Médicina Alternativa Guayaquil - Homeopatía Guayaquil

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MEDICINA ALTERNATIVA EN GUAYAQUIL

 

alternativa  alternativa

 

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HOMEOPATAS
TELEFONO
DIRECCION
Barriga Felipe
2295434
 
Cobos Gómez Miguel
2247164
Alborada VI Etapa
Escalante Luis Franco
2690058
Kennedy Vieja 11ava Oeste
Heras Cárdenas Carlos
2681461
Cdla. kennedy Norte Calle 13 y Av. Luis Orrantía esq.
Martinich Montalvo Gloria
2280553
Kennedy Av. San Jorge 504
Quiñonez Mendoza Mauricio
2275954
Sauces IX Mz. 553
Redin González Fernando
2387963
Bálsamos 817
Reyes de Barriga Lucía
2397269
Miguel H. Alcívar Mz.408
Saenz Manuel
2684180
Cdla. Kennedy Norte, Calle Miguel H. Alcívar Mz.307 V 11
Serrano Rumbea Rafael
2380646
Omnihospital

 

 

 

 


Medicina alternativa es toda práctica que afirma tener los efectos sanadores de la medicina pero que no está apoyada por evidencia obtenida mediante el método científico, por lo que su efectividad no ha sido probada más allá del efecto placebo.  Consiste en una amplio rango de prácticas, productos y «terapias».  En esta denominación se incluyen prácticas pseudomédicas nuevas y tradicionales como homeopatía, naturopatía, quiropraxia, curación energética, varias formas de acupuntura, medicina tradicional china, medicina ayurvédica, curación divina, junto a otros tratamientos que no son parte de la medicina científica.


La medicina complementaria es medicina alternativa empleada junto a la medicina basada en la evidencia bajo la creencia, no probada por métodos científicos, que "complementa" el tratamiento. MAC (o CAM en inglés) es la abreviación para medicina alternativa y complementaria.  La medicina integrativa es la combinación de prácticas y métodos de la medicina alternativa con la medicina científica.


Los diagnósticos y tratamientos de la medicina alternativa no son incluidos usualmente en las licenciaturas de las Facultades de Medicina ni usados en la práctica médica, pues en lugar de ello se utilizan tratamientos cuya eficacia y seguridad han sido probadas científicamente. Las terapias alternativas carecen de validez científica y sus afirmaciones no han sido demostradas o se han demostrado erradas.  La medicina alternativa usualmente se basa en la religión, la tradición, la superstición, la creencia en energías sobrenaturales, pseudociencia, errores de razonamiento, propaganda o fraude.  La regulación y autorización de la medicina alternativa y sus practicantes varían de país en país y de estado en estado.
La comunidad científica ha criticado a la medicina alternativa de basarse en afirmaciones engañosas, quackery, pseudociencia, anticiencia, fraude o una metodología científica defectuosa. Se ha advertido de promover la alternativa medicina como peligroso y no ético. La experimentación, cuando la hay, en la medicina alternativa es considerada como un desperdicio de los recursos dedicados a la investigación médica. Incluso se ha criticado la terminología empleada, pues "realmente no existe tal cosa como medicina alternativa, solo hay medicina que funciona y medicina que no" o "¿Puede existir alguna 'alternativa' razonable [a la medicina basada en la evidencia]?"


La expresión medicina alternativa no tiene una definición única ampliamente aceptada debido al amplio número de prácticas que engloba y la imprecisión de sus límites.
Los usos y prácticas considerados "alternativos" tienen orígenes y principios filosóficos muy diferentes y frecuentemente incompatibles entre sí. Entre estas prácticas se incluyen, entre otras, la acupuntura, la quiropráctica, el masaje o la homeopatía. Cuando se usan solas se las suele llamar "alternativas". Cuando se usan junto con la medicina convencional, se las suele llamar "complementarias".


La lista de lo que se considera medicina complementaria y alternativa cambia continuamente, ya que una vez se comprueba que una terapia determinada es eficaz e inocua, esta debe incorporarse al tratamiento convencional de la salud, dejando de ser alternativa, al igual que cuando surgen enfoques nuevos para la atención sanitaria. Desde los años noventa se ha promovido la evaluación de estas modalidades de tratamiento con métodos objetivos o científicos, con un resultado extremadamente pobre, pues ninguna de ellas ha conseguido probar su efectividad.


Otros procedimientos se basan en argumentos místicos, tanto de las religiones orientales como de las occidentales. Diagnósticos o tratamientos que serían calificados de mala praxis y sancionados en muchos países si fueran ejecutados por un médico, en otros lugares pasan inadvertidos al ser aplicados por un practicante no titulado.

 

Medicina alternativa

 

Una tienda de productos homeopáticos puede parecer como una farmacia de medicinas científicas. La diferencia no está en su apariencia, sino en su fundamento y eficacia.
La comunidad científica es crítica con la medicina alternativa por realizar afirmaciones desacreditadas o no comprobadas.
Las medicinas y prácticas alternativas pueden ser peligrosas o usar ingredientes tóxicos como la solución mineral maestra o los productos ayurvédicos.
Medicina alternativa es toda práctica que afirma tener los efectos sanadores de la medicina pero que no está apoyada por evidencia obtenida mediante el método científico, por lo que su efectividad no ha sido probada más allá del efecto placebo. Consiste en una amplio rango de prácticas, productos y «terapias». En esta denominación se incluyen prácticas pseudomédicas nuevas y tradicionales como homeopatía, naturopatía, quiropraxia, curación energética, varias formas de acupuntura, medicina tradicional china, medicina ayurvédica, curación divina, junto a otros tratamientos que no son parte de la medicina científica.

 

La medicina complementaria es medicina alternativa empleada junto a la medicina basada en la evidencia bajo la creencia, no probada por métodos científicos, que "complementa" el tratamiento. MAC (o CAM en inglés) es la abreviación para medicina alternativa y complementaria. La medicina integrativa es la combinación de prácticas y métodos de la medicina alternativa con la medicina científica.

 

Aunque la idea popular es que estas técnicas son más inocuas que las de la medicina convencional, pueden presentar diversos riesgos para la salud, como la ingestión de sustancias que pueden originar interacciones e incluso toxicidad, manipulaciones sobre el cuerpo que pueden causar lesiones, no acudir a un médico titulado, o el retraso en empezar el tratamiento convencional adecuado o su abandono. Un ejemplo son los movimientos antivacunas, que en diciembre de 2014 provocaron el inico de un virulento brote de sarampión en Disneylandia (Estados Unidos) y la muerte de un niño enfermo de difteria en Cataluña (España), en junio de 2015.

 

Los diagnósticos y tratamientos de la medicina alternativa no son incluidos usualmente en las licenciaturas de las Facultades de Medicina ni usados en la práctica médica, pues en lugar de ello se utilizan tratamientos cuya eficacia y seguridad han sido probadas científicamente. Las terapias alternativas carecen de validez científica y sus afirmaciones no han sido demostradas o se han demostrado erradas. La medicina alternativa usualmente se basa en la religión, la tradición, la superstición, la creencia en energías sobrenaturales, pseudociencia, errores de razonamiento, propaganda o fraude. La regulación y autorización de la medicina alternativa y sus practicantes varían de país en país y de estado en estado. No existe una regulación global en ningún país occidental, si bien algunos han regulado aspectos parciales. Actualmente, muy distintos tipos de personas actúan en el ámbito de las terapias alternativas, con diferentes niveles de formación, de las cuales un importante número no son médicos, ni poseen ningún tipo de titulación oficial en ciencias de la salud.

La comunidad científica ha criticado a la medicina alternativa de basarse en afirmaciones engañosas, quackery, pseudociencia, anticiencia, fraude o una metodología científica defectuosa. Se ha advertido de promover la alternativa medicina como peligroso y no ético. La experimentación, cuando la hay, en la medicina alternativa es considerada como un desperdicio de los recursos dedicados a la investigación médica. Incluso se ha criticado la terminología empleada, pues "realmente no existe tal cosa como medicina alternativa, solo hay medicina que funciona y medicina que no" o "¿Puede existir alguna 'alternativa' razonable [a la medicina basada en la evidencia]?".  Una revisión de su literatura revela que está repleta de prácticas pseudocientíficas, ineficaces, poco éticas y potencialmente peligrosas, algunas contradictorias entre sí, sin ninguna base real y que incluso contradicen los conocimientos científicos actuales.

 

Definición y tipos

 

La expresión medicina alternativa no tiene una definición única universalmente aceptada, debido al amplio número de prácticas que engloba y la imprecisión de sus límites. La gran heterogeneidad de las técnicas dificulta delimitar su alcance y no resulta fácil su enumeración exhaustiva. Las distintas terapias y prácticas varían entre países y entre regiones.

Estas prácticas engloban, entre otras, la acupuntura, la quiropráctica, el masaje o la homeopatía. Cuando se usan solas se las suele llamar "alternativas". Cuando se usan junto con la medicina convencional, se las suele llamar "complementarias". La lista de lo que se considera medicina complementaria y alternativa cambia continuamente, ya que una vez se comprueba que una terapia determinada es eficaz e inocua, ésta debe incorporarse al tratamiento convencional de la salud, dejando de ser alternativa, al igual que cuando surgen enfoques nuevos para la atención sanitaria. Desde los años noventa se ha promovido la evaluación de estas modalidades de tratamiento con métodos objetivos o científicos, con un resultado extremadamente pobre.

 

Las terapias alternativas se basan en la consideración de la persona como un todo (enfoque holístico), en interacción continua y cambio con el entorno, integrando aspectos físicos, genéticos, mentales, emocionales, espirituales, medioambientales y sociales. No obstante, actualmente en la atención sanitaria convencional también es clave el enfoque biopsicosocial.

Los usos y prácticas considerados "alternativos" tienen orígenes y principios filosóficos muy diferentes y frecuentemente incompatibles entre sí. Se vienen utilizando desde hace miles de años, y sus practicantes han contribuido enormemente a la salud humana, principalmente en la atención primaria de salud al nivel de la comunidad. Sólo una parte de estas técnicas tiene influencia directa sobre la salud y el objetivo del resto es el bienestar del usuario. A partir del decenio de 1990, se ha producido un resurgimiento de su empleo en muchos países desarrollados y en vías de desarrollo.

 

La evidencia científica disponible sobre su eficacia es muy escasa. No obstante, esta ausencia de demostración de su eficacia no es siempre sinónimo de ineficacia. Muchos pacientes refieren cierta percepción de mejoría de los síntomas, de su bienestar o de su calidad de vida, sin bien por lo general no se dispone de estudios que permitan determinar si esta mejoría es debida al al tratamiento o a un efecto placebo.

Otros procedimientos se basan en argumentos místicos, tanto de las religiones orientales como de las occidentales. Diagnósticos o tratamientos que serían calificados de mala praxis y sancionados en muchos países si fueran ejecutados por un médico, en otros lugares pasan inadvertidos al ser aplicados por un practicante no titulado.

Diferencias entre medicina complementaria, alternativa, tradicional e integrativa
La medicina complementaria se utiliza conjuntamente con la medicina convencional. Un ejemplo de terapia complementaria es el uso de aromaterapia para ayudar a mitigar la falta de comodidad del paciente después de la cirugía.


