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HOMEOPATAS EN GUAYAQUIL

 

ginecólogo  ginecólogo

 

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HOMEOPATAS
TELEFONO
DIRECCION
Barriga Felipe
2295434
 
Cobos Gómez Miguel
2247164
Alborada VI Etapa
Franco Escalante Luis
2690058
Kennedy Vieja 11ava Oeste
Heras Cárdenas Carlos
2681461
Cdla. kennedy Norte Calle 13 y Av. Luis Orrantía esq.
Martinich Montalvo Gloria
2280553
Kennedy Av. San Jorge 504
Quiñonez Mendoza Mauricio
2275954
Sauces IX Mz. 553
Redin González Fernando
2387963
Bálsamos 817
Reyes de Barriga Lucía
2397269
Miguel H. Alcívar Mz.408
Saenz Manuel
2684180
Cdla. Kennedy Norte, Calle Miguel H. Alcívar Mz.307 V 11
Serrano Rumbea Rafael
2380646
Omnihospital

 

 

 

La homeopatía (del griego ὅμοιος [hómoios], ‘igual’, y πάθος [páthos], ‘sufrimiento’) es un sistema de medicina alternativa creado en 1796 por Samuel Hahnemann basado en su doctrina de «lo similar cura lo similar»: una sustancia que cause los síntomas de una enfermedad en personas sanas curará lo similar en personas enfermas. La homeopatía es considerada una pseudociencia  y se ha descubierto que sus remedios no son más efectivos que los placebos.

Hahnemann creía que las causas subyacentes de las enfermedades eran fenómenos que llamó miasmas y que los remedios homeopáticos actuaban sobre ellos. Estos son preparados por diluciones sucesivas de la sustancia elegida en alcohol o agua destilada, seguidas de un enérgico golpe a un cuerpo elástico. Usualmente la dilución continúa mucho más allá del punto donde ya no permanecen moléculas de la sustancia original. Los homeópatas seleccionan los remedios consultando libros de referencia conocidos como repertorios y considerando la totalidad de los síntomas de los pacientes, rasgos de personalidad, estado físico y psicológico e historia de vida.

La homeopatía carece de plausibilidad biológica y sus axiomas contradicen hechos científicos. Los mecanismos de acción postulados para los remedios homeopáticos son tanto científicamente implausibles, como físicamente imposibles. Aunque algunos ensayos clínicos producen resultados positivos, las revisiones sistemáticas revelan que se debe al azar, métodos de investigación defectuosos y sesgo de información. La persistencia de la práctica homeopática, a pesar de la evidencia de que no funciona, se ha criticado como no ética debido a que aumenta el sufrimiento de los pacientes al desalentar el uso de medicina real. La Organización Mundial de la Salud alertó contra su uso para tratar enfermedades graves como el sida o la malaria. La insistencia de su uso, a pesar de la ausencia de evidencia sobre su eficacia, ha llevado a caracterizarla dentro de las comunidades científica y médica como tontería, quackery o farsa.

Evaluaciones por el National Health and Medical Research Council (NHMRC) australiano y los ministerios de salud de Reino Unido y Suiza han concluido todas que la homeopatía es ineficaz y desaconsejaron continuar su financiación.

Los homeópatas afirman que Hipócrates pudo haber originado la homeopatía alrededor del año 400 a. C. cuando prescribió una pequeña dosis de raíz de mandrágora para tratar la manía, sabiendo que la produce en dosis mucho más grandes. En el siglo XVI, el pionero de la farmacología Paracelso declaró que pequeñas dosis de "lo que enferma al hombre también lo cura". Samuel Hahnemann (1755-1843) le dio su nombre a la homeopatía y expandió sus principios a finales del siglo XVIII. En ese tiempo, la medicina dominante usaba métodos como la sangría y la purgación, y administraba complejas mezclas, como la triaca veneciana, que estaba compuesta por 64 sustancias, incluido el opio, la mirra y la carne de víbora. Estos tratamientos a menudo empeoraban los síntomas y a veces resultaban letales. Hahnemann rechazó estas prácticas, que habían sido elogiadas por siglos, como irracionales y desaconsejables; en su lugar, defendía el uso de medicamentos únicos a dosis más pequeñas y sostenía una opinión inmaterial y vitalista sobre cómo funcionan los organismos vivos, pues creía que las enfermedades tenían causas espirituales, además de físicas.

El concepto de Hahnemann

Samuel Hahnemann Monument, Washington D.C. con "Similia similibus curentur" (lo similar cura lo similar).
El término "homeopatía" fue acuñado por Hahnemann y se publicó por primera vez en 1807.33

Hahnemann concibió la homeopatía mientras traducía al alemán un tratado de medicina escrito por el médico y químico escocés William Cullen. Escéptico de la teoría de Cullen respecto al uso de la quina para curar la malaria, Hahnemann ingirió su corteza solo para investigar que sucedería. Experimentó fiebre, escalofríos y dolor articular: síntomas similares a aquellos de la malaria. A partir de esto, llegó a creer que todos los medicamentos efectivos producen en individuos sanos síntomas similares a aquellos de las enfermedades que tratan, de acuerdo con la "ley de lo similares" que habían propuesto los médicos antiguos. Un informe publicado en 1861 sobre los efectos de comer corteza de quina realizado por Oliver Wendell Holmes fracasó en reproducir los síntomas que declaró Hahnemann. La ley de los similares de Hahnemann es un postulado más que una ley científica.

Las obras científicas posteriores demostraron que la quina cura la malaria porque contiene quinina, sustancia que mata al parásito causante de la enfermedad (Plasmodium falciparum). Su mecanismo de acción no guarda relación con los síntomas del cinconismo.

"Comprobaciones"

Hahnemann empezó a examinar qué efectos producía cada sustancia en el hombre, un procedimiento que luego se conocería como "comprobación homeopática". Estos exámenes requerían que los sujetos evaluaran los efectos de la ingestión de sustancias mediante el registro claro de todos sus síntomas, además de las enfermedades secundarias junto con las que aparecieron. Publicó una colección de comprobaciones en 1805 y una segunda con 65 remedio se incluyó en su libro Materia Medica Pura (1810).

Debido a que Hahnemann creía que dosis altas de los medicamentos que causaban síntomas similares solo agravarían la enfermedad, abogó por disoluciones extremas. Ideó una técnica para preparar disoluciones que creía preservarían las propiedades terapéuticas de la sustancia a la vez que removía sus efectos perniciosos. Creía que el proceso despertaba y aumentaba "los poderes médicos tipo espíritu de las sustancias crudas". Reunió y publicó un completo resumen de su nuevo sistema médico en su libro Organon del arte de curar (1810), cuya sexta edición, escrita en 1842 y publicada póstumamente en 1921, aún es usada por los homeópatas actuales.

 

  Un remedio homeopático a partir de té marsh: la dilución «15C» significa que la solución original fue diluida a 1/10015 (1/1030) de su concentración original. Dado que existen varios órdenes de magnitud inferiores a 1030 moléculas en el recipiente, la probabilidad de que contenga incluso una única molécula de la hierba original es extremadamente baja.
Miasmas y enfermedad

En Organon del arte de curar, Hahnemann introdujo el concepto de "miasmas" como "principios infecciosos" subyacentes a las enfermedades crónicas. Asoció cada miasma con enfermedades específicas y pensó que la exposición inicial a los miasmas causa síntomas locales, como enfermedades dérmicas o venéreas. Sin embargo, si estos síntomas fueran suprimidos por medicación, la causa se adentraría y empezaría a manifestarse en enfermedades de los órganos internos. La homeopatía sostiene que el tratamiento de las enfermedades mediante el alivio de sus síntomas, lo que a veces se realiza en la medicina científica, es inefectivo porque todas "las enfermedades pueden por lo general rastrearse a alguna tendencia latente, profundamente arraigada, subyacentemente crónica o inherente". El supuesto miasma subyacente aún continúa y las enfermedades profundas solo podrían corregirse removiendo la perturbación interior de la fuerza vital.

Hahnemann originalmente postulo solo tres miasmas, de los cuales el más importante era la psora ("picazón" en griego), descrita como relacionada a cualquier enfermedad picante de la piel, supuestamente proveniente de la supresión de la sarna, y afirmó que era la base de muchas otras enfermedades. Creía que la psora era la causa de enfermedades como la epilepsia, el cáncer, la ictericia, la sordera y las cataratas. Desde los tiempos de Hahnemann, se han propuesto otros miasmas, algunos de los cuales reemplazan una o más funciones propuestas para la psora, incluido el miasma tuberculosis y el miasma cáncer.

La ley de susceptibilidad implica que una mentalidad negativa puede atraer hipotéticas entidades morbosas llamadas "miasmas" para invadir el cuerpo y producir los síntomas de las enfermedades. Hahnemann rechazó la noción de que una enfermedad es una entidad independiente o invasora, e insistió que siempre era parte del "organismo completo". Acuñó la expresión "medicina alopática", que fue usada peyorativamente para referirse a la medicina occidental tradicional.

Su teoría de los miasmas sigue siendo discutida y controvertida dentro de la homeopatía incluso en la actualidad. La teoría de los miasmas ha sido criticada como una explicación desarrollada por Hahnemann para preservar el sistema de la homeopatía frente a los fracasos terapéuticos y por ser inadecuada para cubrir los varios cientos de clases de enfermedad, además porque fracasa en explicar las predisposiciones a enfermar, la genética, los factores ambientales y la historia clínica única de cada paciente.

Siglo XIX: salto a la popularidad y crítica temprana

La homeopatía logró su mayor popularidad en el siglo XIX. Fue introducida a los Estados Unidos en 1825 por Hans Birch Gram, un estudiante de Hahnemann. La primera escuela homeopatía en dicho país se inauguró en 1835 y se estableció la primera asociación médica nacional de EE. UU., la American Institute of Homeopathy, en 1844. A través del siglo XIX, docenas de instituciones homeopáticas nacieron en Europa y los Estados Unidos. En 1900, existían 22 escuelas homeopáticas y 15 000 practicantes solo en los Estados Unidos. Debido a que la práctica médica de la época se basaba en inefectivos y a menudo peligrosos tratamientos, los pacientes de los homeópatas a menudo tenían mejores resultados que aquellos de los médicos en ese tiempo. Los remedios homeopáticos, aunque inefectivos, causaría casi seguramente ningún daño, por lo que los usuarios de la homeopatía tenían menos probabilidad de morir por el tratamiento que se suponía los mejoraría. El éxito relativo de la homeopatía en el siglo XIX pudo haber conducido al abandono de los tratamientos inefectivos y nocivos de la sangría y la purgación y haber empezado la tendencia hacia una medicina más efectiva y científica. Una razón de su auge fue su aparente éxito en tratar enfermos por epidemias infecciosas. Durante las epidemias del siglo XIX, como el cólera, las tasas de letalidad a menudo eran inferiores en los hospital homeopáticos que en los hospitales convencionales, donde el tratamiento vigente era a menudo dañino y poseía poco o ningún efecto para combatir las enfermedades.

Desde sus comienzos, no obstante, la homeopatía fue criticada por la comunidad científica. Sir John Forbes, médico de la Reina Victoria, dijo en 1843 que las dosis extremadamente pequeñas de la homeopatía eran con frecuencia ridiculizadas como inútiles, "un atentado a la razón humana". James Young Simpson dijo en 1853 sobre ellas: "Ningún veneno, sin importar si es fuerte o poderoso, en su mil millónesima o quintillonésima podría afectar en ningún grado al hombre o dañar a una mosca". Oliver Wendell Holmes, Sr., médico y autor estadounidense del siglo XIX, también fue a un crítico público de la homeopatía y publicó un ensayo titulado Homœopathy and Its Kindred Delusions (1842, La homeopatía y sus engaños similares). En 1867, los miembros de la Sociedad Francesa de Homeopatía notaron que algunos de los homeópatas líderes de Europa no solo estaban abandonando la práctica de administrar dosis infinitesimales, sino que ya tampoco las defendían. La última escuela estadounidense dedicada exclusivamente a la enseñanza de la homeopatía cerró en 1920.

Renacimiento en el siglo XX

De acuerdo con Paul Ulrich Unschuld, el régimen Nazi en Alemania estaba fascinado con la homeopatía y gastó grandes sumas de dinero en investigar sus mecanismos, pero sin lograr un resultado positivo. Unschuld añadió que la homeopatía no volvió a enraizarse en los Estados Unidos, pero permaneció más arraigada en el pensamiento europeo.

En los Estados Unidos, la Food, Drug, and Cosmetic Act (Ley de alimentos, medicamentos y cosméticos) de 1938 (propuesta por Royal Copeland, senador por Nueva York y médico homeópata) reconoció los remedios homeopáticos como medicamentos. En la década de 1950, existían solo 75 practicantes exclusivamente de homeopatía en el país. Sin embargo, en la segunda mitad de los años 1970, la homeopatía resurgió y las ventas de algunas compañías homeopáticas se incrementaron diez veces. Algunos homeópatas le atribuyen su renacimiento al homeópata griego George Vithoulkas, quien realizó un "una gran cantidad de investigación para actualizar los escenarios y refinar las teorías y prácticas de la homeopatía" desde dicha década, pero Ernst y Singh consideran que está asociado a la aparición del movimiento New Age. Sea cual sea la razón, la industria farmacéutica reconoció el potencial comercial de vender remedios homeopáticos.

Bruce Hood ha argumentado que el incremento reciente en su popularidad puede deberse a la consultas comparativamente largas que los homeópatas otorgan a sus pacientes y a una preferencia irracional por productos "naturales", que el público piensa que es la base de los remedios homeopáticos.

Remedios y tratamiento

 Remedio homeopático Rhus toxicodendron, preparado a partir de hiedra venenosa.

 Una preparación hecha a partir de disoluciones decimales de peligrosos materiales como botulismo, E. colli, glándula timoidea de origen no especificado, bacterias pneumonia, pseudomona, proteus, salmonella, escarlatina, estafilococo, estreptococo y tuberculosis. El etanol está mencionado, pues está altamente diluido en alcohol.
Los practicantes de la homeopatía se basan en dos tipos de referencias para prescribir remedios: materia médica y repertorios. Una materia médica homeopática es una colección de "perfiles de remedio", organizados alfabéticamente por "remedio". Estas entradas describen los patrones sintomáticos asociados a remedios individuales. Mientras que un repertorio homeopático es un índice de síntomas de enfermedades que enumera los remedios asociados con síntomas específicos.

La homeopatía usa varias sustancias de origen animal, vegetal y sintético en sus preparaciones. Por ejemplo, el arsenicum album (óxido de arsénico), natrum muriaticum (cloruro de sodio, sal de mesa), Lachesis muta (el veneno de la cascabela muda), opium (opio) y thyroidinum (hormona tiroidea). Además, los homeópatas usan tratamientos llamados "nosodes" (del griego noso, enfermedad) hecho de material infectado o productos patológicos como secreciones fecales, urinarias y respiratorias, sangre y tejidos. Los remedios homeopáticos preparados a partir de especímenes sanos son llamados "sarcodes".

Algunos homeópatas modernos han considerado bases más esotéricas para la preparación de remedios, conocidos como "imponderables" debido a que no se originan a partir de una sustancia, sino de una energía electromagnética que supuestamente fue "capturada" en el alcohol o lactosa. Los ejemplos incluyen rayos X69 y luz solar. Algunos homeópatas también usan técnicas que son consideradas por otros practicantes como controvertidos. Estas incluyen "remedios de papel", en los que se escribe la sustancia y la disolución en piezas de papel y estas se prenden a la ropa del paciente, se guarda en su bolsillo o se ubican bajo vasos de agua que se les da a los pacientes, además del uso de la radiónica para preparar remedios. Tales prácticas han sido fuertemente criticados por los homeópatas clásicos como infundadas, especulativas y rayando en la magia y superstición.

Preparación

Mortero usado para moler sólidos insolubles, como platino, en los remedios homeopáticos.
En la producción de remedios para las enfermedades, los homeópatas usan un proceso llamado "dinamización" y "potenciación", donde una sustancia es diluida con alcohol o agua destilada y luego es agitada vigorosamente por 10 golpes duros contra un cuerpo elástico, proceso que llaman "sucusión". Hahnemann defendió el uso de sustancias que producían síntomas similares a aquellos de la enfermedad tratada, pero encontró que dosis sin diluir intensificaban los síntomas y exacerbaban, algunas veces causando reacciones tóxicas peligrosas. Por ello especificó que las sustancias fueran diluidas, debido a su creencia que la sucusión activaba la "energía vital" de la sustancia diluid y la hacía más fuerte. Para facilitar la sucusión, Hahnemann le pidió a un artesano de montura que construyera un tablón de madera especial para golpear cubierto en cuero por un lado y relleno con crines. Sólidos insolubles, como el granito o el platino, se diluyen moliéndolos con lactosa ("trituración").

 

Disoluciones

 

Existen tres escalas logarítmicas de potencia de común en la homeopatía. Hahnemann creó la escala centesimal o "escala C", diluyendo una sustancia por un factor de 100 en cada etapa. Esta fue la preferida por Hahnemann por la mayor parte de su vida. Una disolución 2C requiere que una sustancia sea diluida a una parte en cien y luego una parte de esta disolución sea nuevamente diluida por el mismo factor. Esto resulta en un preparado con una parte de la sustancia original cada 10 000 partes de solución. Una solución 6C repite el proceso seis veces, lo que concluye con la sustancia original diluida en un factor de 100−6=10−12 (una parte en un billón o 1/1 000 000 000 000). Disoluciones mayores siguen el mismo procedimiento. En la homeopatía, una solución más diluida es descrita como poseedora de una mayor potencia y los homeópatas consideran que las sustancias más diluidas son remedios más fuertes y de acción más profunda. A menudo, el preparado final está tan diluido que es indistinguible del diluyente (agua destilada, azúcar o alcohol puros). Existe también una escala de potencia decimal (anotada como X ó D) en la que el remedio es diluida por un factor de 10 en cada etapa.

Hahnemann defendió los preparados 30C para la mayoría de los propósitos (esto es, una disolución con factor de 1060). En su tiempo, era razonable asumir que los remedios podían diluirse indefinidamente, ya que el concepto de átomo o molécula como la unidad más pequeña de una sustancia química recién estaba empezando a ser conocida. Ahora sabemos que la mayor disolución en la que es razonablemente probable encontrar al menos una única molécula de la sustancia original es 1024 (12C en notación homeopática).

 

 Esta botella contiene arnica montana X6, es decir, una disolución de una parte en un millón (10-6).
Tanto los críticos como los defensores de la homeopatía usualmente intentan ilustrar las disoluciones utilizadas en la homeopatía con analogías.81 Se dice que Hahnemann bromeó que un procedimiento adecuado para encargarse de una epidemia sería vaciar una botella de veneno en el lago de Ginebra, si pudiese sucusionarse 60 veces. Otro ejemplo es la equivalencia de una disolución 12C a una "pizca de sal en los océanos Atlántico sur y norte", lo que es aproximadamente correcto. Un tercio de una gota de la sustancia original diluida en todas las aguas de la Tierra produciría un remedio con una concentración de alrededor de 13C Un popular remedio homeopático para la gripe es una disolución 200C de hígado de pato, comercializado bajo la marca Oscillococcinum. Ya que existen alrededor de 1080 átomos en todo el universo observable, una disolución de una molécula en todo el universo sería de alrededor de 40C. Oscillococcinum requeriría por tanto 10320 universos extras para conservar simplemente una única molécula en el producto final. Es por estas razones que las disoluciones altas, de uso típico, son consideradas como el aspecto más controvertido e implausible de la homeopatía.

No todos los homeópatas defienden las disoluciones altas en extremo. Remedios de potencias bajo 4X son consideradas una importante parte de la herencia homeopática. Muchos de los homeópatas tempranos fueron originalmente médicos y generalmente usaban disoluciones bajas como 3X o 6X y raramente iban más allá de 12X. La separación entre disoluciones bajas y altas se derivaba de actitudes ideológicas. Aquellos que preferían las disoluciones bajas enfatizaban la patología y un fuerte lazo a la medicina convencional, mientras que aquellos que preferían las disoluciones altas destacaban la fuerza vital, los miasmas y una interpretación espiritual de la enfermedad. Algunos productos con tales disoluciones relativamente bajas continúan vendiéndose, pero al igual que su contraparte alta, no han demostrado tener un efecto superior al de un placebo.

«Comprobaciones»

Una comprobación homeopática es el método mediante el cual se determina el perfil de un remedio homeopático.

Inicialmente Hahnemann usó dosis no diluidas para el procedimiento, pero luego abogó por aquellas con remedios 30C, mientras que la mayoría de las comprobaciones modernas son realizadas con preparados ultradiluidos en los que es altamente improbable encontrar una sola molécula original siquiera. Durante el proceso de comprobación, Hahnemann administró remedios a voluntarios sanos y los síntomas resultantes eran reunidos por observadores en un "perfil del remedio". Se observaba a los voluntarios por meses y se les hacía escribir extensos diarios detallando sus síntomas y la hora de aparición a lo largo del día. Tenían prohibido consumir café, té, especias o vino durante la duración de la comprobación, además de jugar ajedrez debido a que Hahnemann lo consideraba "demasiado excitante", aunque podían beber cerveza y se les alentaba realizar ejercicio moderado. Después que el experimento finalizaba, Hahnemann les hacía jurar que habían escrito la verdad y los interrogaba extensivamente sobre sus síntomas.

Se ha descrito a las comprobaciones como importantes en el desarrollo del ensayo clínico, debido a su uso temprano de un grupos de control simple, procedimientos sistemáticos y cuantitativos y una de las primeras aplicaciones de las estadística a la medicina. Ocasionalmente los largos registros de autoexperimentación de los homeópatas han sido útiles en el desarrollo de medicamentos modernos: por ejemplo, la evidencia de que la nitroglicerina podría ser útil en el tratamiento para la angina fue descubierto leyendo las comprobaciones homeopáticas, aunque los propios homeópatas nunca la usaron anteriormente para este propósito. El primer registro de comprobaciones fue publicado por Hahnemann en Ensayo sobre un nuevo principio (1796).98 Su Fragmenta de Viribus (1805) contiene los resultados de 27 comprobaciones y su Materia Medica Pura (1810) tiene 65. Para Lectures on Homoeopathic Materia Medica (1905) de James Tyler Kent, 217 sustancias fueron sometidas a comprobaciones y otras nuevas son continuamente agregadas a las versiones contemporáneas.

Aunque el procedimiento de la comprobación tiene similitudes superficiales con los ensayos clínicos, es fundamentalmente diferente en que el proceso es subjetivo, no es ciego y es improbable que las comprobaciones modernas tengan niveles farmacológicamente activos de la sustancia a comprobar. Ya en 1842, Holmes observó que las comprobaciones eran tremendamente vagas y los supuestos efectos de las sustancias no se repetían entre los diferentes sujetos.

 

Examinación y repertorios

 Repertorio homeopático por James Tyler Kent.
Los homeópatas generalmente comienzan con exámenes detallados de las historias de sus pacientes, incluidas preguntas acerca de su estado físico, mental y emocional, sus circunstancias de vida y cualquier otra enfermedad física o emocional. Luego intentan traducirlo en una fórmula compleja de síntomas físicos y mentales, incluido gustos, aversiones y predisposiciones innatas e incluso tipo sanguíneo.

A partir de estos datos, el homeópata elige cómo tratar al paciente. Una compilación de informes sobre varias comprobaciones homeopáticas, complementada con datos clínicos, es conocida como "materia medica homeopática". Pero debido a que el practicante necesita primero explorar los remedios para un síntoma particular en lugar de buscar los síntomas para cierto remedio, el "repertorio homeopático" (un índice de síntomas) enumera junto a cada síntoma los remedios asociados a este. Los repertorios a menudo son muy extensos y pueden incluir información extraída de múltiples fuentes de materia médica. A menudo existe un debate agitado entre los compiladores de repertorios y los practicantes sobre la veracidad de alguna inclusión particular.

El primer índice sintomático del materia medica homeopático fue compuesto por Hahnemann. Poco después, uno de sus estudiantes, Clemens von Bönninghausen, creó el Libro terapéutico de bolsillo, otro repertorio homeopático. El primer repertorio de este tipo fue Symptomenkodex (1835) por Georg Jahr, publicado en alemán y el primer repertorio en traducirse al inglés (1838) por Constantine Hering como Repertory to the more Characteristic Symptoms of Materia Medica (Repertorio de los síntomas más característicos de materia medica). Esta versión se centró menos en las categorías de enfermedad y sería el precursor de las obras tardías de Kent. Consiste en tres grandes volúmenes. Tales repertorios incrementaron en tamaño y detalles con el pasar del tiempo.

Existe cierta diversidad en el enfoque terapéutico entre los homeópatas. Los "homeópatas clásicos" generalmente recurren a exámenes detallados sobre la historia del paciente y a dosis cambiantes de un único remedio mientras el paciente es observado por mejoras en sus síntomas. Por otro lado, los "homeópatas clínicos" utilizan combinaciones de remedios para recetar distintos síntomas de una enfermedad.

Píldoras
 Píldoras del preparado homeopático Oscillococcinum.
Las píldoras homeopáticas están hechas de una sustancia inerte (a menudo azúcar, típicamente lactosa) infundida por una gota de una preparación homeopática.

