero), atrapando gas en sus porciones distales y evitando que éste sea medido por el espirómetro.

La capacidad pulmonar total (CPT) (TLC = Total Lung Capacity) es el volumen de aire que permanece dentro de los pulmones al final de una inspiración máxima.

 

La capacidad residual funcional (CRF) (FRC = Functional Residual Capacity) es el volumen de aire contenido en los pulmones al final de una espiración normal, cuando todos los músculos respiratorios están relajados. Fisiológicamente, es el volumen pulmonar de mayor importancia, dada su proximidad al rango normal del volumen corriente. Al nivel de la CRF, las fuerzas de retracción elástica de la pared torácica, que tienden a aumentar el volumen pulmonar, se hallan en equilibrio con las del parénquima pulmonar, que tienden a reducirla.

En condiciones normales, estas fuerzas son iguales y de sentido opuesto, aproximadamente el 40% de la CPT. Los cambios de estas propiedades elásticas modifican la CRF. La pérdida de retracción elástica del pulmón en el enfisema aumenta el valor de la CRF. Por el contrario, el aumento de la rigidez pulmonar que se asocia al edema pulmonar, la fibrosis intersticial, y otras enfermedades restrictivas provoca disminución de la CRF. La cifoscoliosis disminuye la CRF y otros volúmenes pulmonares, debido a que la pared torácica rígida y no distensible restringe la expansión pulmonar. La diferencia entre la CPT y la CRF es la capacidad inspiratoria.

 

Volúmenes pulmonares y flujos aéreos dinámicos

Los volúmenes pulmonares dinámicos reflejan el estado de las vías aéreas. El espirograma proporciona una gráfica de volumen contra tiempo, obtenida en un espirómetro de campana o electrónico, mientras el enfermo realiza una maniobra de FVC. El VEF1 (o FEV1 por sus siglas en inglés Forced Expiratory Volume in the first second) es el volumen de aire eliminado durante el primer segundo de espiración forzada, después de una inspiración máxima; en condiciones normales, su valor es mayor al 75 % de la VC, por lo que a menudo se expresa en forma de porcentaje de la capacidad vital forzada (FEV1% FVC).

El índice de Tiffenau es la relación entre la FEV1 y la FVC:
en individuos normales, suele oscilar alrededor del 80%;
en pacientes con enfermedades obstructivas (como asma, EPOC o enfisema), suele representar el 30-40%, dado que la FEV1 disminuye mucho más que la FVC;
en pacientes con enfermedades restrictivas, suele obtenerse un valor normal (como en la enfermedad de Duchenne) o mayor (como en la fibrosis pulmonar), porque la FEV1 y la FVC disminuyen de forma paralela.

 

El flujo espiratorio forzado medio (FEF25-75 %) durante la fase media (del 25% al 75 %) de la maniobra de FVC es la pendiente de la línea que corta el trazado espirográfico al 25% y al 75 % de la VC. El FEF25-75 % depende menos del esfuerzo realizado que el FEV1 y, por lo tanto, constituye un indicador más precoz de obstrucción de las vías aéreas.

En una curva de flujo volumen normal, la porción inspiratoria de la curva es simétrica y convexa. La porción respiratoria es lineal. Los flujos se miden a menudo en el punto medio de la VC. El MIF50% es > MEF50% VC debido a la compresión dinámica de las vías aéreas.

 

En ocasiones se utiliza el flujo respiratorio máximo para estimar el grado de obstrucción de la vía aérea, pero depende mucho del esfuerzo realizado por el paciente. Los flujos espiratorios medidos por encima del 50% de la VC, es decir, cercanos al RV son indicadores sensibles del estado de las vías aéreas del pequeño calibre.

En una enfermedad restrictiva, por ejemplo sarcoidosis ó cifoscoliosis. La curva es más estrecha a causa de la reducción de los volúmenes pulmonares

Durante una maniobra de espiración forzada, la presión intratorácica positiva determina que las vías aéreas se vayan estrechando de modo progresivo. Esta compresión dinámica de las vías aéreas limita las velocidades máximas de flujo respiratorio que pueden alcanzarse. Durante la maniobra de inspiración se produce el efecto opuesto, ya que la presión intratorácica negativa tiende a mantener al máximo el calibre de las vías aéreas. Debido a estas variaciones de diámetro de las vías aéreas, en la mayor parte del ciclo respiratorio las velocidades de flujo aéreo son mucho mayores durante la inspiración que durante la espiración.