La medicina alternativa se utiliza en lugar de la medicina convencional. Un ejemplo de una terapia alternativa es el empleo de una dieta especial para el tratamiento del cáncer en lugar de la cirugía, la radiación o la quimioterapia recomendados por un médico convencional.


La medicina tradicional abarca una serie de terapias y prácticas que difieren mucho de un país a otro y de una región a otra. Según la NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine o Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria, en español), la práctican personas que tienen títulos de MD (doctor en medicina) o DO (doctor en osteopatía), así como otros profesionales de la salud, como el fisioterapeuta, los psicólogos, terapeutas ocupacionales, paramédicos, podólogos, logopedas, opticos-optometristas, farmaceuticos, Odontologos, Dietistas-nutricionistas y enfermeros titulados.


La medicina integrativa, según la definición de NCCAM, combina terapias médicas formales y terapias de la medicina complementaria y alternativa para las que existen evidencias científicas de alta calidad sobre su seguridad y eficacia.

 

Los practicantes de medicinas alternativas suelen referirse a la medicina convencional con términos a veces despectivos entre los que se incluyen:
medicina alopática (nombre creado por los homeópatas);
medicina científica;
medicina formal;
medicina occidental;
medicina ordinaria;
medicina ortodoxa.

Principales tipos de medicina complementaria y alternativa, tradicional e integrativa

El NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine — Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria) de los Estados Unidos clasifica las terapias de la medicina complementaria y alternativa en cinco categorías o dominios:
Sistemas médicos alternativos
Enfoque sobre la mente y el cuerpo


Terapias biológicas


Métodos de manipulación y basados en el cuerpo
Terapias sobre la base de la «energía»

 

Sistemas médicos alternativos

 

Los sistemas médicos alternativos se construyen en torno a sistemas completos de teoría y práctica. A menudo, estos sistemas han evolucionado de manera separada del enfoque médico convencional. Ejemplos de sistemas médicos alternativos occidentales son la naturopatía y la medicina naturista. En menor medida, dado su carácter pseudocientífico, se podría también citar la homeopatía.

 

La homeopatía busca estimular la capacidad del cuerpo de curarse a sí mismo, a través del empleo de dosis muy pequeñas de sustancias altamente diluidas. La medicina naturista basa su terapéutica en el apoyo a la tendencia espontánea a la curación y la higiene, a través de un modo de vida saludable. La naturopatía pretende estimular la capacidad de autocuración del organismo, mediante modificaciones en la nutrición y el estilo de vida.

 

Ejemplos de sistemas que se han formulado en culturas no occidentales abarcan la medicina china tradicional y una de sus técnicas, la acupuntura, que estimula puntos anatómicos del cuerpo. Otro ejemplo es el ayurveda, originado en la India, cuyo objetivo es integrar cuerpo, mente y espíritu para prevenir y tratar las enfermedades.

Enfoque sobre la mente y el cuerpo

 

La medicina de la mente y el cuerpo utiliza una variedad de técnicas diseñadas con el fin de afianzar la capacidad de la mente para afectar la función y los síntomas corporales. Algunas técnicas que se consideraron medicina complementaria y alternativa anteriormente se han formalizado (por ejemplo, grupos de apoyo a pacientes y terapia cognitiva y conductual). Otras técnicas para la mente y el cuerpo aún se consideran medicina complementaria y alternativa, incluida la meditación, la oración, la curación mental y las terapias que emplean soluciones creativas como el arte (arteterapia), la música (musicoterapia) o la danza.

Otras prácticas que pueden incluirse en este grupo son el yoga, la kinesiología, la hipnoterapia y la sofronización.

 

Terapias biológicas

 

Las prácticas biológicas utilizan sustancias presentes en la naturaleza, empleadas por su sabor, aroma o posibles propiedades terapéuticas, tales como hierbas, hojas, flores, cortezas de árboles, semillas, frutas, tallos y raíces, alimentos y vitaminas. Engloban la fitoterapia, la terapia nutricional alternativa y los tratamientos con suplementos nutricionales y vitaminas. Algunas de estas técnicas incluyen el uso de suplementos dietéticos, productos de herboristería y otros productos denominados "naturales", en su mayoría no probados desde el punto de vista científico (por ejemplo, el uso de cartílago de tiburón en el tratamiento del cáncer).

Algunos usos de los suplementos dietéticos forman parte de la medicina convencional.15 Por ejemplo, los científicos han descubierto que el ácido fólico previene ciertos defectos congénitos en el feto durante el embarazo y un régimen de vitaminas y zinc puede retardar el avance de una enfermedad ocular denominada degeneración macular asociada a la edad.

La nutrición y dietética, tal y como se enseña en las universidades, es ejercida por profesionales titulados y competentes, y forma parte de la medicina convencional.Sin embargo, diversas técnicas y protocolos que no se situan dentro de la evidencia científica, como la dieta alcalina o la dieta para curar el cancer, pertenecen al campo de las terapias alternativas.

 

Métodos de manipulación y basados en el cuerpo

 

Estas prácticas se basan en la teoría de que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente de forma integrada, por lo que los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento en otras partes del cuerpo.

Los métodos de manipulación (terapias manipulativas o de manipulación) y basados en el cuerpo en la medicina complementaria y alternativa hacen énfasis en la manipulación o en el movimiento de una o más partes del cuerpo. Algunos ejemplos incluyen quiropráctica, osteopatía y masaje, aunque cabe destacar que muchas de las terapias que se engloban en estos 3 términos también son práctica común y disciplinas competenciales de una profesión sanitaria, científica, reglada y convencional como la fisioterapia así como de la medicina manual u osteopática (realizada por médicos D.O.), por lo que hay que diferenciar claramente si estas terapias las aplica un fisioterapeuta/médico o un profano, masajista, quiromasajista, componedor o sanador: en el primer caso estaríamos hablando de medicina convencional o científica y en los otros de medicina alternativa.

Otras prácticas que se incluyen en esta clasificación son el drenaje linfático, la reflexología, el shiatsu, el sotai y la aromaterapia.

 

Terapias sobre la base de la «energía»

 

Las terapias sobre la base de alguna clase de «energía» hipotética son uno de los cinco tipos de medicina complementaria y alternativa según la NCCAM. Se trata de una de las áreas de la medicina complementaria que más controversia provoca, ya que su eficacia no ha sido demostrada más allá del efecto placebo. El NCCAM las divide en terapias de biocampo cuando la energía interviniente es la propia del cuerpo y terapias bioelectromagnéticas cuando se utiliza un equipo o implemento externo capaz de producir energía, como el Tens u otros que generan impulsos eléctricos, magnéticos o electromagnéticos, entre otros.

 

Las denominadas terapias del biocampo pretenden afectar a los campos de energía que supuestamente rodean y penetran el cuerpo humano ( cuya existencia aún no ha sido probada científicamente) mediante la aplicación de presión o la colocación de las manos en o a través de estos campos. Entre ellas figuran el Qi-Gong (o Chi-kung); el reiki, cuyo objetivo es curar el espíritu y, como consecuencia, el cuerpo; la terapia floral, a través de la intervención energética de las esencias; y el "toque terapéutico" mediante el cual los profesionales pasan sus manos sobre una persona para utilizar su propia energía que se percibe como sanadora, para identificar los desequilibrios de energía y promover su salud.

Las terapias bioelectromagnéticas, también llamadas terapias biomagnéticas o con campos magnéticos, se fundamentan en el uso no convencional de campos electromagnéticos, que son líneas invisibles de fuerza que rodean todos los dispositivos eléctricos, tales como dispositivos electromagnéticos, imanes, etc.

Ejemplos de terapias basadas sobre la «energía» son el , el reiki, la terapia floral, la terapia biomagnética o con campos magnéticos.

 

Regulación de las medicinas alternativas

 

Las distintas jurisdicciones difieren acerca de qué ramas de esta práctica alternativa son legales, cuáles están reguladas y cuáles (si las hay) son prestadas por el servicio sanitario gubernamental o financiadas por el Estado.

Cierto número de partidarios de la medicina alternativa no están de acuerdo con las restricciones de las agencias gubernamentales que regulan los tratamientos médicos ―como la FDA (Food and Drug Administration: Administración de Alimentos y Medicamentos) estadounidense― y la adherencia de estas a los métodos de evaluación experimentales. Afirman que esto impide a los que buscan dar tratamientos y propuestas útiles y eficaces al público, y denuncian que sus contribuciones y descubrimientos son injustamente desestimados, pasados por alto o suprimidos. Los proveedores de medicina alternativa suelen argüir que el fraude en los tratamientos debe abordarse adecuadamente cuando se produzca.

 

Uso contemporáneo de las medicinas alternativas

Edzard Ernst escribió en el Medical Journal of Australia que «

cerca de la mitad de la población de los países desarrollados usa medicina complementaria y alternativa» (Ernst 2003), si bien cabe poner en duda lo que los encuestados entendían por «medicina complementaria y alternativa». Una encuesta (Barnes et al 2004) publicada en mayo de 2004 por el NCCAM estadounidense concluía que en 2002 el 36 % de los estadounidenses había usado algún tipo de «terapia alternativa» en los 12 meses anteriores, donde se incluía como tal hasta la práctica del yoga, la meditación, tratamientos herbales e incluso la dieta Atkins. Si la oración era considerada como terapia alternativa, entonces la cifra subía hasta el 62.1 %. Otro estudio de Astin et al (1998) sugiere una cifra parecida del 40 %. Una encuesta telefónica británica hecha por la BBC entre 1209 adultos en 1998 mostraba que cerca del 20 % de los adultos británicos había usado la medicina alternativa en los 12 meses anteriores (Ernst & White 1999), de nuevo con dudas sobre qué entendían los encuestados por «medicina alternativa».

 

El uso de la medicina alternativa parece ir en aumento. Eisenburg et al llevaron a cabo un estudio en 1998 que mostró que el uso de la medicina alternativa había subido desde el 33.8 % en 1990 hasta el 42.1 % en 1997. En el Reino Unido, un informe de 2000 ordenado por la Cámara de los Lores sugería que «los datos de los que se dispone parecen apoyar la idea de que el uso de la medicina complementaria y alternativa en el Reino Unido es alto y está en aumento», parte de lo cual es explicado por el crecimiento de la población inmigrante extraeuropea que mantiene la utilización de dichas técnicas.

 

Características de los profesionales de las terapias alternativas

 

Si bien en rigor semántico el ejercicio de la Medicina por personas sin de título de médico se considera curanderismo, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), actualmente muy distintos tipos de personas ejercen en el ámbito de las terapias alternativas, con diferentes niveles de formación.

 

No existe una regulación global en ningún país occidental. En algunos países de la Unión Europea, estas técnicas son aplicadas principalmente por médicos, mientras que en otros, fundamentalmente los nórdicos, se autoriza hacerlo a no médicos. En Estados Unidos, sólo se permite a médicos con autorización; no cumplir este requisito constituye un delito.