 

La homeopatía se trata de hacer diluciones extremas y una vez hechas se espolvorean sobre una pastilla de azúcar. Si miras la composición es azúcar, si miras su precio, parece que haya sido el mismo Fidel Castro el que haya ido a cortar la caña.

 

José Miguel Mulet

Ingredientes "activos"

La lista de ingredientes etiquetados en los remedios puede confundir a los consumidores al hacerles creer que el producto realmente contiene esos ingredientes. De acuerdo a la práctica homeopática normal, los remedios son preparados comenzando con un ingrediente activo que es diluido repetidamente hasta el punto donde el producto final ya no contiene ningún ingrediente biológicamente "activo", como el término es usualmente definido.

James Randi y la Campaña  han demostrado la ausencia de ingredientes activos en los productos homeopáticos al tomar grandes "sobredosis". Ninguno de los cientos de manifestantes en Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y los EE. UU. Sufrió daño alguno como consecuencia de su ingesta excesiva y "ninguno se curó de nada tampoco".

Mientras que se observa la ausencia de componentes activos en la mayoría de los productos homeopáticos, existen algunas excepciones como Zicam Cold Remedy, que es comercializado como un remedio "homeopático no aprobado" para el resfrío. Este contiene un número de ingredientes altamente diluidos que son enumerados como "ingredientes activos" en la etiqueta. Algunos de los ingredientes homeopáticos usados en su preparación son galphimia glauca (árnica roja), histamina dihidrocloruro (nombre homeopático histaminum hydrochloricum),  luffa operculata y azufre. Aunque el producto es vendido como "homeopático", contiene dos ingredientes que están solo "ligeramente" diluidos: acetato de zinc (dilución 2X = 1%) y glucanato de zinc (1X = 10%), lo que significa que ambos están presentes en concentraciones que contiene ingredientes biológicamente activos. De hecho, son lo suficientemente fuertes para haber causado que algunas personas perdieran su sentido del olfato, una condición llamada anosmia. Debido a que los fabricantes de Zicam lo etiquetaron como un producto homepático (a pesar de las concentraciones relativamente altas de ingredientes activos), está exento de las regulaciones de la FDA por la Dietary Supplement Health and Education Act (DSHEA) de 1994.

Prácticas y tratamientos relacionados

Isopatía

La isopatía es la terapia derivada de la homeopatía creada por Johann Joseph Wilhelm Lux en la década de 1830. Difiere de esta en que los remedios, conocidos como "nosodes", están hechos ya sea de cosas que causan la enfermedad, ya sea de productos de la enfermedad, como pus. Muchas llamadas "vacunas homeopáticas" son una forma de isopatía.

Remedios florales

Los remedios florales pueden prepararse colocando flores en agua y exponiéndolas a la luz solar. Las más famosas son las flores de Bach, desarrolladas por el médico y homeópata Edward Bach. Aunque los proponentes de estos remedios comparten su visión vitalista y afirman que los remedios actúan a través de los misma presunta "fuerza vital" de la homeopatía, difieren en el método de preparación. Los remedios de Bach son preparados de maneras "más amables": se pone el agua en cuencos iluminados por el sol y los remedios no se sucusionan.117 No existe evidencia científica ni clínica convincente que los remedios de plantas de Bach sean efectivos.

Uso veterinario

La idea de usar la homeopatía como un tratamiento para los animales o "homeopatía veterinaria" data su inicio mismo: el propio Hahnemann escribió y habló sobre el uso de la homeopatía en animales distintos al humano. La FDA no ha aprobado los productos homeopáticos en la medicina veterinaria en los Estados Unidos. En el Reino Unido, los médicos veterinario que usan la homeopatía deben pertenecer a la Faculty of Homeopathy y/o la British Association of Homeopathic Veterinary Surgeons. Los animales solo pueden ser tratados por médicos veterinarios cualificados en el Reino Unido y otros países. Internacionalmente, el organismo que apoya y representa a los veterinarios homeopáticos es la International Association for Veterinary Homeopathy.

El uso de la homeopatía en la medicina veterinaria es controvertida. La poca investigación existente al respecto no está a la altura del estándar científico para proveer información confiable sobre su eficiencia. Otros estudios también han encontrado que dar placebos a los animales puede desempeñar un papel activo en influenciar a los dueños para que crean en la efectividad del tratamiento cuando este no existe. La postura de la British Veterinary Association sobre medicinas alternativas es que "no puede respaldar" la homeopatía y la Australian Veterinary Association la incluye en su lista de "terapias ineficaces".

El Department of Environment, Food and Rural Affairs (DeFRA) del Reino Unido ha adoptado una posición robusta contra el uso de remedios "alternativos" para mascotas, incluida la homeopatía.

Electrohomeopatía

La electrohomeopatía es un tratamiento creado por el conde Cesare Mattei (1809-1896), quien propuso que diferentes "colores" de la electricidad podían usarse para tratar el cáncer. Popular a finales del siglo XIX, la electrohomeopatía ha sido descrita como una "idiotez total".

Evidencia y eficacia

La baja concentración de los remedios homeopáticos, los que a menudo carecen incluso de una única molécula de la sustancia original, ha sido la base de los cuestionamientos sobre sus efectos desde el siglo XIX. Defensores contemporáneos de la homeopatía han propuesto el concepto de la «memoria del agua», según el cual el agua «recuerda» las sustancias mezcladas en ella y transmite los efectos de dichas sustancias al consumirse. Este concepto es inconsistente con el actual entendimiento de la materia y nunca se ha demostrado que la memoria del agua tenga efecto detectable alguno, biológico o de cualquier otro tipo. Al contrario, la investigación farmacológica ha descubierto que los efectos mayores de un ingrediente activo provienen de dosis mayores, no menores.

Fuera de la comunidad de medicina complementaria y alternativa (MCA), los científicos han considerado hace mucho tiempo la homeopatía como una farsa o pseudociencia y la comunidad médica la considera charlatanería. Existe una ausencia general de evidencia estadística sólida de su eficacia terapéutica, lo que es consistente con la carencia de cualquier agente o mecanismo farmacológico biológicamente plausible. Se ha invocado a conceptos abstractos de la física teórica para sugerir explicaciones de cómo o por qué los remedios podrían funcionar, incluido el entrelazamiento cuántico, la no-localización cuántica, la teoría de la relatividad y la teoría del caos. Sin embargo, las explicaciones son propuestas por legos en el ámbito y a menudo incluyen especulaciones con usos conceptuales incorrectos, además de no estar apoyadas realmente por la experimentación. Varios de los conceptos claves de la homeopatía están en conflicto con los conceptos fundamentales de la física y la química. El uso del entrelazamiento cuántico para explicar los pretendidos efectos homeopáticos es un «tontería patente», ya que el entrelazamiento es un estado frágil que raramente dura más allá de una fracción de segundo. Por otro lado, mientras que esta propiedad puede producir que ciertos aspectos de partículas subatómicas individuales adquieran estados cuánticos ligados, esto no significa que las partículas se reflejaran o duplicaran la una a la otra, ni causa transformaciones que mejoran la salud.

Plausibilidad

Los mecanismos propuestos para la homeopatía están imposibilitados de tener efecto alguno debido a las leyes de la física y la química médica.

Las diluciones extremas usadas en las preparaciones homeopáticas a menudo no dejan nada de la sustancia original en el producto final. El mecanismo moderno propuesto por los homeópatas, la memoria del agua, es considerada errónea debido a que el orden de corto alcance del agua solo persiste por alrededor de 1 picosegundo (1 × 10–12 s). La existencia de efectos farmacológicos en la ausencia de cualquier ingrediente activo auténtico es inconsistente con la relación dosis-respuesta observada, característica de los medicamentos (mientras que el efecto placebo es inespecífico y no tiene relación con la actividad farmacológica ). El fundamento propuesto para estas diluciones extremas, que el agua tiene «memoria» o la «vibración» del ingrediente diluido, es contrario a las leyes de la química y la física, tales como la ley de acción de masas.

Dilución extrema

Las diluciones extremas de la homeopatía impiden la posibilidad de un mecanismo de acción biológicamente plausible. A menudo sus remedios están diluidos al punto donde ya no quedan moléculas originales en una dosis del producto final. Los homeópatas arguyen que la dilución metódica de una sustancia, empezando con una solución del 10 % o menos y bajando, siempre agitando luego de cada dilución, produce un remedio terapéuticamente activo, en contraste con el agua inerte. Debido a que aún las estructuras no covalentes de mayor longevidad en el agua líquida a temperatura ambiente son estables solo unos pocos picosegundos, los críticos han concluido que cualquier efecto que pudiese haber tenido la sustancia original ya no puede persistir. No se ha encontrado evidencia de grupos de moléculas de agua al estudiar los remedios homeopáticos usando resonancia magnética nuclear.

Es más, debido a que el agua ha estado en contacto con millones de diferentes sustancias a través de su historia, los críticos señalan que el agua es por tanto una dilución extrema de casi cualquier sustancia concebible. Al tomar agua, de acuerdo a la interpretación homeopática, uno recibiría tratamiento para toda enfermedad imaginable. Compárese con la ISO 3696: 1987, esta define un estándar de agua usada en el análisis de laboratorio y permite un nivel de contaminación de diez partes por mil millones, 4C en notación homeopática. Esta agua no puede guardarse en contenedores de vidrio pues los contaminantes se desprenderían al agua.

Practicantes de la homeopatía sostiene que diluciones más altas, descritas de mayor potencia, producen efectos médicos más fuertes. Esta idea es inconsistente con la relación dosis-respuesta de las drogas convencionales, donde los efectos dependen de la concentración del ingrediente activo en el cuerpo. Esta relación ha sido confirmada en una miríada de experimentos en organismos tan diversos como nematodos, ratas y humanos.

El físico Robert L. Park, ex director ejecutivo de la American Physical Society, dijo: «debido a que la mínima cantidad de sustancia en una solución es una molécula, una solución 30C tendría que tener al menos una molécula de la sustancia original disuelta en un mínimo de1 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 [1060] moléculas de agua. Esto requeriría un contenedor de más de 30 000 000 000 veces el tamaño de la Tierra». Park también sostuvo que para «esperar obtener tan solo una molécula de la sustancia 'medicinal' supuestamente presente en píldoras 30X, sería necesario tomar unos dos mil millones de ellas, las que totalizarían alrededor de mil toneladas de lactosa más todas las impurezas que la lactosa contenga».

Las leyes de la química expresan que existe un límite de dilución sin que se pierda completamente la sustancia original. Este límite, identificado con el número de Avogadro, es aproximadamente igual a las potencias homeopáticas de 12C o 24X (1 parte en 1024). Las pruebas científicas realizadas por los programas Horizon de la BBC y 20/20 de ABC fueron incapaces de diferenciar las diluciones homeopáticas del agua corriente, incluso cuando se usaron las pruebas propuestas por los propios homeópatas.

Eficacia

Una vieja botella de Hepar sulph hecha de sulfuro de calcio (CaS).
Ni una sola preparación ha demostrado ser inequívocamente diferente del placebo. La calidad metodológica de la investigación primaria era generalmente baja, con problemas como fallos en el diseño de estudio e informe, pequeños tamaños de la muestra y sesgo de selección. Desde que se ha publicado ensayos de mayor calidad, la evidencia de la eficacia de las preparaciones homeopáticas ha mermado: las pruebas de mayor calidad indican que los remedios homeopáticos en sí no ejercen ningún efecto intrínseco. Una revisión sistemática realizada en 2010 de todos los estudios pertinentes de «mayor evidencia» realizados por la Colaboración Cochrane concluyó que «la evidencia más confiable –aquella proveniente de las revisiones Cochrane– fracasa en demostrar que las medicamentos homeopáticos tengan efectos más allá del placebo».

Sesgo de publicación y otros problemas metodológicos

El hecho de que pruebas controladas aleatorias individuales han dado resultados positivos no está en contradicción con la falta global de evidencia estadística de eficacia. Una pequeña proporción de ensayos clínicos inevitablemente proveen resultados falsos positivos debido al papel del azar: un resultado positivo «estadísticamente significativo» normalmente es adjudicado cuando la probabilidad de que se deba al azar en vez de efectos reales es no mayor a un 5 %; nivel en el que puede esperarse que 1 de cada 20 ensayos muestren un resultado positivo en ausencia de efectos terapéuticos. Además, ensayos de baja calidad metodológica (por ejemplo aquellos con diseño, dirección o información inapropiados) son propensos a arrojar resultados engañosos. En una revisión sistemática de la calidad metodológica de pruebas aleatorias en tres ramas de la medicina alternativa, Linde et al. Destacaron graves vicios en el sector homeopático, incluida una pobre aleatorización.

Un problema relacionado es el sesgo de publicación: por un lado los investigadores tienden solo a presentar ensayos con resultados positivos, mientras que por el otro las revistas prefieren publicar resultados positivos.  El sesgo de publicación ha sido especialmente marcado en revistas de medicina complementaria y alternativa, donde pocos de los artículos publicados (solo un 5 % durante el 2000) tienden a reportar resultados nulos. En relación a la forma en la que la homeopatía es presentada en la literatura médica, una revisión sistemática encontró señales de sesgo en las publicaciones de ensayos clínicos (referente a una representación negativa en las principales revistas médicas, y viceversa en aquellas de medicina complementaria y alternativa), pero no en las revisiones.

Es mucho más probable que los resultados positivos sean falsos si la probabilidad preliminar de la afirmación bajo prueba es baja.

 

Revisiones sistemáticas y metaanálisis

Tanto los metaanálisis, que combinan estadísticamente los resultados de varias pruebas controladas aleatorias, y otras revisiones sistemáticas de la literatura son herramientas esenciales para resumir la evidencia sobre la eficacia terapéutica. Las revisiones sistemáticas y metaanálisis tempranos de ensayos clínicos que evaluaron la eficacia de los remedios homeopáticos en comparación con placebo tendían más a menudo a generar resultados positivos, pero mostraban un total poco convincente. En particular, las declaraciones de tres grandes metaanálisis advertían a los lectores que no se podía alcanzar conclusiones firmes, debido principalmente a errores metodológicos en los estudios primarios y la dificultad de controlar por sesgo de publicación. La conclusión positiva de uno de los metaanálisis tempranos más prominentes, publicado en The Lancet en 1997 por Linde et al., fue luego reelaborada por el mismo equipo de investigación, quien escribió:

 

La evidencia de sesgo [en los estudios primarios] debilita las conclusiones de nuestro metaanálisis original. Desde que completamos nuestra búsqueda de literatura en 1995, se ha publicado un número considerable de nuevos ensayos homeopáticos. El hecho de que varios de los nuevos ensayos de alta calidad [...] tengan resultados negativos, y una reciente actualización de nuestra revisión del subtipo de homeopatía más «original» (homeopatía clásica o individualizada), parece confirmar la conclusión de que ensayos más rigurosos tienen resultados menos prometedores. Parece, por lo tanto, probable que nuestro metaanálisis por lo menos sobrestimó los efectos de los tratamientos homeopáticos.

Un estudio posterior por John Ioannidis y otros han demostrado que para los tratamientos sin plausibilidad previa, las posibilidades de que un resultado positivo sea un falso positivo son mucho mayores y que cualquier resultado consistente con la hipótesis nula debe asumirse que es un falso positivo.

En 2002, una revisión sistemática de las revisiones sistemáticas disponibles confirmaron que los ensayos de mayor calidad tendían a tener menos resultados positivos y no halló evidencia convincente de que los remedios homeopáticos ejerzan efectos clínicos diferentes al placebo.

En 2005, la revista médica The Lancet publicó un metaanálisis de 110 ensayos de homeopatía y 110 ensayos homólogos de la medicina convencional, ambos controlados por placebo, en el marco de el Programa de evaluación de la medicina complementaria (PEK) del gobierno suizo. El estudio concluyó que sus hallazgos son «compatibles con la noción de que los efectos clínicos de la homeopatía son efectos placebo».

Un metaanálisis de 2006 de seis ensayos que evaluaron si los tratamientos homeopáticos podían reducir los efectos secundarios de la terapia oncológica producto de la radioterapia y quimioterapia halló que había «insuficiente evidencia para sustentar la eficacia clínica de la terapia homeopática en los cuidados del cáncer».

Un análisis sistemático de 2007 de la homeopatía para niños y adolescentes encontró que la evidencia para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y diarrea infantil era mixta. No se halló diferencia frente a placebo para la hipertrofia adenoidea, asma, ni infección del tracto respiratorio alto. La evidencia no fue suficiente para recomendar ninguna intervención terapéutica o preventiva y el retraso en la atención médica puede resultar dañino para el paciente.

En 2011, una revisión sistemática de 25 ensayos que habían experimentado homeopatía para enfermedades psiquiátricas no encontró evidencia de su efecto para la mayoría de las enfermedades y notó que la calidad de los estudios primarios eran en cualquier caso demasiado pobres para extraer conclusión alguna sobre su seguridad o efectividad.

La Biblioteca Cochrane no halló suficiente evidencia clínica para evaluar la eficacia de los tratamientos homeopáticos para el asma, la demencia, trastorno por déficit de atención con hiperactividad o la inducción del parto. Otros investigadores no encontraron evidencia de que la homeopatía sea beneficiosa para la osteoartritis, las migrañas, el dolor muscular de aparición tardía63 o eccema.

Ha habido varios ensayos clínicos que han puesto a prueba a la homeopatía individualizada. Un análisis de 1998 encontró 32 ensayos que coincidían con los criterios de inclusión, 19 de los cuales fueron controlados por placebo y proveían suficiente información para un metaanálisis. Estos 19 estudios mostraron odds ratio agrupados de 1,17 a 2,23 a favor de la homeopatía individualizada sobre el placebo, pero no se observó diferencia cuando el análisis se limitaba a las pruebas con mejor metodología. Los autores concluyeron que «los resultados de los ensayos aleatorios disponibles sugieren que la homeopatía individualizada tiene un efecto sobre el placebo. La evidencia, sin embargo, no es convincente debido a deficiencias metodológicas e inconsistencias». Jay Shelton, autor de un libro sobre homeopatía, afirmó que se asume sin evidencia que la homeopatía individualizada funciona mejor que las variaciones no clásicas.

En un artículo de 2012 publicado en Skeptical Inquirer, Edzard Ernst analizó las publicaciones del grupo de investigación que ha publicado la mayoría de los estudios clínicos del tratamiento homeopático entre los años 2005 y 2010. En un total de 11 artículos, publicados tanto en revistas convencionales como de medicina alternativa, se describe tres pruebas clínicas aleatorizadas (un artículo), estudios de cohorte prospectivos sin grupos de control (siete artículos) y estudios de cohorte comparativos con controles (tres artículos). Las enfermedades incluyen un amplio rango de afecciones desde cirugía de rodilla, eccema, migraña, insomnio a «cualquier afección de pacientes la de tercera edad». Las evaluaciones de Ernst hallaron numerosos errores en el diseño, dirección e información. Algunos ejemplos son el poco detalle del tratamiento homeopático real, presentación engañosa de los controles (comparación del tratamiento homeopático más el convencional versus tratamiento convencional, pero presentado como tratamiento homeopático versus convencional) y datos similares en múltiples artículos. Concluyó que la malinterpretación de datos débiles hizo parecer que la homeopatía tiene efectos clínicos, los que pueden ser atribuidos a sesgo o confusión y que el «lector casual puede ser seriamente engañado».

Declaraciones de las organizaciones médicas

Las oraganizaciones como el National Health Service del Reino Unido, la American Medical Association, el FASEB,136 y el National Health and Medical Research Council de Australia, han concluido que "no existe evidencia de buena calidad que la homeopatía sea efectiva como tratamiento para problema de salud alguno".177 En 2009, el funcionario Mario Raviglione de la Organización Mundial de la Salud criticó el uso de la homeopatía para tratar la tuberculosis; de igual forma, otro vocero de la OMS argumentó que no existía evidencia que la homeopatía fuese un tratamiento efectivo para la diarrea.

La American College of Medical Toxicology y la American Academy of Clinical Toxicology recomiendan que nadie use la homeopatía como tratamiento frente a una enfermedad o como una medida de salud preventiva. Dichas organizaciones informan que no existe evidencia de que el tratamiento homeopático sea efectivo, pero que existe evidencia de que usar estos tratamientos produce daño y puede conllevar riesgos de salud indirectos al retrasar tratamientos eficaces.

Explicaciones de los efectos percibidos

Existe una variedad de explicaciones de por qué la homeopatía parece curar las enfermedades o aliviar sus síntomas incluso cuando los remedios en sí son inertes.
Efecto placebo — el proceso de consulta intensiva y las expectativas en las preparaciones homeopáticas pueden causar este efecto.
Efectos terapéuticos de la consulta — el cuidado, preocupación y consuelo que el paciente experimenta cuando se confía en un cuidador compasivo puede tener un efecto positivo en el bienestar del paciente.
Sanación natural sin asistencia — el tiempo y la capacidad del cuerpo de sanarse sin intervención pueden eliminar muchas enfermedades espontáneamente.
Tratamientos no identificados — pudo haber ocurrido una alimentación, ejercicio, agente ambiental o tratamiento para una enfermedad diferente.
Regresión a la media — debido a que muchas enfermedades y condiciones son cíclicas, los síntomas varían en el tiempo y los pacientes tienden a buscar ayuda cuando el malestar es máximo; después pueden sentirse mejor de todas formas, pero debido a la simultaneidad de la visita al homeópata atribuyen la mejoría al remedio tomado.
Tratamiento no homeopático — los paciente también pueden recibir asistencia médica estándar al mismo tiempo que el tratamiento homeopático y ser el responsable de la mejoría el primero.
Cese de tratamientos desagradables — a menudo los homeópatas recomiendan a sus pacientes abandonar tratamientos médicos tales como cirugía o fármacos, los que pueden causar efectos secundarios molestos; la mejoría es atribuida a la homeopatía cuando la causa real es el cese del tratamiento que causaba los efectos colaterales en primer lugar, pero la enfermedad subyacente permanece sin tratar y aún es un peligro para el paciente.

Efectos en otros sistemas biológicos

 Antiguo remedio homeopático de belladona.
Mientras que algunos artículos han sugerido que las soluciones homeopáticas de alta dilución pueden tener efectos estadísticamente significativos en los procesos orgánicos como el crecimiento de grano, liberación de histamina por leucocitos183 y reacciones enzimáticas, tales evidencias son discutidas debido a que los intentos por replicarlos han fracasado.

En 1985, el inmunólogo francés Jacques Benveniste envió un artículo a la revista Nature en el tiempo en que trabajaba en el INSERM. Afirmó haber descubierto que los basófilos, un tipo de leucocito, liberaban histamina cuando eran expuestos a diluciones homeopáticas de anticuerpos anti-inmunoglobulina E. Los editores de la revista, escépticos de los resultados, solicitaron que el estudio fuese replicado en un laboratorio distinto. Luego de reproducirlo en cuatro laboratorios, el estudio fue publicado. Aún escépticos sobre las conclusiones, Nature organizó un equipo de investigación independiente para determinar la precisión de la investigación, consistente en el editor de Nature y físico sir John Maddox, el investigador de fraudes científicos estadounidense Walter Stewart y el escéptico James Randi. Luego de investigar las conclusiones y metodología del experimento, el equipo descubrió que los experimentos fueron «mal controlados estadísticamente» y «la interpretación había sido nublado por la exclusión de medidas en conflicto con la afirmación». Concluyó «Creemos que los datos experimentales han sido evaluados sin crítica y sus imperfecciones inadecuadamente informadas». James Randi dudó que hubiese habido algún fraude deliberado, pero los investigadores habían permitido que sus «ilusiones» influenciaran su interpretación de los datos.

Ética y seguridad

Proveer remedios homeopáticos ha sido descrito como no ético. Michael Baum, profesor emérito de cirugía y profesor invitado de Humanidades médicas del University College de Londres (UCL), ha descrito a la homeopatía como un «cruel engaño».191

Edzard Ernst, el primer Profesor de medicina complementaria del Reino Unido y exhomeópata, ha expresado su preocupación sobre los farmacéuticos que violan su código ético al fallar en proveer a sus pacientes de la «información relevante y necesaria» sobre la verdadera naturaleza de los productos homeopáticos que promocionan y venden:

 

Mi llamado es simplemente a la honestidad. Dejen a las personas comprar lo que quieran, pero díganles la verdad sobre lo que están comprando. Estos tratamientos son biológicamente implausibles y que los ensayos clínicos han demostrado que no hacen absolutamente nada en los seres humanos. El argumento de que esta información no es relevante o importante para los clientes es bastante y simplemente ridículo.

Los pacientes que eligen usar la homeopatía en lugar de la medicina basada en la evidencia se arriesgan a perder un diagnóstico oportuno y un tratamiento efectivo de enfermedades serias como el cáncer.