 

La ventilación voluntaria máxima (MVV = Maximal Voluntary Ventilation) se calcula indicando al enfermo que respire durante 15 segundos a volumen y frecuencia respiratoria máximos (la cantidad de aire espirado se expresa en L/min). En general, el valor de la MVV es paralelo al del FEV1, y puede aplicarse una fórmula simple para comprobar la uniformidad interna de la prueba y valorar el grado de cooperación del enfermo. Es posible predecir la MVV a partir del espirograma, multiplicando el FEV1 (en L) × 35 o 40, según los autores. Esta fórmula sirve tanto para los individuos sanos como para los enfermos con trastornos respiratorios obstructivos y restrictivos.

 

Si se observa una MVV muy baja en un usuario que parece cooperar de forma activa, hay que pensar en una debilidad neuromuscular. Exceptuando los casos de enfermedad neuromuscular muy avanzada, la mayoría de los usuarios son capaces de efectuar un esfuerzo respiratorio aislado como un FVC. La MVV requiere un esfuerzo mucho mayor, y su alteración demuestra la existencia de músculos respiratorios débiles y fatigables. La MVV disminuye progresivamente cuando existe un aumento de la debilidad de los músculos respiratorios; junto con las presiones inspiratoria y espiratoria máximas, la MVV es en ocasiones, la única prueba funcional respiratoria anómala en ciertos individuos con una enfermedad neuromuscular relativamente grave.

La MVV es importante también en la valoración del riesgo quirúrgico, pues refleja la gravedad de la obstrucción de las vías aéreas y también las reservas respiratorias, la fuerza muscular y el grado de motivación del usuario. Volúmenes pulmonares, valor de volúmenes, capacidad total, capacidad residual funcional, capacidad reserva respiratoria.

 

Neumonía

La neumonía o pulmonía es una enfermedad del sistema respiratorio que consiste en la inflamación de los espacios alveolares de los pulmones. La mayoría de las veces la neumonía es infecciosa, pero no siempre es así. La neumonía puede afectar a un lóbulo pulmonar completo (neumonía lobular), a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). La neumonía hace que el tejido que forma los pulmones se vea enrojecido, hinchado y se vuelva doloroso. Muchos pacientes con neumonía son tratados por médicos de cabecera y no ingresan en los hospitales. La neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o neumonía extrahospitalaria es la que se adquiere fuera de los hospitales, mientras que la neumonía nosocomial (NN) es la que se adquiere durante la estancia hospitalaria, una vez transcurridas las 48 horas o dos semanas después de recibir el alta.

 

La neumonía puede ser una enfermedad grave si no se detecta a tiempo, y puede llegar a ser mortal, especialmente entre personas de edad avanzada y entre los inmunodeprimidos. En particular los pacientes de sida contraen frecuentemente la neumonía por Pneumocystis. Las personas con fibrosis quística tienen alto riesgo de padecer neumonía debido a que continuamente se acumula fluido en sus pulmones.

 

Puede ser altamente contagiosa, ya que los microorganismos causante de dicha enfermedad se disemina rápidamente en el aire, y pueden propagarse por medio de estornudos, tos y mucosidad; un paciente que ha padecido neumonía puede quedar con secuelas de ésta en su organismo por mucho tiempo, esto lo hace potencialmente contagioso y las personas más propensas a contraerla son las que estén en curso de una gripe o un cuadro asmático, entre otras enfermedades del aparato respiratorio.