Existe un número importante de profesionales que sin ser médicos, ni poseer ningún tipo de titulación oficial en ciencias de la salud, su actividad se dirige a la prevención de enfermedades o a la mejora de la salud, tales como personas que han seguido formación en escuelas no oficiales, vendedores de herboristería o de productos utilizados para las medicinas no convencionales (que habitualmente se adentran en dar consejos terapéuticos) e incluso personas que se atribuyen a sí mismas poderes personales o que aplican productos o técnicas instrumentales (sanadores).

 

En general, se proporciona formación sobre terapias alternativas en todos los países, pero su grado de oficialidad varía mucho: unos tienen especialidades para médicos o programas postgrado en la Universidad (Alemania, Italia) y en otros la formación se realiza en institutos privados o escuelas (Suecia, Canadá). En otros, como es el caso de España, no se ha desarrollado ninguna titulación de formación profesional ni cualificación profesional en la familia profesional de Sanidad, pese a lo cual universidades, centros privados, sociedades, etc. facilitan formación para profesionales sanitarios y no sanitarios.

 

En 2013, Portugal reguló el ejercicio profesional de la acupuntura, la fitoterapia, la homeopatía, la Medicina china tradicional, la naturopatía, la osteopatía y la quiropráctica.

En tres investigaciones separadas, en las que se encuestaron las 125 escuelas que ofrecían un título en medicina, las 19 que ofrecían uno en osteopatía y las 585 escuelas de enfermería de los Estados Unidos, se halló que el 60 % de las escuelas que ofrecían un título en medicina, el 95 % de las que ofrecían uno de osteópata y el 84.8 % de las de enfermería enseñaban también medicina alternativa (Wetzel et al 1998, Saxon et al 2004, Fenton & Morris 2003).

 

En el Reino Unido ninguna escuela médica ofrece cursos que enseñen la práctica clínica de la medicina alternativa. Sin embargo, ésta se imparte en varias escuelas como parte del plan de estudios. Esta enseñanza está mayoritariamente basada en la teoría y la comprensión de la medicina alternativa, haciendo énfasis en la capacidad de comunicarse con especialistas en medicina alternativa. Para conseguir aptitud en la práctica clínica de la medicina alternativa, deben obtenerse títulos de sociedades médicas particulares, donde el estudiante debe haberse graduado y ser un médico cualificado. La Sociedad Médica Británica de Acupuntura, que ofrece certificados médicos en acupuntura a los licenciados, es un ejemplo.

 

Apoyos a la medicina alternativa

 

Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que las terapias alternativas suelen proporcionar al público servicios no disponibles en la medicina convencional. Este argumento cubre diversas áreas:
la participación activa del paciente,
métodos alternativos para el manejo del dolor,
métodos terapéuticos que apoyan el modelo biopsicosocial de la salud,
remedios para preocupaciones sanitarias específicas,
servicios de reducción de estrés,
otros servicios sanitarios preventivos que no son típicamente parte de la medicina convencional,
cuidados paliativos de la medicina complementaria, que son practicados por centros oncológicos tan mundialmente renombrados como el Memorial Sloan-Kettering (véase Vickers 2004).

 

Eficacia de la medicina alternativa

 

Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que los diversos métodos alternativos son eficaces en el tratamiento de un amplio rango de dolencias leves y graves, y argumentan que trabajos de investigación recientemente publicados (como Michalsen 2003, Gonsalkorale 2003 y Berga 2003) demuestran la eficacia de tratamientos alternativos específicos. Afirman que una búsqueda en PubMed halló cerca de 370 000 artículos de investigación clasificados como medicina alternativa publicados en revistas reconocidas por Medline desde 1966 en la base de datos de la National Library of Medicine (tales como Kleijnen 1991, Linde 1997, Michalsen 2003, Gonsalkorale 2003 y 2003).

Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que ésta puede proporcionar beneficios a la salud mediante la participación activa del paciente, ofreciendo más opciones al público, incluidos tratamientos que simplemente no están disponibles en la medicina convencional.

 

La mayoría de los estadounidenses que consultan a terapeutas alternativos recibirían con entusiasmo la posibilidad de consultar a un médico bien entrenado en la medicina tradicional que tenga también una mentalidad abierta y buen conocimiento de los mecanismos de curación innatos del cuerpo, de la influencia de los hábitos de vida sobre la salud y de los usos apropiados de los complementos dietéticos, hierbas y otras formas de tratamiento, desde la manipulación osteopática hasta la medicina china y ayurvédica. En otras palabras, quieren ayuda competente para moverse por el confuso laberinto de opciones terapéuticas disponibles en la actualidad, especialmente en aquellos casos en los que los enfoques convencionales son relativamente ineficaces o perjudiciales.

Weil Snyderman, 2002

 

Aunque los partidarios de la medicina alternativa reconocen que el efecto placebo puede jugar un papel en el beneficio que proporcionan las terapias alternativas, hay que destacar que el efecto placebo también influye en la medicina convencional. Por tanto señalan que esto no disminuye su validez. Los escépticos afirman que esta declaración es un reconocimiento de la ineficacia de los tratamientos alternativos. Un antibiótico o una vacuna es eficaz sin necesidad de efecto placebo y se puede administrar sin que el paciente lo sepa y sin que sea administrada por un sanador. La llamada medicina alternativa no tiene nada semejante que ofrecer.

Menor riesgo cuando se usa como complemento de la medicina convencional

 

Una importante objeción a la medicina alternativa es que se practica en lugar de los tratamientos médicos convencionales. Siempre que los tratamientos alternativos se usen junto con los tratamientos médicos convencionales, la mayoría de los médicos hallan la mayor parte de la medicina complementaria aceptable (Vickers 2004). En consonancia con estudios previos, el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) estadounidense informó recientemente que la mayoría (54.9 %) de los estadounidenses usaban la medicina alternativa en conjunción con la convencional.

 

Los pacientes deben sin embargo informar siempre a sus médicos de que están usando medicina alternativa. Algunos paciente no lo hacen temiendo que esto dañe la relación con su médico. No obstante algunos tratamientos alternativos pueden interferir con los tratamientos tradicionales. Un ejemplo es la combinación de quimioterapia y la toma de altas dosis de vitamina C, que puede dañar gravemente los riñones.

El problema de la interferencia entre la medicina alternativa y la convencional se minimiza cuando solo se recurre a la primera tras agotar todas las posibilidades de la segunda. Muchos pacientes creen que la medicina alternativa puede ayudar a sobrellevar enfermedades crónicas para las que la medicina convencional no ofrece cura sino solo cuidados paliativos. Se está haciendo más común que el propio médico sugiera a sus pacientes alternativas cuando no puede ofrecer un tratamiento.

 

Evidencia científica

 

Un aspecto positivo de muchas de estas terapias alternativas, independientemente de los resultados encontrados en estudios objetivos, es el alto grado de satisfacción manifestado en general por sus usuarios, así como el bajo nivel de riesgo que suele representar su forma de uso habitual. No obstante, existen riesgos de daños y eventos adversos, a veces graves, dependiendo del producto utilizado o de la propia técnica o procedimiento (invasividad), su utilización inadecuada, la falta de preparación de los terapeutas o el retraso en acudir a un médico profesional para recibir el tratamiento convencional adecuado.

La escasa evidencia científica disponible sobre su efectividad hace necesaria una actitud de cautela a la hora de utilizar las terapias alternativas.

Algunas de las terapias que más se han estudiado para buscar una evidencia científica son la acupuntura, la homeopatía y las terapias físicas y manuales.

 

Acupuntura

 

Es una terapia de uso muy extendido y aceptado para tratar una extensa serie de patologías, muchas de ellas asociadas con el dolor.

Existen evidencias que sugieren que resulta efectiva en el control de las náuseas y vómitos producidos por la quimioterapia y postoperatorios, así como para aliviar el dolor dental tras las intervenciones.

Podría tener utilidad para pacientes con ataques de migraña y los que padecen cefalea frecuente de tipo tensional episódica o crónica.

En el dolor lumbar crónico inespecífico, puede ser útil como complemento de otros tratamientos convencionales.

Para otras patologías, la evidencia disponible es aún insuficiente, si bien resulta prometedora en algunas como la fibromialgia, la artritis de rodilla, la epicondilitis, el insomnio, el dolor de espalda y las alteraciones de la articulación temporomandibular.

En lo que respecta a los riesgos, los estudios realizados demuestran que es un tratamiento relativamente seguro, cuyos efectos adversos son menores y limitados, tales como dolor, inflamación, hematoma o sangrado en el lugar de la inyección.

 

Homeopatía

 

Esta técnica ha empezado a ser evaluada con criterios de medicina basada en la evidencia en los últimos años, por lo que su evaluación científica está en sus inicios.

En general, los resultados de los ensayos clínicos son muy contradictorios y las conclusiones de las revisiones realizadas son que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta.

Respecto a los posibles efectos adversos, los medicamentos homeopáticos, en diluciones extremadamente altas, se consideran seguros si son utilizados bajo la supervisión de profesionales.

 

Terapias físicas y manuales

 

Actualmente, la investigación científica en estas técnicas es muy escasa, por lo que es preciso realizar más investigaciones.

No obstante, se considera que la manipulación espinal osteopática en pacientes con dolor lumbar inespecífico agudo o crónico puede ser beneficiosa. La terapia manual, incluida la manipulación espina, podría ser empleada en el manejo temprano del dolor de espalda persistente inespecífico.

Respecto a su seguridad, el riesgo del tratamiento osteopático parece ser bajo, si bien se han documentado efectos adversos como consecuencia de la manipulación espinal.


Críticas a la medicina alternativa

Debido al amplio rango de terapias que se

consideran dentro de la «medicina alternativa», pocas críticas se aplican a todas en conjunto. El último trabajo científico serio al respecto que puede citarse es el de Edzard Ernst "Un científico en el País de las maravillas", A Scientist in Wonderland. A Memoir of Searching for Truth and Finding Trouble (2015), cuyo equipo de la cátedra de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter ha publicado desde 1993 más de 350 trabajos sobre esta materia sufriendo todo tipo de presiones y censuras. Las críticas dirigidas a terapias específicas de la medicina alternativa van desde las bastante leves (el tratamiento convencional es más efectivo en un área particular) hasta la incompatibilidad con las leyes de la física y de la química (por ejemplo, en la homeopatía).

Los partidarios de las diferentes formas de medicina alternativa rechazan las críticas por estar supuestamente basadas en prejuicios, intereses económicos o ignorancia. Los opositores a muchas formas de medicina alternativa rechazan buena parte de las «pruebas» a favor por no cumplir las condiciones requeridas por la medicina científica, y la ciencia en general, como los experimentos de doble ciego, por ejemplo.

 

Ineficacia de las medicinas alternativas

 

La ineficacia de algunos de estos procedimientos ha sido demostrada por ensayos clínicos rigurosos en repetidas ocasiones, algunos desde hace más de un siglo y en otras ocasiones por estudiantes de 11 años como trabajo de ciencias

El daño potencial por aplicar estas prácticas siempre está presente, a causa del retraso que se origina en aplicar el medicamento convencional que realmente podría aliviar o curar al paciente, lo que ―en el caso de una dolencia progresiva― podría incluso resultar fatal a medio o largo plazo. Este es un factor que rara vez se toma en cuenta por quienes prescriben o toleran estos procedimientos «terapéuticos».