Reacciones adversas

Algunos remedios homeopáticos utilizan venenos como belladona, arsénico y hiedra venenosa que son altamente diluidos. Los ingredientes originales solo en raros casos están presentes en niveles detectables. Las reacciones adversas pueden deberse a una preparación inadecuada o una baja dilución intencional. Se ha informado de efectos adversos graves como epilepsias y muerte debido o asociado al uso de algunos remedios homeopáticos. Ha ocurrido casos de envenenamiento por arsénico luego del uso de preparaciones homeopáticas de arsénico.199 El gel nasal Zicam Cold remedy (Remedio para el resfriado Zicam), que contiene 2X (1:100) gluconato de zinc, habría causado que un pequeño porcentaje de sus consumidores perdieran su sentido del olfato.200 340 casos llegaron a un arreglo extrajudicial en 2006 por USD 12 millones.201 En 2009, la Food and Drug Administration (FDA, Estados Unidos) recomendó dejar de usar tres descontinuados remedios para el resfrío Zicam debido a que podían causar un daño permanente al sentido del olfato de sus consumidores. Zicam fue lanzado al mercado sin un New Drug Application (NDA, Solicitud de nuevo medicamento) bajo una cláusula en el Manual de la política de complimiento de la FDA llamada «Condiciones bajo las que los medicamentos homeopáticos pueden comercializarse» (CPG 7132.15). No obstante, la FDA advirtió a Matrixx Initiatives, su fabricante, mediante una Notificación de advertencia que esta política no aplicaba cuando existía un riesgo de salud para los consumidores.

Una revisión de 2000 informó que los productos homeopáticos "improbablemente provoquen reacciones adversas graves". En 2012, una revisión sistemática de la evidencia sobre los posibles efectos adversos de la homeopatía concluyó que «la homeopatía tiene el potencial de dañar a los pacientes y consumidores tanto en formas directas como indirectas». Edzard Ernst, uno de los investigadores, complementó el artículo en su blog escribiendo: «Lo he dicho a menudo y lo digo de nuevo: si se usa como una alternativa a una cura efectiva, incluso el tratamiento más “inocuo” puede convertirse en una amenaza para la vida».

Carencia de eficacia

La falta de evidencia científica convincente que respalde su eficacia y el uso de remedios sin ningún ingrediente activo han causado caracterizaciones de pseudociencia y charlatanería, o, en las palabras de una revisión médica de 1998, «terapia placebo en el mejor de los casos y charlatanería en el peor». El Director médico de Inglaterra, Dame Sally Davies, ha dicho que los remedios homeopáticos son «basura» y no sirven para nada más que placebo. Jack Killen, subdirector interino del Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa, dijo que la homeopatía «va más allá de toda comprensión actual de la química y la física». Agregó: «No existe, a mi saber, enfermedad para la cual se haya probado que la homeopatía sea un tratamiento efectivo». Ben Goldacre dijo que los homeópatas que tergiversan la evidencia científica para un público científicamente analfabeto se han «autoexcluido de la medicina académica y toda critica se ha enfrentado demasiado a menudo con evasión en lugar de debate». Los homeópatas frecuentemente prefieren ignorar los metaanálisis en favor de una selección falaz de resultados positivos, tales como promocionar un estudio observacional particular (uno que Goldacre describe como «un poco más que una encuesta de satisfacción del consumidor») como si este fuese mucho más informativo que una serie de ensayos controlados aleatorizados.

Refiriéndose específicamente a la homeopatía, el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes del Reino Unido declaró:

 

A nuestro ver, las revisiones sistemáticas y los metaanálisis demuestran concluyentemente que los productos homeopáticos no se desempeñan mejor que placebos. El Gobierno comparte nuestra interpretación de la evidencia.

 

En el parecer del Comité, la homeopatía es un tratamiento placebo y el Gobierno debería tener una política sobre prescribir placebos. El Gobierno es reluctante a abordar la procedencia y ética de prescribir placebos a los pacientes, lo que usualmente depende de algún grado de engaño al paciente. La prescripción de placebos no es consistente con la elección del paciente informado, que el Gobierno asegura que es muy importante, ya que significa que los pacientes no tienen toda la información necesaria para tomar una decisión significativa. Más allá de los problemas éticos y la integridad de la relación médico-paciente, prescribir puros placebos es una mala medicina. Su efecto no es de fiar e impredecible y no puede formar el fundamento exclusivo de ningún tratamiento en el NHS [Sistema Nacional de Salud].

El Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa del National Institutes of Health (Estados Unidos) declaró:

 

La homeopatía es un tema controvertido en la investigación de la medicina complementaria. Varios de los conceptos claves de la homeopatía no son consistentes con los conceptos fundamentales de la química y la física. Por ejemplo, no es posible explicar en términos científicos cómo un remedio que contiene poco o ningún ingrediente activo pueda tener algún efecto. Esto, a su vez, crea grandes retos a la investigación clínica rigurosa de los remedios homeopáticos. Por ejemplo, uno no puede confirmar que un remedio extremadamente diluido contiene lo que se nombra en la etiqueta, o desarrollar mediciones objetivas que muestren efectos de remedios extremadamente diluidos en el cuerpo humano.

En lugar del tratamiento médico

En el ámbito clínico, los pacientes que eligen usar homeopatía en vez de medicina científica corren el riesgo de perder un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo, de este modo empeorando las consecuencias de enfermedades graves. Críticos de la homeopatía han citado casos de pacientes homeopáticos que rechazaron recibir un correcto tratamiento para enfermedades que fácilmente podrían haber sido diagnosticadas y tratadas con medicina basada en evidencia y que han muerto como consecuencia, además de la «práctica de mercadotecnia» de criticar y quitar importancia a la efectividad de la medicina científica. Los homeópatas afirman que el uso de medicinas convencionales «empujará la enfermedad más profundo» y causará enfermedades más graves, un supuesto proceso llamado «represión».Algunos homeópatas, especialmente aquellos que no son médicos, desaconsejan la vacunación. Algunos sugieren reemplazarla con «nosode», producto homeopático creado a partir de material biológico como pus, tejido infectado, bacilo de esputo o, en el caso de «nosodes intestinales», heces. Mientras que Hahnemann se opuso a tales preparaciones, los homeópatas contemporáneos a menudo los usan aunque no existe evidencia que indique efecto benéfico alguno. Se han identificado casos de homeópatas desaconsejando el uso de medicamentos antimalaria. Esto expone a los viajeros al trópico que siguen la recomendación en peligro grave, puesto que los remedios homeopáticos son completamente inefectivos contra el parásito de la malaria. En un caso de 2004, un homeópata indicó a uno de sus pacientes que dejara de tomar la medicación convencional para una afección cardíaca. El 22 de junio de ese año le aconsejó: «Abandona todos los medicamentos, incluidos los homeopáticos». Dos meses después, alrededor del 20 de agosto, insistió que ya no necesitaba seguir su tratamiento médico. El 23 de agosto, agregó «Simplemente no puede tomar ningún fármaco. Le he sugerido algunos remedios homeopáticos. [...] Me siento seguro de que si sigue la recomendación recuperará su salud». La paciente fue ingresada al hospital al día siguiente, donde murió ocho días después. El diagnóstico final fue «fallo cardíaca aguda debido a suspensión del tratamiento».

En 1978, George Vithoulkas afirmó que si se traba la sífilis con antibióticos, esta se desarrollaría en una sífilis secundaria y terciaria con compromiso del sistema nervioso central. Anthony Campbell, entonces un médico especialista de la Royal London Homeopathic Hospital, replicó «El profano desafortunado podría ser bien engañado por la retórica de Vithoulkas en rehusarse a seguir el tratamiento ortodoxo». Los dichos de Vithoulkas difundieron la idea de que tratar una enfermedad con medicamentos solo la conducirá más profundo en el cuerpo. Esto está en conflicto con los estudios científicos, que indican que el tratamiento con penicilina produce una cura completa de la sífilis en más del 90 % de los casos.

Una revisión de 2006 por W. Steven Pray de la Facultad de farmacia de la Southwestern Oklahoma State University recomendó que las facultades de farmacología incluyan una asignatura obligatoria sobre medicaciones y tratamientos sin evidencia, promover la discusión de dilemas éticos inherentes en recomendar productos sin garantía de seguridad y eficacia y que se debería enseñar a los estudiantes dónde los sistemas sin probar, como la homeopatía, se apartan de la medicina basada en la evidencia.

En un artículo titulado «¿Deberíamos mantener una mente abierta a la homeopatía?»publicada en la American Journal of Medicine, Michael Baum y Edzard Ernst escribieron que «La homeopatía está entre los peores ejemplos de medicina basada en la fe. [...] Estos axiomas [de la homeopatía] no son solo están fuera de tono de los hechos científicos, sino que también se les oponen directamente. Si la homeopatía es correcta, mucha de la física, química y farmacología debe ser incorrecta».

En 2013, sir Mark Walport, el nuevo Government Chief Scientific Adviser del Reino Unido y cabeza del Government Office for Science, dijo sobre la homeopatía: «Mi parecer científico es absolutamente claro: la homeopatía es una tontería, es aciencia. Mi asesoría a los ministros es clara: que no existe ciencia en la homeopatía. Lo máximo que puede tener es un efecto placebo. Es entonces una decisión política si gastan dinero en ella o no». Su predecesor, el profesor sir John Beddington, respecto a su opinión sobre la homeopatía «fundamentalmente ignorada» por el gobierno, dijo: «La única [opinión siendo ignorada] que podría concebir es la homeopatía, que está loca. No tiene respaldo de bases científicas. De hecho toda la ciencia señala al hecho de que no es para nada sensato. La clara evidencia está diciendo que está equivocada, pero la homeopatía aún es usada en el NHS [Sistema nacional de salud]».

 

Efecto placebo

El efecto placebo (del latín placēbō, “complaceré”, futuro indicativo de la primera persona del singular de placeō “Yo complazco”) es el conjunto de efectos sobre la salud que produce la administración de un placebo, que puede ser en forma de pastilla, una terapia, la automedicación o un mero acto médico, y que no se deben al efecto específico de ningún acto médico.

En investigación médica, el efecto placebo aparece en diferentes situaciones y depende del grado de sugestión. Los placebos más comunes incluyen pastillas de azúcar, infusiones y cirugías placebo, pudiendo ser también cualquier otro procedimiento en el que se da información falsa al paciente. Los efectos positivos del placebo desaparecen cuando se informa a los pacientes de la realidad del medicamento que están tomando.

También es el causante de que funcionen los métodos de la medicina no convencional, en que los pacientes se curan solo si creen en la curación, no porque el método aplicado sea efectivo contra esa enfermedad.

La explicación neurocientífica postulada para este fenómeno sería la estimulación (no por parte de la sustancia placebo, de lo contrario no entraría en la definición) de los cortex prefrontal, orbitofrontal y cingulado anterior, así como el núcleo accumbens, la amígdala, la sustancia gris periacueductal y la médula espinal, que influyen en la percepción de la salud, como se ha comprobado en estudios de resonancia magnética funcional.

Hay gran variabilidad en la presentación de este efecto y la aparición del mismo está determinada por factores del individuo, de la sustancia (incluida su forma de administración) y del medio en el que se realiza el tratamiento. Sin embargo, la cuantificación de este fenómeno es muy útil para determinar la utilidad y seguridad de fármacos y otras sustancias en la terapéutica.

Uso actual del placebo

El uso más importante de los placebos dentro de la práctica clínica actual es el de los ensayos clínicos controlados. En las investigaciones de laboratorio y en la fase de ensayos clínicos con fármacos la población en la que se prueba el efecto del fármaco se divide en dos grupos seleccionados aleatoriamente (muestra), de modo que uno de ellos recibe la medicación (grupo experimental) y otro recibe una sustancia inerte o placebo (grupo control). Si el fármaco es efectivo, los resultados correspondientes al grupo experimental muestran diferencias estadísticamente significativas respecto de los resultados obtenidos en el grupo control.

Los pacientes que se incluyen en los ensayos clínicos controlados reciben mucho más que una sustancia farmacológicamente inerte. Muchas veces estos enfermos presentan una evolución mejor que el resto de pacientes no incluidos en el ensayo y a veces tan buena o mejor que los pacientes incluidos en el brazo experimental. El medio sanitario en el que están envueltos es curativo por:
1.La consulta médica y el hospital, porque hay "más controles".
2.La explicación detallada de la enfermedad, del tratamiento, del pronóstico y del ensayo clínico favorecen el conocimiento de la situación por parte del enfermo, su asimilación y colaboración.
3.La exploración física, porque el tacto humano es terapéutico.
4.Las exploraciones complementarias porque la sofisticación tecnológica sorprende a los pacientes creyendo que todos esos aparatos "lo ven por dentro", alcanzando un diagnóstico certero.
5.Tomar algo, ya que el tratamiento de la medicina es concebida por la población desde la mitad del siglo XX como que hay que tomar un medicamento.

El placebo significa también en la psicología la mejora de un paciente con déficit mental. Es la incapacidad para asumir sus defectos físicos.

Historia de los placebos

La palabra placebo es la primera persona de singular del futuro de indicativo del verbo latino placere, que significa ‘complacer’. La palabra placebo se encuentra en latín en la biblia Vulgata, en el Salmo 114, y en el 116 (acción de gracias por haber sido liberado de la muerte) de la biblia en español. Esta palabra se usaba en la Edad Media para designar los lamentos que proferían las plañideras profesionales en ocasión del funeral de alguna persona. En el siglo XVIII, el término fue definido en un diccionario médico como medicamento común y, en una edición posterior, como algo que simula ser un medicamento.

La historia de la medicina presenta muchos ejemplos que reflejan que la historia del tratamiento médico es la historia del efecto placebo.

Los fármacos en la historia de la medicina fueron:
1.Erráticamente descritos.
2.Usados de forma no coherente.
3.Inapropiadamente prescritos.
4.Normalmente combinados con otras sustancias más complicadas.
5.Probablemente difíciles de conservar.
China: El emperador Huang Ti menciona casi 2000 fármacos y 16.000 prescripciones que fueron usados casi 2500 años sin mayores cambios.
Sumerios-Asirios-Babilónicos: Registraron 265 remedios.
El papiro de Ebers nombra 842 prescripciones y más de 700 fármacos.
India antigua: Fueron usados casi 600 fármacos.
El Corpus Hipocrático: Menciona de 195 a 400 fármacos.
La farmacopea de Galeno: Dominó el régimen terapéutico durante 1500 años y desapareció cuando nació la medicina científica o convencional a principios del siglo XIX. Entonces existían 820 remedios placebo.
Esta cantidad de antiguos remedios totalizan 4785 fármacos y casi 17.000 prescripciones registradas. Es probable que casi todos ellos fuesen placebos.
La farmacopea inglesa del siglo XVII publicaba una gran cantidad de preparados que contenían diversos elementos orgánicos e inorgánicos que se reemplazaban entre sí.
Los cura-todo fueron abundantemente usados por varios siglos, utilizando el veneno de serpientes venenosas como uno de los principales sustratos, opio, diversas raíces, secreciones, excrementos, etc.
Estos componentes nocivos y extraños mantuvieron al médico en un lugar de privilegio y respeto debido a que él era el agente terapéutico.
A pesar de que algunas sustancias pudieran tener efectos terapéuticos. Es importante pensar la forma en que en la antigüedad se pudieron aislar principios activos de algunos componentes terapéuticos, separar de sus componentes de origen, preparar y almacenar.
La miel y la malaquita producen una débil inhibición del crecimiento bacteriano in vitro.Ma Huang cita 2000 fármacos de las cuales la efedrina es la única con principio activo conocido y en 1920 se logró sintetizar con ciertas limitaciones. Pero la efedrina sólo era efectiva para la tos y en nuestros días se sabe que sólo es efectiva para la tos del asma bronquial.
Efecto fisiológico del placebo

Un estudio realizado por el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan explica los fuertes efectos fisiológicos que presentan algunos pacientes al uso de placebos.

En este estudio el grupo de neurología de esta universidad ha localizado un área del cerebro que se activa cuando el paciente cree que está tomando un medicamento.

Se usaron dos tipos de escáneres diferentes en personas totalmente sanas:
Se realizaron Tomografías por Emisión de Positrones (PET)a 14 voluntarios.
Resonancia Magnética Funcional fMRI: Se sometieron los 14 anteriores, 16 voluntarios más y 18 personas a las que no se les sometió a PET pero que a las se les sometió a las mismas pruebas que a los demás dos veces.

Los resultados se combinaron. Al grupo de personas completo, se les iba administrando una inyección dolorosa, se registraba la actividad del dolor y luego se les administraba el placebo. A los grupos de 14 y 16 personas se les advirtió que si conseguían describir los efectos de dicho 'analgésico', recibirían una recompensa de 5 dólares. Al grupo de 18 personas se les informó la verdad de lo que se les iba a administrar.

La investigación reveló que en los pacientes más receptivos al uso de placebos se activaba la producción de dopamina, un tipo de neurotransmisor responsable de múltiples actividades fisiológicas como la creación de los sentimientos placenteros.

Por el contrario, en los pacientes a los que se les advirtió de la verdad, no había reacción e incluso alguno podía llegar a experimentar el efecto nocebo.

Personas susceptibles al efecto placebo

A quién afecta

Los placebos no funcionan en todo el mundo. En 1955, Henry K. Beecher publicó un artículo en el que demuestra que el efecto placebo solo tiene lugar en el 35% de las personas. Pero realmente el rango puede variar desde el 0% hasta el 100%. Depende del tipo de placebo administrado y de la condición médica que se pretende tratar. No todo el mundo responde al efecto placebo, del mismo modo que no todo el mundo responde del mismo modo a las drogas.

Diferencias individuales

En 1950 se estudió qué rasgos de personalidad hacen a una persona más proclive a sentir el efecto placebo. Estos resultados no han podido ser nunca replicados  y por tanto hoy en día se considera que la personalidad no afecta al efecto placebo.

El deseo por superar el dolor, la motivación, y la cantidad de dolor que espera reducir el paciente sí afecta al efecto placebo. Otro factor que potencia el efecto placebo es el grado en que la persona presta atención a sus síntomas corporales, de forma que aquellas personas más centradas en sus síntomas son más susceptibles al placebo.

Las personas afectadas de Alzheimer no experimentan efecto placebo debido a la pérdida de sustancia gris en el córtex prefrontal, lo que conlleva a una pérdida de la capacidad de tener expectativas.

Los niños son más proclives a experimentar efecto placebo que los adultos.

Genes

El trastorno de ansiedad social se ha vinculado con la expresión del gen triptofano-hidroxilasa-2(enzima que sintetiza el neurotransmisor serotonina), y se asocia a una reducción en el tamaño de la amígdala, y por tanto a una susceptibilidad mayor al efecto placebo.

En 2012 varios estudios centrados en el gen COMT (catecolamina-transferasa) relacionado con el neurotransmisor dopamina, se ha visto asociado en pacientes con síndrome del intestino irritable. Los sujetos con el alelo de metiomina duplicado son más propensos al efecto placebo.

Implicaciones para la investigación

Estudios de doble ciego con control placebo

El efecto placebo dificulta la investigación de nuevos fármacos, debido a que si no se controla el efecto placebo no se puede diferenciar si un nuevo fármaco está actuando debido a la efectividad de la sustancia activa, o está dando resultados positivos por mero efecto placebo. De ahí nace la necesidad científica de diferenciar entre la eficacia real y el efecto placebo.

Para controlar el efecto placebo en los ensayos clínicos, se toma a un grupo de sujetos a los cuales se les administrará un placebo con la misma presentación que el medicamento real, pero sin efectos (por ejemplo, pastillas de azúcar). Al comparar los resultados, el fármaco que se pone a prueba debe superar significativamente al efecto placebo. Los ensayos clínicos deben ser de doble ciego: esto significa que los participantes no deben saber si están recibiendo el fármaco real o el placebo, y el administrador del fármaco no debe saber si está dando al participante un fármaco real o el placebo.

Este control genera controversias éticas, dado que para realizar la investigación será necesario administrar un placebo a una persona que podría necesitar un tratamiento efectivo. Pero las condiciones en las que se encuentra la investigación hace que sea necesaria esta situación, por lo que todos los participantes del estudio deben firmar un consentimiento en el que se les informan que parte de la investigación consiste en que podrían estar recibiendo un placebo. La ética de los estudios con control de placebo ha sido ámpliamente discutido en el comité de Helsinki.

Nocebo

El efecto nocebo (del latín nocebo, "dañaré") es el efecto opuesto al placebo. Los pacientes que no creen en el tratamiento pueden experimentar empeoramiento de los síntomas. Por ejemplo, a los participantes de un estudio a los que se les administra un placebo se les informa de que van a experimentar una lista de efectos secundarios negativos y desarrollan una actitud negativa hacia el placebo que les conlleva a experimentar dichos síntomas.

Ingredientes del placebo

Los placebos confeccionados para los ensayos clínicos deben ser completamente inertes, sin ningún efecto. Comúnmente se utilizan recetas de agua con azúcar, y en otras ocasiones se utiliza lactosa, lo cual es conveniente controlar en caso de personas con intolerancia a la lactosa, dado que dicha pastilla dejaría de ser un placebo al tener consecuencias reales sobre la persona.

Controversias con los placebos
Si el médico le dice a un paciente que lo que le prescribe es una pastilla de talco, la respuesta placebo, que depende en gran medida de las expectativas del paciente, se perderá.
Si el médico le dice al paciente que el placebo que le prescribe es un fármaco farmacológicamente activo entra en una situación no ética por falsedad de la información y a la larga será poco eficaz.
El 30% de los norteamericanos usan terapias alternativas. Se cree que una gran parte de la medicina alternativa está basada en el efecto placebo.
Si la enfermedad mejora con el placebo, puede significar o bien que el problema o la enfermedad se origina por la mente, o bien que el organismo se recupera espontáneamente.
Si un placebo tiene mucha efectividad, impugna el valor de los medicamentos que más se utilizan en la práctica médica diaria.

El efecto contrario es el "efecto nocebo", que ocurre cuando un paciente niega los efectos esperados de un fármaco.

 

Pseudociencia

La pseudociencia o seudociencia (‘falsa ciencia’) es aquella afirmación, creencia o práctica que es presentada incorrectamente como científica, pero que no cumple con un método científico válido, no puede ser comprobada de forma fiable o carece de estatus científico. A menudo se caracteriza por el uso de afirmaciones vagas, contradictorias, exageradas o infalsables, una dependencia excesiva a la confirmación en lugar de pruebas rigurosas de refutación, poca o nula disposición a evaluaciones externas por otros expertos y en general una ausencia de procedimientos sistemáticos para el desarrollo racional de teorías.

Un área, práctica o cuerpo de conocimiento puede ser razonablemente llamada pseudocientífica cuando se presenta congruente con los criterios de la investigación científica, pero manifiestamente falla en cumplir tales requisitos. La ciencia también se diferencia de la revelación, teología y espiritualidad en que ofrece un entendimiento de la realidad mediante el conocimiento obtenido por la investigación y experimentación empíricas. La divulgación científica tendenciosa puede nublar las fronteras entre la ciencia y la pseudociencia del público general y puede además incluir ciencia ficción. Las creencias pseudocientíficas están ampliamente arraigadas, incluso entre periodistas y profesores de ciencia de escuelas laicas.

El problema de la demarcación entre ciencia y pseudociencia tiene implicaciones políticas, además de problemas científicos y filosóficos. Distinguirlos tiene consecuencias prácticas en el caso de la asistencia médica, peritaje judicial, políticas ambientales y educación en ciencias. Es parte de la educación y alfabetismo científicos diferenciar los hechos y teorías científicos de las creencias pseudocientíficas, como aquellas encontradas en la astrología, alquimia, y charlatanería y creencias ocultistas, unidas falazmente a conceptos científicos.

El término pseudocientífico a menudo se le considera inherentemente peyorativo, debido a que sugiere que algo es presentado vaga o incluso embusteramente como ciencia, cuando no lo es. En consecuencia, aquellas prácticas y defensores categorizados como tales usualmente rechazan esta etiqueta.

Visión general

Término

El término pseudociencia se suele considerar como inherentemente negativo, ya que sugiere que algo está siendo incorrectamente presentado como ciencia, quizá incluso de forma intencionada. En consecuencia, aquellos de los que se afirma que practican o defienden pseudociencias normalmente discuten tal etiqueta pero por otro lado se encuentran miembros de la comunidad científica que cuestionan el uso peyorativo de la etiqueta como calificativo ante nuevas teorías, tesis o investigaciones.

Etimología

El término pseudociencia o seudociencia es un neologismo formado a partir de la raíz griega pseudo, «falso», y la palabra latina ciencia, «conocimiento». Aunque el término como tal se emplea desde por lo menos finales del siglo XVIII, el concepto de pseudociencia como algo distinto de la ciencia real o auténtica parece haber surgido a mitad del siglo XIX. Uno de los primeros usos de la palabra "pseudociencia" proviene de 1844 en el Northern Journal of Medicine. También se registra un uso anterior del término en 1843, en la obra del fisiólogo francés François Magendie.