 

Fisiopatología
enfermos de neumonía infecciosa a menudo presentan una tos que produce un esputo (flema) de color marrón o verde y una fiebre alta que puede ir acompañada de escalofríos febriles. La disnea es el signo temprano más específico y sensible. El dolor torácico pleurítico también es común, éste es un dolor agudo o punzante que aparece o empeora cuando se respira hondo. Los enfermos de neumonía pueden toser sangre, sufrir dolores de cabeza o presentar una piel sudorosa y húmeda. Otros síntomas posibles son falta de apetito, cansancio, cianosis, náuseas, vómitos y dolores articulares o musculares. Las formas menos comunes de neumonía pueden causar otros síntomas, por ejemplo, la neumonía causada por Legionella, ya que puede causar dolores abdominales y diarrea,4 mientras que la neumonía provocada por tuberculosis o Pneumocystis puede causar únicamente pérdida de peso y sudores nocturnos. En las personas mayores, la manifestación de la neumonía puede no ser típica. Pueden desarrollar una confusión nueva o más grave, o experimentar desequilibrios, provocando caídas.5 Los niños con neumonía pueden presentar muchos de los síntomas mencionados, pero en muchos casos simplemente están adormecidos o pierden el apetito.

Los síntomas de la neumonía requieren una evaluación médica inmediata. La exploración física por parte de un asistente sanitario puede revelar fiebre o a veces una temperatura corporal baja, una velocidad de respiración elevada (taquipnea), una presión sanguínea baja (hipotensión), un ritmo cardíaco elevado (taquicardia), o una baja saturación de oxígeno (SatO2), que es la cantidad de oxígeno en la hemoglobina bien revelada por pulsioximetría o por gasometría arterial (GASA). Los enfermos que tienen dificultades para respirar (disnea), están confundidos o presentan cianosis (piel azulada) y necesitan de atención inmediata.

 

La exploración física de los pulmones puede ser normal, pero a menudo presenta una expansión (amplexión) mermada del tórax en el lado afectado, respiración bronquial auscultada con fonendoscopio (sonidos más ásperos provenientes de las vías respiratorias más grandes, transmitidos a través del pulmón inflamado y consolidado) y estertores perceptibles en el área afectada durante la inspiración. La percusión puede ser apagada (mate) sobre el pulmón afectado, pero con una resonancia aumentada y no mermada (lo que la distingue de un embalse pleural). Aunque estos signos son relevantes, resultan insuficientes para diagnosticar o descartar una neumonía; de hecho, en estudios se ha demostrado que dos médicos pueden llegar a diferentes conclusiones sobre el mismo paciente.

 

Virus

Los virus necesitan invadir las células para su reproducción. Normalmente los virus llegan al pulmón a través del aire, siendo inhalados por la boca o la nariz, o al ingerir un alimento. Una vez en el pulmón, los virus invaden las células de revestimiento de las vías aéreas y los alvéolos. Esta invasión a menudo conduce a la muerte celular, ya sea directamente o por medio de apoptosis. Cuando el sistema inmune responde a la infección viral provoca más daño pulmonar. Los leucocitos, principalmente los linfocitos, activan una variedad de mediadores químicos de inflamación ―como son las citoquinas, que aumentan la permeabilidad de la pared bronquio alveolar permitiendo el paso de fluidos―. La combinación de destrucción celular y el paso de fluidos al alvéolo empeora el intercambio gaseoso.

 

Además del daño pulmonar, muchos virus infectan a otros órganos y pueden interferir múltiples funciones. La infección viral también puede hacer más susceptible al huésped a la infección bacteriana.

Las neumonías virales son causadas principalmente por el virus de la influenza, virus sincitial respiratorio, adenovirus. El virus del herpes es una causa rara de neumonía excepto en recién nacidos. El citomegalovirus puede causar neumonía en inmunodeprimidos.

 

Clasificación

Las neumonías puede clasificarse en:
En función del agente causal: neumocócica
neumonía estafilocócica
Neumonía por Klebsiella
Neumonía por Legionella

Por la afectación anatomopatológica: Neumonía alveolar o lobar: afecta múltiples alvéolos, que se encuentran llenos de exudado pudiendo incluso comprometer un lóbulo completo; no obstante los bronquiolos están bastante respetados, motivo por el cual se puede observar en ocasiones el fenómeno radiológico conocido como broncograma aéreo. Esta es la presentación típica de la neumonía neumococica.