 

Cualquier práctica de medicina alternativa dejaría de serlo si su eficacia quedara contrastada experimentalmente de manera científica, por lo que la distinción depende de los estudios disponibles hasta el momento. No existen por tanto dos tipos de medicina; solo se puede considerar como medicina a la que prueba sus fundamentos y eficacia, aunque sea de modo parcial. Sin embargo, es usual que quienes se dediquen al curanderismo no consulten la literatura científica (presentada en revistas médicas, con control de los pares [otros médicos investigadores]), proponiendo como novedoso algo que ya ha sido desechado hace mucho tiempo como inefectivo o incluso dañino.

La ciencia actual sigue estudiando la eficacia y aplicación de estas medicinas, por lo que existe una necesaria cautela a la hora de admitir la eficacia general de estas medicinas.

 

Falta de ensayos adecuados

 

A pesar del gran número de estudios sobre terapias alternativas, los críticos sostienen que no hay estadísticas sobre exactamente cuántos de estos estudios fueron experimentos controlados, de doble ciego y arbitrados o cuántos produjeron resultados a favor de la medicina alternativa o de partes de la misma. Sostienen que muchas formas de medicina alternativa son rechazadas por la medicina convencional porque la eficacia de los tratamientos no ha sido demostrada mediante ensayos aleatorios controlados de doble ciego. Algunos escépticos de las prácticas alternativas señalan que una persona puede atribuir alivio sintomático a una terapia por lo demás ineficaz debido a la recuperación natural de la enfermedad o a la naturaleza clínica de ésta, al efecto placebo o a la posibilidad de que en realidad nunca tuviera originalmente la enfermedad.

 

Problemas con ensayos y estudios conocidos

 

Los críticos sostienen que la predisposición del observador y su pobre diseño (no es habitual el uso del doble ciego en estos ensayos) invalidan los resultados de muchos estudios llevados a cabo por promotores de la medicina alternativa.

 

Aunque una revisión de la eficacia de ciertas técnicas médicas alternativas para el tratamiento del cáncer (Vickers 2004) halló que está demostrado que la mayoría de estos tratamientos no funcionan, señaló que varios estudios encontraron pruebas de que el tratamiento psicosocial de los pacientes por parte de psicólogos está relacionado con una mayor posibilidad de supervivencia (aunque comenta que estos resultados no se han reproducido consistentemente). La misma revisión, a pesar de advertir específicamente que «las terapias complementarias para los síntomas relacionados con el cáncer no forman parte de esta revisión», citaba estudios que indicaban que varias terapias complementarias pueden proporcionar beneficios como, por ejemplo, reducir el dolor y mejorar el estado de ánimo de los pacientes.

 

Algunos arguyen que se realiza menos investigación sobre la medicina alternativa porque muchas de sus técnicas no pueden ser patentadas, y por tanto hay poco incentivo económico para estudiarlas.

 

La investigación farmacéutica, por el contrario, puede ser muy lucrativa, lo que da como resultado la financiación de ensayos por parte de compañías farmacéuticas. Mucha gente, incluyendo profesionales de la medicina convencional y alternativa, sostienen que esta financiación ha llevado a la corrupción del proceso científico para aprobar el uso de fármacos, y que trabajos escritos por terceros han aparecido en importantes revistas médicas arbitradas (Flanagin et al 1998, Larkin 1999). Incrementar la financiación de la investigación de técnicas médicas alternativas era el propósito del NCCAM (National Center for Complementary and Alternative Medicine: Centro Nacional para Medicinas Complementarias y Alternativas). Desde 1991, el NCCAM y su predecesor (la Office of Alternative Medicine), han gastado más de 200 millones de dólares en estos estudios. En Alemania, la Comisión E ―división independiente de la Agencia Federal Alemana de Salud― ha estudiado muchos remedios herbales para determinar su eficacia.

 

Problemas de regulación

 

Los críticos afirman que algunas ramas de la medicina alternativa no están a menudo adecuadamente reguladas en algunos países en cuanto a identificar quiénes las ejercen o saber qué formación o experiencia deben poseer. Los críticos arguyen que la regulación gubernamental de una terapia alternativa concreta no exige que dicha terapia sea eficaz.

 

Riesgos para la salud

 

Aunque todas estas técnicas se suelen considerar más inocuas que las de la medicina convencional, pueden presentar riesgos.

Los críticos sostienen que «las terapias dudosas pueden provocar la muerte, heridas graves, sufrimiento innecesario y desfiguraciones» y que algunas personas han sido heridas o han muerto directamente por causa de diversas prácticas o indirectamente por diagnósticos erróneos o por la subsiguiente elusión de la medicina convencional que ellos creen verdaderamente eficaz.

 

Los críticos de la medicina alternativa están de acuerdo con sus partidarios en que la gente debe ser libre de elegir qué método de asistencia sanitaria desean, pero estipulan que debe ser informada sobre la seguridad y eficacia del método que elijan. La gente que elige la medicina alternativa puede pensar que están escogiendo una medicina segura y eficaz cuando puede que solo obtengan remedios de curandero.

A continuación, se detallan los principales riesgos para la salud.

Retraso en la búsqueda de tratamiento médico convencional

Los críticos afirma que aquellos que han tenido éxito con una terapia alternativa para una enfermedad leve pueden ser convencidos de su eficacia y persuadidos para extrapolar dicho éxito a alguna otra terapia alternativa para una enfermedad más seria y potencialmente fatal. Por esta razón, sostienen que las terapias que confían en el efecto placebo para definir su éxito son muy peligrosas.

 

En la lista de famosos que fallecieron a causa de demorar su tratamiento médico al darle prioridad a programas de tratamiento alternativo se encuentran personalidades como:
Peter Sellers (1925-1980), actor británico.
Steve McQueen (1930-1980), actor estadounidense.
Bob Marley (1945-1981), músico jamaicano.
Amparo Ochoa (1946-1994), cantante mexicana.
Steve Jobs (1955-2011), ingeniero estadounidense, cofundador de Apple Inc.
Rita Guerrero (1964-2011), artista mexicana.

 

Oposición a la vacunación

 

Muchas formas de medicina alternativa se basan en filosofías que se oponen a la vacunación y tienen practicantes que manifiestan su oposición. Entre ellas, cabe citar la antroposofía, algunos elementos de la comunidad quiropráctica, algunos homeópatas (especialmente aquellos sin formación médica) y muchos practicantes de la naturopatía o la medicina naturista. Los motivos para esta visión negativa de la vacunación son complicados y se basan, al menos en parte, en las primitivas filosofías que dan fundamento a estos grupos.

 

Consumo de productos a base de plantas

 

El consumo de plantas medicinales ha ido en aumento en los últimos años en todo el mundo y es frecuente su empleo en combinación con medicamentos prescritos por los médicos. Está extendida la falsa creencia de que los productos a base de plantas son inocuos e incluso ventajosos por su supuesto carácter "natural", un razonamiento poco compatible con el hecho de que su efecto terapéutico se atribuya a su contenido en principios activos con actividad farmacológica. Esta falsa percepción se basa en la tradición de su uso en lugar de en estudios sistemáticos que evalúen su seguridad, que por lo general no existen. Sin estos estudios, únicamente pueden ser detectados aquellos riesgos evidentes, muy frecuentes y de ocurrencia inmediata. Tóxicos y venenos, como pueden ser la cicuta, el cianuro, las toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión, son productos tan naturales como la miel de abeja.

Muchos preparados naturales utilizados en la medicina natural, como la fitoterapia, contienen el mismo principio activo o fármaco que los usados en la medicina convencional. Por ejemplo, la mayor parte de los medicamentos que se han venido empleando en el campo de la oncología han sido obtenidos de la naturaleza, a partir de bacterias, hongos, plantas, minerales o, incluso, animales.

 

Como cualquier medicamento, las plantas pueden provocar reacciones adversas, intoxicación por sobredosis o interacciones perniciosas con otras sustancias. Se han descrito interacciones de relevancia clínica entre plantas y medicamentos, por lo que resulta imprescindible comunicar al médico el consumo de preparados naturales. Asimismo, se han notificado en los productos a base de plantas medicinales problemas de confusión entre unas plantas y otras, además de contaminación con pesticidas, metales pesados y medicamentos. Es necesario el mismo control médico estricto con las plantas medicinales que con los medicamentos de síntesis.

 

En muchos países, existe una gran preocupación entre las autoridades sanitarias respecto al uso racional y seguro de los productos a base de plantas medicinales. Esto se debe a que las normativas y los registros no están bien desarrollados, por lo que no se puede asegurar la calidad ni la seguridad de esos productos. En 2012, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) publicó un compendio de especies vegetales que contienen sustancias de posible riesgo o preocupación para la salud humana cuando son utilizadas en alimentos o complementos alimenticios, que actualiza un listado previo de abril de 2009.

 

Existen importantes problemas en la estandarización de los principios activos. No se sabe en qué proporción una sustancia activa u otras contenidas en la planta son las responsables de los efectos, incluso cuando se intenta asegurar el contenido mínimo o máximo de una sustancia determinada. Como ejemplo, citar que después de estandarizar los preparados de hipérico (también conocido como hierba de San Juan) en función de su contenido en hipericina y de haber realizado ensayos clínicos con ese producto, la responsable del efecto antidepresivo del hipérico ha resultado ser otra sustancia, la hiperforina, a la que se atribuye mayor potencia como inhibidora de la recaptación de serotonina.

 

Otro inconveniente radica en la gran variabilidad de contenido en principio activo (la cual no es posible controlar) y que se repite con múltiples principios activos. Entre ellos, es especialmente importante el caso de los estrógenos. Existe un gran esfuerzo investigador sobre las dosis apropiadas de estrógenos, sus posibles efectos adversos sobre la salud y otros muchos aspectos. Sin embargo, el rasero que se aplica a los fitoestrógenos contenidos en la soja es distinto. Se sabe que la eficacia de los derivados de la soja en los síntomas de la menopausia radica en su actividad estrogénica y sin embargo se acepta su eficacia, sin exigir el mismo nivel de conocimiento sobre sus riesgos que se exige al 17-beta-estradiol a las dosis establecidas en las diversas especialidades farmacéuticas disponibles para esta indicación.

 

Asimismo, se han notificado en los productos a base de plantas medicinales problemas de confusión entre unas plantas y otras, además de contaminación con pesticidas, metales pesados y medicamentos.

Otro problema conocido, que resulta especialmente grave en las hierbas procedentes de la medicina tradicional china, es la adición de fármacos a hierbas medicinales. De 2.609 muestras de medicinas chinas recogidas desde ocho hospitales en Taiwán, el 23,7% contenía fármacos, principalmente cafeína, paracetamol, indometacina, hidroclorotiazida, y prednisolona, antiinflamatorios no esteroideos y benzodiazepinas. Por su gran distribución fuera de Asia, destacan la hierba del milagro, Tung Shueh, y Chuifong Toukuwan. En esta última se ha detectado una gran variedad de fármacos como fenilbutazona, indometacina, hidroclorotiazida, clordiazepoxido, diazepam, corticoesteroides, diclofenaco, ácido mefenámico y dexametasona.