Definición

Aunque los elementos que determinan si un cuerpo de conocimiento, metodología o práctica es científico pueden variar según el ámbito de actuación, existen ciertos principios generales con los que la comunidad científica se muestra en general de acuerdo. La noción básica es que todos los resultados experimentales deben ser reproducibles, y susceptibles de ser verificados por otros investigadores. Estos principios pretenden asegurar que los experimentos pueden ser reproducidos bajo las mismas condiciones, permitiendo mediante la investigación posterior determinar si una hipótesis o teoría acerca de un fenómeno es a la vez válida y fiable. Para ser considerado científico, un estudio debe aplicar el método científico en todos sus ámbitos, y el sesgo cognitivo debe ser controlado o eliminado mediante el muestreo al azar, técnicas específicas como el doble ciego, y otros métodos. Se espera que todos los datos recopilados, incluyendo especificaciones de las condiciones ambientales o experimentales, estén documentados y disponibles para su revisión por pares, permitiendo la realización de nuevos experimentos que confirmen o desmientan los resultados previos.

En general, y en la medida en que pueda resultar aplicable, la metodología científica exige que las teorías puedan someterse a pruebas empíricas rigurosas, mientras que a las pseudociencias, o bien no será posible aplicarles sistemas de refutación (por tratarse de formulaciones ambiguas), o bien sus partidarios protegerán la teoría (por ejemplo, con hipótesis auxiliares o ad hoc, formuladas a posteriori), en lugar de someterla a ensayos que puedan refutarla.

Karl Popper introdujo a mediados del siglo XX el concepto de falsabilidad para distinguir la ciencia de la no-ciencia. Un resultado es "falsable" cuando puede ser demostrado como erróneo, es decir, cuando puede diseñarse un experimento teórico con el que demostrar si es falso. De este modo, las afirmaciones "falsables" pueden ser consideradas como ciencia, mientras que las no "falsables" se consideran no-ciencia. Por ejemplo, la afirmación de que "Dios creó el Universo" puede ser cierta o falsa, pero no puede diseñarse ningún experimento que demuestre una cosa u otra; simplemente está más allá de la capacidad de la ciencia, ergo, no es "falsable" y por tanto es no-ciencia. Popper usó la astrología y el psicoanálisis como ejemplos de pseudociencias, y la teoría de la relatividad de Einstein como ejemplo de ciencia. Luego clasificó las formulaciones no-científicas en las categorías filosófica, matemática, mitológica, religiosa y/o metafísica por un lado, y pseudocientífica por otro, aunque no dio criterios claros para definir cada una.

El término tiene connotaciones peyorativas, porque se usa para indicar que las materias así etiquetadas son errónea o engañosamente presentadas como científicas. Por este motivo, aquellos que cultivan determinada "pseudociencia", normalmente rechazan esta clasificación. El apelativo se ha aplicado a disciplinas como ciertas hipótesis de la física cuántica, las ciencias sociales, el psicoanálisis, la parapsicología y la criptozoología por la naturaleza de sus objetos de estudio difícil de aplicarle la misma rigurosidad científica que en otras disciplinas, no obstante esto es relativo y algunas de estas disciplinas acusadas de pseudocientíficas son aceptadas como científicas por universidades,asociaciones científicas, centros médicos, gobiernos, etc., por ejemplo, el psicoanálisis.

Muchas veces la discusión sobre un concepto o campo de conocimiento gira más alrededor de su consideración como ciencia o pseudociencia que acerca de los hechos y métodos reales. El filósofo de la ciencia Larry Laudan ha manifestado que el concepto pseudociencia no tiene significado científico y se usa mayoritariamente para describir una apreciación subjetiva: "Si quisiéramos permanecer firmes al lado de la razón, deberíamos deshacernos de términos como ‘pseudociencia’ y ‘acientífico’ de nuestro vocabulario; son solo palabras huecas que cumplen una función emotiva." Del mismo modo, Richard McNally afirma que "el término pseudociencia se ha convertido en poco más que una injuriosa palabra de moda para ningunear a los propios oponentes en las discusiones en los medios", y que "cuando los emprendedores terapéuticos hacen afirmaciones a favor de sus tratamientos, no deberíamos perder el tiempo intentando determinar si estos califican como pseudocientíficos. En su lugar se deberían hacer preguntas como: ¿Cómo sabe que su tratamiento funciona? ¿Cuáles son sus pruebas?"

Características de las pseudociencias

Los autores que diferencian entre ciencias reales y pseudociencias señalan características cuya presencia simultánea, no necesariamente de todas a la vez (definición politética), ayuda a reconocer a las pseudociencias como tales:
No tienen consistencia interna y externa. Es decir, soportan contradicciones lógicas y no se integran con otras ciencias.
No aplican métodos como los característicos de las ciencias, aquellos cuya validez pueda aceptarse con independencia de las expectativas del observador. Pero, Norwood Russell Hanson, en su libro Patterns of discovery de 1958, y apoyándose en la obra póstuma de Ludwig Wittgenstein, particularmente en sus Investigaciones filosóficas, señala cómo la observación de un hecho cualquiera siempre está sujeta a las expectativas del observador.


Son dogmáticas. Sus principios están planteados en términos tales que no admiten refutación, a diferencia de las ciencias, donde las condiciones de refutación de las hipótesis o teorías están determinadas o pueden determinarse con precisión. Aunque esto último no es de aplicación estricta a las ciencias sociales, que a menudo no producen (ni pretenden producir) resultados precisos, y parten de premisas que hay que interpretar con cierto grado de subjetividad.
Proclaman teorías para las que no aportan pruebas empíricas, que a menudo contradicen abiertamente las observaciones o resultados experimentales conocidos y aceptados. Aunque este tipo de problema también aparecen ocasionalmente en las ciencias (véase por ejemplo: Problema del horizonte)


Son incoherentes con el cuerpo teórico de disciplinas relacionadas, invalidando las explicaciones admitidas sin ofrecer alternativas mejores para la explicación de los mismos fenómenos ni reconocer la necesidad de hacerlo.
Son inmutables. Al no tener bases experimentales, no cambian incluso ante nuevos descubrimientos (como excepción especial están las ciencias a priori, concretamente las matemáticas y la lógica). La máxima autoridad teórica se le sigue atribuyendo al fundador o fundadores de la disciplina, y sus enseñanzas son tratadas como escrituras sagradas.
Utilizan ante el público un lenguaje oscuro, o emplean términos que tienen un significado preciso en ciencia con sentidos totalmente diferentes.
No cumplen la estrategia de la navaja de Occam (también conocido como principio de parsimonia), que es un método heurístico de búsqueda creativa de soluciones que propone que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla es la que se debe considerar como la más probable. O cuando la cumplen es basándose en la utilización de "ganchos celestes" (por ejemplo el creacionismo lo explica todo con base en un solo ente: Dios).


No buscan leyes generales.


Descalifican las críticas por parte de las ciencias, a menudo, utilizando falacias ad hominem, aduciendo conspiraciones o proclamándose objeto de persecución cuando sus planteamientos son rebatidos.
Invocan entes inmateriales o sobrenaturales, tales como fuerza vital, creación divina, inconsciente metafísico, quintaesencia, etc. de los que proclaman a la vez, contradictoriamente, que intervienen en fenómenos observables, pero que son inaccesibles a la investigación empírica. Aunque también en física se especula con entidades que, a día de hoy, son inaccesibles a la investigación empírica, pero que se supone que intervienen en fenómenos observables (véase por ejemplo: Bosón de Higgs), y en psicología se emplean entidades inmateriales tales como por ejemplo: "inteligencia".


Los promotores de la teoría hacen poco esfuerzo para desarrollar una teoría que supere los problemas a los que se enfrenta. Carecen de la vocación autocrítica propia de los científicos verdaderos.
Proclaman y exigen que se reconozca su carácter científico, pero solo ante el público general, renunciando o siendo muy reticentes a poner a prueba sus explicaciones ante la comunidad científica establecida. El hecho de reclamar estatus científico las diferencia de otros campos, como la religión o la metafísica.

Algunos autores afines al relativismo epistémico o al llamado «programa fuerte» (o «estándar») de la sociología de la ciencia (Barry Barnes, Steve Shapin y David Bloor), la Escuela de París, (Bruno Latour y Michael Callon), el grupo de Bath, (Harry Collins y Steven Yearley), el grupo de norteamericanos y su “Etnometodología”, (Harold Garfinkel y Michael Lynch), ponen en duda que sea posible diferenciar con rigor y objetividad el límite que demarca la "ciencia" de la "pseudociencia", respaldando en algunos casos posiciones abiertamente contrarias a determinadas concepciones de lo que es ciencia y criticando el método científico. Estas posiciones relativistas fueron contestadas por los científicos Alan Sokal y Jean Bricmont en su libro Imposturas intelectuales (1997), el cual a su vez recibió contrarréplicas.

Algunos críticos de la pseudociencia consideran algunas o todas las formas de pseudociencia como pasatiempos inofensivos. Otros, como Richard Feynman, Richard Dawkins, Carl Sagan, Michael Shermer y Mario Bunge consideran que todas las formas de pseudociencia son dañinas, causen o no daños inmediatos a sus seguidores. Estos críticos generalmente consideran que la defensa de la pseudociencia puede suceder por varias razones, que van desde la simple candidez sobre la naturaleza de la ciencia y el método científico, hasta un engaño deliberado por beneficios económicos o políticos. No es apropiado tratar de pseudociencia cualquier cuerpo sistemático de creencias solo por no considerar veraces sus postulados, sino que solo tiene sentido hacerlo cuando desde la disciplina en cuestión se proclama sin fundamento su carácter científico.

Visión detallada

Explicaciones psicológicas

El pensamiento pseudocientífico se ha explicado en términos de psicología y psicología social. La tendencia humana a buscar confirmación en vez de refutación, la de mantenerse aferrado en las creencias confortables, y la de sobregeneralizar han sido mencionadas como razones comunes para la adherencia al pensamiento pseudocientífico. De acuerdo con Beyerstein (1991) los humanos son propensos a realizar asociaciones en función de la apariencia, y a menudo cometen errores en el pensamiento sobre causa y efecto.

La utilidad de las etiquetas

Richard McNally, catedrático de Psicología de la universidad de Harvard, manifiesta: "El término 'pseudociencia' se ha convertido en poco más que una palabra de moda incendiaria para desacreditar rápidamente a un oponente a través de los medios de comunicación" y "Cuando los terapeutas manifiestan haber obtenido logros con sus prácticas, no deberíamos gastar nuestro tiempo en tratar de averiguar si sus prácticas se las pueden calificar de pseudocientíficas. En vez de eso, se le debería preguntar: ¿Cómo sabe usted que su práctica funciona? ¿Cuál es su evidencia?"

Pseudociencia, protociencia y ciencia

La protociencia engloba áreas de conocimiento en proceso de consolidación. Por ejemplo la alquimia en el siglo XVII entraba dentro de esta categoría. Cuando se descubrió que los principios en la que se basaban (como la influencia de los planetas en los metales) no tenían respaldo experimental, pasó a ser una pseudociencia. Lo mismo puede decirse de la parapsicología en el siglo XIX y principios del XX. No todas las protociencias desembocan en pseudociencias. Existen autores que consideran que la alquimia dio origen a la química y la astrología a la astronomía; aunque se debe tener en cuenta que otros historiadores de la ciencia rebaten este punto, considerando al ocultismo y a la ciencia como tradiciones paralelas.

No hay un acuerdo para la diferenciación entre protociencia, pseudociencia y ciencia. Hay ejemplos de teorías científicas vigentes que alguna vez fueron criticadas y etiquetadas como pseudocientíficas. La transición se caracteriza por una mayor investigación científica sobre el tema y el descubrimiento de más evidencias que sustenten la teoría. Así, la teoría de la deriva continental fue, en su momento, considerada pseudocientífica.

El problema de la demarcación de las ciencias

Se han hecho varios intentos para aplicar rigor filosófico a la demarcación de la ciencia con resultados diversos. Estos incluyen el criterio de falsabilidad de Karl Popper y la aproximación histórica de Imre Lakatos, quien lo critica en su Methodology of scientific research programmes (Metodología de los programas de investigación científica). Historiadores y filósofos de la ciencia, principalmente Thomas Kuhn y Paul Feyerabend, sostienen desde otras perspectivas epistemológicas del conocimiento, que incluye la dimensión social, que no siempre es posible una distinción nítida y objetiva entre ciencia y pseudociencia.

Mario Bunge, filósofo de la ciencia, es conocido por su posición de incluir al psicoanálisis entre las pseudociencias. Críticas hacia la inconsistencia entre teoría y experiencia, o hacia el carácter especulativo del discurso se dirigen también a veces desde las ciencias naturales hacia ciertas ciencias sociales, como la economía o la psicopedagogía. El escándalo Sokal, por el nombre del físico que lo puso en marcha, mostró que desde una cierta orientación de la Sociología de la Ciencia postmoderna también se ha recurrido a veces a usar inconsistentemente el lenguaje de las llamadas ciencias duras, en lo que parece un intento irregular de legitimación científica, siendo esta una de las líneas de conducta frecuentemente reprochadas hacia las llamadas pseudociencias.

Para algunos sectores de la filosofía de la ciencia no existe un criterio de demarcación perfectamente delimitado, metodológico y objetivo para definir universalmente qué es ciencia y qué es pseudociencia, todo intento de diferenciación es necesariamente arbitrario y subjetivo.

Peligros de la medicina pseudocientífica para la salud

Un campo en el que se usan frecuentemente alegaciones seudocientíficas es el de la curación de enfermedades. Existe un importante mercado de métodos curativos y diagnósticos presentados como mecanismos curativos de validez demostrada por estudios, que en muchos casos utilizan métodos mágicos tradicionales, como la imposición de manos o procedimientos sin fundamento científico, como la radiestesia o el empleo de pirámides. La mayoría de estos curanderismos, cuya extensión creciente debe mucho a internet, busca la credibilidad y el prestigio que tiene la ciencia, alegando por ejemplo desconocidas propiedades del agua, la supuesta acción de fenómenos cuánticos, o presuntas energías de naturaleza difusa.

El cartílago de tiburón se ha promocionado falsamente como cura para el cáncer con base en una supuesta inexistencia de cánceres en tiburones. De acuerdo con Ostrander, esta práctica ha llevado a una continua disminución de las poblaciones de tiburones, y, lo que es más importante, ha alejado a los pacientes de terapias contra el cáncer que sí son efectivas. Los autores sugieren que "los mecanismos basados en la evidencia dada por la comunidad científica deberían añadirse al aprendizaje de los profesionales de los medios de comunicación y gubernamentales".

Un caso especial, por su extensión, es el de la homeopatía, cuya incongruencia con el conocimiento científico fue indicada ya en vida de su fundador, Samuel Hahnemann, y respecto a la que se han utilizado recientemente términos prestados de la mecánica cuántica (como el entrelazamiento) de manera admitidamente metafórica.

Lo mismo ocurre con la reflexología podal, llegándose incluso a impartir cursos que a veces están financiados por la administración pública sanitaria y dirigidos a matronas, personas con formación científica e inmersas en el ámbito sanitario, lo que puede confundir a la ciudadanía dando apariencia de estar avalado por la ciencia. Estos cursos, en España los imparte gente sin formación médica reglada, por lo que su credibilidad deja mucho que desear. Cualquier persona, independientemente de su formación, tiene acceso a cursos de reflexología y puede obtener un diploma que lo capacita para la práctica profesional de dicha disciplina.

Algunos tratamientos alternativos de carácter pseudocientífico han producido accidentes graves, incluso muertes; pero se admite en general que el mayor peligro para la salud de los pacientes ocurre cuando, confiando en un método ineficaz, renuncian a medidas más efectivas, como hábitos más saludables o un tratamiendo médico de eficacia demostrada.

Tabla: Campos considerados como pseudociencias

Algunos autores que defienden la posibilidad de un criterio de demarcación estricto entre ciencia y pseudociencia como Mario Bunge, Carl Sagan, Robert L. Park, James Randi, o Michael Shermer26 consideran que en algunos de los campos siguientes una parte significativa de sus practicantes presentan su disciplina como más o menos equivalente a campos del conocimiento rigurosos, imitándolos a veces formalmente en el lenguaje o las formas de comunicación, y adoptando títulos científicamente prestigiosos ante el público como «doctor» o «profesor», legitimados o no académicamente. Tal como se deduce de la caracterización del concepto, los practicantes de estas actividades afirman su carácter científico.

 

Cinchona officinalis

Cinchona officinalis, es una especie de árbol originario de Sudamérica que se encuentra en la selva lluviosa de Amazonia.
Cinchona officinalis (quina o quinaquina) es la corteza del quino o "cascarilla",1 de aspecto y cualidades diferentes según la especie de que procede.

Descripción

Cinchona officinalis puede ser reconocida dentro de su género por sus hojas que son generalmente más agudas en el ápice y tienen la domatia predominantemente en la porción basal (proximal), la extremidad del cáliz muy profundamente lobulado, y sus frutos con paredes de textura bastante gruesa; mientras en C. calisaya las hojas en su mayoría son obtusas a redondeadas en el ápice y con las domatias en su mayoría que se encuentran en la parte superior, la extremidad del cáliz superficialmente lobulada, y sus frutos con paredes parecidas al papel. Cinchona officinalis es una de las pocas especies de este género que Andersson ha diagnosticado como que tienen siempre hoyo de domatias en las hojas.

Propiedades

Cinchona officinalis es una planta medicinal, una de las varias especies de Cinchona utilizadas para la producción de quinina, que es un agente contra la fiebre. Es especialmente útil en la prevención y tratamiento de la malaria. Cinchona calisaya es el árbol más cultivado para la producción de quinina.

La quina es un medicamento febrífugo, tónico y antiséptico. Se emplea principalmente como tónica en forma de polvo, extracto, tintura, jarabe, vino, etc.; y al exterior en infusión o cocimiento para el lavado de heridas y úlceras.

Contiene diversos alcaloides,2 de los cuales los más abundantes e importantes son cuatro, todos útiles como antipalúdicos y empleados colectivamente para preparar la totaquina. Éstos son: quinina, quinidina, cinchonina y cinchonidina.3 Aparte de alcaloides, posee también principios astringentes (taninos proantocianidoles dímeros y trímenos) y otros compuestos como ácidos orgánicos (ácido quinotánico, rojo cincónico) o compuestos terpénicos que intervienen en su amargor.

Orígenes

La corteza de quina era utilizada por culturas precolombinas del Perú, Colombia y Ecuador como medicamento, antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Sus virtudes fueron reconocidas en Europa recién en 1631, fecha en que fue llevada por el jesuita Alonso Messia Venegas a Roma, enviado por el primer farmacéutico del Colegio Máximo de San Pablo de Lima, el jesuita italiano Agustino Salumbrino quien había observado en el Perú su uso para eliminar tembladeras; luego fue difundida y comercializada por los jesuitas e importada oficialmente por Francia. Durante la segunda mitad del siglo XVIII se realizaron estudios botánicos de varias especies y variedades de quino, incluidas en el género biológico Chinchona o Cinchona, por una leyenda que asegura curó a la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú. Por este nombre se la conoció desde mediados del s. XVIII, cuando el naturalista sueco Carlos Linneo hizo su clasificación científica. Algunos consideran a la corteza de cheta como nombre originario de la quina, “la más importante planta medicinal de ultramar”, que según estas versiones habría sido descubierta a comienzos del s. XVII en el Virreinato del Perú, Corregimiento de Loja, cerca del pueblo de Malacatos, hoy Ecuador.

La corteza se impuso como remedio y febrífugo absoluto. La gente de Malacatos y Loja, "conocían, al parecer desde siempre, la virtud de la quina y gracias a ella estaban sanos". La corteza milagrosa se vendía a precio de oro y comenzó a ser demandada cada vez más, llegando a la sobreexplotación intensa de la cascarilla, por lo que está en peligro de extinción.

Peruanidad de la quina

Sobre el famoso árbol de la quina en una publicación científica y epitómica se puede leer

"QUINA (Bot.:Cinchonaspp.): árbol o arbusto originario del Perú. Pertenece a la famila de la Rubiáceas. Comprende 17 especies afines. La quina o cascarilla, incluida simbólicamente en el escudo nacional como símbolo de la riqueza natural,es característica en la flora de la ceja de montaña, hasta niveles superiores a los 2 000 m.s.n.m.[...] y de su corteza se obtiene una sustancia llamada quinina, a cuyas virtudes febrífugas se debe que la planta fuera considerada uno de los mayores tesoros de América."

Expansión y desarrollo

Una versión indica que en 1852 los Países Bajos holandeses llevaron semillas de quina a Isla Java y establecieron plantaciones. Otra versión atribuye al inglés Clements Markham el haber llevado al Asia semillas de la quina en las que llegaron a desarrollar una gran agroindustria, que suministró materia prima a la industria farmacéutica internacional, hasta que Japón ocupó las plantaciones durante la II Guerra Mundial. Para contrarrestar la ocupación de Indonesia por los japoneses, Estados Unidos fomentó las plantaciones en Sudamérica y Costa Rica, así como la producción de medicamentos sintéticos contra el paludismo, los cuales posteriormente han llegado a sustituir masivamente a la quina en el tratamiento del paludismo, pese a lo cual, la quina o los fármacos con quinina, aun son medicamentos de elección para los tratamientos contra las infecciones del Plasmodium falciparum.

Otros usos

La quina constituye uno de las materias primas empleadas en la fabricación de la bebida tónica y medicinal denominada amargo de Angostura, desarrollada por Johann Gottlieb Benjamin Siegert a comienzos del siglo XIX en la Angostura del Orinoco, ciudad después rebautizada como Ciudad Bolívar, una de las grandes urbes de la cuenca del Orinoco. Mientras traducía el Tratado de William Cullen A Treatise on the Materia Medica, Samuel Hahnemann descubrió que la corteza del árbol del género Cinchona, era efectiva para el tratamiento del paludismo.

 

Médico

Un médico es un profesional que practica la medicina que intenta mantener y recuperar la salud humana mediante el estudio, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad o lesión del paciente. En la lengua española, de manera coloquial, se denomina también doctor a estos profesionales, aunque no hayan obtenido el grado de doctorado.  El médico es un profesional altamente calificado en materia sanitaria, que es capaz de dar respuestas generalmente acertadas y rápidas a problemas de salud, mediante decisiones tomadas habitualmente en condiciones de gran incertidumbre, y que precisa de formación continuada a lo largo de toda su vida laboral.

Objetivo

El principal objetivo del médico, y de la Medicina por extensión, es "cuidar la salud del paciente y aliviar su sufrimiento".3 "El médico pocas veces cura, algunas alivia, pero siempre debe consolar".

Motivación

Las razones para ser médico en la actualidad pueden ser de cuatro tipos:

Personales

Son las razones principales y más importantes.
El atractivo social de la profesión.
Acceder a una posición económica más o menos holgada.
Influencia de familiares, amigos, o de los medios de comunicación.
Compromiso con los pacientes y su sufrimiento, con lo concreto e individual.
Planteamientos religiosos, filosóficos o de vida, como la creencia del impacto de la medicina en la equidad.
Rechazo a otras opciones de vida.

Sociales
Lograr un alto prestigio social, un lugar elevado en la escala de clases sociales.
Puede ser un camino de compromiso social para el cambio de las circunstancias que generan enfermedad. Lucha contra los determinantes sociales de la salud, y solidaridad con los afectados.
Puede llegar a ser una forma de rebelión contra la injusticia social.

Científicas
Trabajar en centros que irradien nuevo conocimiento científico, para que cambie la faz del sufrimiento humano.
Dominar una parte poderosa de la ciencia y de la técnica, de enorme atractivo por su impacto en la salud del paciente.
El esfuerzo por la innovación de la organización de servicios, y a la mejora de la investigación aplicada a la atención de los pacientes con los ensayos clínicos, los estudios observacionales y el conjunto que llamamos “medicina basada en pruebas” (Evidence Based Medicine).
El ansia del desarrollo de las ciencias médicas es fundamental, y sirve de acicate a la continua necesidad de formación continuada que caracteriza al médico.
La producción de ética médica, que pone el contrapunto filosófico y deontológico al que hacer del médico clínico.

Prácticas
Puede ser una elección que dé mucha versatilidad a la vida, como ofrecen las diferentes especialidades médicas, los lugares de trabajo y el tiempo dedicado a la profesión.
La remuneración del médico. En general, como médico se recibe una compensación económica que suele estar en la media o por encima de la media de otros profesionales (aunque hay variaciones extremas), y en todo caso ser médico es un medio de vida. La constante es tener ingresos que permiten llevar una vida honrada, con solvencia para hacer frente a formar una familia y criar algunos hijos.

Valores

Las cualidades que debe poseer un médico clínico son:
el trato digno al paciente y a los compañeros.
el control juicioso de la incertidumbre durante el encuentro con el enfermo
la práctica de una ética de la ignorancia (compartir con el paciente nuestras limitaciones científicas)
la práctica de una ética de la negativa (para rechazar aquello que no tiene sentido, firme pero amablemente, de pacientes, jefes y compañeros)
una enorme polivalencia en el limitado tiempo de la atención clínica.

Axiomas médicos

Son reglas generales que se consideran «evidentes» y se aceptan sin requerir demostración previa, tanto en medicina como en enfermería:
Primum non nocere: "Lo primero es no hacer daño".
"No hay enfermedades, sino enfermos". Es un lema clave para el médico, pues indica que el enfermar (el padecer la enfermedad) es mucho más que la enfermedad. Las enfermedades son estados cambiantes mal definidos que cada paciente vive de forma personal.

Memento mori: "Todo el que nace, muere".