Neumonía multifocal o bronconeumonía: afecta a los alveolos y a los bronquiolos adyacentes; la afectación suele ser segmentaria múltiple, pero es raro que afecte a un lóbulo completo; debido a la afectación de bronquiolos, no se aprecia el signo del broncograma aéreo. Suele manifestarse de este modo la neumonía por Gram negativos y por staphylococcus aureus.
Neumonía intersticial: como su nombre lo dice afecta la zona del intersticio, respetando la luz bronquial y alveolar. Suele ser la forma de manifestación de virus y otros gérmenes atípicos o de Pneumocystis jirovecii, aunque en ocasiones pueden producirla bacterias comunes.


Neumonía necrotizante o absceso pulmonar: algunos gérmenes pueden producir necrosis en el parénquima pulmonar, que radiológicamente aparecen como zonas hiperlucentes en el seno de un área condensada; dependiendo de que haya una única cavidad grande (mayor a 2 cm) o múltiples cavidades pequeñas, se habla respectivamente de absceso pulmonar o neumonía necrotizante.

En función de la reacción del huésped: Neumonía supurada.
Neumonía fibrinosa.

En función del tipo de huésped: Neumonía en paciente inmunocompetente.
Neumonía en paciente inmunodeprimido.

Esta diferenciación puede determinar un espectro etiológico totalmente diferente; el tipo de inmunodepresión, su intensidad y su duración influyen en las principales etiologías a considerar y en el diagnóstico diferencial, pronóstico, manejo diagnóstico y terapéutico aconsejable.

En función del ámbito de adquisición
Adquiridas en la comunidad (o extrahospitalarias). Ha sido definida como una infección de los pulmones provocada por una gran variedad de microorganismos adquiridos fuera del ámbito hospitalario y que determinan la inflamación del parénquima pulmonar y de los espacios alveolares. Esta tipo de neumonía se adquiere en el seno de la población en general y se desarrolla en una persona no hospitalizada o en los pacientes hospitalizados que presentan esta infección aguda en las 24 a 48 horas siguientes a su internación.
Neumonías hospitalarias o nosocomiales (actualmente se prefiere el término Neumonía asociada al cuidado de la Salud[cita requerida]): Presentan mayor mortalidad que la neumonía adquirida en la comunidad. Ocurre a las 48 horas o más después de la admisión hospitalaria, se deben excluir las enfermedades que se encontraban en período de incubación al ingreso. En el hospital se da la conjunción de una población con alteración de los mecanismos de defensas, junto a la existencia de unos gérmenes muy resistentes a los antibióticos, lo que crea dificultades en el tratamiento de la infección.

 

Clasificación pronóstica

Existen dos clasificaciones pronósticas de la neumonía o pulmonía:
Clasificación de Fine o PSI (pneumonia severity index o PSI). Esta clasificación asigna una puntuación en función de 20 parámetros; con esa puntuación se clasifica en uno de los 5 estratos, diferenciados por su mortalidad. La estrategia de este sistema de clasificación se basa en que la mortalidad a los 30 días es distinta para cada grupo. Los pacientes clasificados en los grupos I y II son los de menor riesgo, con una mortalidad inferior a 2 %, y la mayoría pueden ser tratados de forma ambulatoria, debe tomarse en cuenta que un paciente menor de 50 años, sin ninguna de las enfermedades enunciadas en el cuadro, con esta de conciencia normal y sin alteraciones importantes de signos vitales, puede asignarse al grupo I, sin necesidad de determinaciones analíticas. Por el contrario, los pacientes clasificados en los grupos IV y V son los de mayor riesgo, con una mortalidad que oscila entre 15 y 25 % y deben ser ingresado. La conducta a seguir en los pacientes clasificados en el grupo III, considerar de riesgo intermedio, con una mortalidad cercana al 4 %, no está todavía bien definida, puede permanecer en el servicio de urgencias un periodo de observación para decidir su ingreso o tratamiento ambulatorio.


Clasificación CURB65 o CRB65. El modelo CURB65 o CRB65 valora 5 aspectos y la edad mayor a 65 (de ahí el acrónimo CURB65), el cual permite estratificar a los pacientes en 5 categorías de gravedad, con probabilidades de muerte entre 0,7 % si tiene 0 puntos, al 40 % si tiene 4 puntos o más. También es útil para valorar la necesidad de ingreso.