 

La controversia de las vacunas se refiere a una disputa acerca de la moralidad, ética, efectividad o seguridad de la vacunación. La evidencia médica y científica muestra que los beneficios de la prevención del fallecimiento por enfermedades infecciosas compensan los raros efectos adversos de la inmunización. Desde que la vacunación empezó a practicarse a finales del siglo XVIII, sus oponentes han mantenido que las vacunas no funcionan, que son o pueden ser peligrosas, que en su lugar debería hacerse énfasis en la higiene personal, o que las vacunaciones obligatorias violan derechos individuales o principios religiosos. Desde entonces, campañas contra la vacunación han dado como resultado daños innecesarios y muertes en masa.

 

Las vacunas pueden tener efectos secundarios, y el éxito de los programas de inmunización depende de la confianza pública en su seguridad. Las suspicacias respecto a la seguridad de la inmunización frecuentemente siguen el mismo patrón: determinados investigadores sugieren que alguna alteración de la salud es un efecto adverso de la vacunación; se realiza un anuncio prematuro acerca del efecto adverso; el estudio inicial no es reproducido por otros grupos; finalmente, se necesitan varios años para recuperar la confianza pública en la vacuna.

 

Los argumentos religiosos contra la inoculación ya existían incluso antes del trabajo de Edward Jenner; por ejemplo, en un sermón de 1772 titulado "La Peligrosa y Pecaminosa Práctica de la Inoculación", el teólogo inglés Reverendo Edmund Massey argumentaba que las enfermedades son enviadas por Dios para castigar el pecado y que cualquier intento de prevenir la viruela a través de la vacunación es una "operación diabólica". Algunos anti-vacunacionistas aún fundamentan su postura en sus creencias religiosas.

Después del trabajo de Jenner, la vacunación se extendió en el Reino Unido a principios del s. XIX.7 La inoculación, que precedió a la vacunación, fue prohibida en 1840 debido a sus mayores riesgos. Las políticas públicas y las sucesivas campañas de vacunación fomentaron primero la vacunación, y posteriormente, en 1853, la hicieron obligatoria para todos los niños, con penas de prisión en caso de incumplimiento. Esto supuso un cambio significativo en la relación entre el estado británico y sus ciudadanos, y de hecho hubo un rechazo generalizado. Después de que, en 1867, se extendió por ley la obligatoriedad de la vacunación hasta los 14 años, sus oponentes enfocaron sus protestas en el infringimiento de las libertades individuales, y eventualmente en 1898 la ley permitió la objeción de conciencia respecto a la vacunación obligatoria.

 

En el siglo XIX, la ciudad de Leicester en el Reino Unido consiguió un alto nivel de aislamiento en casos de viruela, y una gran reducción en su propagación en comparación con otras regiones. El enfoque de Leicester respecto a la viruela consistió en disminuir las vacunaciones y en cambio invertir más en mejoras sanitarias. El informe de Bigg sobre los procedimientos de salud pública en Leicester, presentados como evidencia ante la Comisión Real, se referían a la erisipela, una infección de los tejidos superficiales frecuente como complicación en cualquier procedimiento quirúrgico.

 

En los EEUU, el presidente Thomas Jefferson se interesó especialmente en la vacunación, junto con el Dr. Waterhouse, facultativo jefe en Boston. Jefferson fomentó el desarrollo de formas de transporte de vacunes a lo largo de los estados del sur, incluyendo medidas para proteger las vacunas del calor, una de las principales causas de la inefectividad de algunas partidas. Los brotes de viruela fueron controlados en la última mitad del siglo XIX, un resultado atribuido a la vacunación por gran parte de la población. Las tasas de vacunación bajaron después de esta disminución en los casos de viruela, y la enfermedad se volvió epidémica de nuevo a finales del siglo XIX.

 

El activismo anti-vacunación, conocido como el movimiento antivacunas, aumentó de nuevo en EEUU al final del siglo XIX. En 1879, después de una visita a Nueva York de William Tebb, un prominente anti-vacunacionista británica, se fundó la Sociedad Anti-Vacunación de América. La Liga Anti-Vacunación Obligatoria de Nueva Inglaterra se formó en 1882, y la Liga Anti-Vacunación de Nueva York en 1885.

John Pitcairn, el adinerado fundador de la Pittsburgh Plate Glass Company (hoy en día PPG Industries), emergió como uno de los principales financiadores y líder del movimiento americano anti-vacunación. El 5 de marzo de 1907, en Harrisburg, Pennsylvania, pronunció un discurso ante el Comité de Salud Pública y Saneamiento de la Asamblea General de Pennsylvania, criticando la vacunación. Posteriormente, Pitcairn también patrocinó la Conferencia Nacional Anti-Vacunación, llevada a cabo en octubre de 1908 en Philadelphia, y que llevó a la creación de la Liga Anti-Vacunación de América. Cuando la Liga se organizó posteriormente ese mes, Pitcairn fue elegido como su primer presidente. El 1 de diciembre de 1911, Pitcairn fue convocado por el gobernador de Pennsylvania, John K. Tener ante la Comisión Estatal de Vacunación de Pennsylvania, y posteriormente presentó un informe detallado oponiéndose firmemente a las conclusiones de la comisión. Pitcairn continuó siendo un firme opositor a la vacunación hasta su muerte en 1916.

 

En noviembre de 1904, en respuesta a años de enfermedad y sanemiento inadecuado y seguida de una campaña pública pobremente promovida llevada a cabo por el renombrado cargo brasileño de salud pública Oswaldo Cruz, ciudadanos y cadetes militares de Rio de Janeiro se levantaron en la Revolta da Vacina. Los disturbios empezaron el día en que la ley de vacunación entró en vigor; la vacunación simbolizaba el más temido y tangible aspecto de un plan de salud pública que incluía otros aspectos, como una renovación urbanística, que había sido fruto de oposición durante años.

 

En los inicios del siglo XIX, el movimiento anti-vacunación acogió a miembros de distintos ámbitos de la sociedad. Más recientemente, es un fenómeno predominantemente asociado a las clases medias. Los argumentos contra las vacunas que se exponen en el siglo XXI son frecuentemente similares a los que se usaban los anti-vacunacionistas del siglo XIX.

De entre los acontecimientos del siglo XX, destacan la emisión en 1982 de "DPT: Vaccine Roulette", que desató el dabate sobre la vacuna DPT, así como la publicación en 1998 de un artículo académico (posteriormente desacreditado) que despertó la controversia sobre la vacuna triple vírica.


La vacunación masiva ayudó a erradicar la viruela, que hasta entonces había llegado a matar hasta a uno de cada 7 niños en Europa. La vacunación ha erradicado prácticamente la Poliomielitis. Como ejemplo más modesto, la incidencia de infección invasiva con Haemophilus influenzae, una de las causas principales de meningitis bacteriana y otras enfermedades graves en niños, ha disminuido en aproximadamente un 99% en los EEUU desde la introducción de la vacuna correspondiente en 1988. La vacunación total de todos los niños en EEUU nacidos en un año concreto, desde el nacimiento hasta la adolescencia, se estima que evita 30.000 muertes y previene 14 millones de infecciones.

 

Algunos críticos a las vacunas sostienen que nunca ha habido ningún beneficio a la salud pública derivado de la vacunación. Así, argumentan que la reducción de enfermedades infecciosas, cuya incidencia era enorme en condiciones de sobrepoblación, malas condiciones sanitarias, casi inexistente higiene y un periodo anual de dieta restringida, se debe a cambios en las condiciones de vida más que a la vacunación. Otros críticos argumentan que la inmunidad dada por las vacunas es sólo temporal y requiere nuevas dosis como refuerzo, mientras los que sobreviven a la enfermedad tienen inmunidad permanente.3 Como se muestra posteriormente, las filosofías de los practicantes de algunas medicinas alternativas son incompatibles con la idea de que las vacunas son efectivas.

 

Los niños que sobreviven a enfermedades como la difteria desarrollan una inmunidad natural que dura más que la desarrollada vía vacunación. A pesar de que la mortalidad global es mucho más baja con vacunación, el porcentaje de adultos protegidos contra la enfermedad puede ser también más bajo. Los críticos a la vacunación argumentan que, para enfermedades como la difteria, el riesgo añadido a ancianos o a adultos débiles puede superar el beneficio de disminuir la tasa de mortalidad en la población general.

Salud pública

La falta de cobertura completa de la vacunación incrementa el riesgo de enfermedad para la población en su totalidad, incluyendo a aquellos que ya han sido vacunados, ya que reduce la inmunidad de grupo. Por ejemplo, la vacuna del sarampión se usa en niños con edades entre los 9 y 12 meses, y el estrecho lapso que transcurre entre la desaparición de los anticuerpos maternales (antes de los cuales la vacuna en ocasiones no logra la seroconversión) y la infección natural implica que los niños vacunados son frecuentemente todavía vulnerables. La inmunidad de grupo atenúa esta vulnerabilidad si todos los niños son vacunados. Aumentar la inmunidad de grupo durante una epidemia o amenaza de epidemia es posiblemente la justificación más ampliamente aceptada para la vacunación en masa. La vacunación en masa también ayuda a incrementar la cobertura rápidamente, obteniéndose así inmunidad grupal, cuando se introduce una nueva vacuna.

 

Naturopatía

 

La naturopatía forma parte de la gran variedad de técnicas que se engloban bajo la denominación de medicina alternativa. Su objetivo es estimular la capacidad curativa innata del organismo y facilitar sus mecanismos de equilibrio para alcanzar un buen estado de salud, y promueve el principio de no hacer daño.

Se fundamenta en cambios en el estilo de vida y la nutrición. Se emplea una amplia variedad de productos naturales, técnicas y procedimientos, principalmente suplementos nutricionales, terapia herbal, manipulación, ejercicios físicos y masaje de las articulaciones.

Es una de las terapias naturales más comúnmente usadas en Europa.

 

Clasificación dentro de las terapias naturales

 

Dentro de los cinco grupos en los que se clasifican las terapias naturales, la naturopatía pertenece a los denominados sistemas integrales o completos. Estos son los que se construyen en torno a sistemas completos de teoría y práctica.

Además de la naturopatía, en esta clasificación se incluyen la homeopatía, la medicina naturista, la medicina tradicional china, la acupuntura y el ayurveda.

 

Profesionales que la practican

 

No existe una regulación global en ningún país occidental. En algunos países de la Unión Europea, estas técnicas son aplicadas principalmente por médicos, mientras que en otros, fundamentalmente los nórdicos, se permite hacerlo a no médicos. En Estados Unidos, solo se permite a médicos con autorización; no cumplir este requisito constituye un delito.

En general, se proporciona formación sobre terapias naturales en todos los países, pero su grado de oficialidad varía mucho: unos tienen especialidades para médicos o programas postgrado en la Universidad (Alemania, Italia) y en otros la formación se realiza en institutos privados o escuelas (Suecia, Canadá). En otros, como es el caso de España, no se ha desarrollado ninguna titulación de formación profesional ni cualificación profesional en la familia profesional de Sanidad, pese a lo cual universidades, centros privados, sociedades, etc. facilitan formación para profesionales sanitarios y no sanitarios.