Funciones

Las principales funciones del médico son:
Clínica: la atención a los pacientes.
Formación: tanto su propia formación continuada, como el adiestramiento de estudiantes de medicina. Además, de la educación para la salud de los ciudadanos.
Investigación: para conseguir el mejor desarrollo e innovación de la Medicina.
Administración y/o gestión: de los recursos humanos, materiales y financieros disponibles, y de la captación de nuevos apoyos socio-sanitarios.

La medicina (del latín medicina, derivado a su vez de mederi, que significa 'curar', 'medicar')1 es la ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud, las enfermedades y la muerte del ser humano, e implica ejercer tal conocimiento técnico para el mantenimiento y recuperación de la salud, aplicándolo al diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades. La medicina forma parte de las denominadas ciencias de la salud.
La medicina tuvo sus comienzos en la prehistoria, la cual también tiene su propio campo de estudio conocido como "Antropología médica"; se utilizaban plantas, minerales y partes de animales, en la mayoría de las veces estas sustancias eran utilizadas en rituales mágicos por chamanes, sacerdotes, magos, brujos, animistas, espiritualistas o adivinos.

Los datos antiguos encontrados muestran la medicina en diferentes culturas como la medicina Āyurveda de la India, el antiguo Egipto, la antigua China y Grecia. Uno de los primeros reconocidos personajes históricos es Hipócrates quien es también conocido como el padre de la medicina, Aristóteles; supuestamente descendiente de Asclepio, por su familia: los Asclepíades de Bitinia; y Galeno. Posteriormente a la caída de Roma en la Europa Occidental la tradición médica griega disminuyó.

Después de 750 d. C., los musulmanes tradujeron los trabajos de Galeno y Aristóteles al arábigo por lo cual los doctores Islámicos se indujeron en la investigación médica. Cabe mencionar algunas figuras islámicas importantes como Avicena que junto con Hipócrates se le ha sido mencionado también como el padre de la medicina, Abulcasis el padre de la cirugía, Avenzoar el padre de la cirugía experimental, Ibn al-Nafis padre de la fisiología circulatoria, Averroes y Rhazes llamado padre de la pediatría. Ya para finales de la Edad Media posterior a la peste negra, importantes figuras médicas emergieron de Europa como William Harvey y Grabiele Fallopio.

En el pasado la mayor parte del pensamiento médico se debía a lo que habían dicho anteriormente otras autoridades y se veía del modo tal que si fue dicho permanecía como la verdad. Esta forma de pensar fue sobre todo sustituida entre los siglos XIV y XV d. C., tiempo de la pandemia de la "Peste negra.

Asimismo, durante los siglos XV y XVI, una parte de la medicina, la anatomía sufrió un gran avance gracias a la aportación del genio renacentista Leonardo Da Vinci, quien proyecto junto con Marcantonio Della Torre (1481-1511); un médico anatomista de Pavía; uno de los primeros y fundamentales tratados de anatomía, denominado Il libro dell'Anatomia. Aunque la mayor parte de las más de 200 ilustraciones sobre el cuerpo humano que realizó Leonardo Da Vinci para este tratado desaparecieron, se pueden observar algunas de las que sobrevivieron en su Tratado sobre la pintura.

Investigaciones biomédicas premodernas desacreditaron diversos métodos antiguos como el de los "cuatro humores " de origen griego; es en el siglo XIX, con los avances de Leeuwenhoek con el microscopio y descubrimientos de Robert Koch de las transmisiones bacterianas, cuando realmente se vio el comienzo de la medicina moderna. A partir del siglo XIX se vieron grandes cantidades de descubrimientos como el de los antibióticos que fue un gran momento para la medicina; personajes tales como Rudolf Virchow, Wilhelm Conrad Röntgen, Alexander Fleming, Karl Landsteiner, Otto Loewi, Joseph Lister, Francis Crick, Florence Nightingale, Maurice Wilkins, Howard Florey, Frank Macfarlane Burnet, William Williams Keen, William Coley, James D. Watson, Salvador Luria, Alexandre Yersin, Kitasato Shibasaburō, Jean-Martin Charcot, Luis Pasteur, Claude Bernard, Paul Broca, Nikolái Korotkov, William Osler y Harvey Cushing como los más importantes entre otros.

Mientras la medicina y la tecnología se desarrollaban, comenzó a volverse más confiable, como el surgimiento de la farmacología de la herbolaria hasta la fecha diversos fármacos son derivados de plantas como la atropina, warfarina, aspirina, digoxina, taxol etc.; de todas las descubiertas primero fue la arsfenamina descubierta por Paul Ehrlich en 1908 después de observar que las bacterias morían mientras las células humanas no lo hacían.

Las primeras formas de antibióticos fueron las drogas sulfas. Actualmente los antibióticos se han vuelto muy sofisticados. Los antibióticos modernos puede atacar localizaciones fisiológicas específicas, algunas incluso diseñadas con compatibilidad con el cuerpo para reducir efectos secundarios.

Las vacunas por su parte fueron descubiertas por el Dr. Edward Jenner al ver que las ordeñadoras de vacas que contraían el virus de vaccinia al tener contacto con las pústulas eran inmunes a la viruela, lo que constituye el comienzo de la vacunación. Años después Louis Pasteur le otorgó el nombre de vacuna en honor al trabajo de Edward Jenner con las vacas.

Actualmente el conocimiento sobre el genoma humano ha empezado a tener una gran influencia sobre ella, razón por la que se han identificado varios padecimientos ligados a un gen en específico en el cual la Biología celular y la Genética se enfocan para la administración en la práctica médica, aun así, estos métodos aún están en su infancia.

El báculo de Asclepio es utilizado como el símbolo mundial de la medicina. Se trata de una vara con una serpiente enrollada, representando al dios griego Asclepio, o Esculapio para los romanos. Este símbolo es utilizado por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana Médica y de Osteopatía, la Asociación Australiana y Británica Médica y diversas facultades de medicina en todo el mundo que igualmente incorporan esta insignia.

Fines de la Medicina

La Medicina debe aspirar a ser honorable y dirigir su propia vida profesional; ser moderada y prudente; ser asequible y económicamente sostenible; ser justa y equitativa; y a respetar las opciones y la dignidad de las personas. Los valores elementales de la Medicina contribuyen a preservar su integridad frente a las presiones políticas y sociales que defienden unos fines ajenos o anacrónicos. Los fines de la Medicina son:
La prevención de enfermedades y lesiones y la promoción y la conservación de la salud;

son valores centrales, la prevención porque es de sentido común que es preferible prevenir la enfermedad o daño a la salud , cuando ello sea posible. En la promoción; Un propósito de la medicina es ayudar a la gente a vivir de manera más armónica con el medio, un objetivo que debe ser perseguido desde el inicio de la vida y hasta su final.
El alivio del dolor y el sufrimiento causados por males.

El alivio del dolor y del sufrimiento se cuentan entre los deberes más esenciales del médico y constituye uno de los fines tradicionales de la medicina.
La atención y curación de los enfermos y los cuidados a los incurables.

la medicina responde buscando una causa de enfermedad, cuando esto resulta posible la medicina busca curar la enfermedad y restituir el estado de bienestar y normalidad funcional del paciente.El cuidado es la capacidad para conversar y para escuchar de una manera que esté también al tanto de los servicios sociales y redes de apoyo para ayudar a enfermos y familiares.
La evitación de la muerte prematura y la búsqueda de una muerte tranquila.

La medicina, en su contra la muerte, asume como una meta correcta y prioritaria disminuir las muertes prematuras, se trata de considerar como deber primario de la medicina contribuir a que los jóvenes lleguen a la vejez y, cuando ya se ha alcanzado a esa etapa, ayudar a que los ancianos vivan el resto de sus vidas en condiciones de bienestar y dignidad.

Los fines erróneos de la Medicina son:
El uso incorrecto de las técnicas y los conocimientos médicos.
El empleo de información sobre salud pública para justificar la coerción antidemocrática de grandes grupos de personas para que cambien sus comportamientos “insanos”.
La medicina no puede consistir en el bienestar absoluto del individuo, más allá de su buen estado de salud.
Tampoco corresponde a la medicina definir lo que es el bien general para la sociedad.

Práctica de la medicina

Agentes de salud

La medicina no es solo un cuerpo de conocimientos teórico-prácticos, también es una disciplina que idealmente tiene fundamento en un trípode:
El médico, como agente activo en el proceso sanitario;
El enfermo, como agente pasivo, por ello es "paciente"
La entidad nosológica, la enfermedad que es el vehículo y nexo de la relación médico-paciente.

La práctica de la medicina, encarnada en el médico, combina tanto la ciencia como el arte de aplicar el conocimiento y la técnica para ejercer un servicio de salud en el marco de la relación médico-paciente. En relación al paciente, en el marco sanitario, se establecen análogamente también vínculos con otros agentes de salud (enfermeros, farmacéuticos, fisiatras, etc.) que intervienen en el proceso.

Relación médico-paciente

El médico, durante la entrevista clínica, transita un proceso junto con el paciente, donde necesita:
Establecer un vínculo de confianza y seguridad con el paciente (y su entorno también);
Recopilar información sobre la situación del paciente haciendo uso de diferentes herramientas (entrevista y anamnesis, historia clínica, examen físico, interconsulta, análisis complementarios, etc.);
Organizar, analizar y sintetizar esos datos (para obtener orientación diagnóstica);
Diseñar un plan de acción en función de los procesos previos (tratamiento, asesoramiento, etc);
Informar, concienciar y tratar al paciente adecuadamente (implica también acciones sobre su entorno);
Reconsiderar el plan en función del progreso y los resultados esperados según lo planificado (cambio de tratamiento, suspensión, acciones adicionales, etc.);
Dar el alta al momento de resolución de la enfermedad (cuando sea posible), sino propender a medidas que permitan mantener el estatus de salud (recuperación, coadyuvantes, paliativos, etc.).

Toda consulta médica debe ser registrada en un documento conocido como historia clínica, documento con valor legal, educacional, informativo y científico, donde consta el proceder del profesional médico.

Sistema sanitario y salud pública

La práctica de la medicina se ejerce dentro del marco económico, legal y oficial del sistema médico que es parte de los sistemas nacionales de salud pública (políticas sanitarias estatales). Las características bajo las cuales se maneja el sistema sanitario en general y el órgano médico en particular ejercen un efecto significativo sobre cómo el servicio de salud, y la atención sanitaria puede ser aprovechada por la población general.

Una de las variables más importantes para el funcionamiento del sistema se corresponde con el área financiera y el presupuesto que un Estado invierte en materia de salud. Otra variable implica los recursos humanos que articulan las directivas del sistema sanitario.

La otra cara de la moneda en materia de atención médica está dada por el servicio privado de salud. Los honorarios y costos del servicio sanitario corren por cuenta del contratista, siendo de esta forma un servicio generalmente restringido a las clases económicamente solventes. Existen no obstante contratos de seguro médico que permiten acceder a estos servicios sanitarios privados; son, fundamentalmente, de dos tipos:
De cuadro médico: aquellos en los que se accede a los servicios sanitarios de una entidad privada (a su red de médicos y hospitales) pagando una prima mensual y, en ocasiones, un copago por cada tratamiento o consulta al que se accede.
De reembolso: aquellos en los que se accede a cualquier médico u hospital privado y, a cambio de una prima mensual y con unos límites de reembolso, el seguro devuelve un porcentaje de los gastos derivados del tratamiento.

Ética médica

La ética es la encargada de discutir y fundamentar reflexivamente ese conjunto de principios o normas que constituyen nuestra moral. La deontología médica es el conjunto de principios y reglas éticas que han de inspirar y guiar la conducta profesional del médico. Los deberes que se imponen obligan a todos los médicos en el ejercicio de su profesión, independientemente de la modalidad.

Especialidades médicas

Alergología
Análisis clínicos
Anatomía patológica
Anestesiología y reanimación
Angiología y cirugía vascular
Bioquímica clínica
Cardiología
Cirugía cardiovascular
Cirugía general y del aparato digestivo
Cirugía oral y maxilofacial
Cirugía ortopédica y traumatología
Cirugía pediátrica
Cirugía plástica
Cirugía torácica
Dermatología
Endocrinología y nutrición
Epidemiología
Estomatología y odontología
Farmacología clínica
Gastroenterología
Genética
Geriatría
Ginecología
Hematología
Hepatología
Hidrología médica
Infectología
Inmunología
Medicina de emergencia
Medicina del trabajo
Medicina deportiva
Medicina familiar y comunitaria
Medicina física y rehabilitación
Medicina forense
Medicina intensiva
Medicina interna
Medicina nuclear
Medicina preventiva
Microbiología y parasitología
Nefrología
Neonatología
Neumología
Neurocirugía
Neurofisiología clínica
Neurología
Obstetricia
Oftalmología
Oncología médica
Oncología radioterápica
Otorrinolaringología
Pediatría
Proctología
Psiquiatría
Radiología o radiodiagnóstico
Reumatología
Salud pública
Traumatología
Toxicología
Urología

Sociedades científicas

Los médicos se agrupan en sociedades o asociaciones científicas, que son organizaciones sin fines de lucro, donde se ofrece formación médica continuada en sus respectivas especialidades, y se apoyan los estudios de investigación científica.

Colegios de médicos

Un Colegio Médico es una asociación gremial que reúne a los médicos de un entorno geográfico concreto o por especialidades. Actúan como salvaguarda de los valores fundamentales de la profesión médica: la deontología y el código ético. Además de llevar la representación en exclusiva a nivel nacional e internacional de los médicos colegiados, tiene como función la ordenación y la defensa de la profesión médica. En la mayoría de los países la colegiación suele ser obligatoria.

Formación universitaria

La educación médica, lejos de estar estandarizada, varía considerablemente de país a país. Sin embargo, la educación para la formación de profesionales médicos implica un conjunto de enseñanzas teóricas y prácticas generalmente organizadas en ciclos que progresivamente entrañan mayor especialización.

Competencias básicas de un estudiante de medicina

Las cualidades y motivaciones iniciales que debe poseer un estudiante de Medicina son:
Interés por las ciencias de la salud
Organizador de acciones a largo plazo
Habilidad en la manipulación precisa de instrumentos
Capacidad de servicio y relación personal
Sentido de la ética y la responsabilidad
Personalidad inquieta y crítica, con ganas de renovar planteamientos y actitudes
Motivación para desarrollar actividades médicas.

Materias básicas

La siguiente es una lista de las materias básicas de formación en la carrera de medicina:
Anatomía humana: es el estudio de la estructura física (morfología macroscópica) del organismo humano.
Anatomía patológica: estudio de las alteraciones morfológicas que acompañan a la enfermedad.
Bioestadística: aplicación de la estadística al campo de la medicina en el sentido más amplio; los conocimientos de estadística son esenciales en la planificación, evaluación e interpretación de la investigación.
Bioética: campo de estudio que concierne a la relación entre la biología, la ciencia la medicina y la ética.
Biofísica: es el estudio de la biología con los principios y métodos de la física.
Biología: ciencia que estudia los seres vivos.
Biología molecular
Bioquímica: estudio de la química en los organismos vivos, especialmente la estructura y función de sus componentes.
Cardiología: estudio de las enfermedades del corazón y del sistema cardiovascular.
Citología (o biología celular): estudio de la célula en condiciones fisiológicas.
Dermatología: estudio de las enfermedades de la piel y sus anexos.
Embriología: estudio de las fases tempranas del desarrollo de un organismo.
Endocrinología: estudio de las enfermedades de las glándulas endócrinas.
Epidemiología clínica: El uso de la mejor evidencia y de las herramientas de la medicina basada en la evidencia (MBE) en la toma de decisiones a la cabecera del enfermo.
Farmacología: es el estudio de los fármacos y su mecanismo de acción.
Fisiología: estudio de las funciones normales del cuerpo y su mecanismo íntimo de regulación.
Gastroenterología: estudio de las enfermedades del tubo digestivo y glándulas anexas.
Genética: estudio del material genético de la célula.
Ginecología y obstetricia: estudio de las enfermedades de la mujer, el embarazo y sus alteraciones.
Histología: estudio de los tejidos en condiciones fisiológicas.
Historia de la medicina: estudio de la evolución de la medicina a lo largo de la historia.
Neumología: estudio de las enfermedades del aparato respiratorio.
Neurología: estudio de las enfermedades del sistema nervioso.
Otorrinolaringología: estudio de las enfermedades de oídos, naríz y garganta.
Patología: estudio de las enfermedades en su amplio sentido, es decir, como procesos o estados anormales de causas conocidas o desconocidas. La palabra deriva de pathos, vocablo de muchas acepciones, entre las que están: «todo lo que se siente o experimenta, estado del alma, tristeza, pasión, padecimiento, enfermedad». En la medicina, pathos tiene la acepción de «estado anormal duradero como producto de una enfermedad», significado que se acerca al de «padecimiento».
Patología médica: una de las grandes ramas de la medicina. Es el estudio de las patologías del adulto y tiene múltiples subespecialidades que incluyen la cardiología, la gastroenterología, la nefrología, la dermatología y muchas otras.
Patología quirúrgica: incluye todas las especialidades quirúrgicas de la medicina: la cirugía general, la urología, la cirugía plástica, la cirugía cardiovascular y la ortopedia entre otros.
Pediatría: estudio de las enfermedades que se presentan en los niños y adolescentes.
Psicología médica: estudio desde el punto de vista de la medicina de las alteraciones psicológicas que acompañan a la enfermedad.
Psiquiatría: estudio de las enfermedades de la mente.
Semiología clínica: estudia los síntomas y los signos de las enfermedades, como se agrupan en síndromes, con el objetivo de construir el diagnóstico. Utiliza como orden de trabajo lo conocido como método clínico. Este método incluye el interrogatorio, el examen físico, el análisis de los estudios de laboratorio y de Diagnóstico por imágenes. El registro de esta información se conoce como Historia Clínica.
Traumatología y ortopedia: estudio de las enfermedades traumáticas (accidentes) y alteraciones del aparato musculoesquelético.

Materias relacionadas
Antropología médica: estudia las formas antiguas y actuales de curación en diferentes comunidades, que no necesariamente siguen lo establecido por la medicina basada en conocimientos occidentales e institucionalizados. Se analizan las influencias de los distintos usos y costumbres de las comunidades para la toma de decisiones respecto al mejoramiento y prevención de la salud y al tratamiento de las enfermedades.
Fisioterapia: es el arte y la ciencia de la prevención, tratamiento y recuperación de enfermedades y lesiones mediante el uso de agentes físicos, tales como el masaje, el agua, el movimiento, el calor o la electricidad.
Logopedia: es una disciplina que engloba el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las patologías del lenguaje (oral, escrito y gestual) manifestadas a través de trastornos de la voz, el habla, la comunicación, la audición y las funciones orofaciales.
Nutrición: es el estudio de la relación entre la comida y bebida y la salud o la enfermedad, especialmente en lo que concierne a la determinación de una dieta óptima. El tratamiento nutricional es realizado por dietistas y prescrito fundamentalmente en diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades relacionadas con el peso y alteraciones en la ingesta, alergias, malnutrición y neoplasias.

En España

Los estudios de medicina en España y en muy pocos países de la Unión Europea tienen una duración de 6 años para la obtención del grado académico y entre 4 y 6 para el posgrado, lo que supone un total de 11 o 12 años de estudio para la formación completa.

El grado de medicina tiene 2 ciclos de 3 años cada uno. Los dos primeros años se dedican al estudio del cuerpo humano en estado de salud, así como de las ciencias básicas (Física, Estadística, Historia de la Medicina, Psicología, Bioquímica, Genética...). El tercer año se dedica a los estudios de laboratorio y a la Patología General médica y quirúrgica. Los 3 años del segundo ciclo suponen un estudio general de todas y cada una de las especialidades médicas, incluyendo muchas asignaturas prácticas en los Hospitales Clínicos asociados a las Facultades de Medicina.

Una vez terminado el grado, los estudiantes reciben el título de Médico y deben colegiarse en el Colegio Médico de la provincia en la que vayan a ejercer. Una vez colegiados, pueden recetar y abrir clínicas por cuenta propia, así como trabajar para clínicas privadas, pero no pueden trabajar en el Sistema Nacional de Salud.

La formación especializada se adquiere en los estudios de posgrado. Existen 50 especialidades médicas que funcionan como títulos de Posgrado, siguiendo la estructura de máster y doctorado. Estos programas de posgrado, conocidos como formación MIR, tienen una duración de 3 o 6 años.

Para el acceso a uno de estos programas de posgrado, los graduados o licenciados en medicina realizan un examen a nivel nacional conocido como Examen MIR en régimen de concurrencia competitiva. La nota se calcula a partir de la media del expediente de los estudios de grado o licenciatura del alumno (ponderado un 25 %) y el resultado del Examen MIR (75 %).

El aspirante con mayor nota tiene a su disposición todos los programas de formación de todos los hospitales de la nación, el segundo todos menos la plaza que haya elegido el primero, y así sucesivamente.

Previa realización de un trabajo de investigación, el médico recibe el título de doctor y puede ejercer tanto por cuenta propia como ajena en los servicios médicos públicos y privados de España, como facultativo de la especialidad en la que se haya doctorado.

Controversias

Los siguientes son algunos de los temas que mayor controversia han generado en relación con la profesión o la práctica médicas:
El filósofo Iván Illich atacó en profundidad la medicina contemporánea occidental en Némesis médica, publicado por primera vez en 1975. Argumentó que la medicalización durante décadas de muchas vicisitudes de la vida (como el nacimiento y la muerte) a menudo causan más daño que beneficio y convierten a mucha gente en pacientes de por vida. Llevó a cabo estudios estadísticos para demostrar el alcance de los efectos secundarios y la enfermedad inducida por los medicamentos en las sociedades industriales avanzadas, y fue el primero en divulgar la noción de iatrogenia.
Se han descrito críticamente las condiciones de hostigamiento laboral a las que se ven enfrentados los estudiantes de medicina en diferentes momentos durante sus estudios en los hospitales.

Medicamento

Un medicamento es uno o más fármacos, integrados en una forma farmacéutica, presentado para expendio y uso industrial o clínico, y destinado para su utilización en las personas o en los animales, dotado de propiedades que permitan el mejor efecto farmacológico de sus componentes con el fin de prevenir, aliviar o mejorar el estado de salud de las personas enfermas, o para modificar estados fisiológicos.

Desde las más antiguas civilizaciones el hombre ha utilizado como forma de alcanzar mejoría en distintas enfermedades productos de origen vegetal, mineral, animal o en los últimos tiempos sintéticos. El cuidado de la salud estaba en manos de personas que ejercen la doble función de médicos y farmacéuticos. Son en realidad médicos que preparan sus propios remedios curativos, llegando alguno de ellos a alcanzar un gran renombre en su época, como es el caso del griego Galeno (130-200 d.C.). De él proviene el nombre de la Galénica, como la forma adecuada de preparar, dosificar y administrar los fármacos. En la cultura romana existían numerosas formas de administrar las sustancias utilizadas para curar enfermedades. Así, se utilizaban los electuarios como una mezcla de varios polvos de hierbas y raíces medicinales a los que se les añadía una porción de miel fresca. La miel además de ser la sustancia que sirve como vehículo de los principios activos, daba mejor sabor al preparado. En ocasiones se usaba azúcar. También se utilizaba un jarabe, el cual ya contenía azúcar disuelta, en vez de agua y el conjunto se preparaba formando una masa pastosa. Precisamente Galeno hizo famosa la gran triaca a la que dedicó una obra completa, y que consistía en un electuario que llegaba a contener más de 60 principios activos diferentes. Por la importancia de Galeno en la Edad Media, se hizo muy popular durante esta época dejando de estar autorizada para su uso en España en pleno siglo XX.

Es precisamente en la Edad Media donde comienza su actividad el farmacéutico separado del médico. En su botica realiza sus preparaciones magistrales, entendidas como la preparación individualizada para cada paciente de los remedios prescritos, y se agrupan en gremios junto a los médicos. En el renacimiento se va produciendo una separación más clara de la actividad farmacéutica frente a médicos, cirujanos y especieros, mientras que se va produciendo una revolución en el conocimiento farmacéutico que se consolida como ciencia en la edad moderna. La formulación magistral es la base de la actividad farmacéutica conjuntamente con la formulación oficinal, debido al nacimiento y proliferación de farmacopeas y formularios, y esta situación continúa hasta la segunda mitad del siglo XIX.

A partir de este momento empiezan a aparecer los específicos, que consistían en medicamentos preparados industrialmente por laboratorios farmacéuticos. Es así, que las formas galénicas no adquirirán verdadero protagonismo hasta alrededor de 1940, cuando la industria farmacéutica se desarrolla y éstas comienzan a fabricarse en grandes cantidades. Desde entonces hasta hoy en día las maneras en que se presentan los medicamentos han evolucionado y la diversidad que encontramos en el mercado es muy amplia.

Forma galénica o forma farmacéutica es la disposición individualizada a que se adaptan los fármacos (principios activos) y excipientes (materia farmacológicamente inactiva) para constituir un medicamento.5 O dicho de otra forma, la disposición externa que se da a las sustancias medicamentosas para facilitar su administración.