De cualquier forma, la decisión debe ser individualizada en cada caso, basada en la experiencia y el sentido común y, en lo posible, debe tener en cuenta las posibilidades del paciente.

 

Causas

La neumonía puede ser causada por varios agentes etiológicos:
Múltiples bacterias, como neumococo (Streptococcus pneumoniae), Mycoplasmas pneumoniae, Chlamydias pneumoniae.
Distintos virus.
Hongos, como Pneumocystis jiroveci, cándida.
En recién nacidos las neumonías suelen ser causadas por: Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y ocasionalmente bacilos gram negativos.
En lactantes (niños de un mes a dos años) y preescolares (niños de dos años a cinco años): el principal patógeno bacteriano es el Streptococcus pneumoniae, además ocasionalmente es causada por la Chlamydia trachomatis y por el Mycoplasma pneumoniae.
En niños mayores de cinco años: Streptococcus pneumoniae y Mycloplasma pneumoniae.
En inmunocomprometidos: bacterias gram negativas, Pneumocystis jiroveci, citomegalovirus (CMV), hongos, y Micobacterium tuberculosis.
En ocasiones se puede presentar neumonías por bacterias anaeróbicas, en el caso de personas que tienen factores de riesgo para aspirar contenido gástrico a los pulmones, existe un riesgo significativo de aparición de abscesos pulmonares.
En las neumonías nosocomiales: Pseudomonas aeruginosa, hongos y Staphylococcus aureus.
En personas adultas: Streptococcus pneumoniae y virus influenza.
En los casos de neumonía atípica: virus, Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae.

Diversos agentes infecciosos ―virus, bacterias y hongos― causan neumonía, siendo los más comunes los siguientes:
Streptococcus pneumoniae: la causa más común de neumonía bacteriana en niños;
Haemophilus influenzae de tipo b (Hib): la segunda causa más común de neumonía bacteriana;
El virus sincitial respiratorio es la causa más frecuente de neumonía vírica.
Pneumocystis jiroveci es una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/sida, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.

 

Signos y síntomas

Los siguientes síntomas pueden estar relacionados con la enfermedad:
Generalmente, es precedida por una enfermedad como la gripe o el catarro común.
Fiebre prolongada por más de tres días, en particular si es elevada.
La frecuencia respiratoria aumentada: recién nacidos hasta menos de tres meses: más de 60 por minuto,
lactantes: más de 50 por minuto,
preescolares y escolares: más de 40 por minuto,
adultos: más de 20 por minuto.

Se produce un hundimiento o retracción de las costillas con la respiración, que se puede observar fácilmente con el pecho descubierto.
Las fosas nasales se abren y se cierran como un aleteo rápido con la respiración. (Esto se da principalmente en niños).


Quejido en el pecho como asmático al respirar.
Las personas afectadas de neumonía a menudo tienen tos que puede producir una expectoración de tipo mucopurulento (amarillenta), fiebre alta que puede estar acompañada de escalofríos. Limitación respiratoria también es frecuente así como dolor torácico de características pleuríticas (aumenta con la respiración profunda y con la tos). También pueden tener hemoptisis (expectoración de sangre por la boca durante episodios de tos) y disnea. Suele acompañarse de compromiso del estado general (anorexia, astenia y adinamia).
Al examen físico general es probable encontrar taquicardia, taquipnea y baja presión arterial, ya sea sistólica o diastólica.
Al examen físico segmentario, el síndrome de condensación pulmonar es a menudo claro; a la palpación: disminución de la expansión y de la elasticidad torácica y aumento de las vibraciones vocales;
a la percusión: matidez.
a la auscultación: disminución del murmullo vesicular. Puede presentarse un cuadro compuesto de soplo tubario rodeado por una corona de estertores crepitantes.