 

Evidencia científica

 

La evidencia científica disponible sobre su eficacia es muy escasa. Muchos pacientes refieren cierta percepción de mejoría de los síntomas, de su bienestar o de su calidad de vida, si bien en la mayoría de los casos no existen estudios que permitan determinar si esta mejoría se debe al efecto del tratamiento o a un efecto placebo.

 

Riesgos para la salud

 

Aunque las técnicas utilizadas en las terapias naturales, como la naturopatía, se suelen considerar más inocuas que las de la medicina convencional, pueden presentar riesgos cuando se practican por personas no cualificadas, cuando no se informa al médico de la toma de productos elaborados a base de plantas y cuando se utilizan de manera inadvertida productos falsificados o terapias inadecuadas. Los productos elaborados con plantas medicinales pueden originar interacciones y toxicidad. Las manipulaciones sobre el cuerpo indebido o inadecuadamente realizado pueden provocar lesiones.

 

Muchos preparados naturales utilizados en la medicina natural contienen el mismo principio activo o fármaco que los usados en la medicina convencional. No obstante, el contenido en principio activo de los productos a base de plantas medicinales es necesariamente variable, debido a la variabilidad inherente en el crecimiento de las plantas, su recolección, procesamiento y demás manipulaciones. Pese a ello, con la dificultad e incertidumbre que este hecho implica en su correcta dosificación, muchas personas prefieren el uso de estos productos «naturales» en lugar de la correspondiente especialidad farmacéutica que contiene el mismo principio activo.

 

Está extendida la falsa creencia de que los productos a base de plantas son inocuos e incluso ventajosos por su supuesto carácter "natural", un razonamiento poco compatible con el hecho de que su efecto terapéutico se atribuya a su contenido en principios activos con actividad farmacológica. Tóxicos y venenos, como pueden ser la cicuta, el cianuro, las toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión, son productos tan naturales como la miel de abeja.

 

Asimismo, se han notificado en los productos a base de plantas medicinales problemas de confusión entre unas plantas y otras, además de contaminación con pesticidas, metales pesados y medicamentos. Es necesario el mismo control médico estricto con las plantas medicinales que con los medicamentos de síntesis.

 

Ayurveda


El āyurveda (sánscrito आयुर्वेद, [ajuɽvedə]) o ayurveda es un antiguo sistema de medicina tradicional originado en la India. El término sánscrito āyurveda es un tat purusha (compuesto de términos) formado por āyuh: ‘duración de la vida’ y veda ‘verdad, conocimiento’.

Según la doctora Margaret Chan (directora general de la Organización Mundial de la Salud), la medicina aiurvédica es ―junto con la medicina tradicional china― uno de los sistemas médicos vigentes más antiguos del mundo.
Nombre sánscrito
āyurveda, en el sistema AITS (alfabeto internacional de transliteración del sánscrito).
आयुर्वेद, en escritura devanagari del sánscrito.
Pronunciación: /áiur vedá/ en sánscrito clásico
/áiur véda/ en inglés y español

Etimología: el término sánscrito aiur-veda es un tat purusha (compuesto de términos)5 formado por āyuh [áiuj]: ‘duración de la vida’3 y vedá: ‘verdad, conocimiento’.

Textos aiurvédicos

No existe un texto llamado Ayurveda. Los tres textos antiguos considerados la base de la medicina aiurvédica son:
el Sushruta-samjita, atribuido a Sushruta (entre el siglo IV a. C. y el siglo III d. C.). Se trataba de una temprana farmacopea y describía 700 plantas medicinales, 64 preparaciones de fuentes minerales y 57 preparaciones de origen animal.
el Charaka-samjita, atribuido a Charaka (hacia el siglo II d. C.), durante el reinado del rey Kaniska.
el Astanga-jridaia-samjita, atribuido a Vagbhata, quien posiblemente fue un monje budista que residió en Sindh.[cita requerida] El texto es un compendio de tratamientos médicos descritos tanto por Charaka como por Susruta, por lo que sería posterior a ambos.

 

Autores

 

No se conoce desde cuándo se practica la medicina ayurveda en el subcontinente índico. En los cuatro Vedas (Rigveda, Samaveda, Yajurveda y Atharvaveda, antiquísimos textos épicos y mitológicos de entre mediados y fines del II milenio a. C.) no se menciona ningún tipo de medicina. En el Átharva-veda (principios del I milenio a. C.) se mencionan 14 oraciones para pedir a los dioses que curen las enfermedades, lo que podría indicar que aún no existía una «medicina tradicional india».

Los textos ayurvédicos recogen las doctrinas médicas del período posvédico (después del siglo VII a. C.). Son de autoría diversa, desde el mítico dios Dhanu Antari (el avatar de la medicina) hasta los apenas conocidos.

 

Datación

 

Algunos sitios en internet declaran que la medicina ayurvédica existía desde la cultura de Mojensho-Daro (2600-1900  a. C.), pero no aportan pruebas de ello.

Los tratados ayurvédicos más antiguos son el Charaka-samjita (siglo II d. C.) y el Susruta-samjita (antes del siglo III a. C.).

Base doctrinal de la medicina aiurvédica

La medicina aiurvédica describe los pañchamabhutas (‘cinco elementos [fundamentales]’):
1.bhumi (‘tierra’).
2.yala (‘agua’).
3.agní (‘fuego’).
4.vaiú (‘aire’).
5.akasha (‘éter’).

Los tres doshas

Una de las bases de la medicina aiurvédica son los doshas (palabra sánscrita que significa ‘humores’ o ‘aires vitales’, aunque desde fines del siglo XX se prefiere traducir con términos de apariencia más científica: ‘temperamentos’, ‘elementos funcionales’, ‘biotipos’, ‘energías’, 'constituciones', ‘fuerzas’ o ‘principios metabólicos’). La medicina aiurvédica clasifica tres humores (tridosha), en relación a los que genera el tratamiento:
vātta (‘aire’ en sánscrito) representa la unión del aire y el éter
pitta (‘bilis’ en sánscrito) representa la unión del fuego y el agua
kapha (‘flema’ en sánscrito). representa la unión del agua y la tierra.

 

En Occidente ―posiblemente en un esfuerzo por darle más importancia al ayurveda y hacerlo aceptable para el vulgo― existe un consenso entre varios autores[cita requerida] en que en el idioma sánscrito original estas palabras no significarían ‘aire’, ‘bilis’ y ‘flema’, sino que tendrían significados más amplios o más profundos.

En cada persona se presentan los tres doshas, existiendo normalmente como predominantes uno o dos, aunque excepcionalmente se presentan también personas tridoshas (proporción similar entre los tres doshas). Las diferentes proporciones o predominancias de doshas presentes entre las personas no indican un estado superior de salud, solo aportan las características psíquicas y físicas particulares a cada individuo. Todas las personas presentan una constitución de la tridosha que fue adquirida desde su concepción biológica, la cual se denomina Prakriti; sin embargo durante la vida se van dando distintos cambios en esta constitución original, dando como resultado una alteración en las proporciones de los tres doshas, a esta constitución alterada se le denomina Vikriti y representa el desequilibrio. Mientras más se acerca un individuo al equilibrio original del Prakriti, más cerca se encuentra este del concepto ayurvédico de "salud". Cada dosha aporta al individuo características físicas y mentales particulares.

 

Así pues uno de los principales textos de la medicina ayurvédica, el Caraka-samhita define los doshas de la siguiente manera:
Dosha vata
Vata es lo no untuoso, frío, ligero, sutil, movible y áspero. Las personas que tienen un predominio de este dosha presentan complexión delgada (les resulta fácil bajar de peso), estructura ósea reducida, piel sensible, seca y áspera, de color claro, cabello seco, venas muy pronunciadas. Son ansiosos y tienen trastornos del sistema nervioso.
Dosha pitta
Las personas que tienen un predominio de este dosha presentan estructura ósea mediana (tienen tanta facilidad para aumentar de peso como para perderlo), piel sensible, a veces grasosa, cabello fino de tonos suaves y venas traslúcidas. Padecen metabolismo acelerado, problemas gastrointestinales, psicológicamente son más irritables y propensos a la pasión, en desequilibrio les es más fácil manifestar ira.
Dosha kapha
Las personas que tienen un predominio de este dosha presentan complexión grande (gran tendencia al aumento de peso y a poseer mayor fuerza física), piel grasosa, cabello grueso y grasoso, de color oscuro. Su carácter es predominantemente pacífico y muy calmado.

Los 24 tattwas (principios cósmicos)

La medicina aiurvédica considera que la realidad está constituida de 24 principios cósmicos o tattuás (los mismos del sistema sankhia):
1) prakriti: naturaleza primaria o primordial.2) majat: inteligencia cósmica.3) ajankara: ego.4) manas: mente.
pañcha tan-matra (‘cinco objetos’):
5) oído6) tacto7) vista8) gusto9) olfato
pañcha gñana-indríia (‘cinco órganos de conocimiento’): órganos de los sentidos (receptivos):
10) oídos11) piel12) ojos13) lengua14) nariz.
pañcha karma-indríia (‘cinco órganos de acción’):
15) boca16) manos17) pies18) pene19) ano
pañcha maja-bhuta (‘cinco grandes elementos’):
20) tierra21) agua22) fuego23) aire24) éter.
La medicina áiurveda comprende ocho ramas o especialidades:
kaia chikitsa (medicina del cuerpo).
shalia chikitsa (extracción de astillas).
shalakia chikitsa o shalakia tantra (limpieza del ojo con una púa de puercoespín).
urdhwanga chikitsa (medicina de la parte superior del cuerpo, del cuello hacia arriba).
kaumara bhritia (cuidado del bebé; debido a la mortalidad infantil típica de la época del áiurveda, en la India hasta la actualidad a los bebés menores de dos años se les dice ku-mara, ‘muere-fácil’).
bhuta vidiá (‘sabiduría sobre el espíritu’, psicología).
agada tantra (antídotos para venenos).
rasaiana (elíxires de la juventud).
vayi karana (‘causa de fuerza’, alimentos afrodisíacos).

Además del aprendizaje de estas disciplinas, el Áiur vedá exigía el conocimiento de diez artes indispensables para la preparación y aplicación de las medicinas, a saber:
destilación
habilidades operativas
cocina
horticultura
metalurgia
manufactura del azúcar
farmacia
análisis y separación de minerales
composición de metales
preparación de álcalis.

 

Al finalizar la iniciación, el gurú se dirigía en tono solemne a sus estudiantes para encaminarlos hacia una vida de castidad, honestidad y vegetarianismo.

Se esperaba del estudiante que se dedicara en cuerpo y alma a los enfermos; que no traicionara ningún paciente envenenándolo en beneficio propio; que se vistiera de manera modesta y que evitara darse a la bebida; que tuviera autocontrol y que moderara sus palabras; que constantemente se esforzara en mejorar su conocimiento y sus habilidades técnicas; que fuera amable y modesto en casa del enfermo, prestando máxima dedicación al paciente; que no difundiera datos sobre el enfermo o su familia; y que si no preveía la curación, que se lo guardara para sí mismo si lo contrario pudiere causar daño a los más allegados.