El primer objetivo de las formas galénicas es normalizar la dosis de un medicamento, por ello, también se las conoce como unidades posológicas. Al principio, se elaboraron para poder establecer unidades que tuvieran una dosis fija de un fármaco con el que se pudiera tratar una determinada patología.

La importancia de la forma farmacéutica reside en que determina la eficacia del medicamento, ya sea liberando el principio activo de manera lenta, o en su lugar de mayor eficiencia en el tejido diana, evitar daños al paciente por interacción química, solubilizar sustancias insolubles, mejorar sabores, mejorar aspecto, etc.

La medicina alopática, medicina alópata o alopatía es la expresión mayoritariamente usada por los homeópatas y los defensores de otras formas de medicina alternativa para referirse al uso médico de ingredientes activos o intervenciones físicas para tratar o suprimir los síntomas o los procesos fisiopatológicos de las enfermedades. La expresión fue acuñada en 1841 por el fundador de la homeopatía, Samuel Hahnemann en referencia a la medicina galénica imperante en su epóca que según él empleaba medicamentos sin relación patológica con la enfermedad, ni semejante ni opuesta. Actualmente en los círculos homeopáticos, la expresión medicina alopática o medicina alópata se usa incluso para referirse a "la categoría amplia de la práctica médica que a veces es llamada medicina occidental, biomedicina, medicina basada en la evidencia o medicina moderna" ).
Etimología

El uso actual de alopatía no procede del término griego ἀλλοπάθεια (allopátheia), que quiere decir «sujeto a influjos externos», sino que es un término alemán (Allopathie) creado por Samuel Hahnemann a partir de las raíces griegas ἄλλος (alos) [otro, distinto], y πάθος (pathos) [sufrimiento]. En cambio, en el término homeopatía la primera raíz es ὅμοιος (homoios) [semejante].

Uso

En inglés moderno, allopath y allopathic fueron acuñados en el siglo XIX por los homeópatas para referirse a aquéllos que practican la medicina sin respetar los principios hahnemannianos. El Oxford English Dictionary6 recoge este uso cuando define allopathy como el «término aplicado por los homeópatas a la práctica médica ordinaria o tradicional, y por el uso común, hasta cierto punto, para distinguir a ésta de la homeopatía». Algunos diccionarios actuales de la lengua inglesa designan al sistema médico convencional u ordinario como medicina alopática (allopathic medicine), contraponiéndola no ya a la homeopatía, sino a cualquiera de las terapias llamadas alternativas.7 8 El Merriam Webster Medical Dictionary [1] recoge el uso que da la profesión homeopática como primera acepción ("un sistema de práctica médica que trata de combatir la enfermedad por el uso de remedios (fármacológicos o quirúrgicos) que producen efectos diferentes o incompatibles con los producidos por la enfermedad que se quiere tratar"), pero ofrece una segunda acepción ("un sistema de práctica médica que hace uso de todas las medidas que se han demostrado válidas para el tratamiento de la enfermedad").

Plantas Medicinales

Una planta medicinal es un recurso biológico, en algunos casos se emplea completa, en otros casos sólo alguna parte, flores, fruto, tubérculo, etc. De la sección seleccionada, se obtienen extractos que se emplean para el tratamiento de alguna afección como pudiera ser dolor de cabeza, estómago, hinchazón, etc., algunos le llaman droga medicinal o remedio herbolario, también se le conoce como medicina tradicional, o herbolaria; la acción terapéutica (alivio o mejora), se debe a que contiene principios activos. La parte de la planta empleada que contiene el principio activo puede prepararse para su uso manualmente, existen las llamadas formas galénicas, después aparecieron las fórmulas magistrales que son las mezclas de diversos principios elaborados siguiendo instrucciones definidas, es muy frecuente emplear métodos como la decocción e infusión, para su consumo inmediato, y la preparación de tinturas, elixires y ungüentospara aplicaciones a mediano plazo, actualmente ya se cuenta con presentaciones farmacéuticas como cápsulas, comprimidos cremas y jarabes.

El uso de remedios de origen vegetal se remonta a la época prehistórica, y fue una de las formas más extendidas de medicina, en la que virtualmente todas las culturas conocidas tienen evidencias del uso medicinal de algunas plantas. Si bien, el uso de especies vegetales con fines terapéuticos es muy antigua, en un principio estuvo ligado a la magia, cada población construyó sus creencias en un intento de comprender su medio inmediato, algunas culturas hasta el día de hoy conservan estas creencias y la ciencia ha venido a explicar críticamente cada planta cada extracto, cada formula, hallando precisamente los principios activos responsables de la actividad biológica. La industria farmacéutica actual se ha basado en los conocimientos científicos modernos para la síntesis y elaboración de algunas moléculas farmacológicas análogas a las presentes ciertas en especies vegetales, y que muchas sustancias derivadas forman parte de los principios activos de medicamentos modernos, como la célebre aspirina.

Además, el proceso de verificación científico ha ayudado a encontrar este tipo de moléculas en varias especies vegetales usadas tradicionalmente como plantas medicinales, explicando ciertas propiedades terapéuticas de éstas, junto con descubrir compuestos que pueden servir como base para el desarrollo de nuevos medicamentos para distintas aplicaciones. Muchos de los fármacos empleados hoy en día —como el opio, la quinina, la aspirina o la digital— replican sintéticamente o aíslan los principios activos de moléculas iguales presentes en remedios vegetales tradicionales usados incluso en épocas prehistóricas, aun sin conocimiento de sus principios activos. Su origen persiste en las etimologías —como el ácido salicílico, así llamado por extraerse de la corteza del sauce (Salix spp.) o la digital, de la planta del mismo nombre.

El consumo de plantas medicinales ha ido en aumento en los últimos años en todo el mundo y es frecuente su empleo en combinación con medicamentos prescritos por los médicos. Está extendida la falsa creencia de que los productos a base de plantas son inocuos e incluso ventajosos por su supuesto carácter "natural", un razonamiento poco compatible con el hecho de que su efecto terapéutico se achaque a su contenido en principios activos con actividad farmacológica. Esta falsa percepción se basa en la tradición de su uso en lugar de en estudios sistemáticos que evalúen su seguridad, que por lo general no existen. Sin estos estudios, únicamente pueden ser detectados aquellos riesgos evidentes, muy frecuentes y de ocurrencia inmediata. Tóxicos y venenos, como pueden ser la cicuta, el cianuro, las toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión, son productos tan naturales como la miel de abeja.

Como cualquier medicamento, las plantas pueden provocar reacciones adversas, intoxicación por sobredosis o interacciones perniciosas con otras sustancias. Se han descrito interacciones de relevancia clínica entre plantas y medicamentos, por lo que resulta imprescindible comunicar al médico el consumo de preparados naturales. Es necesario el mismo control médico estricto con las plantas medicinales que con los medicamentos de síntesis.

Asimismo, se han notificado en los productos a base de plantas medicinales problemas de confusión entre unas plantas y otras, además de contaminación con pesticidas, metales pesados y medicamentos.

En 2004, el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, mediante la Orden SCO/190/2004, de 28 de enero, por la que se establecía la lista de plantas cuya venta al público quedaba prohibida o restringida por razón de su toxicidad, pretendió realizar una transposición de la lista de plantas publicada por la Comunidad Europea el 26 de octubre de 1992, en la que además añadía 50 plantas (de 147 a 197). Tras recurso contencioso administrativo interpuesto por la Asociación española de Fabricantes de preparados, alimentos especiales, dietéticos y plantas medicinales (Afepadi), dicha orden fue anulada en junio de 2005,6 debido a un vicio sustancial de procedimiento, por haberse omitido en su elaboración el trámite obligatorio de comunicación a la Comisión Europea. La Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, atribuye competencia al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad para elaborar un listado de plantas cuya venta libre al público estará restringida o prohibida debido a su toxicidad, si bien por el momento no se ha conseguido desarrollar dicho punto.

En 2012, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) publicó un compendio de especies vegetales que contienen sustancias de posible riesgo o preocupación para la salud humana cuando son utilizadas en alimentos o complementos alimenticios, que actualiza un listado previo de abril de 2009.
En el metabolismo normal de todos los seres vivos, el organismo produce algunas sustancias a partir de los nutrientes obtenidos del medio; algunos de estos compuestos químicos forman parte del proceso en todas o casi todas las especies, mientras que otros reflejan las peculiaridades de cada una de ellas. Entre los compuestos de la primera clase —llamados metabolitos primarios— se cuentan los glúcidos y lípidos, aprovechados en la alimentación; los compuestos de uso terapéutico, por el contrario, corresponden normalmente a los metabolitos secundarios, y aparecen en organismos específicos. Pocas veces la función que estos cumplen en la medicina se corresponde con la que cumplen en el ciclo vital de la planta en cuestión; la digoxina, por ejemplo, que se concentra en las hojas y flores de Digitalis purpurea como tóxico para evitar su consumo por animales herbívoros, se emplea terapéuticamente como inotrópico para los pacientes que padecen de arritmia cardíaca. Otros compuestos usados en medicina son utilizados por la planta para atraer agentes polinizadores.

Sólo raramente la planta entera tiene valor medicinal; normalmente los compuestos útiles se concentran en alguna de sus partes: hojas, semillas, flores, cortezas y raíces se utilizan con relativa frecuencia.

Los modos de aplicación varían del mismo modo; una forma frecuente de empleo es la infusión, en que el principio activo se disuelve en agua mediante una cocción más o menos larga. La tisana resultante se bebe; plantas empleadas de este modo incluyen la tila (Tilia platyphyllos), cuyo principio activo es el eugenol, la pasionaria (Passiflora edulis), cuyos principios activos incluyen el harmol y el harmano, o el mismo café (Coffea arabica), cuya infusión contiene cafeína.

Otras plantas se preparan en tinturas, se comen, se inhala el humo de su combustión, o se aplican tópicamentenota  como emplastosnota  o cataplasmas.

Malaria

La malaria (del italiano medieval «mal aire») o paludismo (de paludis, genitivo del término latino palus: ciénaga o pantano y de -ismo, en este caso acción o proceso patológico) es una enfermedad producida por parásitos del género Plasmodium, y algunos estudios científicos sugieren que pudo haberse transmitido al ser humano a través de los gorilas occidentales.  Es la primera enfermedad de importancia entre las enfermedades debilitantes. Entre 700 000 y 2 700 000 personas mueren al año por causa de la malaria, de los cuales más del 75 % son niños en zonas endémicas de África.  Así mismo, causa unos 400 000 000-900 000 000 casos de fiebre aguda al año en la población infantil (menores de cinco años) en dichas zonas.2 En mayo de 2007, la Asamblea Mundial de la Salud decidió conmemorar el 25 de abril el Día Mundial del Paludismo.

La enfermedad puede ser causada por una o por varias de las diferentes especies de Plasmodium: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae, Plasmodium ovale o Plasmodium knowlesi, las tres primeras de las cuales son las reportadas en el continente americano. Los vectores de esta enfermedad son diversas especies del mosquito del género Anopheles. Como es sabido, tan sólo las hembras de este mosquito son las que se alimentan de sangre para poder madurar los huevos; los machos no pican y no pueden transmitir enfermedades, ya que únicamente se alimentan de néctares y jugos vegetales.

La única forma posible de contagio directo entre humanos es que una persona embarazada lo transmita por vía placentaria al feto, también es posible la transmisión por transfusiones sanguíneas de donantes que han padecido la enfermedad, o bien, por la transmisión directa a través de la picadura de un mosquito.

En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas se infectan tan a menudo que desarrollan la inmunidad adquirida, es decir, son portadores más o menos asintomáticos del parásito.

Cada año se presentan 396 millones de casos de paludismo. La mayor parte de la carga de morbilidad se registra en el África, al sur del Sahara.

El primer intento de una vacuna sintética contra la malaria fue realizado en 1997 por el equipo de Manuel Elkin Patarroyo; los resultados fueron desiguales, alcanzando como máximo una eficacia del 28% en Sudamérica. En 2010, la vacuna aparecía catalogada como «inactiva» por la Organización Mundial de la Salud.

En agosto de 2013 se anunció que una vacuna en estudio en fase I alcanzaba una eficacia de un 100%.

Historia

La malaria ha infectado a los humanos durante más de 50.000 años, y puede que haya sido un patógeno humano durante la historia entera de nuestra especie,  hipótesis que también se apoya en la observación de especies cercanas a los parásitos humanos de la malaria en los chimpancés, pariente ancestral de los humanos.  Además, se encuentran referencias de las peculiares fiebres periódicas de la malaria a lo largo de la historia, comenzando desde 2700 a. C. en China.

Los estudios científicos sobre la malaria hicieron su primer avance de importancia en 1880, cuando el médico militar francés Charles Louis Alphonse Laveran, trabajando en Argelia, observó parásitos dentro de los glóbulos rojos de personas con malaria. Propuso por ello que la malaria la causaba un protozoario, la primera vez que se identificó a un protozoario como causante de una enfermedad. Por éste y otros descubrimientos subsecuentes, se le concedió el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1907. Al protozoario en cuestión se le llamó Plasmodium, por los científicos italianos Ettore Marchiafava y Angelo Celli. Un año después, Carlos Finlay, un médico hispano-cubano que trataba pacientes con fiebre amarilla en la Habana, sugirió que eran los mosquitos quienes transmitían la enfermedad de un humano a otro. Posteriormente, fue el británico Sir Ronald Ross, trabajando en la India, quien finalmente demostró en 1898 que la malaria era transmitida por los mosquitos. Lo probó al mostrar que ciertas especies del mosquito transmitían la malaria a pájaros, al conseguir aislar los parásitos de las glándulas salivales de mosquitos que se alimentaban de aves infectadas. Por su aporte investigador, Ross recibió el premio Nobel de Medicina en 1902. Después de renunciar al Servicio Médico de la India, Ross trabajó en la recién fundada Liverpool School of Tropical Medicine y dirigió los esfuerzos por controlar la malaria en Egipto, Panamá, Grecia y Mauricio. Los hallazgos de Finlay y Ross fueron confirmados luego por un comité médico dirigido por Walter Reed en 1900, y sus recomendaciones implementadas por William C. Gorgas en medidas de salud adoptadas durante la construcción del Canal de Panamá. Este trabajo salvó la vida de miles de trabajadores y ayudó a desarrollar los métodos usados en campañas de salúd pública contra la malaria.

El primer tratamiento eficaz para la malaria fue la corteza del árbol Cinchona, que contiene el alcaloide quinina. Este árbol crece en las colinas de los Andes, en particular en Perú. Los habitantes del Perú usaban el producto natural para controlar la malaria, y los Jesuitas introdujeron esta práctica en Europa durante los años 1640, donde fue aceptada con rapidez.  Sin embargo, no fue sino hasta 1820 cuando la quinina, el ingrediente activo, fue extraída de la corteza y nombrada por los químicos franceses Pierre Joseph Pelletier y Jean Bienaime Caventou.

A comienzos del siglo XX, antes de los antibióticos, los pacientes con sífilis eran intencionalmente infectados con malaria para crear una fiebre, siguiendo las investigaciones de Julius Wagner-Jauregg. Al controlar la fiebre con quinina, los efectos tanto de la sífilis como la malaria podían ser minimizados. Algunos de los pacientes murieron por la malaria, pero el riesgo era preferible por encima de la casi segura muerte por sífilis.

A pesar de que en el estadio sanguíneo y en el mosquito del ciclo de vida de la malaria se estableció en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX, solo en 1980 se observó la forma latente hepática del parásito. Este descubrimiento explicó finalmente por qué daba la impresión de que algunas personas se curaban de la enfermedad, para recaer años después de que el parásito hubiese desaparecido de su circulación sanguínea.

Epidemiología

La malaria causa unos 400–900 millones de casos de fiebre y aproximadamente 2-3 millones de muertes anuales, lo que representa una muerte cada 15 segundos. La gran mayoría de los casos ocurre en niños menores de 5 años; las mujeres embarazadas son también especialmente vulnerables. A pesar de los esfuerzos por reducir la transmisión e incrementar el tratamiento, ha habido muy poco cambio en las zonas que se encuentran en riesgo de la enfermedad desde 1992. De hecho, si la prevalencia de la malaria continúa en su curso de permanente aumento, la tasa de mortalidad puede duplicarse en los próximos veinte años. Las estadísticas precisas se desconocen porque muchos casos ocurren en áreas rurales, donde las personas no tienen acceso a hospitales o a recursos para garantizar cuidados de salud. Como consecuencia, la mayoría de los casos permanece indocumentada.  En Venezuela, el control de la malaria y de otras enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, fracasó por la falta de programas efectivos financiados por el gobierno, por lo que se produjo un aumento consistente y grave en el número de casos, especialmente desde 1998.

Aunque la co-infección de VIH con malaria ha incrementado la mortalidad, sigue siendo un problema menor que la combinación de VIH-tuberculosis.

Mecanismo de transmisión y ciclo biológico de Plasmodium

La hembra del Anopheles infectada es portadora de los esporozoítos del Plasmodium en sus glándulas salivales. Si pica a alguien, los esporozoitos entran en la persona a través de la saliva del mosquito y migran al hígado por el torrente sanguíneo, donde se multiplican rápidamente dentro de las células hepáticas (los hepatocitos) mediante una división asexual múltiple, y se transforman en merozoitos que entran en el torrente sanguíneo. Allí infectan los eritrocitos y siguen multiplicándose, dando lugar a unas formas iniciales típicamente anulares (trofozoítos), formas en división asexual múltiple (merontes) y finalmente un número variable de merozoítos según la especie de Plasmodium, que provoca la ruptura del eritrocito. Algunos merozoítos se transforman en unas células circulares relativamente grandes que son gametocitos femeninos y masculinos y dejan de multiplicarse, aunque en P. falciparum son más grandes que el propio eritrocito y tienen forma de búmeran, lo que ocasiona su ruptura.

Una hembra de Anopheles no infectada pica a un enfermo y adquiere los gametocitos, y así se inicia el ciclo sexual del Plasmodium. Con la unión de los gametos en su intestino, la formación de un huevo, que es móvil, y que dará origen a un Ooquiste que volverá a dividirse y dar esporozoitos listos para infectar nuevamente, al llegar a las glándulas salivales del mosquito.

En los humanos, las manifestaciones clínicas se deben a:

La ruptura de glóbulos rojos, que liberan merozoitos, que liberan sustancias que estimulan el hipotálamo, ocasionando repentinas crisis febriles, muy intensas, cada dos o tres días (al completarse el ciclo eritrocitico o asexual de Plasmodium), seguidas al cabo de unas horas de una brusca vuelta a una aparente normalidad. Este proceso va dejando al organismo exhausto, y en el caso de los niños pequeños hay una gran probabilidad de un desenlace fatal en ausencia de tratamiento.

El parásito evita el sistema inmunitario al permanecer intracelularmente en los hepatocitos y eritrocitos por enzimas existentes en la membrana celular eritrocitaria, aunque muchos eritrocitos parasitados se eliminan en el bazo. Para evitarlo, el parásito produce ciertas proteínas que se expresan en la superficie del eritrocito y causan su adherencia al endotelio vascular, especialmente en Plasmodium falciparum: este es el factor principal de las complicaciones hemorrágicas de la malaria. Dichas proteínas son además altamente variables, y por lo tanto el sistema inmunitario no puede reconocerlas de forma efectiva, ya que cuando elabora un número de anticuerpos suficiente (al cabo de dos semanas o más), estos serán inútiles porque el antígeno ha cambiado.

El ciclo continúa cuando un mosquito ingiere sangre de un enfermo o portador, y con ello algunos gametocitos. En el intestino del mosquito estos se transforman en macrogametos (femenino) y microgametos (masculinos), que se fusionan dando un cigoto móvil u oocineto. Este finalmente formará los esporozoítos que migran a las glándulas salivares del mosquito, completando el ciclo vital.

Las mujeres gestantes son especialmente atractivas para los mosquitos y la malaria en ellas es especialmente nefasta, dada la sensibilidad del feto (que no tiene un sistema inmunitario desarrollado) a la infección.

Se necesitan dos organismos anfitriones: mosquitos para las fases de reproducción sexual, y el ser humano y animales para la reproducción asexual. Existe una excepción con Plasmodium vivax y Plasmodium ovale: cuando pica Anopheles se inyectan los esporozoitos, estos van al hígado, y algunos se quedan latentes en el interior de los hepatocitos y reciben el nombre de hipnozoítos. Hay un periodo de incubación largo, se reactivan, se replican y pueden dar clínica tras varios meses después.

P. vivax, P ovale y P. malariae causan anemia leve, bajos niveles de parasitemia, rotura esplénica y síndrome nefrótico. P. falciparum causa niveles elevados de parasitemia, insuficiencia renal, anemia grave, etc.

Diagnóstico de la malaria

La OMS recomienda que antes de administrar el tratamiento se confirme el diagnóstico con métodos parasitológicos. Se utilizan la microscopía y las pruebas rápidas de detección de Ag en sangre para obtener los resultados en menos de una hora.

1.Microscopía

Se realiza mediante:
La gota gruesa: es una técnica de referencia que requiere microscopistas expertos. Es la técnica más difundida.

Permite el examen de una mayor cantidad de sangre en menos tiempo. Se pone una gota en el centro de la lámina y se hacen movimientos envolventes para romper los hematíes y que permita observar los parásitos.
Extensión sangre periférica: es más lento que la gota gruesa, no se rompen los hematíes, por lo que los parásitos no cambian la morfología y es más fácil identificarlos.

Puede utilizarse sangre venosa anticoagulada recogida en tubos con EDTA.

2.Serología

La inmunofluorescencia indirecta (IFI) y el inmunoensayo enzimátic (ELISA) se emplean sobre todo en estudios epidemiológicos.

3.Diferenciación de especies

P. falciparum Los eritrocitos infectados no aumentan de tamaño, ni se deforman y están poliparasitados. Los gametocitos se ven en forma de banana. En sangre periférica no se observan esquizontes. Cuando están presentes son un signo de malaria complicada. P. falciparum se observa en el borde de la membrana de los eritrocitos y a esta posición se denomina “appliquée o accolée”. A veces se detectan gránulos rojizos llamados puntos de Mauer.

P. malariae Los eritrocitos son de tamaño normal o disminuido. El parásito adopta formas en “banda y en barra” dentro de los eritrocitos. El esquizonte presenta ocho merozoítos que se disponen “en roseta”. A veces aparecen los puntos de Ziemann como gránulos rojizos en el interior de la célula anfitriona.

P.vivax Los eritrocitos presentan un tamaño aumentado y contienen gránulos de color rosa (punteado de Schüffner positivo). Los esquizontes eritrocitarios suelen contener hasta 24 merozoítos y los esquizontes maduros presentan la emociona (pigmento palúdico).

P. ovale Los eritrocitos presentan un tamaño aumentado y presentan punteado de Schüffner positivo. El esquizonte maduro contiene la mitad de los merozíotos que el de P viva.x

Diagnóstico diferencial

Se puede dar un diagnóstico diferencial entre malaria y la fiebre de Zika.

Tratamiento: antipalúdicos

Es menester mencionar que los esquemas antipalúdicos varían de país a país, debido a que se basan en estudios de resistencia a antimaláricos que se realizan de manera periódica, generalmente de acuerdo a un protocolo establecido por la agencia local del la Organización Mundial de la Salud. Se han observado resistencias de los parásitos a varios antipalúdicos. Las tasas de resistencia aumentan a medida que el uso de nuevos antipalúdicos también aumenta. La microscopía es el único método fiable para controlar la eficacia del tratamiento. Algunos de los fármacos que pueden emplearse son:
Primaquina: Tiene acción potente frente a las formas intrahepáticas llamadas hipnozoítos de P. vivax y P. ovale. Se puede emplear como profiláctico, pero se debe descartar la existencia de un déficit de glucosa -6-P- deshidrogenasa, ya que produce anemias hemolíticas graves en estos casos.
Cloroquina: presenta actividad esquizonticida rápida frente a las formas eritrocitarias, forma complejos con hemo y evita la cristalización. La cloroquina es el fármaco de elección para el tratamiento de la infección por P. vivax junto con primaquina . En Indonesia y Nueva Guinea han aparecido formas de P. vivax resistentes a la cloraquina. Los pacientes, en estos casos, pueden recibir tratamiento con otros fármacos como quinina o doxiciclina.
Atavacuona: posee efecto sinérgico con proguanil frente a P. falciparum. Inhibe el transporte electrónico mitocondrial del protozoo.
Derivados de artemisinina: presentan acción esquizonticida sanguínea rápida. Debido a su corta vida media se deben usar en combinación con otro antimalárico para evitar recrudescencias.
Lumefantrine: presentan acción esquizonticida sanguínea de larga vida media. Se usa en combianación con Artemeter para el tratamiento de malaria por P. falciparum.
Quinina: presenta actividad esquizonticida hemática, forma complejos con hemo que resultan tóxicos para el parásito. Se usa en áreas palúdicas con resistencia de P. falciparum. Se le debe asociar un segundo fármaco como clindamicina o doxiciclina.

Si hay resistencias suele utilizarse atavacuona- proguanil y en la malaria grave producida por P. falciparum se emplea quinina + doxiciclina y artemeter (artemisina).