El paciente infantil tiene la piel fría, tose intensamente, parece decaído, apenas puede llorar y puede tener convulsiones, se pone morado cuando tose, no quiere comer (afagia), apenas reacciona a los estímulos. El cuadro clínico es similar en el paciente adulto.
En adultos sobre 65 años es probable una manifestación sintomática muchísimo más sutil que la encontrada en personas jóvenes.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de neumonía se fundamenta tanto en la clínica del paciente como en resultado de Rx. Generalmente se usan la Rx de tórax (posteroanterior y lateral), analítica sanguínea y cultivos microbiológicos de esputo y sangre. La radiografía de tórax es el diagnóstico estándar en hospitales y clínicas con acceso a rayos x.

En personas afectadas de otras enfermedades (como sida o Enfisema) que desarrollan neumonía, la Rx de tórax puede ser difícil de interpretar. Un TAC u otros test son a menudo necesarios en estos pacientes para realizar un diagnóstico diferencial de neumonía.

 

Tratamiento

La mayoría de los casos de neumonía puede ser tratada sin hospitalización. Normalmente, los antibióticos orales, reposo, líquidos, y cuidados en el hogar son suficientes para completar la resolución. Sin embargo, las personas con neumonía que están teniendo dificultad para respirar, las personas con otros problemas médicos, y las personas mayores pueden necesitar un tratamiento más avanzado. Si los síntomas empeoran, la neumonía no mejora con tratamiento en el hogar, o se producen complicaciones, la persona a menudo tiene que ser hospitalizada.

Los antibióticos se utilizan para tratar la neumonía bacteriana. En contraste, los antibióticos no son útiles para la neumonía viral, aunque a veces se utilizan para tratar o prevenir las infecciones bacterianas que pueden ocurrir en los pulmones dañados por una neumonía viral. La elección de tratamiento antibiótico depende de la naturaleza de la neumonía, los microorganismos más comunes que causan neumonía en el área geográfica local, y el estado inmune subyacente y la salud del individuo.

 

El tratamiento de la neumonía debe estar basada en el conocimiento del microorganismo causal y su sensibilidad a los antibióticos conocidos. Sin embargo, una causa específica para la neumonía se identifica en solo el 50% de las personas, incluso después de una amplia evaluación. En el Reino Unido, la amoxicilina y la claritromicina o la eritromicina son los antibióticos seleccionados para la mayoría de los pacientes con neumonía adquirida en la comunidad; a los pacientes alérgicos a las penicilinas se les administra la eritromicina en vez de amoxicilina. En Estados Unidos, donde las formas atípicas de neumonía adquiridas en la comunidad son cada vez más comunes, la azitromicina, la claritromicina y las fluoroquinolonas han desplazado a amoxicilina como tratamiento de primera línea. La duración del tratamiento ha sido tradicionalmente de siete a diez días, pero cada vez hay más pruebas de que los cursos más cortos (tan corto como tres días) son suficientes.

 

Entre los antibióticos para la neumonía adquirida en el hospital se pueden incluir la vancomicina, la tercera y cuarta generación de cefalosporinas, las carbapenemas, las fluoroquinolonas y los aminoglucósidos. Estos antibióticos se suelen administrar por vía intravenosa. Múltiples antibióticos pueden ser administrados en combinación, en un intento de tratar todos los posibles microorganismos causales. La elección de antibióticos varía de un hospital a otro, debido a las diferencias regionales en los microorganismos más probables, y debido a las diferencias en la capacidad de los microorganismos a resistir a diversos tratamientos antibióticos.

Las personas que tienen dificultad para respirar debido a la neumonía puede requerir oxígeno extra. Individuos extremadamente enfermos pueden requerir de cuidados intensivos de tratamiento, a menudo incluyendo intubación y ventilación artificial.

 

La neumonía viral causada por la influenza A pueden ser tratados con amantadina o rimantadina, mientras que la neumonía viral causada por la influenza A o B puede ser tratado con oseltamivir o zanamivir. Estos tratamientos son beneficiosos solo si se inició un plazo de 48 horas de la aparición de los síntomas. Muchas cepas de influenza A H5N1, también conocida como influenza aviar o «gripe aviar», han mostrado resistencia a la amantadina y la rimantadina. No se conocen tratamientos eficaces para las neumonías virales causadas por el coronavirus del SRAS, el adenovirus, el hantavirus o el parainfluenza virus.