Estos preceptos son parecidos a los del juramento hipocrático.

 

Se desconoce la duración de la formación de médico.

El médico se formaba gracias a los textos, a la observación directa (prati aksha) y a la inferencia (anumana).[cita requerida]

El conocimiento sigue el patrón cósmico-religioso unificador propio de esta cultura: se describían 360 huesos, como los días del año.

Se trata de conectar e interrelacionar todo, al igual que sucede en la medicina tradicional china. Y, como en esta ―debido al desconocimiento de la existencia de los elementos químicos―, se creía que todo cuanto existía estaba hecho de solamente cinco elementos (mahá bhutá): tierra, agua, fuego, aire y éter.

Creían también que el cuerpo estaba formado por la combinación de ‘tres humores’ tri doshá (parecidos a los «humores» de la medicina griega):
vata (‘aire’).
pittá (‘bilis’), hecho principalmente de fuego (presumiblemente porque la bilis —al ser muy alcalina— genera ardor).
kapha (‘moco’), constituido principalmente por agua.

Las diferentes combinaciones entre ellos daban lugar a los diferentes fluidos y tejidos del cuerpo humano, y la alteración de su equilibrio natural daba origen a la enfermedad.

 

Tratamientos ayurvédicos

 

La medicina ayurvedica incluye dieta y medicamentos de herboristería y hace hincapié en el uso del cuerpo, la mente y el espíritu en la prevención y el tratamiento de enfermedades. Es lo que se denomina una medicina mente-cuerpo, cuya premisa es despertar el natural equilibrio del sistema mente-cuerpo para hipotéticamente curarse a sí mismo.

Plantas medicinales

Los remedios, principalmente plantas, se eligen por su capacidad de armonizar el equilibrio entre el paciente y las influencias básicas de la vida, tales como la dieta, el trabajo y la vida familiar.

 

La medicina ayurvédica describe 2700 plantas medicinales diferentes.[cita requerida] La farmacopea ayurvédica producida por el Ministerio de Salud de la India está contenida en 5 volúmenes e incluye monografías oficiales de 418 plantas medicinales.

Masaje abhiangam

Una de sus herramientas fundamentales es el masaje abhiangam, que —en el caso de algunos doshas— se realiza con aceites naturales especialmente prescritos por el médico y, en otros casos, se realiza en seco. Existen otros sistemas de masaje ayurvédico como la marmaterapia, que se aplica mediante la estimulación de los puntos clave denominados marmas y que requiere una experiencia y conocimientos superior al abhiangam. Uno de los tratamientos básicos de la medicina ayurvédica es el śirodhara, que consiste en verter sobre la frente una mezcla tibia de aceites y hierbas.

Pinda-sueda

 

La medicina ayurvédica utiliza los pinda-sueda (siendo piṇḍa: ‘bola, masa’ y sveda: ‘sudor’), unos tampones de tela rellenos de plantas medicinales de la India y aceites esenciales de grado alimentario con los que el terapeuta puede hacer más intensa la relajación.

La medicina aiurvédica en la actualidad

En la India

El ayurveda es el sistema médico tradicional más importante de la India.

El Gobierno de la India incorpora la medicina ayurvédica en la carrera de pregrado «Bachillerato en Medicina y Cirugía Ayurvédica».

Administrativamente, la medicina ayurvédica está incluida dentro de una de las tres divisiones más importantes del Ministerio de Salud y Bienestar de la Familia, y forma parte del Departamento AYUSH (acrónimo de ayurveda, yoga, unani, siddha y homeopatía). Para graduarse de médico ayurvédico hay que estudiar durante 5 años y medio. La carrera se estudia en 256 colleges (colegios universitarios), muchos de los cuales dependen de universidades. En el año 2010 se admitieron 13 037 alumnos. Existen 64 instituciones de postgrado donde son admitidos 1110 alumnos cada año, para realizar la especialización en algunas de las 16 ramas del ayurveda. En el último censo ―realizado en el año 2010― había registrados 478 750 profesionales. Hay 2458 hospitales ayurvédicos con una capacidad instalada de 44 820 camas.

Las instituciones ayurvédicas más reconocidas en la India son:
El Institute of Post Graduate Teaching & Research in Ayurveda (‘instituto de posgrado de docencia e investigación de medicina ayurvédica’) en Yamnagar (estado de Guyarat).
La Gujarat Ayurved University (‘universidad aiurvédica de Guyarat’) en Yamnagar (estado de Guyarat).
El National Institute of Ayurveda (‘instituto nacional de medicina ayurvédica’) en Yaipur (estado de Guyarat).

 

En Occidente

 

En los países occidentales ―con la acogida de prácticas orientales tales como el yoga y la meditación― el ayurveda se ha incorporado a la llamada medicina alternativa, complementaria de la medicina basada en la evidencia. Muchas universidades médicas occidentales incluyen cursos, posgrados y especializaciones sobre medicina aiurvédica.

Actualmente hay un interés mayor en la medicina aiurvédica, puesto que sus seguidores creen que da una visión completa de los desequilibrios del ser humano al considerar aspectos de la naturaleza interna y externa del mismo.

 

Planta medicinal

 

Una planta medicinal es un recurso biológico conocido como edicinal, remedio herbolario o medicina tradicional. Es utlizada completamente y en otros casos sólo alguna parte, flores, fruto, tallo, etc. De la parte seleccionada, se obtienen extractos que se emplean para el tratamiento de alguna enfermedad como pudiera ser dolor de cabeza, estómago, hinchazón, etc. la acción terapéutica (alivio o mejora), se debe a que contiene principios activos. La parte de la planta empleada que contiene el principio activo puede prepararse para su uso manualmente, existen las llamadas formas galénicas, después aparecieron las fórmulas magistrales que son las mezclas de diversos principios elaborados siguiendo instrucciones definidas. Es muy frecuente emplear métodos como la decocción e infusión, para su consumo inmediato, y la preparación de tinturas, elixires y ungüentos para aplicaciones a mediano plazo, actualmente ya se cuenta con presentaciones farmacéuticas como cápsulas, comprimidos cremas y jarabes.

 

El uso de remedios de origen vegetal se remonta a la época prehistórica, y fue una de las formas más extendidas de medicina, en la que virtualmente todas las culturas conocidas tienen evidencias del uso medicinal de algunas plantas. Si bien, el uso de especies vegetales con fines terapéuticos es muy antigua, en un principio estuvo ligado a la magia, cada población construyó sus creencias en un intento de comprender su medio inmediato, algunas culturas hasta el día de hoy conservan estas creencias y la ciencia ha venido a explicar críticamente cada planta cada extracto, cada formula, hallando precisamente los principios activos responsables de la actividad biológica. La industria farmacéutica actual se ha basado en los conocimientos científicos modernos para la síntesis y elaboración de algunas moléculas farmacológicas análogas a las presentes ciertas en especies vegetales, y que muchas sustancias derivadas forman parte de los principios activos de medicamentos modernos, como la célebre aspirina.

 

Además, el proceso de verificación científico ha ayudado a encontrar este tipo de moléculas en varias especies vegetales usadas tradicionalmente como plantas medicinales, explicando ciertas propiedades terapéuticas de éstas, junto con descubrir compuestos que pueden servir como base para el desarrollo de nuevos medicamentos para distintas aplicaciones. Muchos de los fármacos empleados hoy en día —como el opio, la quinina, la aspirina o la digital— replican sintéticamente o aíslan los principios activos de moléculas iguales presentes en remedios vegetales tradicionales usados incluso en épocas prehistóricas, aun sin conocimiento de sus principios activos. Su origen persiste en las etimologías —como el ácido salicílico, así llamado por extraerse de la corteza del sauce (Salix spp.) o la digital, de la planta del mismo nombre.

 

El consumo de plantas medicinales ha ido en aumento en los últimos años en todo el mundo y es frecuente su empleo en combinación con medicamentos prescritos por los médicos. Está extendida la falsa creencia de que los productos a base de plantas son inocuos e incluso ventajosos por su supuesto carácter "natural", un razonamiento poco compatible con el hecho de que su efecto terapéutico se achaque a su contenido en principios activos con actividad farmacológica. Esta falsa percepción se basa en la tradición de su uso en lugar de en estudios sistemáticos que evalúen su seguridad, que por lo general no existen. Sin estos estudios, únicamente pueden ser detectados aquellos riesgos evidentes, muy frecuentes y de ocurrencia inmediata. Tóxicos y venenos, como pueden ser la cicuta, el cianuro, las toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión, son productos tan naturales como la miel de abeja.

 

Como cualquier medicamento, las plantas pueden provocar reacciones adversas, intoxicación por sobredosis o interacciones perniciosas con otras sustancias. Se han descrito interacciones de relevancia clínica entre plantas y medicamentos, por lo que resulta imprescindible comunicar al médico el consumo de preparados naturales. Es necesario el mismo control médico estricto con las plantas medicinales que con los medicamentos de síntesis.

Asimismo, se han notificado en los productos a base de plantas medicinales problemas de confusión entre unas plantas y otras, además de contaminación con pesticidas, metales pesados y medicamentos.

 

En 2004, el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, mediante la Orden SCO/190/2004, de 28 de enero, por la que se establecía la lista de plantas cuya venta al público quedaba prohibida o restringida por razón de su toxicidad, pretendió realizar una transposición de la lista de plantas publicada por la Comunidad Europea el 26 de octubre de 1992, en la que además añadía 50 plantas (de 147 a 197). Tras recurso contencioso administrativo interpuesto por la Asociación española de Fabricantes de preparados, alimentos especiales, dietéticos y plantas medicinales (Afepadi),5 dicha orden fue anulada en junio de 2005, debido a un vicio sustancial de procedimiento, por haberse omitido en su elaboración el trámite obligatorio de comunicación a la Comisión Europea.  La Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, atribuye competencia al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad para elaborar un listado de plantas cuya venta libre al público estará restringida o prohibida debido a su toxicidad, si bien por el momento no se ha conseguido desarrollar dicho punto.

 

En 2012, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) publicó un compendio de especies vegetales que contienen sustancias de posible riesgo o preocupación para la salud humana cuando son utilizadas en alimentos o complementos alimenticios, que actualiza un listado previo de abril de 2009.

 

Elementos medicinales

 

En el metabolismo normal de todos los seres vivos, el organismo produce algunas sustancias a partir de los nutrientes obtenidos del medio; algunos de estos compuestos químicos forman parte del proceso en todas o casi todas las especies, mientras que otros reflejan las peculiaridades de cada una de ellas. Entre los compuestos de la primera clase —llamados metabolitos primarios— se cuentan los glúcidos y lípidos, aprovechados en la alimentación; los compuestos de uso terapéutico, por el contrario, corresponden normalmente a los metabolitos secundarios, y aparecen en organismos específicos. Pocas veces la función que estos cumplen en la medicina se corresponde con la que cumplen en el ciclo vital de la planta en cuestión; la digoxina, por ejemplo, que se concentra en las hojas y flores de Digitalis purpurea como tóxico para evitar su consumo por animales herbívoros, se emplea terapéuticamente como inotrópico para los pacientes que padecen de arritmia cardíaca. Otros compuestos usados en medicina son utilizados por la planta para atraer agentes polinizadores.