Malaria complicada

Paciente con parasitemia positiva y con uno de los siguientes síntomas o signos que indican riesgo de una complicación: Poliartralgia severa, alteraciones neurológicas hemoglobina por debajo de 7gr/dl, hiperparasitemia (definida como conteo de trofozoitos superior a 50.000 o la presencia de esquizontes (en el caso de P. falciparum)), ictericia, disnea o taquipnea, disminución de la diuresis, coluria, vómitos a repetición o cualquier tipo de sangrado. La mortalidad de la malaria complicada sin tratamiento es cercana al 100 %.

Protección del anfitrión frente a la malaria

En zonas endémicas se han creado estrategias para protegerse de la infección. Algunas mutaciones en los genes de la Hb confieren resistencia a la malaria. Las personas heterocigotos para el rasgo de células falciformes (HbS) presentan protección frente a P. falciparum, ya que el parásito crece mal debido a las bajas concentraciones de oxígeno. La HbC reduce la proliferación parasitaria. La negatividad para el antígeno Duffy protege de la infección por P. vivax, ya que necesita unirse a este Ag para introducirse en el hematíe. El déficit G6PD provoca hemólisis debido al estrés oxidativo y está asociada al efecto protector de la malaria por P. falciparum.

Vacuna

Las vacunas para la malaria están en desarrollo, no hay disponible todavía una vacuna completamente eficaz. Los primeros estudios prometedores que demuestran la posibilidad de una vacuna contra el paludismo se realizaron en 1967 por la inmunización de ratones con esporozoitos atenuados por radiación, que brindan protección a alrededor del 60 % de los ratones posterior a la inyección de esporozoitos normales y viables. Desde la década de 1970, se ha producido un considerable esfuerzo para desarrollar estrategias de vacunación similares en los seres humanos.

Se han realizado muchos trabajos para intentar comprender los procesos inmunológicos que brindan protección después de la inmunización con esporozoitos irradiados. Tras el estudio de vacunación en ratones en 1967, se formuló la hipótesis de que los esporozoitos inyectados eran reconocidos por el sistema inmune, que a su vez creaba anticuerpos contra el parásito. Se determinó que el sistema inmunológico estaba creando anticuerpos contra la proteína circumsporozoito (CSP) que reviste a los esporozoitos. Además, los anticuerpos contra la CSP impidieron que los esporozoitos invadiesen hepatocitos. CSP, por lo tanto, fue elegida como la proteína más prometedora para desarrollar una vacuna contra la malaria. Es por estas razones históricas que las vacunas basadas en CSP son las más numerosas de todas las vacunas contra la malaria.

Actualmente, existe una gran variedad de vacunas sobre la mesa. Vacunas pre-eritrocíticas (vacunas que se dirigen a los parásitos antes de que llegue a la sangre), en particular las vacunas basadas en CSP, forman el mayor grupo de investigación de la vacuna contra la malaria. En la lista de vacunas candidatas se incluyen: las que tratan de inducir inmunidad en la etapa de infección de la sangre, las que tratan de evitar las patologías más severas de la malaria evitando la adhesión del parásito a las vénulas de la sangre y a la placenta; y las vacunas que bloqueen la transmisión, que detendrían el desarrollo del parásito en el mosquito justo después de que el mosquito ha tomado sangre de una persona infectada. Es de esperar que la secuenciación del genoma de P. falciparum proporcionará objetivos para nuevos medicamentos o vacunas.

Inmunización con plasmodios irradiados

Se determinó que una persona puede protegerse de una infección por P. falciparum si recibe picaduras de más de 1000 mosquitos infectados por irradación.[cita requerida]En general, se ha aceptado que no es adecuado tratar a las personas de riesgo con esta estrategia de vacunación, pero esto ha sido recientemente cuestionado por el trabajo que está realizando el doctor Stephen Hoffman, de Sanaria, uno de los principales investigadores que originalmente secuenció el genoma de Plasmodium falciparum. Su trabajo más reciente ha girado en torno a la solución del problema de logística de la preparación y aislamiento de los parásitos equivalentes a 1000 mosquitos irradiados para el almacenamiento masivo y la inoculación de los seres humanos. La compañía ha recibido recientemente varias subvenciones multimillonarias de la Fundación Bill y Melinda Gates y el gobierno de los EE.UU. para iniciar los primeros estudios clínicos en 2007 y 2008. El Instituto de Investigación Biomédica de Seattle (SBRI), financiado por la Iniciativa Vacuna contra la Malaria asegura a los posibles voluntarios que "los ensayos clínicos no serán un riesgo para la vida. Si bien muchos voluntarios en Seattle realmente contraerán la enfermedad, la cepa clonada utilizada en los experimentos se puede curar, y no causa una forma recurrente de la enfermedad. Algunos de los participantes obtendrá drogas experimentales o vacunas, mientras que otros recibirán placebo".

Vacunas SPf66

La primera vacuna desarrollada objeto de ensayos de campo fue la SPf66, desarrollada por el científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo en 1987, probada en una colonia de monos de la región amazónica, los Aotus trivirgatus. Presenta una combinación de antígenos de los esporozoitos (utilizando repetición CS) y merozoitos del parásito. Durante la fase I de los ensayos se demostró una tasa de eficacia del 75% y la vacuna pareció ser bien tolerada por el sistema inmunogénico de los sujetos. Los ensayos de las fases IIb y III fueron menos prometedores, la eficacia cayó hasta situarse entre el 38,8% y el 60,2%. Un ensayo llevado a cabo en Tanzania en 1993 demostró una eficacia del 31% después de un año de seguimiento. Sin embargo, un estudio más reciente (aunque controvertido) realizado en Gambia no mostró ningún efecto. A pesar de los períodos de prueba relativamente largos y del número de estudios realizados, aún no se conoce la forma en que la vacuna SPf66 confiere inmunidad, por lo que sigue siendo una improbable solución a la malaria. El CSP fue la siguiente vacuna desarrollada que inicialmente parecía suficientemente prometedora como para someterse a los ensayos. También se basaba en las proteína circumsporozoito, pero además tenía la proteína recombinante (Asn-Ala-Pro15Asn-Val-Asp-Pro)2-Leu-Arg(R32LR) unida covalentemente a una toxina purificada de Pseudomonas aeruginosa (A9). Sin embargo en una fase temprana se demostró una falta total de inmunidad protectora en los inoculados. El grupo de estudio utilizado en Kenia tuvo un 82% de incidencia de parasitemia, mientras que el grupo de control sólo tuvo un 89% de incidencia. La vacuna tenía la intención de provocar una respuesta incrementada de linfocitos T en los que fueron expuestos, cosa que tampoco fue observada.

La vacuna se probó en más de 41.000 voluntarios en América Latina, donde a principios de 1994 fueron inoculados 45 voluntarios que demostraron que la vacuna induce una fuerte respuesta inmunitaria (entre un 40 y un 60% en los adultos, y hasta un 77% en los niños) contra la malaria, sin provocar efectos colaterales. Finalmente, luego de ser evaluada en Gambia, Tanzania y Tailandia, la vacuna demostró no tener la efectividad aspirada por el doctor Patarroyo, por lo cual se detuvo el proceso de fabricación y vacunación con la SPF6628

Vacuna RTS,S/AS02A

La vacuna RTS,S/AS02A fue desarrollada por una alianza entre la PATH Malaria Vaccine Initiative (un concesionario de la Fundación Gates), la empresa farmacéutica GlaxoSmithKline, y el Walter Reed Army Institute of Research. En esta vacuna, una porción de CSP ha sido fundida con el "S antígeno" inmunogénico del virus de la hepatitis B; esta proteína recombinante se inyecta junto al potente adyuvante AS02A.  En octubre de 2004, los investigadores de la RTS,S/AS02A anunciaron los resultados de un ensayo de fase IIb, indicando que la vacuna redujo el riesgo de infección en aproximadamente un 30% y la gravedad de la infección en más de un 50%. El estudio examinó más de 2.000 niños de Mozambique.  Los ensayos más recientes de la vacuna RTS,S/AS02A se han centrado en la seguridad y eficacia de su administración en la primera etapa de la infancia: En octubre de 2007, los investigadores anunciaron los resultados de los ensayos de las fases I / IIb realizados sobre 214 lactantes Mozambiqueños de entre 10 y 18 meses, en los que la administración de tres dosis de vacuna llevó a un 62% de reducción de infecciones sin efectos secundarios graves salvo algo de dolor en el punto de inyección. La investigación posterior demorará el lanzamiento comercial de esta vacuna hasta alrededor de 2012.

La revista The Lancet publicó el 16 de octubre de 2004 los resultados iniciales del mayor ensayo clínico de una vacuna contra la malaria en África.

DDT

Otra vía para detener la malaria en el mundo, que se ha utilizado extensamente en el pasado, es la utilización de insecticidas, como las piretrinas o el DDT. Se prohibió el uso de este último por sus posibles efectos en la salud y en la fauna, pero un grupo de científicos cree que debería revisarse esta prohibición tan estricta. Se considera ahora que un uso medido con fines sanitarios, distinto del uso masivo con fines económicos del que fue objeto en el pasado, es una buena opción para el control o erradicación de la malaria bajo condiciones muy controladas, limitándose al interior de las casas y tejados en las zonas donde esta enfermedad es endémica, según la OMS. Algunos grupos ambientalistas, como la Pesticide Action Network no están de acuerdo con esta medida.

Los defensores del uso del DDT, entre los que se incluyen científicos, estadísticos y ecologistas escépticos como Bjørn Lomborg, argumentan que este es un método eficaz contra la malaria; afirman que gracias a ella la malaria desapareció de Europa, donde era endémica en Grecia o Italia. En Sri Lanka, los casos de malaria descendieron desde 2.800.000 casos en 1948 a 17 en 1963; en la India, de 100 millones de casos en 1935, la cifra bajó a 300.000 en 1969. Bangladés fue declarada zona libre de malaria. Incluso circula la cifra que afirma que la prohibición del DDT ha causado 50 millones de muertes. Defienden su idoneidad basándose en la eficacia que le atribuyen, junto con el bajo coste de su aplicación y el hecho de que no tenga problemas de patentes. Precisamente algunos argumentan que los motivos últimos de la prohibición están en la propia industria, la cual, al acabar las patentes del DDT, quisieron imponer nuevos pesticidas con patente.

Sin embargo, los efectos del DDT en la salud humana y particularmente en trabajadores del programa de control de la malaria están ampliamente documentados. Se ha asociado a un aumento de síntomas neuropsiquiátricos y alteraciones neurológicas.

Otros métodos

La técnica de los insectos estériles se está perfilando como un posible método de control de mosquitos. El progreso hacia insectos transgénicos, o genéticamente modificados, sugieren que las poblaciones de mosquitos silvestres podrían ser resistentes a la malaria. La investigación en el Imperial College de Londres creó el primer mosquito transgénico para el paludismo, con la primera especie resistente a Plasmodium, anunciado por un equipo de la Case Western Reserve University en Ohio, en 2002. El éxito de la sustitución de las poblaciones existentes con poblaciones genéticamente modificadas, se basa en un mecanismo de transmisión, como los elementos trasladables para permitir la herencia mendeliana de los genes de interés.

Se está desarrollando un novedoso método que consiste en un pequeño dispositivo de 2 milímetros de diámetro que se inserta debajo de la piel. El desarrollo de este implante es el trabajo de Malaria Mission ( http://www.malariamission.org/ ), una iniciativa del grupo de investigación Salud Tropical de la Universidad de Navarra y la Clínica de Navarra, quienes actualmente buscan financiación de U$ 20.000 a través de https://www.indiegogo.com/projects/malaria-mission-help-us-fight-malaria-by-defeating-the-mosquitoes#gallery. El dispositivo consiste en un pequeño implante de silicona que libera ivermectina, una medicina segura y muy utilizada para combatir la malaria y otras infecciones parasitarias endémicas en las zonas tropicales, el medicamento se libera en pequeñas cantidades en el portador ayudándolo a combatir la enfermedad y a la vez hace que los mosquitos que pican al paciente mueran, ya que estos, no toleran los niveles de ivermictina contiene la sangre que acaban de beber de su huésped.

La educación en el reconocimiento de los síntomas de la malaria ha reducido el número de casos en algunas zonas del mundo en desarrollo hasta en un 20%. Reconocer la enfermedad en las primeras etapas también puede evitar que cause muertes. La educación también puede informar a la gente para cubrir más áreas de aguas estancadas. Por ejemplo, los tanques de agua son caldo de cultivo ideal para el parásito y el mosquito. Por lo tanto, una forma de reducir el riesgo de la transmisión entre las personas es eliminar los recipientes o tanques con agua estancada. Se trata de poner en la práctica en la mayoría en las zonas urbanas donde hay grandes centros de población y por lo tanto la transmisión sería más probable.

Prevención

Es importante la educación en el conocimiento de los síntomas, que permitiría un diagnóstico precoz y la posibilidad de aplicar un tratamiento lo antes posible. El riesgo de transmisión se puede reducir mediante el control del vector.
El control de la intensificación de la irrigación, las presas y otros proyectos relacionados con el agua que contribuyen de forma importante a la carga de morbilidad del paludismo.
El mejoramiento de la gestión de los recursos hídricos reduce la transmisión del paludismo y de otras enfermedades de transmisión vectorial.
El uso de mosquitero.
Fumigación de interiores con insecticidas de acción residual a fin de controlar los mosquitos vectores.
Protección personal frente a la picadura: vestir ropas de color blanco, que cubran la mayor superficie de la piel; utilizar un repelente cutáneo (que contenga DEET); dormir con una mosquitera tratada con repelentes (permetrinas), etc.

El viajero que presente fiebre en los tres meses siguientes a la exposición se considera una urgencia por la posibilidad de presentar malaria. Los viajeros presentan síntomas más graves que la población local, ya que estos han desarrollado cierto grado de inmunidad al estar expuestos al parásito, que ayuda a controlar la infección y disminuye la gravedad.

Los inmigrantes procedentes de zonas endémicas y los viajeros deberían ser cribados mediante rigurosas pruebas serológicas para detectar a tiempo posibles infecciones.

Es importante la Profilaxis antipalúdica. CDC y WHO son fuentes de información para saber el medicamento adecuado para cada país y zona. La profilaxis conviene iniciarla dos semanas antes de entrar en la zona endémica, debe mantenerse durante toda la estancia y continuarse varias semanas más a la vuelta del viaje dependiendo del medicamento utilizado.

España

En España la malaria fue conocida casi siempre con el nombre de "tercianas" o "fiebre terciana" (de 3 días) benigna causada por el Plasmodium vivax y en menor grado la fiebre terciana maligna causada por el Plasmodium falciparum y la fiebre de cuatro días causada por el Plasmodium malariae fueron endémicas hasta la mitad del siglo XX. En 1943 se diagnosticaron unos 400 000 casos y se registraron 1307 muertes debidas a la malaria.33

El último caso autóctono se registró en mayo de 1961. En 1964 España fue declarada libre de malaria y recibió el certificado oficial de erradicación.

Sin embargo cada año se reportan casos procedentes principalmente de inmigrantes y turistas. El crecimiento del número de viajeros a países donde la malaria está presente y los viajes de inmigrantes donde la malaria es endémica aumentan los casos de malaria importada.

En 1967 hubo 21 casos, en 1995 hubo 263 y en 2004 hubo 351 casos.

Memoria del agua

La memoria del agua es una supuesta propiedad del agua, no demostrada, según la cual las moléculas del agua almacenan las propiedades curativas de un compuesto homeopático sometido a diluciones en serie durante su preparación. Esta conjetura fue propuesta por el inmunólogo Jacques Benveniste como hipótesis ad hoc para explicar las propiedades curativas que atribuye la homeopatía a sus preparados, aun cuando en éstos no exista ni una molécula de principio activo. Sin embargo, todos los intentos de reproducir los resultados de Benveniste en condiciones de doble ciego han fallado y la comunidad científica rechaza este concepto  ya que el agua líquida no forma estructuras ordenadas que duren más de unas fracciones de nanosegundos, si es que lo hacen.
El problema de la ultradilución

Las medicinas homeopáticas se preparan mediante diluciones sucesivas en agua: Se toma una unidad de sustancia o extracto puro y se añade en proporción 1:10 en agua. Se mezcla hasta lograr la homogeneidad y se vuelve a tomar una unidad, a la que se le somete al mismo proceso, obteniendo una proporción 1:100.

En la práctica homeopática este proceso se repite muchas veces, como mínimo 30, lo que denomina C30 o 30x. Aunque es bastante normal encontrarse con diluciones mucho mayores, como C200. Esto significa que existiría una molécula de sustancia por cada 10200 moléculas de agua (un 1 seguido de 200 ceros). Sin embargo, un litro de agua contiene 34 607 650 000 000 000 000 000 000 moléculas (34·1024), por lo que la probabilidad que haya al menos alguna molécula de la sustancia activa es prácticamente cero a partir de C24, y en un C200 ya es del orden de 10−175.

La controversia de Nature

El principal valedor de la idea de la memoria del agua fue el inmunólogo francés Jacques Benveniste. Su equipo del Instituto de Salud e Investigaciones Médicas (INSERM) francés diluyó una solución de anticuerpos humanos hasta que no hubo posibilidad de que permaneciera una molécula en la solución. Sin embargo, alegaron que basófilos humanos respondieron a la solución de la misma manera en la que habrían reaccionado ante los anticuerpos originales como parte de una reacción alérgica. Este efecto se observó sólo cuando la solución era agitada violentamente durante la dilución.

Benveniste envió este trabajo para ser publicado en la revista científica Nature. La junta de revisión editorial de la revista mostró su preocupación por el hecho de que la publicación de este trabajo daría credibilidad a los practicantes de homeopatía incluso si los efectos observados por Benveniste no podían ser replicados. También hubo serias dudas de que la investigación fuera simplemente errónea. A pesar de eso, rechazar la publicación del artículo sin ningún motivo fue considerado inaceptable ya que, en ese momento, no se detectó ningún fallo metodológico.

Finalmente se llegó a una solución de compromiso. El artículo sería publicado en el número 333 de Nature el 30 de junio de 1988, pero iría acompañado por un editorial de John Maddox (en ese momento editor de la revista) que señalaría que "Hay muchos motivos por los que la gente prudente debería, por el momento, suspender el juicio", y describiría algunas de las leyes fundamentales de la física y la química que violarían estos resultados, si se probaran ciertos.6 Además, Maddox exigió que los experimentos fueran repetidos bajo la supervisión de un grupo de expertos enviados por la revista, compuesto por el propio Maddox, el mago e investigador escéptico James Randi y Walter Stewart físico y desmitificador de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Experimentos y debate tras la publicación

En la primera serie de experimentos supervisados se siguió el procedimiento original seguido para obtener los datos publicados en el artículo. Los experimentos tuvieron éxito y los resultados coincidieron bien con los datos publicados. Sin embargo, Maddox se dio cuenta de que durante el procedimiento, los investigadores sabían qué tubos de ensayo contenían originalmente anticuerpos y cuáles no. Así se realizó una segunda tanda de experimentos, en la que Maddox y su equipo se aseguraron de que el experimento se realizara en condiciones de doble ciego, los cuadernos de laboratorio fueron fotografiados, se grabó toda la actividad del laboratorio y los tubos de ensayo fueron intercambiados y codificados en secreto. Randi llegó a envolver las etiquetas en papel de aluminio, meterlas en un sobre y pegarlas en el techo para que Benveniste y sus colaboradores no las pudieran leer. En esta segunda serie no se apreció ningún efecto de memoria, contradiciendo los resultados originales.

En el siguiente número Nature publicó un informe sobre el tema en el que se concluía que "no hay ninguna base sustancial para la afirmación de que antiIgE en altas diluciones (en factores de hasta 10120) retenga su efectividad biológica y que la hipótesis de que el agua pueda imprimirse con la memoria de solutos anteriores es tan innecesaria como fantástica." A pesar de ello, no hubo ninguna insinuación de fraude. Maddox y su equipo especularon inicialmente con que alguien del laboratorio estuviera "jugándosela a Benveniste", pero posteriormente concluyeron: "creemos que el laboratorio ha fomentado e incentivado un autoengaño sobre la interpretación de sus datos." Maddox también señaló que dos de los investigadores de Benveniste estaban pagados por la compañía homeopática Boiron.

En una carta de respuesta, publicada en el mismo número de la revista, Benveniste arremetió contra Maddox y se quejó de haber sido sometido a una ordalía a manos del equipo de Nature, comparándolo con una caza de brujas o las persecuciones del macarthismo. Tanto en la respuesta de Nature como en el siguiente episodio del programa Quirks and Quarks, Benveniste se quejó especialmente de Stewart, de quien afirmó que actuó como si todo fuera un fraude y les trató con desdén y criticó su "actitud típica de sabelotodo". En su carta de Nature, Benveniste insinuó que Randi estuvo intentando tergiversar los experimentos haciendo trucos de magia, "distrayendo al técnico a cargo de la supervisión". En Quirks and Quarks" fue más comedido, reformulando su mención a Randi para dar a entender que había mantenido al equipo "entretenido" con sus trucos y que su presencia fue, en general, bienvenida. También señaló que, aunque era cierto que dos de los miembros de su equipo estaban pagados por una compañía homeopática, la misma compañía había pagado los gastos de hotel del equipo de Maddox.

Maddox fue parco, declarando "siento que no encontráramos nada más interesante". En el mismo episodio de Quirks and Quarks rechazó las quejas de Benveniste, diciendo que la posibilidad de que los resultados fueran indebidamente usados para promocionar a la comunidad homeopática demandaba una repetición inmediata de los experimentos. Al fallar, los experimentos demostraban que los resultados iniciales fueron debido con toda probabilidad al efecto de la expectación del observador. También señaló que el procedimiento del que se había quejado Benveniste fue el que había sido acordado previamente por las partes y que sólo cuando las pruebas fallaron Benveniste empezó a discutir lo apropiado del procedimiento.

El debate continuó en la sección de cartas de Nature durante varios números hasta que la junta editorial decidió darlo por cerrado, aunque siguió durante algún tiempo más en la prensa francesa. A pesar de la repetición fallida de los ensayos, eso no ha impedido que el artículo de Benveniste sea usado para reclamar que "prueban" que la homeopatía funciona. Uno de los coautores del artículo, Francis Beauvais, declaró posteriormente que los ensayos sin doble ciego normalmente arrojaban resultados "correctos" (es decir, las muestras ultradiluidas eran biológicamente activas, mientras que las de control no), pero los resultados de los ensayos con doble ciego daban resultados aleatorios y no cuadraban con los resultados esperados: algunos controles estaban activos y algunas muestras 'activas' no tenían efecto en los sistemas biológicos.
Dilución homeopática

La homeopatía realiza un proceso conocido por sus practicantes como "dinamización" o "potenciación" donde una sustancia es diluida en alcohol o agua destilada y luego es agitada vigorosamente en un proceso llamado "sucusión". Los sólidos insolubles, como el cuarzo y las conchas de ostra, son diluidas por trituración en lactosa. El fundador de la homeopatía, Samuel Hahnemann (1755-1843), creía que el proceso de sucusión activaba la "energía vital" de la sustancia diluida y que las disoluciones sucesivas incrementaban la "potencia" del remedio.

Estas ideas son pseudocientíficas, debido a que no es probable que ni una sola molécula de la sustancia original permanezca aún en las disoluciones homeopáticas usadas comúnmente.
Escalas de potencia

Se usan varias escalas de potencia en la homeopatía. Hahnemann creó la escala centesimal o "escala C", diluyendo una sustancia por un factor de 100 en cada etapa. Esta fue preferida por Hahnemann en la mayor parte de su vida. Una disolución 2C requiere que una sustancia sea diluida a una parte en cien y luego parte de esa disolución sea nuevamente diluida por el mismo factor. Esto resulta en un preparado con una parte de la sustancia original cada 10 000 partes de solución. Una solución 6C repite el proceso seis veces, lo que concluye con la sustancia original diluida en un factor de 100−6=10−12. Disoluciones mayores siguen el mismo patrón. En la homeopatía, una solución más diluida es descrita como poseedora de una mayor potencia y los homeópatas consideran que las sustancias más diluidas son remedios más fuertes y de acción más profunda. El producto final a menudo está tan diluido que es indistinguible del diluyente puro (agua destilada, azúcar o alcohol).

Hahnemann defendió las disoluciones 30C para la mayoría de los propósitos (esto es, una disolución con factor 1060). En su tiempo, era razonable asumir que los remedios podían diluirse indefinidamente, ya que el concepto de átomo o molécula como la unidad más pequeña de una sustancia química recién estaba empezando a ser conocida. Ahora sabemos que la mayor disolución en la que es razonablemente probable encontrar al menos una única molécula de la sustancia original es 1024 (12C en notación homeopática), si se parte de un mol de la sustancia original.