 

Extracción y empleo

 

Sólo raramente la planta entera tiene valor medicinal; normalmente los compuestos útiles se concentran en alguna de sus partes: hojas, semillas, flores, cortezas y raíces se utilizan con relativa frecuencia.

Los modos de aplicación varían del mismo modo; una forma frecuente de empleo es la infusión, en que el principio activo se disuelve en agua mediante una cocción más o menos larga. La tisana resultante se bebe; plantas empleadas de este modo incluyen la tila (Tilia platyphyllos), cuyo principio activo es el eugenol, la pasionaria (Passiflora edulis), cuyos principios activos incluyen el harmol y el harmano, o el mismo café (Coffea arabica), cuya infusión contiene cafeína.

Otras plantas se preparan en tinturas, se comen, se inhala el humo de su combustión, o se aplican tópicamentenota 1 como emplastosnota 2 o cataplasmas.

 

Preparación y administración

 

La administración de las plantas medicinales y de los productos derivados de estas debe estar acompañada de los máximos cuidados, para garantizar el buen suceso del tratamiento. Contrariamente a la creencia general, los mejores resultados no siempre se obtienen con el uso de las plantas frescas o con preparaciones caseras. El hacer extractos de plantas procesadas permite obtener más principios activos.

 

Cataplasma y emplasto

 

La cataplasma se prepara machacando la parte de la planta que contiene las propiedades curativas que se pretende usar, se puede llegar a calentar y se aplica directamente sobre el área afectada que se quiere tratar.

 

Para preparar el emplasto se puede mezclar la parte de la planta a utilizar con una harina, arcilla o similar logrando una pasta que se aplica sobre el área afectada, al igual que la cataplasma. No obstante el emplasto también se puede aplicar solo con la planta resultado de la cocción.

 

Cocimiento

 

Se prepara hirviendo durante algunos minutos (del orden de los 5 minutos) la planta y luego se filtra. Debe verificarse que el calor no afecte o destruya los principios activos. Esta forma de usarse es apropiada en general para las partes duras de la planta, como son: troncos, raíces, cortezas y semilla. Las semillas tiene que dejarse en la sombra durante 3 días

 

Compresa

 

Es una preparación similar a la cataplasma, pero en este caso en lugar de aplicar la planta directamente, se utiliza una extracción acuosa, aplicada a un paño o toalla. Las compresas pueden ser calientes, generalmente aplicadas en el caso de inflamaciones y abscesos; o bien frías, preferibles para tratar casos de cefalea o conjuntivitis.

Ensalada

Es una forma de ingerir las hierbas medicinales en una forma directa, sin ninguna modificación o transformación consecuencia del procesamiento. Se lavan y desinfectan las partes de la planta que se piensa ingerir, y se prepara como una ensalada tradicional, eventualmente mezclándola con otras verduras o vegetales, sazonándolo sal, aceite de oliva y vinagre o limón. La base de la gran mayoría de las ensaladas suele ser una verdura cruda de hoja verde. Inclusive hace no muchos años, en la cocina eso se reducía prácticamente a la clásica lechuga, Lactuca sativa, que se puede consumir todo el año.

 

Extracto

 

Los principios activos de las plantas medicinales se obtienen también por un tipo de extracción llamada “sólido-líquido”. Este proceso consta de tres etapas:
1.Penetración del disolvente en los tejidos de los vegetales e hinchazón;
2.Disolución de las sustancias extraíbles;
3.Difusión de las sustancias extraíbles disueltas fuera de la célula vegetal.

La forma de extracción más frecuente es por maceración, este proceso tiene algunas ventajas sobre la percolación y contracorriente. También se puede procesar la extracción mediante métodos que involucran el ultrasonido, el eléctrico, y el vórtice (turbo). La extracción de los extractos requiere un cierto equipamiento y conocimiento de procesos químicos.

En su presentación final pueden ser: tinturas (1:10); extractos fluidos (1:2), blandos, con una consistencia parecida a la miel, viscosos o firmes (masas plásticas, que licúan al calentarlas), secos (cuando se ha desecado la mezcla) y nebulizados (obtenidos por atomización del disolvente.)

 

Gargarismo o enjuague

 

Es la aplicación de un líquido a la cavidad bucal. Se usa para lograr la acción local en la boca y/o garganta y así limpiar de secreciones, bacterias e impurezas estas áreas. Puede usarse para prevenir infecciones bucales o respiratorias. Para prepararse el líquido puede usarse una infusión, un cocimiento o un jugo de la planta.

 

Infusión

 

Es la forma de preparación más frecuente y sencilla, se le denomina también apagado o té. Forma parte de una cultura de consumo de hierbas aromáticas que se usan no solo para fines medicinales. Consiste en poner en contacto las partes de las plantas con agua hirviendo por unos minutos, dejando que se enfríe progresivamente. Al no usarse calor directo, garantiza que sus partes no sufren deterioro. Más frecuentemente se usa para las partes blandas de las plantas como hojas y flores

Jarabe

Los jarabes se preparan extrayendo con agua los componentes activos o medicinales de la planta y disolviendo luego en esta una gran cantidad de azúcar o miel como preservante. Puede prepararse a partir de extractos hidroalcohólicos, conservarse por períodos largos y se le suele dar un sabor agradable para facilitar su administración a los niños. La preparación se inicia en forma semejante a la infusión, pero se deja reposar algunas horas y luego se filtra el líquido, se agrega el azúcar o la miel, se diluye y se lleva a hervir algunos minutos para coagular las sustancias albuminosas, luego se cuela y se guarda en botella o frasco de color ámbar, se etiqueta y se guarda (hasta 30 días) en lugar limpio y protegido del calor y de la luz.

Jugo

Los jugos se obtienen al exprimir o licuar las plantas frescas o sus frutos. En algunos casos, sobre todo para tubérculos o raíces se recomienda ponerlos en remojo durante un período de 8 a 12 horas antes de exprimirlos.

 

Lavados

 

Es la aplicación de infusiones, cocimientos o tinturas diluidas para tratar tópicamente afecciones externas localizadas, como heridas, llagas, úlceras, hemorroides, vaginitis y otras afecciones de la piel o de las mucosas.

 

Lavativa o enema

 

Es la aplicación de un preparado que se introduce a través del ano con una técnica especial, para la cual el que la aplica debe estar capacitado. Se aplica preferiblemente en ayunas y el paciente debe permanecer acostado, durante la aplicación y durante un tiempo de por lo menos una hora después de la aplicación.

 

Polvos

 

Los polvos se obtienen pulverizando la planta seca, el material puede ser retriturado y tamizado varias veces, hasta alcanzar el tamaño deseado de las partículas. Los polvos vegetales son fáciles de manejar, formular y acondicionarlos en preparados fitofarmacéuticos, a través del mezclado, encapsulado y de la compresión. Existen dudas acerca de la bio-disponibilidad de los principios activos medicinales extraíbles naturalmente de polvos de plantas secas que toman en cápsulas o tabletas, ya que la absorción en esta forma es mínima. Se puede aumentar la absorción diluyendo los polvos en líquidos o mezclándolos en alimentos sólidos.

 

Preparados fitofarmacéuticos

 

Los extractos obtenidos industrialmente deben reunir al menos cinco aspectos: la materia médica, donde se encuentran los principios activos debe ser adecuadamente molida, la extracción debe efectuarse con el disolvente adecuado, puede extraerse por maceración o percolación, la concentración debe ser por un método que no afecte el principio activo y algunas drogas requieren tratamientos preliminares antes de usarse. Con extractos procesados es posible hacer preparados fitofarmacéuticos que son más fáciles de dosificar, tales como formas sólidas (tabletas, grageas, tabletas efervescentes, cápsulas de gelatina dura, gránulos), formas líquidas (jarabes, gotas, soluciones, suspensiones en cápsulas de gelatina suave) y formas para uso local (cremas ungüentos, pomadas, geles, colirios y supositorios).

 

Tintura

 

Se obtiene dejando en contacto la parte de la planta seca a utilizar, con una mezcla de alcohol al 40% en agua durante 3-5 días, con agitación diaria y filtración. Las tinturas se usan de base para la formación de elixires que contienen mezclas de varias plantas y sustancias estabilizantes como el glicerol. Tienen la ventaja de ser más estables y de fácil dosificación.

 

Vapores

 

Los vapores de ciertas plantas, emitidos por la acción del calor, son utilizados para el tratamiento de las afecciones del aparato respiratorio.

Investigación y síntesis

 

Mientras la medicina herbal tradicional utilizaba partes o extractos vegetales, la necesidad de comprender con precisión el uso de los distintos componentes, de graduar con precisión la dosis empleada y de elaborar de manera estandarizada fármacos homogéneos han llevado a que la mayoría de las drogas producidas por la industria farmacéutica contengan sólo el o los principios activos. En algunos casos, éstos aún se obtienen del procesamiento de las plantas medicinales; en otros casos, éstos se investigan para aislar el principio activo, y éste se sintetiza luego de manera artificial. La investigación de las propiedades medicinales de una planta es una labor compleja, que abarca desde los informes etnográficos de los etnólogos hasta el análisis de laboratorio de químicos y médicos.

 

Biodiversidad

 

Muchas especies medicinales identificadas científicamente sólo recientemente proceden de biomas amenazados. Existe una preocupación no desdeñable entre los biólogos acerca del impacto que el crecimiento en el consumo de especies posiblemente amenazadas produzca sobre la supervivencia de las mismas, y el estudio del cultivo sostenible de las mismas es una preocupación importante.

Uso clínico: factores limitantes

 

Tradicionalmente, las plantas medicinales sirvieron como remedios para aliviar síntomas o tratar enfermedades, con resultados dispares. Debido a su actividad farmacológica, actuaban directamente sobre el organismo, produciendo cambios significativos en su funcionamiento. En este sentido, estas plantas eran estrictamente fármacos (o drogas) con capacidad de operar, alternativamente, como remedios o venenos, dependiendo de las dosis, la oportunidad, la vía de administración, la idoneidad de quien las indicaba, la constitución del sujeto tratado, entre otros factores.

 

En el curso del siglo XIX, se aislaron los principios activos de las especies vegetales con mayor impacto en la clínica médica. Hasta entonces, las limitaciones intrínsecas de las fórmulas vegetales habían impedido la titulación de valores óptimos para dosis activa mínima, margen de seguridad de la sustancia, y dosis letal media. En este sentido, se veían incrementados los riesgos de sobredosis agudas o intoxicación accidental. Lo mismo sucedía con la incidencia de reacciones adversas imprevistas, por causa de alguno de los innumerables compuestos presentes en los preparados naturales.

 

Incluso en la actualidad, persiste la predilección del público no especializado por las formulaciones vegetales. No obstante, estudios sistemáticos han establecido de manera concluyente la mayor fiabilidad de las moléculas aisladas. Para el caso de sustratos vegetales administrados con fines terapéuticos, el perfil de eficacia y seguridad es claramente desventajoso respecto del que cabe atribuir a sus principios activos en forma pura.