Algunos homeópatas desarrollaron una escala decimal (X ó D), diluyendo la sustancia en diez veces su volumen original en cada etapa. Por tanto, un valor en la escala X es la mitad de aquel mismo valor en la escala C: por ejemplo, 12X tiene el mismo nivel de disolución que 6C. Hahnemann nunca usó esta escala, pero se volvió muy popular durante el siglo XIX y aún lo es en Europa. Esta escala de potencia parece haber sido introducida en los años 1830 por el homeópata estadounidense Constantine Hering. En sus últimos diez años, Hahnemann también desarrolló una escala quincuamilesimal (Q) o escala LM al diluir una parte de la sustancia por cada 50 000 partes de disolución. Una disolución en la escala Q es aproximadamente 2,35 veces su valor en la escala C: por ejemplo, un remedio descrito como 20Q tiene alrededor de la misma concentración que un remedio 47C.

Las potencias de 1000c y superior a menudo son etiquetadas con el numerador romano M y el indicador centesimal c es implícito, dado que todas estas potencias altas son disoluciones centesimales: 1M = 1000c; 10M = 10 000c; CM = 100 000c; típicamente no se usa LM (que indicaría 50 000c) debido a su confusión con la escala LM.

La siguiente tabla es un resumen que compara las escalas X y C y las equipara con su disolución equivalente. Sin embargo, la interpretación homeopática de sus principios no está explicada en términos de disolución, sino de "potenciación", por consiguiente la homeopatía no asume que diferentes potencias puedan ser igualadas basadas en la equivalencia de sus factores de disolución.
Dilución extrema

La dilución en serie resulta, después de cada etapa diluyente, en una menor cantidad de moléculas de la sustancia original por litro de solución. Finalmente, una solución estará tan diluida que estará más allá de la probabilidad de encontrar una única molécula de la sustancia original en un litro del producto final.

Límite molar

Si se empieza con una solución de 1 mol/L de una sustancia, la disolución decimal requerida para reducir el número de moléculas a menos de una molécula por litro es 1 parte en 1×1024 (24X ó 12C), ya que:
6.02×1023/1×1024 = 0,6 moléculas por litro
Es improbable que disoluciones más allá de ese límite (asociado número de Avogrado, equivalente aproximadamente a 12C) contengan incluso una única molécula de la sustancia original y disoluciones más bajas no contienen cantidad detectables. Compárese con la ISO 3696, que regula el agua para su uso en laboratorio de análisis. Esta específica que una pureza de diez partes por millardo (10×10−9) y esta agua no puede almacenarse en contenedores de vidrio o plástico, ya que estos desprenden impurezas al agua y la cristalería debe lavarse con ácido fluorhídrico antes de usarse. Diez partes por millón equivalen a una disolución homeopática 4C.

Analogías

Tanto los críticos como los defensores de la homeopatía a menudo intentan ilustrar las disoluciones utilizadas en la homeopatía con analogías. Típicamente, las disoluciones usadas son las altas, las que a menudo con consideradas el aspecto más controvertido e implausible de la homeopatía.
Una botella de veneno en el lago Ginebra
Se dice que Hahnemann bromeó que un procedimiento adecuado para manejar una epidemia sería vaciar una botella de veneno en el lago de Ginebra, si pudiese sucusionarse 60 veces.
Una pizca de sal en el océano Atlántico
Una solución 12C es equivalente a "una pizca de sal en los océanos Atlántico Norte y Sur", lo que es aproximadamente correcto.
1/3 de una gota en todos las aguas de la Tierra
Un tercio de una gota de cualquier sustancia original diluida en todos las aguas de la Tierra produciría un remedio homeopático 13C.
Hígado de pato 200C en 10320 universos
Un popular remedio homeopático para la gripe es una disolución 200C de hígado de pato, comercializado bajo la marca Oscillococcinum. Ya que existen alrededor 1080 de átomos en todo el universo observable, una disolución de una molécula en todo el universo sería alrededor de 40C. Oscillococcinum requeriría por tanto 10320 universos extras para conservar simplemente una única molécula en el producto final.
Una piscina olímpica homeopática
Otro ilustración de las disoluciones usadas comúnmente en los remedios homeopáticos compara una disolución homeopática con disolver la sustancia terapeútica en una piscina.18 19 Un ejemplo inspirado por un problema encontrado en una popular colección de libros de álgebra expresa que las moléculas de agua existentes en una piscina olímpica son del orden de 1032 y que si esta fuese llenada con un remedio homeopático 15C, para tener un 63 % de posibilidades de consumir al menos una molécula de la sustancia original, habría que tomarse el 1% de su volumen, esto es, alrededor de 25 toneladas/25 000 litros de agua.
30C: 1 ml en 1,191,016 años luz cúbicos
1 ml de solución que ha pasado por una disolución 30C es matemáticamente equivalente a un 1 ml diluido en 1054 m3, representado por un cubo de agua que mide 1 000 000 000 000 000 000 (1018) por lado, es decir, alrededor de 106 años luz. Expresado por una esfera, sería una bola de 131, años luz de diámetro. Por tanto, las potencias estándar de los remedios homeopáticos contienen, con una altísima probabilidad, únicamente agua (o alcohol, además de azúcar y otros ingredientes inertes).

Controversia en disolución

No todos los homeópatas defienden las disoluciones extremas. Muchos de los homeópatas tempranos fueron originalmente médicos y generalmente usaban preparaciones menores como 3X o 6X y raramente iban más allá de 12X. La separación entre disoluciones bajas y altas se derivaba de actitudes ideológicas. Aquellos que preferían las disoluciones bajas enfatizaban la patología y un fuerte lazo a la medicina convencional, mientras que aquellos que preferían las disoluciones altas destacaban la fuerza vital, los miasmas y una interpretación espiritual de la enfermedad. Algunos productos con tales disoluciones relativamente bajas continúan vendiéndose, pero al igual que su contraparte alta, no se ha demostrado que tengan un efecto superior al de un placebo.

Catéter

Un catéter (del latín cathĕter, y este del gr. καθετήρ) es, en medicina, un dispositivo con forma de tubo estrecho y alargado que puede ser introducido dentro de un tejido o vena. Los catéteres permiten la inyección de fármacos, el drenaje de líquidos o bien el acceso de otros instrumentos médicos. Existen muchos tipos de catéter, como lo son el catéter Tenckhoff, catéter de Mahurkar, catéter Vizcarra (que comúnmente se le conoce como "punzocat", catéter largo, etc.).

Fue inventado en Estados Unidos en 1752.

Plasma (sangre)

El plasma es la fracción líquida y acelular de la sangre. Se obtiene al dejar a la sangre desprovista de células como los glóbulos rojos y los glóbulos blancos. Está compuesto por un 90 % de agua, un 7 % de proteínas, y el 3 % restante por grasa, glucosa, vitaminas, hormonas, oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno, además de productos de desecho del metabolismo como el ácido úrico. A estos se les pueden añadir otros compuestos como las sales y la urea. Es el componente mayoritario de la sangre, representando aproximadamente el 55% del volumen sanguíneo total, mientras que el 45 % restante corresponde a los elementos formes (tal magnitud está relacionada con el hematocrito.

El suero es el remanente del plasma sanguíneo una vez consumidos los factores hemostáticos por la coagulación de la sangre.
El plasma es salado, arenoso y de color amarillento traslúcido.
Además de transportar los elementos formes, mantiene diferentes sustancias en solución, la mayoría de las cuales son productos del metabolismo celular.
La viscosidad del plasma sanguíneo es 1,5 veces la del agua.
El plasma es una de las reservas líquidas corporales. El total del líquido corporal (60 % del peso corporal; 42 L para un adulto de 70 kg) está distribuido en tres reservas principales: el líquido intracelular (21-25 L), el líquido intersticial (10-13 L) y el plasma (3-4 L). El plasma y el líquido intersticial en conjunto hacen al volumen del líquido extracelular (14-17 L).

Composición

El plasma es un fluido coloidal de composición compleja que contiene numerosos componentes. Abarca el 55 %[cita requerida] del volumen sanguíneo. Está compuesto por un 91,5 % de agua, además de numerosas sustancias inorgánicas y orgánicas (solutos del plasma), distribuidas de la siguiente forma:
LDL, HDL, protrombina, transferrina.
Metabolitos orgánicos (no electrolíticos) y compuestos de desecho (20 %), fosfolípidos (280 mg/dL), colesterol (150 mg/dL), triacilgliceroles (125 mg/dL), glucosa (100 mg/dL), urea (15 mg/dL), ácido láctico (10 mg/dL), ácido úrico (3 mg/dL), creatinina (1,5 mg/dL), bilirrubina (0,5 mg/dL) y sales biliares (trazas).
Componentes inorgánicos (10 %) Cloruro de sodio (NaCl)
Bicarbonato de sodio (NaHCO3)
Fosfato
Cloruro de calcio (CaCl)
Cloruro de magnesio (MgCl)
Cloruro de potasio (KCl)
sulfato de sodio (Na2SO4)

 

Funciones de conjunto de las proteínas plasmáticas:
Función oncótica manteniendo el volumen plasmático y la volemia.
Función tampón o buffer colaborando en la estabilidad del pH sanguíneo.
Función reológica por su participación en la viscosidad de la sangre, y por ahí, mínimamente contribuyen con la resistencia vascular periférica y la presión vascular (tensión arterial).
Función electroquímica, interviniendo en el equilibrio electroquímico de concentración de iones (Efecto Donnan).

Las proteínas plasmáticas se clasifican en:
Albúmina: intervienen en el control del nivel de agua en el plasma sanguíneo, y en el transporte de lípidos por la sangre.
Globulinas: relacionadas fundamentalmente con mecanismos de defensa del organismo.
Fibrinógeno: proteína esencial para que se realice la coagulación sanguínea.
Otros solutos 1,5 %Sales minerales
Nutrientes
Gases disueltos
Sustancias reguladoras
Vitaminas
Productos de desecho

Origen

Los componentes del plasma se forman en varias partes del organismo:
En el hígado se sintetizan todas las proteínas plasmáticas salvo las inmunoglobulinas, que son producto de síntesis de las células plasmáticas.
Las glándulas endocrinas secretan sus hormonas correspondientes hacia la sangre.
El riñón mantiene constante la concentración de agua y solutos salinos.
Los lípidos son aportados por los colectores linfáticos.
Otras sustancias son introducidas por absorción intestinal.

Nutrimento

Un nutrimento o nutriente es un producto químico procedente del exterior de la célula y que ésta necesita para realizar sus funciones vitales. Es tomado por la célula y transformado en constituyente celular a través de un proceso metabólico de biosíntesis llamado anabolismo, o bien, es degradado para la obtención de otras moléculas y energía.

Los alimentos son los encargados de aportarle al organismo toda la energía que necesita para llevar a cabo sus funciones y poder mantenerse en perfecto estado. Esta energía se encuentra en forma de calorías contenidas en los nutrientes de los alimentos, principalmente en los hidratos de carbono (carbohidratos), presentes en las patatas, las legumbres, los cereales y sus derivados como el pan o la pasta; y en las grasas que se encuentran en aceites, mantequilla, margarina o nata, y camufladas en otros alimentos como es el caso de algunas carnes, pescados y los frutos secos. Por tanto cuanto mayor sea la ingesta de alimentos ricos en estos nutrientes, mayor será también el valor energético de la dieta.

Los nutrientes son cualquier elemento o compuesto químico necesario para el metabolismo de un ser vivo. Es decir, los nutrientes son algunas de las sustancias contenidas en los alimentos que participan activamente en las reacciones metabólicas para mantener todas las funciones del organismo.

Desde el punto de vista de la botánica y la ecología, los nutrimentos básicos son el oxígeno, el agua y los minerales necesarios para la vida de las plantas, que a través de la fotosíntesis incorporan la materia viva, constituyendo así la base de la cadena alimentaria, una vez que estos vegetales van a servir de alimento a los animales.

Los seres vivos que no tienen capacidad fotosintética, como los animales, los hongos y muchos protoctistas, se alimentan de plantas y de otros animales, ya sea vivos o en descomposición. Para estos seres, los nutrimentos son los compuestos orgánicos e inorgánicos contenidos en los alimentos y que, de acuerdo con su naturaleza química, se clasifican en los siguientes tipos de sustancias:
Proteínas
Glúcidos
Lípidos
Vitaminas
Sales minerales

Mención aparte hay que realizar con la fibra alimentaria, ya que estrictamente no es un nutriente. Ciertamente forma parte de algunos alimentos (los vegetales), desarrolla funciones de interés fisiológico (contribuye a la motilidad intestinal, puede regular los niveles de lipoproteínas plasmáticas o modifica la glucemia postprandial), pero sus constituyentes no participan activamente en procesos metabólicos necesarios para el organismo.

Clasificación de nutrientes

Según la importancia

En función de la participación en las reacciones metabólicas del organismo en su conjunto, los nutrientes pueden ser:

Nutrientes no esenciales

Los que no son vitales para el organismo y que, bajo determinadas condiciones, se sintetizan a través de moléculas precursoras (generalmente, nutrientes esenciales). Por tanto, el organismo no necesita el aporte regular de las mismas a condición de que obtenga las sustancias precursoras de su medio ambiente. Estas son producidas por el metabolismo del organismo.

Nutrientes esenciales

Los que son vitales para el organismo, dado que no los puede sintetizar. Es decir, son las sustancias que de forma ineludible se tienen que obtener del medio ambiente. Para los humanos, éstos incluyen ácidos grasos esenciales, aminoácidos esenciales, algunas vitaminas y ciertos minerales. El oxígeno y el agua también son esenciales para la supervivencia humana, pero generalmente no se consideran nutrientes cuando se consumen de manera aislada. Los humanos pueden obtener energía a partir de una gran variedad de grasas, carbohidratos, proteínas y etanol y pueden sintetizar otros compuestos (por ejemplo, ciertos aminoácidos) a partir de nutrientes esenciales.

Los nutrientes tienen una función significativa sobre la salud, ya sea benéfica o tóxica. Por ejemplo, el sodio es un nutriente que participa en procesos de equilibrio hidroelectrolítico cuando se proporciona en cantidades adecuadas pero su aporte excesivo en la dieta puede favorecer la hipertensión arterial.

Según su cantidad

En función de la cantidad necesaria para las plantas y organismos, se clasifican en dos:

Macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas)

Se requieren en grandes cantidades diarias (habitualmente del orden de hectogramos). Estos nutrientes participan como sustratos en los procesos metabólicos.

Micronutrientes (minerales y vitaminas)

Se requieren en pequeñas cantidades (habitualmente en cantidades inferiores a miligramos). Estos nutrientes participan en el metabolismo como reguladores de los procesos energéticos, pero no como sustratos.

Según su función

Aunque un mismo nutriente puede realizar varias funciones, se pueden clasificar en:

Energéticos

Los que sirven de sustrato metabólico para obtener energía, con el fin de que el organismo pueda llevar a cabo las funciones necesarias. Por ejemplo, las grasas (lípidos) y los glúcidos.

Plásticos o estructurales

Los que forman la estructura del organismo. También permiten su crecimiento. Por ejemplo, las proteínas, los glúcidos, ciertos lípidos (colesterol), y algunos elementos minerales tales como calcio, fósforo, etc.

Reguladores

Los que controlan las reacciones químicas del metabolismo. Los nutrientes reguladores son las vitaminas y algunos minerales (sodio, potasio, etc).

Sustancias que proveen energía

Carbohidratos

Los carbohidratos son azúcares integrados por monosacáridos. Los carbohidratos son clasificados por el número de unidades de azúcar: monosacáridos (tales como la glucosa, la fructosa y la galactosa), disacáridos (tales como la sacarosa, lactosa y maltosa) y polisacáridos (tales como el almidón, el glucógeno y la celulosa). Los carbohidratos brindan energía por más tiempo que las grasas.

Proteínas

Las proteínas son compuestos orgánicos que consiste en aminoácidos unidos por enlaces peptídicos. El organismo no puede fabricar alguno de los aminoácidos (llamados aminoácidos esenciales). Las proteínas crean enzimas, queratina, energía, anticuerpos, aumenta el sistema inmune y ayudan al crecimiento y desarrollo celular. En nutrición, las proteínas son degradadas por la pepsina, hasta aminoácidos libres, durante la digestión.

Grasas

Las grasas consisten en una molécula de glicerina con tres ácidos grasos unidos. Los ácidos grasos son una larga cadena hidrocarbonada lineal no ramificada, conectadas solo por enlaces sencillos (ácidos grasos saturados) o por enlaces dobles y sencillos (ácidos grasos insaturados).

Las grasas son necesarias para mantener el funcionamiento apropiado de las membranas celulares, para aislar las vísceras contra el choque, para mantener estable la temperatura corporal y para mantener saludable el cabello y la piel. El organismo no fabrica ciertos ácidos grasos (llamados ácidos grasos esenciales) y la dieta debe suplirlos.

Las grasas tienen un contenido energético de 9 kcal/g (37,7 kJ/g); proteínas y carbohidratos tienen 4 kcal/g (16,7 kJ/g). El etanol tienen contenido de energía de 7 kcal/g (29,3 kJ/g).

Lípidos

 

Regulan la temperatura del cuerpo a través del aislamiento, y provee energía a nuestro cuerpo.

Nutrientes y plantas

Los elementos químicos consumidos en mayores cantidades por las plantas son el carbón, el hidrógeno y el oxígeno. Esto están presentes en el medio ambiente en la forma de agua y dióxido de carbono; la energía es provista por la luz del sol. El nitrógeno, el fósforo, el potasio y el azufre también son necesitados en relativas grandes cantidades. Juntos, todos estos son los macronutrientes elementales para las plantas.

Usualmente éstos son obtenidos a partir de fuentes inorgánicas (por ejemplo dióxido de carbono, agua, nitrato, fosfato y sulfato) o compuestos orgánicos (por ejemplo carbohidratos, lípidos y proteínas), aunque las moléculas diatómicas del nitrógeno y del oxígeno son frecuentemente usadas. Otros elementos químicos también son necesarias para llevar a cabo varios procesos y construir estructuras.

Un exceso de oferta de nutrientes a las plantas en el medio ambiente puede causar el crecimiento excesivo de plantas y algas. Éste proceso es llamado eutroficación puede causar un balance en el número de la población y otros nutrientes que puede ser dañino para ciertas especies. Por ejemplo, el florecimiento de una alga puede depletar el oxígeno disponible para la respiración de los peces. Las causas incluyen la polución del agua a partir de aguas residuales provenientes de granjas (conteniendo un exceso de fertilizantes). El nitrógeno y el fósforo son comúnmente el factor limitante en crecimiento y por lo tanto los que más probablemente desencadenen la eutroficación cuando son introducidos artificialmente.

Inyección (medicina)

Una inyección en medicina es la introducción de medicamento o productos biológicos al sitio de acción mediante la punción a presión en diferentes tejidos corporales mediante una jeringa y una aguja hipodérmica o de inyección.

Jeringas y agujas

Las jeringas son en la actualidad de plástico, vienen envasadas en una bolsa de silicona hermética, son estériles y se utilizan una sola vez, a fin de evitar riesgos de infecciones entre varios pacientes. Existen varios tamaños de jeringas. Desde las más pequeñas, con capacidad de un mililitro o centímetro cúbico, que se emplean sobre todo para la administración de insulina a pacientes diabéticos, hasta las mayores, con capacidad de 60 mililitros. Las más usuales son las de 3 y de 5 mililitros.

Las agujas tienen un tubo de metal y un adaptador de plástico. Mediante este adaptador se fija la aguja al extremo inferior de la jeringa. Al igual que las jeringas, las agujas también se suministran envasadas individualmente y estériles, y se utilizan una sola vez para evitar infecciones. Las agujas se fabrican en diversos tamaños, los cuales se utilizan según la forma de inyección.

Las inyecciones son siempre hipodérmicas, es decir, que el líquido se introduce debajo de la piel. Sin embargo, recientemente se ha propuesto el desarrollo de «nanoparches» como alternativa a las inyecciones tradicionales. Los nanoparches introducirían en la piel (y no debajo de ella) la sustancia activa de una manera indolora, segura y, en el caso de las vacunas, más eficiente.

Tipos de inyección

Hay cuatro formas de inyecciones: intravenosa, intramuscular, subcutánea e intradérmica

Inyección intravenosa

En la inyección intravenosa se introduce la aguja a través de la piel en una vena. En un ángulo de 35º El líquido entra por lo tanto en el sistema del cuerpo.

Inyección intramuscular

En la inyección intramuscular la aguja penetra en un tejido muscular, depositando el líquido en ese lugar. Desde allí el cuerpo lo va absorbiendo lentamente a través de los vasos sanguíneos capilares. En el cuerpo humano se suelen inyectar en los brazos, los glúteos o las piernas.

Inyección subcutánea

En la inyección subcutánea la aguja penetra muy poco espacio por debajo de la piel, el ángulo de inyección con respecto a la piel debe ser de 45º, el líquido se deposita en esa zona, desde donde es igualmente absorbida de forma lenta por todo el organismo.

Inyección intradérmica

En la inyección intradérmica la aguja penetra solo en la piel (dermis) en un ángulo de 15º paralelo al eje longitudinal del antebrazo. La inyección ha de ser lenta y, si es correcta, aparecerá una pequeña pápula en el punto de inyección que desaparece espontáneamente en 10 - 30 minutos. El producto biológico será absorbido de forma lenta y local.

Aguja hipodérmica

Fue inventada en 1853 por Alexander Wood, médico de Edimburgo, cuya esposa padecía un cáncer incurable, precisamente para inyectarle morfina. Fue la primera persona en recibir esta droga por esa vía y la primera en adquirir el hábito de la aguja.

El invento fue posible gracias a que el irlandés Francis Rynd (1811-1861) había inventado la «aguja hueca» en 1844.

Pero quien verdaderamente popularizó el método fue el médico francés Charles Gabriel Pravaz (1791-1855), que diseñó una jeringa, precursora de las actuales, pero con pistón el mismo año que Wood.

Más tarde, Williams Fergusson (1808-1873) la simplificó y luego el fabricante Luer la industrializó con una forma similar a las usadas en la actualidad.

El concepto era conocido desde la antigüedad, ya Galeno usó y describió métodos de inyección; sin embargo las inyecciones aprovechaban incisiones o se practicaban, la invención de la aguja hipodérmica fue, por tanto, un gran avance.

Analgésico
Un analgésico es un medicamento para calmar o eliminar el dolor, ya sea de cabeza, muscular, de artrítis, etc. Existen diferentes tipos de analgésicos y cada uno tiene sus ventajas y riesgos. Etimológicamente procede del prefijo griego an- (‘carencia, negación’) y άλγος (/álgos/, ‘dolor’).

Aunque se puede usar el término para cualquier sustancia, es decir, cualquier medio que reduzca el dolor, generalmente se refiere a un conjunto de fármacos, de familias químicas diferentes que calman o eliminan el dolor por diferentes mecanismos.

Clasificación de los analgésicos

Antiinflamatorios no esteroideos

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) son un grupo de fármacos heterogéneo, cuyo representante más conocido es la aspirina. Actúan sobre todo inhibiendo a unas enzimas llamadas ciclooxigenasas, cruciales en la producción de prostaglandinas, sustancias mediadoras del dolor. Corresponden al primer escalón analgésico de la OMS, junto con el paracetamol (AINE carente de efectos antiinflamatorios). Además de propiedades analgésicas, los AINE son antipiréticos, antiinflamatorios y algunos antiagregantes plaquetarios. Tienen el inconveniente de que no se puede superar una dosis de tolerancia o techo terapéutico debido a los graves efectos adversos como es la hemorragia.

Opiáceos menores

Son un grupo de sustancias, la mayoría sintéticas como el tramadol que imitan, con menor poder analgésico, la acción de los opioides. Corresponden al segundo escalón analgésico de la OMS.

Opiáceos mayores

Son un grupo de fármacos, unos naturales (opiáceo) como la morfina y otros artificiales (opioide) como el fentanilo, que actúan sobre los receptores opioides de las neuronas del sistema nervioso, imitando el poder analgésico de los opiáceos endógenos. Son los fármacos analgésicos más potentes conocidos y corresponden al tercer escalón analgésico de la OMS. Se pueden asociar y potencian su acción con los AINE, pero no es biológicamente correcto asociarlos a opiáceos menores.

Los opiáceos mayores no presentan techo terapéutico, por lo que se puede aumentar la dosis según la presencia de dolor y tolerancia del paciente. Presenta el inconveniente de que son sustancias estupefacientes y deprimen el sistema nervioso central en las primeras dosis.

Otros

Ziconotide es un fármaco que no es opioide, un AINE, y tampoco un Anestésico local usado en el tratamiento del dolor crónico.

Fármacos adyuvantes

Aunque no son analgésicos cuando se administran aisladamente, potencian la acción de cualquier analgésico en asociación. Entre los fármacos adyuvantes analgésicos se encuentran:
Corticoides.
Antidepresivos, sobre todo los antidepresivos tricíclicos.
Anticonvulsivantes, sobre todo en el dolor neuropático.

Aunque no se pueden incluir dentro del grupo de los analgésicos, el placebo, es decir, el efecto placebo o alivio del dolor en ausencia de un tratamiento conocido biológicamente como activo, es capaz de activar áreas cerebrales dedicadas al alivio del dolor, provocando cambios físicos en la manera en la que el cerebro responde al dolor, visible en resonancia magnética funcional, por lo que está demostrado que la confianza que deposita el paciente en un tratamiento, mejora los resultados del mismo. A pesar de todo, ninguna fase del tratamiento del dolor pasa por la utilización de placebo, porque no es ético.